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IV Congreso Argentino de Nutrición Animal CAENA 2013

La nutrición de la vaca de cría durante la gestación afecta la performance de la progenie en la vida adulta

Publicado el: 12/11/2013
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Introducción

Normalmente, la nutrición de las vacas de cría es la explotación donde menos atención se le presta, usando básicamente los recursos naturales, y haciendo coincidir las etapas de mayores requerimientos de las vacas con la de mayor cantidad de oferta forrajera (Carrillo, 2007). Pero, y salvo casos de años muy secos, durante el último tercio de la gestación los animales se encuentran en campos naturales, con baja cantidad y calidad de materia seca, o en el mejor de los casos en algún diferido de campo natural de otoño o en el mejor de los casos de algún verdeo diferido  de verano, como ser sorgo. Independientemente de cuál sea el caso, esto trae repercusiones en el desarrollo del feto que condicionan la performance de ese individuo cuando es adulto (Radunz, 2009).

Este fenómeno se conoce como programación fetal o imprinting, y se da por fenómenos epigenéticos, lo cual significa que el gen es el mismo pero cambia la facilidad o dificultad  con la que se expresa dicho gen (Baker y col., 2002). En esta revisión vamos a comentar sobre estudios que se han realizado tanto en Argentina como en el exterior que demuestran dicho fenómeno. Vale aclarar que todos los estudios que mencionemos la dieta de los terneros/novillos fue la misma, siempre dejando consumo ad libitum, y que los tratamientos se dieron solo a las madres gestantes.

A su vez para organizar un poco la revisión vamos a separar a los tratamientos en efectos de cantidad de proteínas, y cantidad y tipo de carbohidratos. Pese a que algunos de estos estudios se realizaron conjuntamente, los separamos acá para un tema de orden al momento de describirlos, salvo los casos que se den interacciones.

 

Efecto de la nutrición proteica durante la gestación

Los estudios de programación fetal en bovinos comenzaron a realizarse debido a la problemática que se observaba en los campos de cría de Estados Unidos, los cuales se caracterizan por poseer inviernos muy fríos, y la dieta se basaba en campos naturales suplementados con heno con muy baja cantidad de proteína bruta y de digestibilidad. 

Uno de estos estudios fue realizado por Summers y col. (2011), donde evaluaron dos tipos de suplementación en vacas gestantes, con burlanda como fuente proteica, uno de alta suplementación  proteica (AP) y otro de baja suplementación proteica (BP). La diferencia en el aporte total de la suplementación proteica fue un 2% más sobre los niveles basales de la dieta, los cuales dependían de la base del alimento. Los terneros de estas madres fueron llevadas a un feed-lot con un peso inicial promedio de 237 Kg (Tabla 1), no había diferencia en el peso vivo de los terneros provenientes de las madres con distinta suplementación.

La performance de los terneros de las madres suplementadas con AP fue mejor, lo cual dio una mayor ganancia de peso (GDP), y por lo tanto mayor peso final. Pese a que el consumo de materia seca  fue mayor en los hijos de las vacas AP, el índice de conversión fue mejor para este grupo (Tabla 1). Este estudio se realizo durante dos años, pero en el segundo año la diferencia de performance no fue tan marcada, posiblemente debido a una mejor calidad del alimento de base de esas vacas. El cual no queda claro en esta publicación.

 

Tabla 1 (Modificada de Summers y col, 2011): Performance de novillos en feed-lot, cuyas madres recibieron distinta suplementación proteica, un grupo con alta suplementación proteica (AP) y otro con baja suplementación proteica (BP)

 

Estudio similar fue presentado por Larson y col. (2009), en donde la dieta base de las vacas gestantes tenía menos de un 7 % de proteína cruda (PC), y el tratamiento fue la suplementación con 0,45 Kg  tres veces por semana de un suplemento con 31 % de PC. Este se realizó en dos tipos de sistemas uno fue  pastoreo en campos naturales y otro en animales pastoreando un rastrojo de maíz. Una vez que los terneros nacían todos los animales fueron manejados como el mismo rodeo. En estos animales no se observaron diferencia del peso de los terneros, pero si una tendencia a menor peso al destete en los terneros nacidos de vacas no suplementadas en el sistema de campo natural. Esta tendencia se arrastró durante todo el proceso de engorde llevando a menor ganancia diaria de peso  y una leve menor eficiencia de conversión, pero estas diferencias no fueron significativas.

