Explorar

Anunciar en Engormix
Contenido patrocinado por:
LÍPIDOS TOLEDO S.A. (LIPTOSA)

Restricción Alimentaria Prolongada en Pollos de Engorde:

Publicado: 3 de septiembre de 2026
Fuente: Gerardo Villalobos Saume
Impacto sobre la Integridad Intestinal, la Salud Hepática, la Coccidiosis y la Pigmentación en Condiciones de Altura y Estrés Calórico

Autor: Gerardo Villalobos Saume, MV, MSc.
Especialista en Inmuno-fisiopatologia digestiva Aviar y Coccidiosis

Introducción.

En la producción moderna de pollos de engorde, especialmente en zonas de altura o regiones de altas temperaturas ambientales, es frecuente implementar programas de restricción alimentaria temporal con el objetivo de disminuir la incidencia de ascitis, síndrome de muerte súbita y estrés metabólico asociado al rápido crecimiento (Quinteiro-Filho et al., 2010).

Aunque esta práctica posee fundamentos fisiológicos válidos, uno de los errores más comunes es prolongar excesivamente los periodos de ayuno, superando las 4 horas continuas sin acceso al alimento. Este detalle puede convertirse en un detonante silencioso de múltiples alteraciones fisiopatológicas intestinales y hepáticas que comprometen el desempeño productivo, la pigmentación, la salud digestiva y la integridad general del ave (Yegani & Korver, 2008).

El intestino del pollo moderno es un órgano metabólicamente extremadamente activo y dependiente de un suministro constante de nutrientes. Cuando el alimento desaparece del lumen intestinal durante periodos prolongados, también desaparecen los aditivos funcionales incorporados al alimento, entre ellos los anticoccidiales, los promotores de crecimiento, ácidos orgánicos, fitobióticos y otros moduladores digestivos (Dibner & Richards, 2005).

Restricción Alimentaria y Fisiología Digestiva del Pollo Moderno:

El pollo de engorde moderno posee una elevada tasa metabólica y un rápido recambio epitelial intestinal, lo que hace indispensable un flujo relativamente continuo de nutrientes para mantener la funcionalidad digestiva (Uni, Noy & Sklan, 1999).

Bajo condiciones normales, el alimento contribuye a mantener la motilidad digestiva, la producción de mucus protector, la actividad enzimática y la integridad de las uniones estrechas intestinales. Cuando el ave permanece demasiadas horas sin consumir alimento, el intestino entra en un estado funcional de vacío fisiológico, caracterizado por disminución de motilidad digestiva, alteración de microbiota y mayor susceptibilidad epitelial (Yamauchi, 2002).

Diversos estudios han demostrado que restricciones alimentarias severas o ayunos prolongados inducen atrofia de vellosidades intestinales y disminución de profundidad criptal, afectando directamente la absorción de nutrientes y la eficiencia digestiva (Yamauchi, 2002).

El Intestino Vacío y la Disminución del Control Anticoccidial:

Uno de los aspectos menos discutidos en campo es que, una vez desaparece el alimento del lumen intestinal, también disminuye la presencia continua del anticoccidial. La mayoría de estos compuestos actúan durante el tránsito digestivo y requieren exposición constante para mantener presión efectiva sobre los ciclos de Eimeria spp. (Ruff, 1999).

Cuando existen periodos largos sin alimento, pueden generarse ventanas de escape parasitario que favorecen ciclos subclínicos de coccidiosis, especialmente frente a desafíos de Eimeria acervulina, Eimeria maxima y Eimeria tenella (Ruff, 1999).

Disbiosis y Sobrecrecimiento Bacteriano:

El ayuno prolongado modifica radicalmente el ecosistema intestinal. Entre los cambios observados destacan disminución de bacterias benéficas, incremento de Clostridium perfringens y alteraciones importantes en el equilibrio microbiológico intestinal (Oakley et al., 2014).

La ausencia de flujo constante de nutrientes altera el pH intestinal y favorece procesos inflamatorios digestivos que predisponen a enteritis necrótica subclínica, inflamación intestinal crónica y mala conversión alimenticia (Gholamiandehkordi et al., 2007).

Además, el daño epitelial favorece la permeabilidad intestinal o “leaky gut”, permitiendo el paso de endotoxinas y bacterias hacia circulación portal y aumentando la carga inflamatoria sistémica (Kogut & Arsenault, 2016).

Translocación Bacteriana y Daño Hepático:

El hígado es el principal órgano receptor del drenaje portal intestinal. Por ello, cualquier alteración intestinal impacta directamente la fisiología hepática.

Cuando existe daño epitelial, disbiosis e incremento de permeabilidad intestinal, el hígado recibe endotoxinas, lipopolisacáridos bacterianos y metabolitos inflamatorios que desencadenan inflamación hepática y estrés oxidativo (Kogut & Arsenault, 2016).

En aves sometidas a estrés térmico o hipoxia de altura, el hígado ya trabaja bajo elevada presión metabólica. El desafío intestinal adicional puede acelerar cuadros de lipidosis hepática, fragilidad hepática y alteración del metabolismo lipídico (Quinteiro-Filho et al., 2010).

