El pasto de corte para ganado es un conjunto de gramíneas de alto rendimiento biológico cultivadas intensivamente para corte y acarreo. Se implementa mediante la selección de ecotipos adaptados, fertilización nitrogenada y frecuencias de defoliación estratégicas, manteniendo umbrales de materia seca de 18% a 24% y proteína cruda sobre 10%, lo que previene déficit energético y optimiza la carga animal [1].
- Desafío Técnico y Causa Primaria: La estacionalidad forrajera y el manejo inadecuado del pasto de corte para ganado provocan pérdidas drásticas en digestibilidad y proteína.
- Impacto Cuantitativo: Mermas del 40% en producción de biomasa, caídas del NDT del 61.1% al 51.2% por lignificación y reducciones drásticas en la ganancia diaria de peso.
- Protocolo de Intervención Verificado: Selección de cultivares (Cuba 22, Capiazu, Maralfalfa), siembra a 0.8-1.0 m entre surcos con 2.5-3.0 ton/ha de varetas, y cortes entre 45 y 75 días a 10-15 cm del suelo.
La selección genotípica del pasto de corte determina la eficiencia en conversión alimenticia y el rendimiento por hectárea en sistemas ganaderos intensivos. Las variedades más extendidas en América Tropical pertenecen al género Cenchrus (anteriormente Pennisetum) y a sus híbridos interespecíficos (Cenchrus purpureus × Cenchrus glaucum), caracterizados por su alta tasa fotosintética C4 y su elevado potencial biológico [20].
Los híbridos mejorados de Cenchrus purpureus destacan por su ausencia de vello foliar y alta capacidad de macollamiento. El cultivar Cuba 22 es un híbrido logrado en el Instituto de Ciencia Animal (ICA) de Cuba mediante la cruza de King Grass con Pennisetum purpureum [19]. Su ventaja zootécnica radica en la ausencia de espinas o tricomas en la lámina foliar, lo que facilita el corte manual y el consumo por el animal, alcanzando concentraciones de proteína cruda (PC) de 12% a 16% en rebrotes de 45 a 50 días [19].
Por su parte, el cultivar BRS Capiazu, desarrollado por EMBRAPA en Brasil, se distingue por su porte erguido, tallos gruesos con alta suculencia y un rendimiento potencial de materia seca (MS) que supera las 50 toneladas por hectárea al año en condiciones de riego y alta fertilización [1]. Presenta un excelente comportamiento para ensilaje debido a su alta concentración de carbohidratos solubles en estadios de 70 a 90 días de crecimiento [27].
La variabilidad en la relación hoja:tallo define el valor nutritivo y la palatabilidad de las variedades tradicionales. El pasto Maralfalfa (Cenchrus sp.) es ampliamente reconocido en la cuenca andina y tropical por su velocidad de crecimiento y alta densidad de tallos por metro cuadrado [28]. Sin embargo, presenta una rápida curva de senescencia; pasados los 60 días, su contenido de fibra en detergente neutro (FDN) se incrementa por encima del 65%, reduciendo drásticamente la digestibilidad de la materia seca [33].
El King Grass y el Clon 51 son materiales rústicos de alta producción de biomasa fresca (hasta 150 ton/ha/año), adecuados para sistemas de carne y doble propósito en suelos de fertilidad media [20]. El pasto Camerún (variedad de Pennisetum purpureum de piggmentación verde o purpúrea) se destaca por un menor diámetro de tallo y una elevada palatabilidad en sistemas de engorde intensivo de novillos [13].
| Variedad / Cultivar | Rendimiento MS (ton/ha/año) | Proteína Cruda (PC %) a 45 días | FDN (%) a 45 días | Rango Altitudinal Óptimo (msnm) | Ciclo Óptimo de Corte (Días) | Cita Técnica |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Cuba 22 | 30 - 42 ton/ha/año | 13.0% - 16.5% | 58.0% - 62.0% | 0 - 2,200 msnm | 45 - 55 días | [19] |
| BRS Capiazu | 45 - 55 ton/ha/año | 10.0% - 13.0% | 60.0% - 64.0% | 0 - 1,800 msnm | 70 - 90 días | [1] |
| Maralfalfa | 28 - 38 ton/ha/año | 11.0% - 14.5% | 62.0% - 66.0% | 0 - 2,600 msnm | 40 - 50 días | [28] |
| King Grass | 25 - 35 ton/ha/año | 9.0% - 12.0% | 64.0% - 68.0% | 0 - 2,000 msnm | 60 - 75 días | [20] |
| Clon 51 | 30 - 40 ton/ha/año | 10.5% - 13.5% | 61.0% - 65.0% | 0 - 2,100 msnm | 50 - 60 días | [20] |
| Camerún | 22 - 32 ton/ha/año | 11.5% - 15.0% | 59.0% - 63.0% | 0 - 2,300 msnm | 45 - 55 días | [13] |
| Pasto Imperial | 15 - 22 ton/ha/año | 8.5% - 11.5% | 63.0% - 67.0% | 1,500 - 2,600 msnm | 60 - 75 días | [11] |
La temperatura ambiente y la altitud sobre el nivel del mar condicionan directamente la tasa metabólica y la acumulación de biomasa en las gramíneas forrajeras. Por encima de los 2,000 metros sobre el nivel del mar (msnm), la actividad fisiológica de las plantas C4 disminuye progresivamente, reduciendo la velocidad de división celular y extendiendo los días necesarios para alcanzar la madurez de corte [3].
