Hipomagnesemia en rodeos de cria

Publicado el: 18/1/2018
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Desde los años 60, cuando fue diagnosticada por primera vez en el país, en el sudeste bonaerense, la hipomagnesemia es causa de preocupación en productores ganaderos y profesionales. Esta enfermedad, caracterizada por bajas concentraciones de magnesio (Mg) en la sangre de los bovinos, posee un índice de mortandad del 4 al 5% en los rodeos afectados.

Su aparición se presenta preferentemente en las hembras que son las que están sujetas a mayores presiones de producción como la gestación y la lactación, en época invernal, luego de varios días lluviosos, nublados, fríos y la misma coincide con una disminución de los niveles de Mg en la pastura y en sangre.

También puede presentarse en forma súbita, luego de un aumento brusco de la temperatura ambiente y de precipitaciones, lo cual conduce a la aparición de rebrotes en el forraje. Bajo estas condiciones el pasto aumenta su contenido de potasio (K) (mayor de 2,5% MS), disminuye sus niveles de Mg (menor de 0,20% MS)  y de calcio  (Ca) (menor de 0.48% MS) y se convierte en potencialmente tetanizante. Esto significa que si los animales consumen este pasto tienen alto riesgo de presentar hipomagnesemia. Una relación potasio sobre calcio más magnesio (K/Ca+Mg) mayor a 2,2mEq es considerada peligrosa.  

A la hora de prevenir, el primer paso es un correcto diagnóstico. Cuando se sospecha de un cuadro de hipomagnesemia en un rodeo, se puede analizar el contenido de Mg en la sangre de algunos animales para conocer la magnesemia, la cual debe ser mayor de 1,8 mg/100 ml. Los animales con síntomas, caídos, muertos o recientemente suplementados con Mg no deben elegirse para este análisis. En estos casos se pueden obtener muestras de orina, líquido cefalorraquídeo o humor vítreo del ojo para cuantificar al mineral.

Independientemente del momento en que se presente la deficiencia de Mg, es importante estar preparado y contar con adecuadas medidas de manejo y de suplementación.

Como el Mg es un macroelemento, el cual no puede ser almacenado, para luego ser movilizado desde el hueso, para prevenir la hipomagnesemia, el Mg debe ser suministrado al animal con la dieta, exclusivamente por vía oral y en las épocas de mayores requerimentos (último tercio de gestación y hasta pico de lactancia).  El uso de suplementos inyectables carece de valor preventivo ya que el animal elimina su exceso rápidamente  por orina.

Un bovino adulto necesita un aporte diario total de 30g de Mg. Para cumplir con estos requerimientos se pueden utilizar distintos métodos de suplementación.

  • Suministrar 50g de óxido de Mg/animal/día espolvoreado sobre fardo, rollo, paja, heno. 50g de óxido de Mg son equivalentes a 30g de Mg.
  • Se pueden utilizar rollos magnesiados, a los cuales se les coloca Mg en el interior en el momento de la confección del rollo.
  • En zonas con escasas precipitaciones se puede pulverizar el pasto de más de 10cm de altura con óxido de Mg disuelto en agua a razón de 25 a 30 kg de óxido de Mg /ha. Repetir cada 2 a 3 semanas en  período de riesgo.
  • En zonas con aguas de baja salinidad y no muy lluviosas, se puede disolver en el bebedero 1g de cloruro de Mg por litro de agua de bebida. Esta concentración de sal no afecta la palatabilidad del agua.
  • Se puede emplear una mezcla de 25% de óxido de Mg, 25% de fosfato dicálcico, 25% de cloruro de sodio y 25% de maíz molido.
  • También se pueden dar piedras, bloques para lamer, sales en bateas.  Pero como el Mg es amargo, muchas veces es rechazado por los animales, entonces, una buena estrategia es mezclar sus sales con maíz molido, afrechillo o emplear saborizantes.
  • Si los animales no aceptan el suplemento salado se puede emplear una mezcla en partes iguales de melaza y óxido de Mg. Estas proporciones pueden ser modificadas de acuerdo a las características de las zonas.

Es importante tener en cuenta que el Mg necesita de un buen aporte de energía y  de un adecuado contenido de sodio en la ración para poder ser absorbido eficientemente  a nivel ruminal.

Cuando se empleen comederos para distribuir las sales, debe hacerse de tal manera que todos los animales tengan fácil acceso a ellos evitando que los mismos tengan que recorrer grandes distancias para consumir el suplemento mineral.

Se puede colocar un comedero por cada 50 animales. Se los debe proteger de las lluvias. Es importante mantener fresca la provisión de las mezclas.

Si se utilizan bebederos para suplementar estos tienen que estar limpios y se debe evitar que las sales se diluyan cuando hay lluvias.

Las drogas empleadas deben ser de buena calidad y muy solubles en agua

Como medidas de manejo hay que tener en cuenta que el animal no debe llegar con exceso de peso al momento del parto. Siempre es preferible restringir el consumo o aumentar la carga animal antes de la parición reservando una pastura de otoño, un rastrojo de maíz, un fardo para cuando el animal tenga mayor requerimiento durante la lactación.

Siempre que se haga un cambio de pastura, o alimentación, este tendrá que ser gradual.

Es importante no someter a los animales a encierros y transportes prolongados o situaciones de stress innecesarios.

Sólo se debe recurrir a un suplemento inyectable cuando se trate de recuperar a un animal caído. En ese caso, recordar siempre que una vez que el animal se levante, rápidamente se le deberá ofrecer Mg por vía oral, hidratarlo, proveerlo de energía y protegerlo del mal clima. 

 
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