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Factores que lo producen y técnicas para manipular el anestro bovino

Publicado el: 3/5/2021
Autor/es: Oscar L. Ferrari1 1. Ingeniero Agrónomo. Consultor y productor ganadero. Especialista en bovinos para carne.
Resumen

Un aspecto primordial para el éxito económico y productivo de un rodeo de cría es la eficiencia reproductiva, obteniendo un ternero por vaca/año.

Para lograrlo es imprescindible reducir el anestro posparto a su mínima expresión. Muchos son los factores que se interrelacionan para incidir en la extensión de dicho período. Descartando cuestiones fisio - patológicas intrínsecas, los de mayor importancia son el amamantamiento y la nutrición del vientre (por su estrecha relación con la condición corporal al parto).

Existen metodologías al alcance del productor ganadero para lograrlo, entre otras, la suplementación concentrada cercana al parto o flushing, la bioestimulación, el amamantamiento restringido, el destete temporario, el enlatado y el destete precoz e hiperprecoz.

Los tratamientos hormonales siempre deben ser diagramados, supervisados y ejecutados por un médico veterinario especialista en reproducción.

Introducción
El objetivo principal de un rodeo de cría eficiente es que cada vaca para un ternero por año. Por lo tanto, el intervalo entre dos partos sucesivos debe ser de aproximadamente 365 días.
Se considera normal, en vacunos europeos, una gestación media de 283 días. Es decir, nueve meses y diez días (siendo la del Brahman (Bos indicus) de 292 -ver cuadro 1-).
Cuadro 1. Duración de la gestación en distintas razas
Cuadro 1. Duración de la gestación en distintas razas
Para que el objetivo mencionado se cumpla, el intervalo parto – concepción no tiene que superar los 82 días, aunque por razones prácticas, la época de servicio habitual en La Argentina comprende 90 días.
Durante la gestación, el útero aumenta considerablemente de tamaño e inmediatamente después del parto inicia el proceso de involución llamado puerperio o estado puerperal, que consiste en volver a su posición pregestacional normal cercana a la región pélvica y adquirir su tamaño y consistencia corriente no gestante. El puerperio demora en completarse entre 30 y 50 días.  
En este período se produce la reparación anatómica del tracto genital que comprende a la involución y restauración tisular del útero y el restablecimiento de la funcionalidad del eje hipotálamo – hipófisis – ovario – útero. Este último proceso abarca el reinicio de la secreción de gonadotrofinas, la reanudación de la actividad ovárica, el inicio de las ovulaciones, la presentación de celo y el desarrollo luteal.
Ciclo estral
A diferencia de los toros, las vacas se caracterizan por tener una actividad sexual cíclica.
El estro es el evento objetivo utilizado para definir el inicio del ciclo, razón por la cual, éste recibe el nombre de ciclo estral. Expresado de otra manera, el ciclo estral es el conjunto de cambios a nivel sexual, en toda su extensión, que ocurre entre dos celos consecutivos.
En el caso de las vacas, el ciclo tiene una duración de 21 ± 4 días, pudiendo presentarse a lo largo de todo el año, por lo cual esta especie es considerada poliéstrica anual.
La presentación del celo se produce debido a un complejo y preciso mecanismo neurohormonal donde están involucradas diferentes estructuras de los sistemas nervioso y endocrino.
En lo que se refiere al sistema nervioso, la función reproductiva está regida por una región del cerebro denominada hipotálamo.
El control endocrino lo ejerce primariamente la hipófisis, que está conectada con el sistema nervioso central. A través de sus secreciones, la hipófisis se relaciona con otras glándulas que regulan la reproducción.
En forma simplificada, se trata de un control dado por el eje hipotálamo-hipófisis-ovario-útero. Los estímulos recibidos por el hipotálamo causan la liberación o inhibición de las hormonas hipofisiarias que controlan la producción de hormonas sexuales.
  • Hipotálamo
 Forma la base del cerebro, y sus neuronas producen la hormona liberadora de gonadotrofina o GnRH.
  • Hipófisis
Está formada por una parte anterior o adenohipófisis y una posterior o neurohipófisis. La adenohipófisis produce varios tipos de hormonas, de las cuales la FSH y la LH cumplen un papel relevante en el control neuroendócrino del ciclo estral.
  • Ovarios
Son glándulas exócrinas (liberan óvulos) y endócrinas (secretan hormonas). Entre las hormonas que producen los ovarios se mencionan a los estrógenos, la progesterona y la inhibina.
  • Útero
Produce la prostaglandina F2a (PGF2a), la cual interviene en la regulación neuroendócrina del ciclo estral mediante su efecto luteolítico. Otras funciones son la de intervenir en los mecanismos de ovulación y del parto.
Anestro posparto
La urgencia de lograr un servicio fértil rápidamente después del parto se contrapone con la existencia de un período prolongado caracterizado por la ausencia de ciclos ováricos luego de la parición (anestro) en la vaca con cría al pie. Anestro literalmente significa “ausencia del estro o celo”.
