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Renovación de pasturas degradadas en suelos ácidos de américa tropical

Publicado el: 21/9/2022
Autor/es: Raúl Botero Botero MVZ; MSc.
INTRODUCCIÓN
El 51% de los suelos de América Tropical, que representan 848 millones de hectáreas, están clasificados como oxisoles y ultisoles y se localizan en los ecosistemas de sabanas y selvas, desde el sur de México hasta el norte del Paraguay (Cochrane, 1978). Son suelos ácidos (pH 4 a 5,5), con bajo contenido de bases intercambiables (Calcio, Magnesio, Potasio y Sodio) y, por ello, con una baja Capacidad de Intercambio Catiónico Efectivo – CICE. Tienen altos contenidos de Aluminio, Hierro y Manganeso (suelos rojos), poseen una alta capacidad de fijación de fósforo y son de baja fertilidad natural. Ambos tipos de suelos son muy similares desde el punto de vista químico, sin embargo, los oxisoles poseen características físicas y de drenaje altamente favorables, puesto que son suelos francos, mientras que los ultisoles son suelos generalmente mal drenados, debido a su mayor contenido de arcillas en la medida en que se profundiza en el perfil del suelo.
Hacia estos suelos de baja fertilidad está siendo desplazada la ganadería bovina extensiva, por parte de los cultivos alimenticios, los cuales demandan suelos de mayor fertilidad.
Debido a la baja adaptación de las especies forrajeras tropicales y a su manejo inapropiado, se estima que el 60% de los 400 millones de hectáreas de pasturas, tanto nativas como de especies introducidas, existentes actualmente en América Tropical se encuentran degradadas (CIAT, 1999; 2005). Su degradación se manifiesta por la reducción severa en la capacidad de infiltración del agua, debida a la compactación excesiva de la superficie del suelo.
Esta situación favorece la erosión hídrica laminar y motiva una alta invasión de malezas, debido al bajo vigor y cobertura de las especies forrajeras. Esto reduce la capacidad de carga y la persistencia productiva estable de dichas pasturas (Botero, 2012 a).
Si existiera germoplasma nativo, introducido, o se produjera germoplasma mejorado para obtener pasturas productivas y persistentes, que pudieran soportar los suelos ácidos, las plagas y enfermedades y el estrés climático, muchos de los mejores suelos, situados cerca de los mercados actuales y potenciales, y que en este momento se utilizan para producir carne y leche bovinas, se podrían aprovechar eficientemente para la producción intensiva de cultivos alimenticios, reduciendo además la presión de deforestación sobre la selva tropical (Sánchez, 1978).
PRINCIPALES CAUSAS DE DEGRADACIÓN DE LAS PASTURAS TROPICALES
- Ganadería extensiva en pastoreo continuo
“En el pastoreo continuo, el pasto no tiene la oportunidad de librarse del pisoteo de los animales, por lo que sufre grave deterioro; que por la disminución del crecimiento del pasto durante la sequía y la continuidad de la carga animal, el pasto se acaba, y al final de dichos períodos desmejoran los animales, merma notablemente la producción y, al llegar de nuevo las lluvias, se produce fuerte erosión y el terreno se cubre de malezas, que van reemplazando al pasto” (Durán, 1974).
- Acidez del suelo
Se deberán seleccionar gramíneas, leguminosas y otras especies forrajeras adaptadas, para establecer las pasturas en suelos ácidos de baja fertilidad y en climas adversos, y no pretender corregir la acidez y la fertilidad del suelo, para adaptar especies forrajeras que solo persisten y son productivas en condiciones edafo - climáticas benévolas o muy fértiles y favorables.
FOTOGRAFÍA 1. Pastura degradada por pastoreo continuo y sobrepastoreo sobre suelos compactados, ácidos y de baja fertilidad natural FUENTE: Enrique Murgueitio, CIPAV.