En pisos térmicos fríos (2,000 a 3,200 msnm), el requerimiento de especies con alta tolerancia a bajas temperaturas y heladas recurrentes es indispensable. El pasto Nicolás Pineda se ha consolidado como una alternativa de corte superior en altitudes elevadas entre 2,600 y 3,450 msnm, manteniendo tasas de crecimiento viables donde la mayoría de los Pennisetum tropicales sufren latencia o quemaduras de folíolo por congelación [9], [10].
El pasto Imperial (Axonopus scoparius) constituye una opción tradicional altamente adaptada a zonas frías e intermedias (1,500 a 2,500 msnm) [11], [35]. Presenta tallos suculentos y una epidermis foliar delgada que facilita su digestión en vacas de leche, aunque exige suelos bien drenados y con adecuado contenido de materia orgánica [11]. Asimismo, en zonas frías se emplean verdeos de Rye Grass (Lolium multiflorum) de porte alto bajo sistemas de corte mecanizado para complementar las dietas de lechería especializada [25].
En altitudes de 0 a 1,800 msnm, las altas temperaturas y la radiación solar aceleran el metabolismo vegetal, alcanzando rendimientos óptimos en ciclos cortos de 45 a 60 días [1]. En estas regiones, las variedades como Cuba 22, BRS Capiazu y Maralfalfa expresan su máximo potencial biológico [19].
Para mitigar la caída de proteína en épocas secas de trópico bajo, la integración de leguminosas forrajeras de corte como Clitoria ternatea (con contenidos de proteína de 18% a 22%) en bloques diferenciados o bancos de proteína permite enriquecer la ración verde suministrada en comedero sin generar riesgos de meteorismo o timpanismo en los rumiantes [5], [6].
El correcto establecimiento de un banco forrajero de pasto de corte requiere una rigurosa preparación del suelo para garantizar el enraizamiento profundo de las macollas. Un sistema radicular vigoroso penetra las capas arables del suelo, optimizando la absorción de agua y nutrientes minerales durante las épocas de menor precipitación [25].
La siembra de la mayoría de los pastos de corte intensivos se realiza mediante material vegetativo (varetas, cañas o cálamos) debido a la baja viabilidad de la semilla sexual en híbridos de Cenchrus [24]. El protocolo agronómico exige un pase de arado de cincel para romper capas compactadas (pie de arado), seguido de dos pases de rastra y el acordonado de surcos a una distancia de 0.80 a 1.00 metros entre hileras [24].
La densidad de siembra oscila entre 2.5 y 3.5 toneladas de material vegetativo por hectárea [24]. Se deben emplear varetas maduras de 90 a 120 días de edad que posean al menos de 3 a 4 yemas viables por segmento [24]. La disposición del material en el fondo del surco se realiza mediante la técnica de "doble caña solapada", asegurando que los nudos de las varetas queden en contacto estrecho con la tierra húmeda a una profundidad de tapado no superior a los 5 a 8 centímetros [24].