El anestro posparto o intervalo parto – primer celo se define como el lapso de ausencia de estro y ovulación que sigue al parto. Si bien, los términos anovulación y anestro son muchas veces empleados como sinónimos en la bibliografía técnica, dichos eventos –por lo general- no acontecen de manera simultánea debido a que la primera ovulación posparto puede suceder sin la ocurrencia de celo. Es decir que la primera ovulación posparto de la mayoría de las vacas productoras de carne con cría al pie no es acompañada con la manifestación de celo (Werth, L. et al., 1996) y frecuentemente es seguida por un cuerpo lúteo de vida media corta (Werth, L. et al., 1996; Yavas, Y. et al., 1999). Se ha informado que los cuerpos lúteos de vida media corta se presentan en la mayoría de las vacas carniceras (66 – 100%; Stagg, K. et al., 1995) de manera independiente de la duración del anestro (Mukasa-Mugerwa, E. et al., 1991) y se caracterizan porque el cuerpo lúteo que se forma es pequeño, secreta menor cantidad de progesterona (Yavas, Y., et al., 1999), responde en menor grado a las gonadotropinas y sólo presentan una oleada folicular (Stagg, K. et al., 1995; Yavas, Y. et al., 1999).
Estos ciclos estrales cortos son una de las principales causas de la baja tasa de concepción a primer servicio en vacas con baja condición corporal (Stagg, K. et al., 1995).
La duración del anestro limita el número total de días que una vaca dispone para concebir durante la temporada de servicio o entore y es por eso, uno de los factores que inciden más negativamente en la eficiencia reproductiva del rodeo. El intervalo sin celos utilizado para definir al anestro varía entre 21 y 90 días dependiendo de condiciones fisiológicas, patológicas, ambientales y de manejo. Es competencia del médico veterinario, responsable de la explotación, determinar cuándo se trata de un problema intrínseco del animal o del productor, quien es el encargado de entregar las condiciones necesarias para que el vientre manifieste el celo (por ejemplo, el monitoreo de la condición corporal y sus medidas correctivas).
El anestro posparto es un síndrome común en áreas de producción con condiciones nutricionales restringidas en la República Argentina y en otras regiones del mundo. La restricción alimentaria invernal de la vaca de cría es un fenómeno que se produce comúnmente y en forma casi natural en todos los rodeos de cría como resultado de que el invierno es el período del año con menor crecimiento de las pasturas y pastizales. Este proceso natural compromete la performance reproductiva de los rodeos y en especial ocurre en vacas paridas con una condición corporal deficiente.
De lo anterior se advierte que las oportunidades que tiene un vientre para volver a quedar preñado se reducen considerablemente al entrar en celo cada 21 +/- 4 días.
Ahí radica la importancia que las vacas paran al inicio de la temporada de parición en un esquema productivo estacionado. De esa manera tienen mayores posibilidades de quedar preñadas, al ciclar varias veces antes del retiro de los toros. Influye, además en este lapso, el efecto inhibitorio de la presencia constante del ternero y su amamantamiento, al impedir la secreción pulsátil de la hormona liberadora de gonadotropinas –GnRH- y de la hormona luteinizante –LH-, lo cual inhibe el desarrollo folicular y la ovulación de los folículos dominantes.
Factores que influyen en la duración del anestro
Por lo comentado, resulta de vital importancia reducir la duración de la falta de celo (anestro) posterior al parto.
Muchos son los factores que se interrelacionan para incidir en la extensión de dicho período. Descartando cuestiones fisio - patológicas intrínsecas, los de mayor importancia son el amamantamiento y la nutrición del vientre (por su estrecha relación con la condición corporal al parto).
La importancia del nivel de reservas corporales en el reinicio de la actividad sexual posparto está documentada en el cuadro 2. Se advierte que, a mejor condición corporal, un mayor número de vientres reinician antes la actividad sexual posparto y a los 120 días se sigue manifestando esa situación.
Cuadro 2. Importancia de la condición corporal (CC) al parto en el reinicio de la actividad sexual.
Cuadro 2. Importancia de la condición corporal (CC) al parto en el reinicio de la actividad sexual.
Amamantamiento del ternero
Es uno de los factores que más influyen en la duración del anestro posparto. Las vacas que amamantan presentan un marcado aumento del intervalo parto – primera ovulación, comparado al que presentan vacas que no amamantan o que son ordeñadas. Cuando la intensidad del amamantamiento aumenta de uno a dos terneros (melliceras), el anestro posparto también aumenta. Distintos investigadores advirtieron que al comparar vacas productoras de carne amamantando con otras que eran ordeñadas, las de este último grupo presentaban celo (estro) más rápidamente después del parto.