 

Efecto de la restricción energética durante la gestación

Dentro de los sistemas de cría tradicionales, luego del destete, los requerimientos de las vacas disminuyen, por lo que son enviadas a campos naturales, en donde la cantidad y calidad de alimento que  reciben no cubre con los requerimientos de una vaca en la última etapa de la gestación, esto genera un pequeño balance energético negativo, el cual  preocupa desde la perspectiva de la vaca y la posibilidad de que se preñe nuevamente, sin tener en cuenta el efecto de este sistema de manejo en la performance de los terneros nacidos de esa gestación. Pese a ello se comprobó recientemente que esa deficiencia energética durante los estadios fetales produce cambios en el metabolismo de esos individuos. Ahora nosotros expondremos aquellos cambios que condicionan la performance de estos animales en el feed-lot. Debido a la escasa bibliografía en el tema, usaremos datos de pequeños rumiantes para complementar la información.

Uno de los primeros trabajos del efecto de la subnutrición de la madre en la performance de la progenie en rumiantes es el trabajo de  Ford y col. (2007). Ellos trabajaron con ovejas, las cuales había un grupo control, que se alimentaban con el 100% de los requerimientos según NRC, y un grupo restricto al que alimentaba con solo el 50% de los requerimientos sugeridos por el NRC, durante el segundo tercio de la gestación. Esta diferencia en la dieta, produjo menor peso en las madres, pero el peso de los corderos no mellizos fue igual para los dos grupos. Los corderos mellizos hijos de  las madres restrictas poseían un peso al nacimiento menor.

Pese a este peso similar al nacimiento o leve tendencia a menor peso en los mellizos, los corderos nacidos de madres con restricción alimenticia pesaban mas al destete (20,8 vs. 17,0  Kg) y a los 4 meses (61,7 vs. 56,8 Kg).  Estas diferencias de peso fueron también asociadas a cambios en el metabolismo, principalmente a en la sensibilidad de la insulina. Estudios similares (Long y col., 2010 y 2012) a este pero en bovinos durante el primer y segundo tercio de gestación, con restricciones entre 30 a 50 % con respecto a los requerimientos de mantenimiento no encontraron diferencia en la performance de la progenie, esta diferencia entre los dos estudios puede deberse a la especie, pero también al momento que se realizo la restricción ya que en el trabajo de Ford y col. (2007) solo fue en el tercio medio, mientras que los trabajos de Long y col. (2010 y 2012) fueron durante el primer y segundo tercio.

Pese a que en los sistemas de cría la restricción se da normalmente en el tercer tercio de la gestación, hay pocos trabajos que evalúan este efecto en la progenie, uno de ellos es el que llevaron a cabo  Endecott y col. (2011), donde a vacas en pastoreo se las suplementaba con 1,8 kg de balanceado para cubrir los requerimientos o con 1,2 kg de balanceado, lo que producía un leve balance energético negativo. Los machos de esas vacas fueron terminados en dos grupos aleatorios uno de alimentación normal, y otro restringido, el cual recibía un 27 % menos de alimento, durante un periodo de 140 días y luego eran alimentados ad libitum (fase de terminación).

En este trabajo los terneros nacidos de madres en BEN ganan menos durante el periodo pre destete y no se ven diferencias en el consumo de materia seca en la etapa de terminación. Pero si hay interacción entre el tratamiento de la madre y la alimentación en la recría. Los novillos de madres en BEN y con alimentación restringida en la recría tienen una mayor GDP en la etapa de terminación (Tabla 2) que los otros tres grupos.

 

Tabla 2: ganancia diaria de peso de los novillos nacidos de madres en BEN vs control, los cuales fueron sometidos a dos régimen de consumo (ad libitum vs restricto) durante la recría y terminados todos con alimentación ad libitum

 

Otro trabajo relacionado con la cantidad de energía es el realizado por Underwood y col. (2010), utilizando distintos tipos de recursos forrajeros durante el tercio medio y el último tercio de gestación, consiguieron que las vacas tuvieran una diferencia en el balance energético en la energía neta de ganancia de un 20 %. Los terneros nacidos de estas vacas mostraron una diferencia en el peso al destete, peso de terminación y GDP  en el feed-lot  y siendo mayor para los nacidos de las vacas con mejor balance energético (Tabla 3). Esto se tradujo en un mayor espesor de grasa dorsal y de marmoleo (Tabla 3).

