El rendering avícola argentino: setecientos cincuenta millones de aves faenadas, y una pregunta que la industria todavía no responde con firmeza
Publicado:27 de mayo de 2026
Fuente:Fabian Hurtado Gómez
En 2025 Argentina faeno 750 millones de aves y produjo 2,47 millones de toneladas de carne aviar, según el Anuario del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA).
En el país nacieron 1.037,00 millones de pollos en el año, exporto a 76 países, y alcanzo un consumo per-cápita de 49,4 kilos. Son cifras de potencia avícola, sin discusión.
Pero, detrás de cada pollo faenado hay algo que no se ve en las estadísticas de consumo:
Entre el veinte y el treinta por ciento del peso vivo del ave se transforma en subproductos: Vísceras, plumas, sangre, huesos, grasa.
Lo que la sociedad precisa saber: Que, en una escala de setecientos cincuenta millones de cabezas, ese porcentaje se convierte en millones de toneladas de materia prima que, bien procesada, vale dinero. Mal procesada, o peor aún, mal dispuesta, se convierte en riesgo sanitario, ambiental y económico.
Ahí es donde entra el rendering avícola: El proceso industrial que transforma esos subproductos en harinas proteicas y aceites de alto valor nutricional. Y ahí es donde Argentina tiene tanto para hacer y ajustar.
La comparación con Brasil no es retorica: es de mercado. La Asociación Brasileira de Reciclaje Animal (ABRA) reporta que Brasil transforma anualmente cerca de 13,9 millones de toneladas de subproductos del sacrificio en productos industriales. De ese volumen, el 32,7% proviene de la industria avícola , unas 4.5 millones de toneladas, un poco mas del doble que Argentina. Brasil produce 3,7 millones de toneladas de harinas de origen animal y dos millones de toneladas de grasas al año, con una red de plantas de rendering que articula toda la cadena desde el matadero hasta el puerto.
Argentina, con setecientos cincuenta millones de aves faenadas, tiene la materia prima. Pero la cantidad de plantas de rendering avícola dedicadas en el país es, en términos relativos, una fracción de lo que la escala debería soportar.
La mayoría de los frigoríficos avícolas argentinos procesan sus subproductos de forma interna o los destinan a usos de menor valor agregado.
Mientras tanto, el mercado global de harina de plumas crecía a una tasa del 8,6% anual y se proyectaba en seiscientos cuarenta millones de dólares para 2025, según Mordor Intelligence.
Corregir pérdidas es el primer paso y esto, ya es crecer. En ese proceso, el rendering deja de ser solo una solución productiva para convertirse también en un pilar sanitario, es un aliado estratégico de la bioseguridad en la avicultura.
En cualquier lugar del mundo, un subproducto mal dispuesto es un vector de enfermedad. Una planta de rendering bien operada es un cerco epidemiológico.
En Argentina, donde la sanidad avícola es un activo estratégico para exportar a mercados exigentes, invertir en rendering no es un gasto: es un seguro de salud animal con retorno económico.
Hay ejemplos argentinos maravillosos como: En Diamante, Entre Ríos, PROTEGRAS opera desde el Puerto Diamante una planta de rendering que procesa vísceras y plumas de pollo para producir harinas y aceites.
Es una muestra de como el sector privado detecta una oportunidad donde otros ven solo residuo, el hacerlo como el mercado lo requiere, deben generalizarse en la industria.
Argentina debe escalar su rendering avícola, al nivel que su producción de carne de pollo ya alcanzó.
La tecnología está, los equipos de rendering están disponibles la demanda es creciente, el mercado global de harinas proteicas para alimentación animal, acuicultura y pet food crece todos los años.
Lo que falta es conexión: Conexión entre los productores de subproductos y los compradores internacionales, conexión con los frigoríficos y las plantas de rendering, entre la industria argentina y el benchmark de precios que ya existe.
Ese es precisamente el espacio donde REAM 2026 se vuelve relevante. Como el punto de encuentro donde la industria argentina de rendering puede sentarse con la brasileña y el mundo, para comparar procesos, conocer compradores internacionales, y entender si está vendiendo sus harinas y grasas al precio que el mercado paga.
ABRA y AgriGlobal Market estarán ahí, con sus datos, sus contactos y su escala. La pregunta es si la industria avícola argentina estará también.
Setecientos cincuenta millones de aves faenadas dejan mucho más que carne en el plato. Dejan millones de toneladas de oportunidad. La pregunta es quien la aprovecha.