El efecto del amamantamiento no estaría mediado por el estímulo de succión de la ubre, sino por el estímulo táctil en el área inguinal de la vaca producido por el ternero en el intento de alimentarse. Se ha observado que vacas mastectomizadas mantenidas con sus terneros presentaban períodos anovulatorios similares a los de las vacas intactas que amamantaban a sus crías.
Los terneros mantenidos con las vacas mastectomizadas exhibían un pseudo amamantamiento, que consiste en un posicionamiento del ternero en forma paralela reversa o perpendicular al vientre con cabeceo y manipulación oral de la piel de la pata o flanco.
Si, por el contrario, se elimina el contacto oral directo con la zona inguinal de la vaca mediante una restricción de los movimientos del ternero, el estado anovulatorio no se mantiene. Estos hallazgos indicarían que la mera percepción de ser amamantada podría ser suficiente para prolongar el período de anestro.
Estos resultados demuestran que la intensidad de mamado per se no sería el factor más importante en la reanudación de los ciclos estrales posteriores al parto y resaltan la importancia del vínculo que se establece entre la madre y el ternero durante el amamantamiento como el factor más relevante en la inhibición de la ciclicidad posparto.
El reconocimiento de su cría por parte de la madre se produce por medio de la vista y del olfato.
Trabajos presentados indican la intervención del sistema nervioso central, destacando la importancia de la visión y del olfato para el reconocimiento del ternero, que pone en marcha los mecanismos que mantienen la inhibición de la secreción de la hormona luteinizante (LH) y por ende el estado anovulatorio de la vaca de cría en el posparto, ya que es función de esta hormona estimular la ovulación y la formación del cuerpo lúteo.
Dado que las vacas, por lo general, solo permiten el amamantamiento por sus propios terneros, se consideró probable que las señales exteroceptivas responsables por el mantenimiento de la supresión de la liberación de LH eran el resultado del vínculo maternal vaca - ternero. Esta hipótesis fue confirmada experimentalmente al mostrarse que el amamantamiento forzado de vacas por terneros ajenos cada seis horas por cuatro días producía incrementos similares en la concentración y frecuencia de pulsos de LH que a los observados en vacas destetadas.  Asimismo, el intervalo hasta el reinicio de la actividad luteal en ambos grupos de vacas era similar. Cuando se realizó el amamantamiento forzado con el ternero propio a intervalos de seis horas, los vientres mantuvieron los bajos niveles de secreción de LH, típicos de las vacas en anestro.
A fin de investigar las señales asociadas al mantenimiento del vínculo maternal entre la vaca y el ternero se realizaron trabajos sobre el rol de los sentidos visual y olfativo en la supresión de la secreción de LH inducida por el amamantamiento (Griffith, M. y Williams, G., 1996). Estos trabajos permitieron demostrar que la integridad de cualquiera de los dos sentidos (vista u olfato) durante amamantamientos controlados permitía a la vaca reconocer a su propio ternero. En estas condiciones, las vacas mantenían su habilidad de continuar con la supresión de la liberación de LH asociada al amamantamiento. Sin embargo, cuando se impedía la percepción por ambos sentidos (vista y olfato) durante el amamantamiento, la vaca no reconocía a su ternero como propio durante los episodios de amamantamiento e incrementaba la secreción de LH (frecuencia de pulsos y concentración) iniciando un patrón de secreción similar al que muestran las vacas destetadas.
Estado nutricional
El nivel nutricional en el que se encuentra un animal es la resultante del balance entre el consumo y el gasto de energía. En el caso que este balance sea positivo, el animal almacenará el excedente en forma de tejido corporal. Por el contrario, en los casos en que el balance sea negativo, el animal utilizará las reservas corporales para cubrir las demandas.
La condición corporal (CC) de un animal se relaciona con la cantidad de tejido de reserva que dispone.
Existe una estrecha relación entre la CC al parto y el reinicio de la ciclicidad posparto la que ha sido evaluada en numerosos estudios. Cuando existen reservas corporales escasas al parto, se produce un incremento del intervalo parto - primer celo. Un bajo consumo de nutrientes posterior al parto y la lactancia pueden incrementar la duración de dicho intervalo en vacas con baja CC.
Durante muchos años se investigó para determinar el mecanismo fisiológico que comunica el nivel de engrasamiento con la actividad ovárica. En 1994, Zhang, Y. y colaboradores descubrieron a la hormona leptina, secretada por las células del tejido adiposo, la cual actúa como mensajero metabólico. La secreción de hormona leptina sirve como señal al cerebro para determinar que el nivel de grasa corporal depositada en el cuerpo es el suficiente para reanudar la actividad reproductiva.
Como la nutrición es uno de los factores más importantes que regulan el retorno a la actividad cíclica luego del parto en los bovinos, la ingesta adecuada de nutrientes tiene un marcado impacto en el logro de preñeces tempranas y se manifiesta tanto en el posparto con la aparición de celos tempranos y una mayor producción de leche, como durante la época de servicio con una fertilidad más elevada de los celos (ver cuadro 3).