FOTOGRAFÍA 1. Pastura degradada por pastoreo continuo y sobrepastoreo sobre suelos compactados, ácidos y de baja fertilidad natural FUENTE: Enrique Murgueitio, CIPAV.
- Compactación del suelo
El suelo debe poseer, al menos la mitad de su volumen en espacio vacío, donde se almacenan aire y agua y viven los macro - invertebrados que se alimentan de los residuos vegetales de desecho de las plantas que crecen sobre el suelo y los convierten en materia orgánica, que le permite mantener y aumentar su fertilidad natural y fijar carbono.
Una Unidad Animal Bovina – U.A. (con 400 kilogramos de peso vivo) posee ocho (8) puntos de apoyo (pezuñas) sobre el suelo. Cada extremidad (con dos pezuñas c/u) ejerce una presión sobre el suelo, equivalente a 100 kilogramos de peso.
En suelos de textura arcillosa, es de esperar que se presente una alta y rápida compactación de la superficie del suelo, por efecto del pisoteo continuo del ganado en pastoreo y/o por la compactación producida por los pesados equipos de cosecha, en pasturas bajo corte y/o en cosechas mecanizadas de semillas. Esto hace que, a través de los años, aún sobre suelos oxisoles, y con mayor celeridad en suelos ultisoles, se presente, de manera inevitable, la compactación en los primeros 10 a 20 centímetros de la superficie del suelo.
En suelos de textura franco-arenosa, arenosa, limosa y en suelos pedregosos o con alto contenido de materia orgánica, normalmente la compactación del suelo es menos severa, más lenta o simplemente no se presenta.
El contenido de oxígeno en el suelo es indispensable para facilitar a las plantas la absorción de los nutrimentos minerales, a través de las raíces, les permite un mayor crecimiento, vigor, desarrollo y lograr su persistencia productiva estable. El oxígeno es esencial para permitir la descomposición de la materia orgánica del suelo y la mineralización de los elementos que nutren a las plantas. La compactación de la superficie del suelo reduce la aireación, limita el espacio de suelo que puede ser ocupado y explorado por las raíces y disminuye la cantidad de agua disponible, dificultando en las plantas su capacidad de nutrirse apropiadamente. Las raíces de las especies arbustivas y arbóreas penetran capas profundas del suelo, absorben agua y evitan su compactación (Botero, 2012 a).
- Erosión
La compactación causa la reducción de la cobertura del suelo por parte de las plantas y con ello promueve la erosión laminar hídrica, eólica y por salpicado de las gotas de lluvia sobre el suelo descubierto de las praderas, aún en topografías con pendientes muy bajas. En pendientes mayores al 5% se presenta la erosión con formación de surcos o cárcavas y en pendientes fuertes, no recomendables para el establecimiento de pasturas para pastoreo, se pueden presentar remociones masales de suelo. La erosión permite la pérdida por arrastre de la capa superficial, que es la que contiene la mayor cantidad de la materia orgánica del suelo.
- Quema
La quema accidental o programada, tradicionalmente usada como herramienta de manejo de pasturas en los sistemas extensivos de producción ganadera en el trópico, volatiliza cantidades variables de nitrógeno, azufre y selenio hacia la atmósfera y reduce el contenido de materia orgánica del suelo (Anderson y Pressland, 1987).
- Agotamiento del fósforo y del nitrógeno en el suelo
El fósforo y el nitrógeno son los minerales más deficitarios en los suelos tropicales. Ambos minerales se extraen en los productos agropecuarios y se van al mercado, por tal razón hay que reponerlos al suelo, para lograr la sostenibilidad en los sistemas de producción (Botero, 2012 a).