 

Tabla 3: Performance de vacas en distintos recursos forrajeros, pastizal natural o pastizal natural mejorado, y de sus terneros desde el nacimiento a faena, estando la progenie alimentada con la misma dieta (adaptado de Underwood y col., 2010)

 

Cabe remarcar que según  Robinson y col. (2013) estas diferencias se deben mas a una baja performance en las vacas de cría que  a cambios en la expresión de genes o cambios epigenéticos. El menor tamaño del ternero al destete, debidos a la baja performance de las vacas,  trae aparejado una disminución de la performance de ese animal en su vida productiva. Según ellos (Robinson y col., 2013) por cada  kg de de peso que no se gana hasta el momento del destete hay una pérdida de 0,78 kg extra en la producción (considerando que son animales engordados a corral en EEUU, y poseen un peso de faena de mas de 500 kg). Y pese a que es verdad que existen efectos confundidos como los cambios en la condición corporal de las vacas junto con la nutrición que recibieron y posibles metilaciones o acetilaciones de histonas (cambios epigenéticos) , hay resultados donde no hubo diferencias en el peso al nacimiento o al destete de los terneros, pero si en su vida adulta (Desantadina y col., 2012).

 

Efecto de la fuente energética durante la gestación

Pese a que hay pocos trabajos que estudian el efecto de la cantidad de energía en al final del la gestación sobre el desarrollo fetal, hay muchos que trabajan con dietas isoenergéticas pero con distintas fuentes. Aquí hay que comentar que es más difícil de explicar algunos tratamientos, ya que a veces se comparan sistemas en los cuales  hay efectos confundidos, entre la fuente de energía del sistema y que muchas veces está asociado a distintas concentraciones de proteínas. Debido a que en la primera parte de esta revisión hemos hablado del efecto de la nutricion proteica, en esta parte trataremos solo de mencionar aquellos que solo cambia la fuente energética.

Uno de los primeros estudios realizados con suplementación de distintos aceites (dieta rica en ácido oleico vs linoleico; Banta y col. 2011) no encontraron diferencia en el peso al nacimiento ni al destete, pero este trabajo no continuó en el efecto del tratamiento pos destete. Un estudio similar  a este lo realizamos en la UNLP, donde se suplemento con aceite de maíz o aceite de pescado comparándolos con animales sin suplementar (Desantadina y col., 2011), en el cual, como en el trabajo de Banta y col. (2011) no se observaron diferencias en el peso de los animales al nacimiento o al destete. Esto se acompañó con la falta de diferencias en la performance de las vacas, ya sea peso, condición corporal,  producción y calidad de leche. Pese a eso la ganancia diaria de peso de los novillos cuyas madres habían recibido aceite de pescado fue menor pos destete que el control y  las suplementadas con aceite de maíz (Figura 1, datos no publicados). La razón de esta diferencia no se conoce hasta el momento.

 

Figura 1: Cambio en el peso vivo de terneros posdestete, alimentados en el  mismo potrero, cuyas madres no fueron suplementadas (◊ Control), o se suplementaron con 100 g de aceite de maíz (?  Maíz) o 100 g de aceite de pescado (? Pescado) durante los últimos 80 días de gestación. Valor de P para la interacción tiempo por tratamiento = 0,04

 

Unos resultados interesantes (no publicados) de resaltar son los datos que hemos  obtenido en la Chacra Experimental Integrada Chascomús, convenio INTA-MAA Pcia Bs As, donde se compararon dos sistemas de cría los cuales se denominaron sistema intensivo y semi-intensivo. En el sistema intensivo se trata de que el campo tenga una receptividad de 2Eq vaca/ha. La alimentación se basa en pastura  (noviembre-abril), verdeo de invierno (avena y raygrass) y  silo de sorgo (mayo-octubre) en autoconsumo. En el sistema semi-intensivo se trata de que el campo tenga una receptividad de 1Eq vaca/ha.   