Cuadro 3. Influencia de una adecuada nutrición en el porcentaje de preñez temprana.
Cuadro 3. Influencia de una adecuada nutrición en el porcentaje de preñez temprana.
Si la ingesta de nutrientes es inadecuada y las reservas corporales son escasas, el número de días entre el parto y el primer estro se incrementa y es la causa principal por la cual, las vacas fallan en concebir durante la temporada de servicio.
Los cambios metabólicos provocados por un balance energético negativo (BEN) debido a una dieta pobre en energía inducen una baja en la fertilidad. Esto puede suceder cuando se suministran dietas con un alto contenido de proteína, en relación al consumo de energía. Las dietas con contenidos de proteína cruda del 17 al 19%, pueden producir una disminución de la fertilidad. Se demostró que las vacas alimentadas de esa manera tienen altas concentraciones de urea y amoniaco en sangre y en los fluidos uterinos, lo cual afecta la viabilidad de espermatozoides, ovocitos y embriones (Butler, W., 2000). Las concentraciones sanguíneas de urea mayores de 20 mg/dl se asocian con una baja fertilidad.
Las reservas corporales regulan la secreción hipotalámica e hipofisiaria que controlan la función ovárica. Un mecanismo importante por el cual el déficit energético condiciona la actividad reproductiva es por suprimir la descarga de GnRH y como consecuencia, la frecuencia de pulsos de LH necesarios para lograr el crecimiento folicular.
En determinadas ocasiones, con el fin de proveer todos los nutrimentos a las vacas, obliga a los productores a ofrecer dietas altas en energía basadas en una proporción de grano muy importante, cuyo efecto se refleja en alteraciones subclínicas en el pH ruminal, asociándose éstas a problemas de baja fertilidad por pérdida de gestaciones tempranas, producidas por acidosis ruminal y por un aumento de endotoxinas libres, provocando la liberación de prostaglandina F2α y una regresión del cuerpo lúteo.
Existe evidencia, producto de numerosos estudios al respecto, que la disminución en la ingesta de nutrientes en el preparto, reflejada en una pobre condición corporal al momento del parto, prolonga el período de anestro. En vacas de cría, la nutrición previa al parto es mejor determinante del largo del anestro comparada con la nutrición posterior al parto, según Dunn, T. y muchos otros investigadores.
Vacas con una condición corporal (CC) de 3 o menos (escala de 1 a 9) durante el posparto previa al siguiente servicio no conciben a un nivel aceptable y tienen más de 12 meses de intervalo entre partos (si no se realizan medidas correctivas) comparando con vacas con una CC de 5 o más (ver gráfico 1). Es una situación observada en las empresas rurales que se caracterizan por no tener una base forrajera adecuada a la cantidad de animales, estando estos muy delgados.
Gráfico 1. Relación entre la condición corporal previa al servicio y el porcentaje de preñez.
Gráfico 1. Relación entre la condición corporal previa al servicio y el porcentaje de preñez.
Si la condición corporal es 2 aumenta el intervalo parto – concepción y puede no quedar preñada dentro del período de servicio. Si la condición corporal es buena antes del servicio (4) el intervalo parto – concepción será inferior a los 80 días (ver gráfico 2).
Gráfico 2. Relación entre la condición corporal y el intervalo parto- concepción.
Gráfico 2. Relación entre la condición corporal y el intervalo parto- concepción.
Cuando las vacas tienen una CC de 5 a 7 al parto (medida con la misma escala), el número de días desde el parto al primer estro es de un 15 a 35% menor que en vacas que paren con una condición corporal menor a 5.
La vaca de cría tiene que tener una condición corporal al parto de 5 o mayor para que su intervalo a primer celo no se prolongue más allá de los 70 días. Esto permite lograr altos porcentajes de preñez como se advierte en el cuadro 4.
Cuadro 4. Efecto de la condición corporal al parto sobre la performance reproductiva subsiguiente.
Cuadro 4. Efecto de la condición corporal al parto sobre la performance reproductiva subsiguiente.
Experiencias realizadas en la Chacra Experimental Chascomús del MMA arrojaron resultados similares (ver cuadro 5).
Cuadro 5. Condición corporal y porcentaje de vacas ciclando a los 45 días posparto.
Cuadro 5. Condición corporal y porcentaje de vacas ciclando a los 45 días posparto.
Una subnutrición severa en el último trimestre de la gestación y en el posparto puede resultar en la ausencia de folículos ováricos con un diámetro mayor a 8 mm que son los encargados de producir importantes cantidades de estradiol.
Modifica los cambios neuroendocrinos normales, particularmente la frecuencia de descarga de LH lo que determina prolongados intervalos de anestro posparto. Jolly, P. et al. en 1991 indicaron que vacas restringidas en su consumo energético durante el posparto tuvieron concentraciones de FSH y LH deprimidas, lo que se asoció con un mayor tiempo de anestro comparado con vacas que tuvieron dietas adecuadas.