En el caso del fósforo, que es el segundo insumo más escaso en el mundo, después del petróleo, este se puede aplicar en los suelos ácidos (pH menor de 5,5) en base a Rocas Fosfóricas, en cuyo caso la acidez del suelo lo irá solubilizando lentamente, para que sea absorbido por las raíces de las plantas, antes de que sea fijado por las arcillas del suelo en las formas insolubles de Fosfatos de Hierro y de Aluminio. Las rocas fosfóricas se pueden tratar con ácido sulfúrico, para solubilizar el fósforo y hacerlo disponible de inmediato a las plantas, después de su aplicación al suelo. También se puede aplicar fósforo en las Escorias básicas (Escorias Thomas o Calfos), que se obtienen durante la elaboración del acero. Los superfosfatos simple y triple también pueden ser aplicados al suelo como fuente de fósforo de alta solubilidad.
Todas las gramíneas necesitan fósforo y nitrógeno, el cual, en este mundo, escaso de energía, debería ser fijado desde el aire y a bajo costo, por las raíces de las leguminosas nativas o introducidas, mediante su simbiosis con bacterias de los géneros Bradyrizobium y Frankia. El aire que respiramos contiene 79% de nitrógeno. En el caso de pasturas asociadas con leguminosas herbáceas, arbustivas o arbóreas, estas pueden fijar entre 50 a 900 kg/ha/año de nitrógeno de la atmósfera (Hamdi, 1985), sin requerir de su aplicación como fertilizante a las praderas. Si se aplica una alta fertilización nitrogenada, las leguminosas tienden a desaparecer (Botero, 2012 a). Paradójicamente, a pesar de que América Tropical es la región más rica en germoplasma de leguminosas herbáceas, arbustivas y arbóreas en el mundo, es notorio el bajo conocimiento actual sobre leguminosas nativas tropicales perennes que puedan ser persistentes y productivas bajo pastoreo.
El aporte de nitrógeno también puede ser hecho mediante la aplicación de fuentes comerciales como Urea, Nitrato, Sulfato o Fosfato de Amonio, cuyo aprovechamiento por las plantas es limitado, ya que el nitrógeno es fácilmente volatilizado a la atmósfera en forma de amoníaco o bien se lava hacia capas profundas del suelo, contaminando las fuentes de agua subterránea. Su aplicación debe ser fraccionada y continua, puesto que se agota rápidamente en el suelo para las plantas. En el caso de tener un bajo contenido de materia orgánica en el suelo, esta limita la cantidad de nitrógeno aprovechable por las plantas que crecen sobre ese suelo.
COMO MEDIR LA COMPACTACIÓN DEL SUELO EN LAS PASTURAS
En el laboratorio se pueden medir los porcentajes de partículas de suelo y de espacio vacío que posee un suelo introducido en un cilindro metálico de volumen conocido, para determinar, por peso, su comparación y definir si hay o no compactación y que tan leve o severa es esta (GRAFICA 1).
Otra herramienta útil y de bajo costo para el productor, consiste en utilizar, durante el período de lluvias, una pala o un barreno y sentir la dificultad o no de la fuerza de penetración necesaria para enterrar dichos implementos a una profundidad de 20 centímetros en el suelo. Se hace a 20 centímetros de profundidad, puesto que es allí donde se concentra la mayor población de raíces de las gramíneas para pastoreo y corte. Se manipula igualmente el terrón o cilindro de suelo extraído, para sentir su fuerza de cohesión o compactación.
GRÁFICA 1. Composición ideal de un suelo FUENTE: www.octet.com.mx
GRÁFICA 1. Composición ideal de un suelo FUENTE: www.octet.com.mx
SEÑALES DE DEGRADACIÓN DE LAS PASTURAS TROPICALES
Cuando en una pradera tropical se encuentra el suelo descubierto por encima del 20% del área; invasión de malezas, sean estas leñosas o cyperaceas (plantas indicadoras de mal drenaje); se visualiza arrastre de suelo, por efecto de la erosión laminar y de salpique del agua lluvia; compactación del suelo, que hace que durante una lluvia fuerte no haya infiltración del agua y se forme escorrentía; pérdida de vigor; lenta recuperación de la pastura, con demanda de mayor número de días de descanso; reducción en la capacidad de carga animal; reducción de los días de duración del pastoreo de la pastura, y reducción de la ganancia de peso y/o de la producción de leche diaria de los animales, se puede estar seguro de la degradación de la pastura.
