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Mejorando la transferencia de inmunidad pasiva del ternero

Publicado el: 24/8/2021
Autor/es: Agrovet Market Animal Health
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Entendamos la crianza de terneras nacidas en granja como una medida análoga al plan de sucesión de una empresa. Buscamos responder a las “salidas” o “jubilaciones” de empleados clave de una manera que se asegure la continuidad del negocio.
Criando a nuestros propios reemplazos tenemos un mayor control sobre su proceso de levante, reducimos el riesgo de introducción de enfermedades y podemos estimar mejor el potencial genético de nuestros animales.
En definitiva, las ventajas son múltiples, pero para que la estrategia funcione de manera apropiada debe ser gestionada de manera efectiva, siendo uno de los factores más importantes para determinar la salud y supervivencia de los terneros el manejo del calostro (Godden et al., 2019).
Aquí te dejamos una pequeña revisión del tema y unos cuantos consejos que te ayudarán darle a tus terneros un gran comienzo.
La inmunidad del ternero
Los bovinos son animales con una placenta epiteliocorial que no permite la transferencia de inmunoglobulinas (Ig) y convierte a sus recién nacidos en agammaglobulinémicos completamente dependientes de la transferencia de inmunidad pasiva (TIP) a través de la ingesta de calostro (Arthur et al., 1996, Godden et al., 2019).
El proceso de TIP es fundamental para el desarrollo de los terneros ya que habilita una inmunidad humoral especifica mientras el organismo termina de desarrollar un sistema inmune funcional propio (McGuirk et al., 2004).
Su éxito se mide en base a la cantidad de IgG absorbidos y depende en esencia de 3 factores:
  • Momento de la ingesta de calostro
  • Cantidad de calostro ingerido
  • Calidad del calostro ingerido
El fracaso del ternero para absorber una cantidad adecuada de Ig durante las primeras 24 horas de vida se denomina: “Falla de la transferencia pasiva” (FTP) y es una condición que eleva sustancialmente su probabilidad de desarrollar enfermedades durante las primeras semanas de vida y las pone en desventaja a la hora de afrontarlas.
La prevalencia del FTP es variable, pero afecta hasta a un 40% de los terneros dependiendo de las prácticas que se encuentren implementadas en el establo. Se estima que el costo individual de cada caso en el ganado lechero asciende hasta los 120 USD (Raboisson et al., 2016).
Diagnóstico de la FTP
El gold standard para su diagnóstico es la prueba de inmunodifusión radial en el suero (IDR) de los terneros, pero es una prueba lenta y costosa (McBeath et al., 1971, Drikic et al., 2018). En granja tenemos alternativas como la refractometría, un método indirecto pero con buena correlación ante la prueba más sofisticada (sensibilidad del 100% y especificidad 89.2% definiendo el punto de corte de la FTP en IgG < 10 g/L y Brix % ≤ 8.5%) (Hernández et al., 2016).
El consenso en la industria láctea americana es:
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Tabla 1: Puntos de corte para el diagnostico de la FTP. Traducido desde Godden et al., 2019
Medir estos valores de manera rutinaria está fuertemente relacionado con el éxito de la transferencia (Beam et al., 2009) no porque vaya a prevenirlo de manera intrínseca sino más bien porque permite medir cuantitativamente la eficacia de otras medidas y ayuda a fiscalizar la adherencia a ellas.
Factores claves para una buena transferencia pasiva
La revisión de la literatura (Weaver et al., 2000; Johnson et al., 2007; Godden, 2008) nos deja claro que son 4 los factores de mayor influencia sobre el éxito de la transferencia pasiva:
  • Alimentar al ternero con calostro en las primeras 4 horas después del nacimiento.
  • Brindar calostro de buena calidad (>50 mg/mL de IgG)
  • Alimentar con una cantidad suficiente: La primera toma debería ser de al menos 3.8 litros
  • Disminuir la contaminación bacteriana del calostro
Como vemos, la calidad del calostro es determinante y para tomar medidas correctivas ante una cantidad insuficiente de IgG en el calostro podemos aumentar la ingesta o reemplazarlo con calostro de un banco interno. Por suerte el refractómetro vuelve a ser una herramienta de gran ayuda y nos permite clasificarla con una sensibilidad de 73% y especificidad del 80% (definiendo el punto de corte de un calostro de buena calidad en IgG < 50 g/L y Brix % ≤ 23%) (Elsohaby et al., 2017).
Las medidas complementarias en el manejo del calostro están directamente relacionadas con alguno de los 4 factores clave ya mencionados y destacamos:
-La alimentación prolongada con calostro
  • Sabemos que la permeabilidad disminuye en el tiempo, pero una segunda toma de calostro a las 12 horas mejora la TP (Pletts et al., 2018)
-Uso de la leche de transición
  • A pesar de que ya no haya absorción de Ig, la leche de transición es rica en compuestos bioactivos que estimulan el desarrollo del tracto gastrointestinal (Pyo et al., 2018).
-Guardar calostro de buena calidad
  • Puede guardarse refrigerado usando sorbato de potasio hasta por 6 días o congelando (Stewart et al. 2005)
  • El descongelamiento debe ser progresivo si no, corremos riesgo de desnaturalizar las IgG.
-Tratar térmicamente el calostro
  • A una temperatura de 60°C por 60 minutos la estructura de integridad de los IgG se preserva y podemos disminuir la carga de patógenos importantes (McMartin et al., 2006).
-Promover la colonización de bacterias benéficas
  • Esto se logra de manera indirecta con la disminución de la carga y manteniendo la fuente de oligosacáridos en la dieta (del calostro o por fuentes artificiales) (Fischer et al., 2018)
Teniendo todo esto en consideración podemos recomendar también Booster® RN Terneros, por su aporte extra de IgG, proteína, vitaminas y minerales, proveer de enzimas lácticas inhibidoras del crecimiento de bacterias patógenas, aumenta la probabilidad de una ingesta adecuada de calostro y favorecer el desarrollo adecuado del TGI gracias a los probióticos y prebióticos en su formulación.
Este gel nutricional no reemplaza al calostro, pero ayudará significativamente a mejorar sus defensas y disminuir la incidencia de diarreas en terneros (Tang et al., 2013).

Referencias bibliográficas

 
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