Ciccioli, N.  y colaboradores en 2003 estudiaron la influencia de la CC al parto y la nutrición posparto sobre las funciones endocrinas y ováricas y la respuesta reproductiva. Para ello, seleccionaron al azar vacas con una condición corporal 4 y con una condición corporal 5, para recibir uno de dos tratamientos nutricionales después del parto. Los grupos fueron alimentados para ganar 0,45 kg/d (M) o 0,90 kg/d (H) respectivamente en los primeros 71 días siguientes al parto. Las vacas que parieron con CC de 4 o 5 tuvieron similar función endocrina y reproductiva al primer estro, pero las vacas alimentadas con la dieta H, ganaron peso e incrementaron la CC y tuvieron un intervalo al primer estro más corto y una mayor tasa de preñez al primer estro.
Es interesante destacar que el intervalo parto – primer celo es frecuentemente más largo en las vacas de primera parición (comúnmente llamadas “vaquillonas” debido a que son animales jóvenes que aún deben seguir desarrollándose). Esta categoría de vientres es muy sensible a los cambios ambientales (nutrición, época de parición, etcétera) que afectan a la reproducción, producto de los elevados requerimientos que poseen porque deben cubrir las necesidades alimenticias para continuar su crecimiento y llevar a cabo la lactancia. A los 40 días de paridas las vacas multíparas (de 5 a 8 años de edad) con una condición corporal igual a 4 mostraron un 38% de celo, mientras que las vacas de primera parición con la misma condición corporal solamente presentaron un 11% de celo según trabajos realizados en la Chacra Experimental Chascomús MMA, (datos no publicados).
Alternativas para disminuir el anestro posparto
Antes de instrumentar ninguna medida correctiva es importante que un médico veterinario examine a los vientres mediante la palpación de los ovarios a través del tacto rectal o del empleo de ecografía durante la temporada de servicio para diferenciar a las vacas que han reiniciado la actividad cíclica de aquellas que continúan en anestro.
Instrumentación
Refuerzos en la alimentación de los vientres (flushing o suplementación concentrada cercana al parto)
La suplementación mineral con selenio, fósforo, magnesio, cobre, zinc y calcio, es necesaria en todos los rodeos de cría organizados.
La suplementación con vitamina A depende de la calidad del forraje que se les suministra a los animales. En los casos que los forrajes sean de buena calidad no será necesaria, sin embargo, sí lo es si el forraje es de mala calidad (Herd, D. y Sprott, L., 1999).
Todos los vientres (sin importar su estado nutricional) necesitan una suplementación proteica cuando el forraje que pastorean es de baja calidad (la proteína bruta es menor al 7%).
Algunos investigadores observaron que vacas alimentadas con dietas con alto contenido energético presentaron una involución uterina (reducción del tamaño, pérdida de tejido y reparación del tejido) en un período de tiempo más corto que las alimentadas con un nivel de energía deficiente.
La suplementación de las dietas con selenio y vitamina E disminuye la frecuencia de presentación de placenta retenida y el tiempo de involución uterina, a su vez una baja concentración de calcio sérico puede retrasar el proceso de involución uterina.
La concentración de nutrientes en la dieta, antes y después del parto, posee una influencia directa sobre la duración del intervalo parto - primera ovulación y en la tasa de crecimiento folicular hasta llegar a la primera ovulación. En hembras luego del parto, alimentadas con dietas hipo - energéticas, con un balance energético negativo, se observó que se produce una disminución en el diámetro de los folículos dominantes y un aumento en el número y tamaño de los folículos subordinados.
Las reservas energéticas en grasa corporal necesarias para la manutención de la ciclicidad son menores que las necesarias para la reanudación de los ciclos estrales una vez presentado el anestro nutricional. El tenor de la ganancia diaria de peso está inversamente relacionado con el período de tiempo necesario para la reanudación del ciclo ovárico. Una mayor ganancia diaria traerá aparejada una disminución en el tiempo necesario para la presentación de un ciclo ovulatorio.
Bossis, I. y colaboradores (2000), en experiencias realizadas sobre dos grupos de animales en anestro, los cuales fueron alimentados para que sus ganancias de peso sean bajas (LG= 0,6 kg/día) y altas (HG= 1,5 kg/día), se encontraron que los animales alimentados con dietas HG reanudaron su actividad ovárica en promedio 23 días antes que los alimentados con dietas LG.
El flushing en vacas de cría permite incrementar los porcentajes de preñez y es una tecnología de bajo costo, comparada con el producto a obtener: el ternero.
El flushing en vacas con ternero al pie se presenta como una tecnología con alto impacto para obtener una mejora en el porcentaje de preñez total, pero, sobre todo, para concentrar la preñez en al principio del servicio.
Martínez, M. comentó que el flushing aumentó el porcentaje de preñez total en un 25%. Además, en las vacas con flushing, el 50% de las vacas preñadas, lo hicieron tempranamente, contra un 30% de las vacas que no fueron tratadas. Existen ciertos indicios de que la mejor combinación es realizar un destete temporario previo al entore y realizar la suplementación durante 23 días, al comenzar el mismo.