Pigmentación, una inversión y un desafío:

La pigmentación en pollos depende de la integridad intestinal, la digestibilidad lipídica, el transporte de carotenoides y la funcionalidad hepática.

Los carotenoides y xantofilas requieren adecuada emulsificación grasa, absorción intestinal eficiente y transporte hepático mediante lipoproteínas. Cuando existe inflamación intestinal y hepática disminuye la absorción de pigmentos y se altera el transporte lipoproteico, generando aves más pálidas y menor uniformidad pigmentaria (Apajalahti & Vienola, 2016).

En zonas cálidas, donde el consumo de alimento disminuye naturalmente durante las horas de calor, este fenómeno suele exacerbarse aún más debido a la reducción del flujo constante de nutrientes y pigmentos.

Restricción Alimentaria Inteligente:

El problema no es la restricción alimentaria en sí, sino la duración excesiva del vacío intestinal.
En zonas de altura o calor extremo sí puede ser necesario modular el consumo para disminuir hipermetabolismo, producción excesiva de calor y riesgo de ascitis. Sin embargo, la estrategia debe enfocarse en distribuir eficientemente la ración diaria y no en generar largos periodos continuos sin alimento.

Desde el punto de vista práctico y fisiológico, periodos mayores a 4 horas sin alimento pueden favorecer vaciamiento intestinal completo, disminución del anticoccidial luminal, incremento de disbiosis y mayor agresión epitelial (Yegani & Korver, 2008).

Beneficios de una Alimentación Fraccionada Estratégica:

Cuando se evita el vacío intestinal prolongado pueden observarse mejoras importantes en la integridad epitelial, menor incidencia de disbiosis y mejor control de coccidiosis.

Asimismo, puede existir menor inflamación hepática, mejor metabolismo energético y mejor síntesis de lipoproteínas, traduciéndose en mejor pigmentación, menor mortalidad y mejor conversión alimenticia (Apajalahti & Vienola, 2016; Kogut & Arsenault, 2016).

Conclusión:

La salud intestinal y hepática del pollo moderno están profundamente interconectadas. Los programas de restricción alimentaria utilizados para disminuir ascitis y mortalidad en zonas de altura o calor extremo deben diseñarse cuidadosamente para evitar periodos prolongados de vacío intestinal.

Más allá del simple control del consumo, el verdadero objetivo debe ser preservar la continuidad funcional del intestino, mantener la presencia luminal de anticoccidiales y aditivos digestivos, proteger la integridad epitelial y evitar el desencadenamiento de disbiosis y daño hepático secundario.

La avicultura moderna exige comprender que el intestino no puede permanecer biológicamente desocupado durante largos periodos sin consecuencias metabólicas y sanitarias importantes.

Bibliografía:

- Apajalahti, J., & Vienola, K. (2016). Interaction between chicken intestinal microbiota and protein digestion. Animal Feed Science and Technology, 221, 323–330.
- Awad, W. A., Ghareeb, K., & Böhm, J. (2008). Intestinal structure and function of broiler chickens on diets supplemented with a synbiotic. International Journal of Molecular Sciences, 9(11), 2205–2216.
- Dibner, J. J., & Richards, J. D. (2005). Antibiotic growth promoters in agriculture: History and mode of action. Poultry Science, 84(4), 634–643.
- Gholamiandehkordi, A. R., Timbermont, L., Lanckriet, A., et al. (2007). Quantification of gut lesions in a subclinical necrotic enteritis model. Avian Pathology, 36(5), 375–382.
- Kogut, M. H., & Arsenault, R. J. (2016). Gut health: The new paradigm in food animal production. Frontiers in Veterinary Science, 3, 71.
- Oakley, B. B., Lillehoj, H. S., Kogut, M. H., et al. (2014). The chicken gastrointestinal microbiome. FEMS Microbiology Letters, 360(2), 100–112.
- Quinteiro-Filho, W. M., Ribeiro, A., Ferraz-de-Paula, V., et al. (2010). Heat stress impairs performance and induces intestinal inflammation in broiler chickens infected with Salmonella Enteritidis. Avian Pathology, 39(5), 421–427.
- Ruff, M. D. (1999). Important parasites in poultry production systems. Veterinary Parasitology, 84(3–4), 337–347.
Uni, Z., Noy, Y., & Sklan, D. (1999). - Posthatch development of small intestinal function in the poult. Poultry Science, 78(2), 215–222.
- Yamauchi, K. (2002). Review on chicken intestinal villus histological alterations related with intestinal function. Japanese Poultry Science, 39(4), 229–242.
- Yegani, M., & Korver, D. R. (2008). Factors affecting intestinal health in poultry. Poultry Science, 87(10), 2052–2063.
Temas relacionados:
Autores:
Gerardo Villalobos Saume
Recomendar
Comentar
Compartir
Profile picture
¿Quieres comentar sobre otro tema? Crea una nueva publicación para dialogar con expertos de la comunidad.
Usuarios destacados
Gerardo Villalobos Saume
Gerardo Villalobos Saume
Technical Sales Manager
Colombia
Carlos López Tomé
Carlos López Tomé
Area Head Manager Asia, Africa, Middle East
España
Antonio Martinez Sánchez
Antonio Martinez Sánchez
Director General
España