La alimentación se basa en pastizal natural, pastura,   sorgo  diferido y  rollos de heno. Pese a la diferencia de carga todos los animales tienen acceso ad libitum de alimentos.  En la comparación de este sistema se evaluaron las vaquillonas, y  no hubo diferencias entre el peso al nacimiento o al destete, pero si a los a los 22 meses (peso pre servicio), siendo las hijas de las vacas de sistema semi-intensivo 10 kg más livianas (Tabla 4). Pese a que el consumo fue ad libitum, por lo que la cantidad de alimento que recibieron es posible que no sea distinta, aunque no fue medida y tampoco se evaluó la composición nutricional de las dietas. Estos resultados son de terneras nacidas en el 2010, pero la tendencia se observa en todos los estudios realizados desde ese entonces hasta ahora.

 

Tabla 4 Peso al nacimiento, destete y a los 22 meses de vaquillonas cuyas madres habían sido alimentadas durante toda la gestación en un sistema intensivo o en un sistema semi-intensivo

 

Radunz y col. (2010, 2012) alimentaron vacas en el último tercio de la gestación con heno, una dieta a base de maíz, o una dieta  a base de burlanda. Las dietas fueron planteadas para ser isoenergéticas según valor de tablas del NRC (2000), pese  a ello las vacas que consumieron burlanda tuvieron un 3 % más de aumento de peso que los otros dos tratamientos, pero sin haber diferencias en la condición corporal (Radunz y col., 2010). En este estudio no se vieron diferencias en la producción de leche de estas vacas.

Los terneros nacidos de estas vacas fueron más livianos para las vacas alimentadas con heno, pero no hubo diferencias en los otros tratamientos (Radunz y col., 2012), esta diferencia se diluyó un poco al destete, pero siendo los terneros nacidos de las vacas alimentadas a base de maíz un poco más pesados.

Al final del engorde en el feed-lot no había diferencia ni de peso ni en consumo para los tres grupos. Sin embargo los novillos cuyas madres fueron alimentadas con heno tenían un mayor grado de marmoleado que la progenie de las vacas alimentadas con maíz, los novillos provenientes de las madres alimentadas con burlanda poseían un grado intermedio.

Eso se acompaño con cambios en la partición energética, donde  luego de una infusión endovenosa de glucosa los novillos con mejor marmoleado poseían una menor respuesta a la insulina (Radunz y col., 2012). Por lo tanto el tipo de dieta que consumieron las madres afecto el metabolismo de la progenie, en este caso no la performance, pero si el metabolismo de la partición energética, haciendo que mas cantidad de energía se deposite en el tejido graso intramuscular

 

Discusión y conclusiones

Como hemos descripto en esta pequeña revisión, la nutrición de la vaca durante la gestación afecta directamente como van a producir los terneros cuando se lleven a los corrales de engorde. Hay trabajos que muestran los cambios más a nivel molecular (Lan y col., 2013, Du y col., 2007), o como afectan también a las terneras  en la vida reproductiva (Martin y col., 2007; Fuston y col., 2010), pero no quisimos entrar en detalle porque consideramos que estos temas están fuera del objetivo de este trabajo.

Como hemos descripto muchas veces como asesores nutricionales nos preocupamos por la medición de la calidad de materia prima de alimento que recibimos y pese a formular dietas balanceadas y adecuadas para cada categoría, las cuales llegan bien al comedero, no obtenemos la respuesta que esperamos. Esto pude deberse a que no conocemos la “calidad de materia prima ternero” que recibimos.

Por lo tanto consideramos que evaluar el paradero y las condiciones climáticas de donde vinieron esos animales puede ayudar a predecir la performance. Por ejemplo si asumimos que los terneros vienen de áreas donde las vacas pudieran haber sufrido restricción proteica o energética, es factible que los terneros no tengan la performance que esperamos. A su vez si podemos, debemos asesorar a los productores de campos de cría, esto posiblemente no se vea como un beneficio económico en el momento, pero hará que tengamos una mejor respuesta cuando los terneros de eso campos lleguen a los corrales de engorde.

 

Bibliografía

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