Dietas ricas en lípidos estimulan el crecimiento folicular en vacas de cría (Lucy, M. et al., 1992) y, además, durante el último tercio de la gestación, es un método para aliviar el efecto negativo de un inadecuado manejo nutricional sobre la respuesta reproductiva. Alexander, B. et al. en 2002 advirtieron un mejoramiento en las tasas de preñez cuando vacas de cría fueron suplementadas con lípidos (91,6%) durante la última fase de la gestación comparado con las vacas control que no recibieron suplementación lipídica. En concordancia, Bellows, R. en 1999 observó tasas de preñez de un 70 % en vacas de cría suplementadas con lípidos y de un 50 % de preñez en las vacas testigo.
Bioestimulación
Con el término bioestimulación se describe al efecto estimulatorio del macho sobre el comportamiento de estro u ovulación en la hembra, ya sea por medio de la estimulación genital o a través de la secreción de feromonas.
Las feromonas son sustancias químicas transportadas por el aire que actúan como señales liberadas por la orina, la bosta o secretadas por glándulas cutáneas que son percibidas por el sistema olfativo y que son capaces de desencadenar respuestas comportamentales y endócrinas en individuos de la misma especie. Ha sido comprobado que acortan el anestro posparto en bovinos.
Zalesky, D. encontró que vacas expuestas a toros luego del parto tuvieron cortos períodos de anestro comparadas con aquellas que estuvieron aisladas hasta el día 53 posparto. En forma similar, la exposición de vacas primíparaso multíparasdurante el período de anestro a vacas androgenizadaso a toros retajos, resultó en la iniciación más temprana de la actividad luteal, que las que no estuvieron expuestas.
En el trabajo de Fernández, D. y colaboradoresse evaluó, además, el momento más adecuado para lograr una respuesta positiva en el acortamiento del período de anestro. Para ello, se trabajó con tres grupos de vaquillonas a los cuales se les introdujo el toro al momento del parto, durante los primeros 30 días o luego de transcurridos 30 días posparto.  Independientemente del momento en que fueron introducidos los toros, se logró disminuir, en forma similar, el intervalo posparto e incrementar el desempeño reproductivo de las vaquillonas. Fike, K. demostró, además, que el efecto macho podría inducirse inclusive mediante el contacto restringido, ya que la colocación de toros en un corral contiguo al lugar en donde pastoreaban las vaquillonas fue eficaz en acortar el anestro en estos animales.
vaquillonas
Stumpf, T. y colaboradores evaluaron el efecto de la nutrición en combinación con el efecto “macho” sobre el comportamiento reproductivo de vacas y vaquillonas en anestro. Encontraron que en vacas de menor condición corporal con una mejora en la alimentación y expuestas a toros, reanudaron la ciclicidad 14 días antes que las no expuestas.
De igual manera, Rekwot, P. y colaboradores encontraron un efecto aditivo de la suplementación posparto y la exposición a toros. En el mencionado trabajo, vacas suplementadas y expuestas a toros acortaron significativamente el período de anestro comparadas con las no suplementadas y sin estímulo de toros (95 días y 134 días, respectivamente).
Tratamientos hormonales
La administración exógena de la hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH) promueve la actividad ovárica y la ovulación en vacas en anestro después del parto. Esta hormona se ha administrado de diferentes maneras, desde una sola dosis en forma inyectable hasta la administración intermitente cada 2 horas (Spicer, L. et al., 1986) o la infusión continua (Lofstedt, R, et al., 1981). La administración de una sola inyección de GnRH induce la descarga preovulatoria de LH y la ovulación entre los 21 a 31 días posparto según Irvin, H. et al., en 1981.
La respuesta al tratamiento está condicionada por el tiempo posparto y el desarrollo folicular. La liberación de LH en respuesta a la GnRH en vacas de cría no se restaura hasta los 15 a 16 días posparto según los mismos investigadores. Sumado a esto es necesaria la presencia de un folículo dominante (>10 mm) capaz de responder a la descarga de LH (Kesler, B. et al., 1978).
Si bien la utilización de esta hormona ha demostrado ser efectiva en la inducción de la ovulación, los resultados han sido muy variables. Este hecho, sumado a la falta de practicidad de su aplicación y a inconvenientes tales como la refractariedad hipofisiaria en respuesta a la administración continua de la hormona y a la formación de un cuerpo lúteo de vida media corta luego de la ovulación inducida, hacen que los tratamientos con GnRH sean poco prácticos para inducir la ciclicidad en animales en anestro (Yavas, Y. et al., 2000).