EFECTOS DE LA RENOVACIÓN DE PASTURAS DEGRADADAS
La renovación de pasturas degradadas debe mejorar el drenaje y la capacidad de infiltración y retención del agua proveniente de las lluvias o del riego; reducir la erosión laminar; acelerar la mineralización de la materia orgánica; incorporar al suelo las excretas animales y el colchón de hojas muertas; renovar y dividir las raíces y las cepas de las plantas forrajeras; uniformizar su rebrote; estimular su vigor, cobertura y producción de semilla e incrementar sensiblemente la población y diversidad de leguminosas nativas.
PRÁCTICAS PARA LA RENOVACIÓN DE PASTURAS DEGRADADAS
- Época de renovación
La renovación de pasturas degradadas se debe realizar al inicio o durante el período de lluvias anual o bimodal.
- Labranza de descompactación
Para tal fin se pueden utilizar un Renovador de Pasturas, o bien un Arado de cinceles, implementos estos que poseen una barra de herramientas con cinceles parabólicos o curvos, cada uno de los cuales demanda una fuerza de tracción de entre 20 a 30 caballos de fuerza. En el renovador, cada cincel va antecedido de un disco, que traza y abre el surco sobre el suelo para evitar que el cincel voltee terrones de suelo de gran tamaño.
Cada chuzo o cincel parabólico debe ir anclado en firme a una distancia de entre 70 a 100 centímetros sobre la barra de herramientas de 2 metros de longitud, igual al ancho del tractor y de su trocha. Así, un tractor de 90 caballos de fuerza puede operar un Renovador de pasturas con tres (3) a cuatro (4) cinceles, que se deberán enterrar en el suelo, a una profundidad de entre 50 a 60 centímetros, lo que garantizará una mayor duración del efecto de descompactación.
Se pueden dar dos pases cruzados del Renovador de pasturas o del Arado de cinceles parabólicos, dando el último pase en dirección a la pendiente o declive del lote, para mejorar el drenaje del suelo.
Dependiendo de la textura del suelo, de la capacidad de carga animal o de la intensidad del corte mecanizado, para cosechar forraje sobre la pastura, es necesario realizar, cada 3 a 5 años, un laboreo con labranza para descompactación del suelo.
- Fertilización y resiembra simultáneas
Sobre la barra de herramientas del Renovador de pasturas o del Arado de cinceles parabólicos pueden colocarse tolvas independientes para la aplicación simultánea de fertilizantes y de semillas, en caso de utilizar resiembra o introducción de otras gramíneas, de leguminosas u otras plantas forrajeras, o de un cultivo financiador de esta práctica. El éxito de la renovación dependerá de la disponibilidad en el suelo de los minerales requeridos por las plantas forrajeras y cultivos. De allí, que la labranza de descompactación se deba aprovechar para aplicar, simultánea o posteriormente, los fertilizantes que suplan los nutrimentos minerales detectados como deficientes, al comparar los análisis de suelo y foliares (Botero, 2012 a).
Una vez renovada la pastura, se debe dejar en descanso, sin pastoreo, ni corte, entre 90 a 100 días durante el período lluvioso. Se debe esperar a que la o las gramíneas dominantes en la pradera florezcan, semillen y se coseche parcialmente o se deje caer al suelo su semilla madura, para crear un banco de semillas que repoblé posteriormente la pastura. En caso de la aparición masiva de malezas, estas se deberán controlar en forma manual o química localizada, antes de que logren su producción de semilla. El semillado de las malezas les permite persistir durante los próximos siete años en el mismo sitio.
FOTOGRAFÍA 2. Renovador de pasturas con discos frontales, cinceles parabólicos, tolvas para fertilizantes y semillas y discos para tapado e incorporación de fertilizantes y semillas. FUENTE: Enrique Murgueitio, CIPAV.