| Paso Agronómico | Parámetro y Métrica Operativa | Acción Correctora Zootécnica | Riesgo Zootécnico por Incumplimiento | Cita Técnica |
|---|---|---|---|---|
| 1. Análisis de Suelo | pH entre 5.5 y 6.8; saturación de Al < 10% | Encalado correctivo con cal dolomítica a 1 - 3 ton/ha | Bloqueo de fósforo y escaso desarrollo radicular | [31] |
| 2. Descompactación | Subsolado a 35 - 45 cm de profundidad | Pase de cincel cruzado pre-siembra | Encharcamiento y asfixia radicular de macollas | [24] |
| 3. Selección de Varetas | Cañas de 90 - 120 días con 3 - 4 yemas sanas | Descarte de varetas deshidratadas o mermadas | Fallo de germinación y parches desprovistos de pasto | [24] |
| 4. Surcado y Distancia | Surcos separados a 0.80 - 1.00 m | Ajuste de maquinaria de tracción | Competencia intraespecífica o baja densidad vegetal | [24] |
| 5. Siembra Vegetativa | 2.5 - 3.5 ton/ha de cañas dobles solapadas | Colocación manual continua en zigzag | Baja densidad de tallos por metro lineal (< 10 tallos) | [24] |
| 6. Tapado de Varetas | Cobertura de tierra de 5.0 - 8.0 cm de espesor | Compactación ligera tras el tapado | Desecación solar de las yemas o pudrición por tapado excesivo | [24] |
| 7. Fertilización Basal | 80 - 120 kg/ha de P2O5 al fondo del surco | Aplicación de superfosfato triple u orgánico | Crecimiento lento y retardamiento del primer corte | [31] |
| 8. Control de Malezas | Aplicación pre-emergente o limpia manual a los 21 días | Desherbe mecánico entre surcos | Dominación por arvense y pérdida de la pradera | [24] |
| 9. Fertilización Nitrogenada | 50 - 70 kg/ha de N (Urea) post-corte en banda | Fraccionamiento de dosis tras cada evento de corte | Clorosis foliar y caída drástica de la proteína cruda | [31] |
| 10. Corte de Uniformización | Realización a los 90 - 100 días post-siembra | Corte a ras (10 cm) para estimular brotes basales | Desuniformidad en la macolla y tallos lignificados | [24] |
El momento óptimo de defoliación en los pastos de corte es el punto de equilibrio crítico entre la máxima producción de biomasa de materia seca y el mantenimiento del valor nutritivo del forraje [2]. Este comportamiento fisiológico se describe mediante la curva sinoidal de crecimiento de Moll [2].
Posterior a un evento de corte, la planta atraviesa tres fases fisiológicas bien definidas:
La altura del tocón residual (remanente) tras el corte mecánico o manual debe situarse entre 10 y 15 centímetros sobre el nivel del suelo [18]. Realizar cortes a ras de tierra en repetidas ocasiones remueve los meristemos basales de rebrote y destruye las reservas de carbohidratos, reduciendo la densidad de tallos por macolla [18]. Por el contrario, dejar tocones superiores a 25 cm genera un encañado prematuro con tallos improductivos y nudos lignificados que reducen la biomasa foliar en los rebrotes subsecuentes [18].
"Cosechar la pastura basándose exclusivamente en días fijos del calendario sin evaluar la fisiología foliar ni las variables climáticas locales es el error primario que destruye la persistencia y la calidad de un banco forrajero." — Ing. Agr. José Jesús Rincón González, Especialista en Pasturas Tropicales [21]
La composición bromatológica del pasto de corte varía marcadamente en función de la edad fenológica de la planta, la fertilización del suelo y la época del año [1], [31]. El envejecimiento de la pradera incrementa la proporción de pared celular (FDN y FDA) a expensas de los carbohidratos solubles citoplasmáticos y la proteína cruda [22].
Estudios realizados en el pasto Maralfalfa demuestran que los Nutrientes Digestibles Totales (NDT) experimentan una reducción drástica a medida que se extiende el intervalo de corte: de 61.1% a los 40 días de edad cae hasta un 51.2% a los 90 días [33]. De forma simultánea, la Energía Neta de Lactancia (ENl) se reduce de 1.24 Mcal/kg de MS a los 40 días a solo 0.83 Mcal/kg de MS a los 90 días [33]. Este desplome energético limita la capacidad de producción de leche en vacas de alta exigencia metabólica cuando son alimentadas con pastos sobremadurados [33].
| Edad de Corte (Días) | Proteína Cruda (PC %) | FDN (%) | FDA (%) | NDT (%) | Energía Neta Lactancia (ENl Mcal/kg) | Cita Técnica |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 30 días | 15.5% - 18.0% | 52.0% - 55.0% | 28.0% - 31.0% | 63.5% | 1.30 Mcal/kg MS | [22] |
| 45 días | 12.0% - 14.5% | 58.0% - 61.0% | 33.0% - 36.0% | 60.0% | 1.20 Mcal/kg MS | [33] |
| 60 días | 8.5% - 10.5% | 63.0% - 66.0% | 38.0% - 41.0% | 55.0% | 0.98 Mcal/kg MS | [33] |
| 90 días | 6.0% - 8.0% | 68.0% - 72.0% | 43.0% - 47.0% | 51.2% | 0.83 Mcal/kg MS | [33] |
| 120 días | 4.5% - 6.0% | 73.0% - 77.0% | 48.0% - 52.0% | 46.0% | 0.68 Mcal/kg MS | [4] |
Un aspecto nutricional crítico en la utilización de Cenchrus purpureus y sus cultivares (especialmente Maralfalfa) es el desbalance de la relación catión-aniónica y el exceso de potasio (K) en rebrotes jóvenes bajo fertilización intensiva [29]. Cuando la relación equivalente K / (Ca + Mg) supera el umbral crítico de 2.2, se interfiere drásticamente con la absorción intestinal y la movilización ósea del magnesio y el calcio en el rumiante [29]. Este fenómeno genera un alto riesgo de hipocalcemia subclínica o paresia puerperal en vacas lecheras periparturientas, requiriendo el ajuste de la dieta con sales aniónicas y suplementación de calcio dicalcio previo al parto [29].