El tratamiento con progesterona o progestágenos durante varios días es uno de los métodos más efectivos para lograr la inducción de la ciclicidad en el período de anestro. El uso de dispositivos intravaginales con 0,5 g de progesterona combinados con una inyección de 2cc de benzoato de estradiol en el momento de colocarlos permite mejorar la eficiencia reproductiva de vacas “cola de parición” con cría y servicio natural. Un trabajo desarrollado por Callejas, S. y colaboradores resultó en un 100% de preñez en el grupo tratado al final del servicio contra un 80% de preñez que mostró el grupo no tratado (control).
Factores que lo producen y técnicas para manipular el anestro bovino - Image 1
La aplicación de dosis reducidas de estradiol (0,2mg) a vacas destetadas temporariamente y en buena condición corporal acortó el período de anestro (Callejas, S, et al., 1997).
La respuesta hipofisiaria a la administración de estradiol exógeno, así como la duración del pico de LH en el tiempo estarían influenciados por el amamantamiento, el tiempo posparto y la dosis utilizada (Forrest, P. et al. 1980). Es necesario considerar que, además, si bien el estradiol puede inducir el celo, éste puede ser anovulatorio.
Chang, C. y Reeves, J. en 1987 consideraron que tanto los estrógenos como los anti estrógenos no son consistentes en el acortamiento del anestro posparto.
Se recomienda que la instrumentación de una estrategia para la disminución del anestro posparto en vacunos basada en el empleo de tratamientos hormonales se encuentre siempre bajo la supervisión de un veterinario especialista en reproducción, quién diseñará el protocolo adecuado a las necesidades del establecimiento criador.
Amamantamiento restringido una vez al día
Otro sistema utilizado para reducir la duración del anestro posterior al parto es el amamantamiento una vez por día por un lapso de 30 a 60 minutos. Randel, R., en un experimento, logró disminuir el período comprendido entre el parto y el primer celo en vientres de primera parición con ternero al pie de 168 a 69 días en aquellas con amamantamiento una vez por día.
Reeves y Gaskins (en 1988) describieron reducciones de la duración del anestro posparto de 20 días. Esa información es coincidente con la que obtuvo Randel (en 1981) donde observó que, disminuyendo el número de amamantamientos a uno por día, se puede acortar sustancialmente la duración del intervalo anovulatorio posterior al parto.
Por otra parte, se ha considerado al amamantamiento como un factor estrechamente relacionado con la CC y con la respuesta reproductiva posparto. Loudon, A. en 1987 propuso que los efectos inhibitorios del amamantamiento y la subnutrición interactúan y Short, R. et al. en 1990 establecieron que el amamantamiento prolonga el anestro posparto y que el efecto es de mayor magnitud en vacas primíparas y con pobre CC. Además, las reservas corporales al parto influencian el efecto del amamantamiento sobre la función ovárica. Si las vacas presentan una CC mayor o igual que 5 al parto y los terneros son destetados a los 35 días posteriores al parto, todas las vacas ovulan alrededor de los 25 días post destete. Contrariamente, sólo el 40% de las vacas con CC menor a 5 ovulan 25 días después del destete. Escobedo-Amezcua et al. en 2010 realizaron un estudio con el objetivo de determinar los efectos del método de amamantamiento sobre el peso vivo, CC y el reinicio de la actividad ovárica posparto en vacas cruza Bos taurus X Bos indicus. Para ello, las mismas fueron asignadas al azar a uno de dos tratamientos: amamantamiento continuo (C) con la permanencia del ternero las 24 horas o restringido (R) en el cual el ternero sólo permanecía con la madre por un tiempo de 30 minutos. Los resultados indicaron que la restricción del amamantamiento mejoró la condición corporal de las vacas. La tasa de ovulación y la tasa de concepción fueron mayores (p<0,001), el intervalo parto - primer celo fue más corto (p<0,005) y como resultado final, la tasa de preñez fue mayor para el tratamiento R (p<0,001).
Destete temporario
La práctica del destete temporario tiene como principal ventaja la facilidad de aplicación y el bajo costo de implementación.
Mediante su aplicación, se busca interrumpir por un corto período de tiempo (48 a 72 horas) el efecto supresor de la presencia y el mamado del ternero, mejorando de esta manera los índices reproductivos posparto. Pero, los resultados de la aplicación de esta técnica han sido variables.
Smith y colaboradores, en 1979, encontraron que mientras un grupo de vacas en posparto sometido a un destete temporario de 48 horas de duración presentaba un 44% de hembras preñadas 21 días después del tratamiento, el grupo testigo que permaneció con cría al pie sólo alcanzó un 17% de preñez.
Otros observaron que, si bien el destete temporario por 48 horas no incrementaba los porcentajes de preñez al final de la temporada de servicio, lograba incrementar el número de vacas en celo en los 21 días posteriores al tratamiento.
Enlatado
Factores que lo producen y técnicas para manipular el anestro bovino - Image 2
Es otro de los métodos utilizados para acortar el anestro posparto. Consiste en una restricción temporaria del amamantamiento mediante la colocación de una tablilla plástica o metálica en los ollares del ternero por períodos variables que van de los 7 a los 21 días. El enlatado se realiza cuando los terneros tienen alrededor de 60 días de vida, edad en la cual el desarrollo de los preestómagos les permite consumir alimentos groseros.