FOTOGRAFÍA 2. Renovador de pasturas con discos frontales, cinceles parabólicos, tolvas para fertilizantes y semillas y discos para tapado e incorporación de fertilizantes y semillas. FUENTE: Enrique Murgueitio, CIPAV.
RENOVACIÓN DE PASTURAS A TRAVÉS DE CULTIVOS
Se pueden emplear cultivos trimestrales de cereales como maíz, sorgo, arroz de secano; oleaginosas como soya, maní, ajonjolí, legumbres como caupí, canavalia, frijol de abono; o frutos como sandía, zapallo y melón, etc. adaptados a las condiciones edafoclimaticas. Estos u otros cultivos pueden ser sembrados simultáneamente durante la renovación de pasturas, para desarrollar sistemas agropastoriles (Vera, et al., 1993).
La siembra simultánea de cultivos trimestrales o anuales permite aprovechar la labranza realizada, la mano de obra empleada, el fertilizante residual y el valor de venta del producto, para financiar los costos de renovación de pasturas, permitiendo además la cosecha de semilla de las especies forrajeras que conforman la pastura (Botero, 1996).
La siembra de cultivos anuales como yuca, ñame, tiquizque, camote, jengibre, piña, guandul, papaya, plátano, banano, guineo, etc., permiten la siembra simultánea de arbustos o de árboles de múltiple propósito, plantados en surcos, en dirección al recorrido del sol (oriente – occidente), para evitar su sombra refleja sobre la cobertura inferior de la silvopastura y, un poco después de la cosecha del cultivo, se establecen los pastos de cobertura, para implementar sistemas agrosilvopastoriles (Russo y Botero, 1996). Este tipo de asociación con cultivos se justifica siempre que se tengan la maquinaria y la mano de obra disponibles para realizar las labores del cultivo, y de que la distancia, estado de vías hasta el mercado, demanda y precio obtenido por los productos, permitan cubrir los costos adicionales de su fertilización, manejo, cosecha y transporte, y obtener una rentabilidad que compense la inversión en dinero, el riesgo y el esfuerzo realizados por el productor (Botero, 1996).
COMO EVITAR LA DEGRADACIÓN DE LAS PASTURAS TROPICALES
- División de potreros
El pastoreo racional intensivo permite menor tiempo de permanencia del ganado en pastoreo (horas) y mayor tiempo de recuperación (desde 45 hasta 60 días), logrando mayor cobertura y capacidad de carga, por efecto de la mayor producción (por fotosíntesis) y acumulación de biomasa vegetal en cada pastura. De esta forma, se logra una distribución más uniforme de las excretas animales, y por ello mínima o ninguna compactación del suelo de las pasturas (Botero, 2012 b).
En la división de pasturas, se pueden reducir sensiblemente los costos de su implementación, si se hace con cercas vivas y alambres electrificados fijos y/o movibles.
En tal caso las cercas vivas, protegidas inicialmente, deberán ser establecidas con especies perennes diversificadas, de rápido crecimiento y que puedan ser utilizadas con varios fines, como: sombra, forraje, frutos, semillas, madera, leña, carbón, fijación de nitrógeno y de carbono, anidación y alimentación de la avifauna nativa, vivienda y alimentación de pequeños mamíferos y reptiles silvestres (ardillas, conejos, armadillos, picures, serpientes, iguanas, lagartijas, tortugas, etc.), barreras rompeviento, reciclaje de nutrimentos, ornamentación, belleza escénica, etc.
Si se establecen setos densos, con arbustos que eviten el paso de los rumiantes adultos y lactantes, se puede llegar a eliminar la necesidad del alambre divisorio de las pasturas.
