El agua en el tambo - Parte 3: Almacenamientos

Publicado el: 7/4/2021
Autor/es: Rubén Tosolini - INTA Rafaela

1. Dimensionamiento, mantenimiento y ubicación

Un problema muy común en la mayoría de los establecimientos es la escasa capacidad de almacenar agua, en función de la demanda de los rodeos.

Ello incluye tanto el agua para consumo animal y como la que se utiliza en los tambos para la limpieza de las instalaciones de ordeño.

Además, muchas veces se utilizan los almacenamientos existentes como bebederos, lo cual genera problemas de contaminación por la presencia de comunidades vegetales, restos de animales, aves, entre otros.

Tampoco la ubicación suele ser la más apropiada y ello obliga a los animales a caminar demasiado para poder beber agua. Incluso cuando las temperaturas son muy altas, es común verlos más horas cerca de las aguadas, que en el interior de las parcelas.

En la Parte 1 de esta serie de documentos sobre seguridad hídrica, se recomendaba realizar una evaluación del dimensionamiento de todos los lugares en donde se almacena agua. El motivo: poder determinar la cantidad de días que dura el abastecimiento en función de la demanda.

Los cálculos para el dimensionamiento son relativamente simples, ya sean bebederos circulares, tanques de tierra o represas.

a) Bebederos circulares


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Un detalle a tener en cuenta en los bebederos circulares es determinar correctamente el valor de la altura (h), ya que en muchos bebederos es posible observar una reducción notoria por la acumulación de tierra y restos vegetales en el piso del mismo.

La determinación del radio (r) es más simple y pi es una constante (3,1416)

b) Tanque de tierra tipo “Chaco”


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Los tanques de tierra tipo “Chaco” son almacenamientos construidos con tierra del lugar de instalación, de importantes dimensiones y con capacidades de almacenar entre 800 y 1.000.000 de litros.

Poseen una forma de cono truncado invertido, y se recomienda realizarlos en aquellos lugares en donde el nivel freático se encuentra cerca de la superficie y contiene altos tenores de sales.

c)  Represa longitudinal


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Se recomienda que los taludes de las represas tengan una inclinación cercana a los 45°, ya que esta inclinación contribuye a la estabilidad de las mismas.

Tampoco deberían ser de grandes dimensiones. En caso de requerir volúmenes muy grandes de almacenamientos se recomienda que se construyan en forma modular, lo que hace más eficiente el trabajo de las maquinarias, se puede disponer más rápidamente del espacio de almacenamiento, se reduce el riesgo de oleaje y contribuye a la estabilidad de los taludes.

Las represas deben estar cercadas en todo su perímetro para evitar la introducción de animales y controlar la altura de la vegetación circundante.

En el caso de que las represas se hallen impermeabilizadas, es necesario controlar la vegetación, porque –en caso de incendios de la misma- podría quemarse el material.

La pregunta frecuente es ¿cuál sería el almacenamiento ideal? Y muchos autores aconsejan el agua necesaria para cubrir entre 3 y 10 días la demanda del rodeo.

Sin embargo, el número depende de varios factores, como por ejemplo: la disponibilidad de personal permanente o no en el establecimiento, la prestación de los servicios técnicos en tiempo y forma, el conocimiento de los días con poco viento, el tipo de molino, entre otros. Pero es indudable que a mayor volumen de almacenamiento, mejor toma de decisiones en momentos críticos.

Otro detalle a tener en cuenta es el mantenimiento de los tanques bebederos. Existe una creencia en donde se considera que la existencia de algas en el agua de bebida garantiza la calidad de la misma y mantiene una temperatura inferior que la existente en el exterior, pero las mediciones realizadas demuestran lo contrario. Por ello se recomienda realizar una limpieza periódica de los mismos, para garantizar una mejor calidad de agua y evitar posibles obstrucciones de cañerías por restos de vegetación muerta.

 

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El Sulfato de cobre puede ser un buen controlador de algunas comunidades vegetales (4). Se recomienda aplicar 1 kg en 1.000.000 de litros de agua, siendo el momento para el vertido cuando se observa el comienzo del desarrollo de algas, con temperaturas del agua preferentemente bajas (no más de 16 grados), días calmos y soleados. Se recomienda, además, retirar previamente acumulaciones de grandes algas en el caso de existir en los bebederos.

Sin embargo, en el caso de las aguas duras el factor alguicida del sulfato de cobre pierde efectividad.

La forma más eficaz de controlar la vegetación en los bebederos es impidiendo que la luz incida sobre el agua. Por ello se recomienda tapar los almacenamientos. La cobertura puede ser total o parcial, aunque en este último caso es posible que algunas comunidades vegetales persistan a pesar del sombreado.

 

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Los materiales utilizados pueden ser diversos: plásticos, chapas galvanizadas, medias sombras, u otros, de acuerdo a las posibilidades de cada productor.