Si bien, distintos trabajos reportan efectos positivos en la reducción del intervalo posterior al parto, la respuesta al enlatado es variable y parece estar relacionada con la condición corporal de la vaca al momento del servicio (condición corporal= 3 o algo mayor, en una escala de 1 a 9). Esta información surgió de experiencias realizadas en la EEA INTA Colonia Benítez (ver cuadro 6).
Cuadro 6. Porcentaje de preñez en vacas primíparas (año 1995) y multíparas (años 1993 y 1994) cuyos terneros fueron sometidos a distintos períodos de enlatado.
Cuadro 6. Porcentaje de preñez en vacas primíparas (año 1995) y multíparas (años 1993 y 1994) cuyos terneros fueron sometidos a distintos períodos de enlatado.
Experiencias realizadas en la EEA INTA Mercedes con enlatado de terneros demostraron también un impacto positivo de esta modalidad de manejo sobre los porcentajes de preñez (ver cuadro 7).
Cuadro 7. Porcentaje de preñez en vacas pluríparas cuyos terneros fueron sometidos a distintos períodos de enlatado.
Cuadro 7. Porcentaje de preñez en vacas pluríparas cuyos terneros fueron sometidos a distintos períodos de enlatado.
Se ha demostrado que la duración necesaria para lograr un efecto positivo sobre el porcentaje de preñez sin mayores detrimentos en la ganancia de peso de los terneros es de 14 días. Esto se debe a que, durante la primera semana, el ternero realiza constantes intentos para alimentarse y que los mismos disminuyen durante la segunda semana de enlatado. La presencia constante del ternero, sumado a los intentos de alimentarse, imitarían una situación de amamantamiento real, hecho que afecta negativamente el reinicio de la actividad reproductiva luego del parto.  
Destete precoz y destete hiperprecoz
Destete precoz y destete hiperprecoz
Debido a que el intervalo del destete a la primera ovulación es mayor en vacas delgadas comparado con vacas en mejor estado corporal, el destete precoz y el hiperprecoz son herramientas de manejo útiles para incrementar las tasas de preñez en vacas con pobre estado corporal. Son sumamente eficaces para reducir la duración del anestro posterior al parto e incrementar el índice de concepción.
Son técnicas conceptualmente similares.
El destete precoz se realiza cuando el ternero tiene alrededor de 60 días de vida y 70 kg de peso vivo, mientras que el hiperprecoz puede realizarse con 30 días de vida y 45 kg aproximadamente. En ambas técnicas, la alimentación debe realizarse mediante un alimento balanceado específico de óptima calidad que cubra las necesidades nutricionales de los terneros
Otero, G. y colaboradores realizaron una experiencia cuyos resultados se presentan en el cuadro 8.
Cuadro 8. Efecto del destete hiperprecoz sobre parámetros reproductivos de vacas multíparas.
Cuadro 8. Efecto del destete hiperprecoz sobre parámetros reproductivos de vacas multíparas.
El intervalo parto – parto tiene una duración de 31 días más en el tratamiento con destete convencional que el tratamiento con destete hiperprecoz. El objetivo de lograr un ternero por vaca/año, no es posible con el tratamiento con destete convencional, debido a que, el intervalo entre partos superó la duración del año calendario.
Con el propósito de comprobar si la presentación del celo posterior al destete y la fertilidad eran influenciadas por el tiempo transcurrido entre el parto y el destete precoz, Piccinali, R. y Monje, A. técnicos de la E.E.A. INTA Concepción del Uruguay, Entre Ríos (Rep. Argentina) diseñaron una experiencia sobre dos lotes de hembras multíparas de raza Hereford. L1 (n=21) fue destetado a los 60 días de lactancia mientras que L2 (n=15) lo fue a los 30 días. Ambos tratamientos recibieron servicio natural con toros durante 60 días a partir del destete. Los intervalos entre partos fueron de 357 +/- 7,36 días y 339 +/- 18,8 días para L1 y L2 respectivamente.
Conclusión
Una de las principales causas que afectan la performance reproductiva de un rodeo de cría es el intervalo entre partos, el cual está directamente influenciado por el anestro posparto.
Existen metodologías al alcance del productor ganadero para lograr reducirlo, entre otras, la suplementación concentrada cercana al parto o flushing, la bioestimulación, el amamantamiento restringido, el destete temporario, el enlatado y el destete precoz e hiperprecoz. Una práctica aconsejable es la observación de la condición corporal (CC) de las vacas en distintos momentos de su estado reproductivo lo que permitirá realizar maniobras correctivas.
Los tratamientos hormonales siempre deben ser diagramados, supervisados y ejecutados por un médico veterinario especialista en reproducción.

Referencias bibliográficas

 
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