- Recuperación de la materia orgánica del suelo
La principal fuente de fertilidad natural para las pasturas en pastoreo es la materia orgánica, que en mayor o menor cantidad, pero de manera constante, se incorpora al suelo con las excretas que disemina el ganado, con el reciclaje de los tallos, hojas, flores, frutos y raíces de los pastos y forrajes que conforman las pasturas, además de la contribución de los macroinvertebrados y de la flora microbiana que cumplen su ciclo sobre el suelo o a poca profundidad, a lo cual se agregan las soluciones de nutrientes que dejan las aguas al pasar por el terreno (Durán, 1974). Esto también se puede complementar con la captación y procesamiento de las excretas en los corrales propios de manejo y alojamiento animal. También se pueden producir o comprar y aplicar abonos orgánicos comerciales. En todos los casos se debe analizar su contenido y su relación C:N, que no deberá ser mayor de 20:1, con el fin de lograr su máximo aprovechamiento (Botero, 2012 a).
- Introducción de arbustos y de árboles en las pasturas
La introducción de arbustos y árboles en las pasturas puede hacerse inicialmente como cercas vivas, para reemplazar desde el inicio o posteriormente los postes de la cerca muerta y aún eliminar el uso futuro del alambre divisorio, al establecer setos densos y cerrados de arbustos que ramifican o producen espinas desde su base, a ras del suelo (Ej: Limón Swinglia).
Una vez establecidos los arbustos y árboles perennes, preferiblemente nativos, estos pueden producir forraje, frutos y semillas, para cosecha parcial estacional e iniciar un proceso de regeneración natural dirigida, al diseminarse por sí solos dentro de la pastura, sin ser destruidos por el ganado, dependiendo de las especies, como es el caso del: Nogal cafetero (Cordia sp); Guácimo (Guazuma sp); Guayabos (Psidium spp); Totumos (Crescentia spp); Chicalá (Tabebuia sp); Ciruelo o Jocote, Hobo y Yuplón (Spondias spp); Guamos (Inga spp); Samán (Samanea sp); Orejero (Enterolobium sp); Chiminango (Pithecellobium sp); Algarrobo (Prosopis sp); Pízamo (Erythrina spp), etc. (Botero y Russo, 2001).
Los arbustos y árboles establecidos en sistemas silvopastoriles, con su fijación de nitrógeno atmosférico aportado por las especies leguminosas, la inmovilización de carbono en sus tallos y raíces, el incremento de la materia orgánica del suelo y la mayor digestibilidad de su forraje consumido por los rumiantes, no solo contribuyen a la reducción en la emisión de los gases de efecto invernadero – GEI, sino que eliminan la necesidad de la fertilización futura de dichas pasturas.
Esto reduce los costos de producción, logrando el pago por servicios ambientales e incrementando la rentabilidad de los sistemas ganaderos tropicales (Murgueitio, Chará y Giraldo, 2011).
FOTOGRAFÍA 3. Sistemas silvopastoriles que evitan la degradación de las pasturas tropicales FUENTE: Raúl Botero Botero, CIAT.
FOTOGRAFÍA 3. Sistemas silvopastoriles que evitan la degradación de las pasturas tropicales FUENTE: Raúl Botero Botero, CIAT.
- Suplementación con forrajes frescos o conservados y con BMN
Los forrajes producidos en exceso durante la época de lluvias, para no desperdiciarse, pueden cortarse y/o conservarse para suministrarlos durante la época seca, en las formas de: follaje fresco (pastos de pastoreo, corte, caña de azúcar), heno, ensilaje, henolaje, forraje amonificado, hornos forrajeros, Bloques multinutricionales - BMN, etc. Hay que tener muy bien calculados los costos de producción, para evitar altos costos o pérdidas. La oferta de esta suplementación reduce la presión de pastoreo en las praderas durante la sequía o las lluvias excesivas.
Capítulo del libro Manejo y alimentación de vacunos y de búfalos con forrajes tropicales de Raúl Botero Botero MVZ, MSc. Para ver todos los capítulos ingresar al perfil del autor. 

Referencias bibliográficas

 
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