En el caso de realizar la compra de nuevos depósitos, se deben priorizar:

  • La capacidad de almacenar agua, en función de las demandas del rodeo actual y futuro
  • La ubicación en lugares estratégicos del establecimiento, con el fin de facilitar el acceso de los animales al agua. Ello no implica que estén ubicadas necesariamente cerca de las fuentes de agua.

Recuerde que el lugar donde se puede extraer agua lo determinan las condiciones hidrogeológicas del sitio, pero los lugares donde se deben instalar los almacenamientos los determina el productor, en función del manejo y de la distribución del agua en su establecimiento.

Esto requiere, como se mencionó en la Parte 1, de un Plan Hídrico que permita orientar las distintas inversiones en función de un objetivo concreto.

 

2. Distribución del agua a nivel de parcela

La cuestión que se plantea (principalmente en los establecimientos lecheros) es si el agua se halla donde la demanda lo exige ya que, recordando un viejo dicho “el agua debe ir donde está la vaca y no la vaca ir donde está el agua”. En el corto o mediano plazo, la realización de obras que permitan la distribución y el abastecimiento de agua a nivel de parcela debería ser una prioridad a contemplar.

Los beneficios son muchos, y existe una diversidad de trabajos que apoyan esta afirmación, que van desde un crecimiento en la producción en el orden de 1-2 l/V.O./día, el bosteo (que anteriormente se concentraba en las aguadas) pasa a estar en la parcela -con los beneficios que aporta este componente-, los animales pasan mayor cantidad de horas comiendo, disminuye el costo de mantenimiento de los callejones, entre otros.

La discusión que se plantea es cuál es el sistema ideal para realizarlo, y es indudable que todos tienen pros y contras, en función de la realidad económica-social-productiva de cada establecimiento.

Hay tres sistemas principales que permiten “llevar” agua a la parcela: presurizado, gravedad y cisterna portátil.

a) Presurizado

El agua que circula por las cañerías lo hace a una presión determinada por una bomba instalada en cercanías del almacenamiento. Requiere de una fuente de energía constante, si no el sistema deja de enviar agua. Se recomienda disponer de un equipo alternativo para suplir dicha faltante. Cubre de forma casi instantánea la demanda que surja en cada sector del campo.

 

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Precauciones: Se debe prestar especial atención a los flotantes de los bebederos y a las uniones de los caños, debido a la presión que habitualmente tiene el agua en estos sistemas.

b)  Gravedad

Este sistema aprovecha el desnivel topográfico natural o generado (altura del tanque de almacenamiento) a los fines de distribuir agua a nivel de parcela con buenos caudales, pero con baja presión de agua. Se independiza de la energía eléctrica y de bombas accesorias.

Se requiere un correcto dimensionamiento de los caños de conducción, utilización de materiales de calidad reconocida y espesores acordes a los requerimientos. Al igual que en el caso anterior, los flotantes de los bebederos deben ser revisados periódicamente a los fines de verificar su normal funcionamiento.

 

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c) Cisterna portátil

Consiste en una cisterna de volumen variable montada sobre una unidad de traslado, a la cual se le adosan bebederos tipo media caña con sus respectivos flotantes.

Esta unidad debe acompañar al rodeo en la rotación de las parcelas. Habitualmente son de capacidades reducidas, lo que ocasiona que deben ser llenadas con una frecuencia diaria, generando complicaciones humanas y operativas, sobre todo en épocas de lluvias prolongadas.

 

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En la distribución de agua a nivel de parcela (presurizado y gravedad), los bebederos pueden ser móviles o fijos, instalados en el medio del callejón, al costado del mismo, o dentro de la parcela, no existiendo un modelo único. La mayoría de las veces la decisión corre por cuenta del productor en función de sus recursos humanos.

 

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Resumen General:

  1. Evaluar todos los almacenamientos disponibles en el establecimiento a los fines de determinar la cantidad de litros factibles de almacenar y, por ende, cuántos días de reserva se disponen.
  2. Realizar un mantenimiento periódico de cada uno de ellos (controles de restos vegetales, chequeo de flotantes, etc.)
  3. Si se deciden instalar nuevos depósitos, elegir el lugar estratégico que permita la distribución en la totalidad del campo. El volumen del mismo estará determinado en función de su objetivo final contemplado en un “Plan Hídrico”.
  4. En caso de considerar llevar el agua a la parcela, evalúe los sistemas (presurizado, gravedad, cisternas) en establecimientos donde se estén implementando, y decida en función de su realidad productiva, social y económica.

 

Agradecimientos: Las fotos que se utilizaron para ilustrar los temas abordados en el presente artículo fueron obtenidas en los establecimientos de los siguientes productores: J. Giovenale, R. Giovenale, E. Messina, R. Beltramino, Productor de Colonia San José y en las Unidades Demostrativas “Nueva Palmira” y “Campo Roca” de la Asociación Cooperadora de la Estación Experimental Agropecuaria INTA Rafaela.

El agua en el tambo - Parte 1: Hacia una seguridad hídrica en los establecimientos tamberos 

Referencias bibliográficas

 
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