La principal ventaja zootécnica de implementar un sistema de pasto de corte y acarreo radicará en el incremento sustancial de la capacidad de carga por unidad de superficie en comparación con el pastoreo directo tradicional [7], [14].
Para determinar de forma precisa el número de Unidades Ganaderas Mayores (UGM de 450 kg de peso vivo) que se pueden sostener por hectárea al año, se utiliza la siguiente metodología paramétrica:
Fórmula: PBF = 35 kg/m2/año × 10,000 m2 = 350,000 kg/ha/año (350 ton/ha/año)
Fórmula: PMS = 350,000 kg fresca × 0.20 = 70,000 kg MS/ha/año (70 ton MS/ha/año)
Fórmula: MSU = 70,000 kg MS × 0.85 = 59,500 kg MS utilizable/ha/año
Fórmula: Consumo diario UGM = 450 kg PV × 0.03 = 13.5 kg MS/día
Fórmula: Consumo anual UGM = 13.5 kg MS/día × 365 días = 4,927.5 kg MS/año
Fórmula: CC = (59,500 kg MS utilizable / 4,927.5 kg MS/UGM/año) ˜ 12.07 UGM/ha/año
mientras que un sistema de pastoreo directo rotacional sostiene entre 1.5 y 3.0 UGM/ha, la implementación de un banco forrajero de corte bajo riego y fertilización permite sostener entre 8.0 y 14.0 UGM/ha/año [7], [14].
Sin embargo, el productor debe ponderar el balance económico operativo: el pasto de corte elimina el pisoteo animal y el desperdicio en potrero, pero incrementa significativamente los costos fijos asociados a mano de obra para corte, combustible para guadaña o picadora forrajera y transporte de acarreo hasta los comederos [7].
Q: ¿Cuáles son los pastos de corte? A: Son gramíneas de porte alto e intenso macollamiento cultivadas para cosecha y suministro en comedero, destacando los ecotipos de Cenchrus purpureus como Cuba 22, BRS Capiazu, Maralfalfa, King Grass, Clon 51, Camerún y el pasto Imperial [1], [20].
Q: ¿Cuánto tarda en crecer el pasto de corte? A: En regiones cálidas de trópico bajo, el ciclo óptimo de rebrote para cosecha se ubica entre 45 y 60 días, mientras que en zonas frías o altitudes superiores a 2,000 msnm puede extenderse entre 70 y 100 días [3], [19].
Q: ¿Cuántas vacas se pueden alimentar con una hectárea de pasto de corte? A: Una hectárea de pasto de corte de alto rendimiento con fertilización y riego puede alimentar entre 8 y 14 vacas adultas (UGM) al año, dependiendo del porcentaje de materia seca del forraje y la eficiencia en comedero [7], [14].
Q: ¿Cómo se llama el pasto de corte? A: Botánicamente pertenecen al género Cenchrus (anteriormente Pennisetum) y sus híbridos, recibiendo nombres comerciales como Cuba 22, BRS Capiazu, Maralfalfa, King Grass, Taiwán Morado, Camerún o pasto Imperial (Axonopus scoparius) [20], [35].
Q: ¿Qué pasto de corte es más recomendable para ganado de leche? A: Los cultivares Cuba 22 y BRS Capiazu son altamente recomendados por su elevada relación hoja:tallo, ausencia de vello foliar irritante y alto contenido proteico cuando se cosechan en intervalos de 45 a 55 días [1], [19].
Q: ¿Cómo prevenir la pérdida de proteína cruda al madurar el pasto de corte? A: Debe programarse el corte antes de la fase de inducción floral (entre los 45 y 55 días) y fraccionar aplicaciones de 50 a 70 kg/ha de nitrógeno (Urea) inmediatamente después de cada evento de defoliación [18], [31].
Este artículo fue construido utilizando exclusivamente conocimiento empírico validado de la comunidad de expertos:
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