Uso de aminoácidos industriales para el máximo rendimiento de pollos de engorde

Publicado el: 24/10/2019
Autor/es: Iván Camilo Ospina-Rojas, CJ do Brasil

Introducción

A pesar de que el maíz y la harina de soya son ingredientes excelentes, éstos no proporcionan un equilibrio exacto de todos los aminoácidos para satisfacer las exigencias absolutas (sin deficiencia o exceso) de aminoácidos en las aves, ya que son alimentos que contienen cantidades elevadas de algunos aminoácidos, pero al mismo tiempo son deficientes en otros, como  lisina y metionina. De esta forma, raciones formuladas a base de maíz y harina de soya, atendiendo apenas los requerimientos de los primeros aminoácidos limitantes, resulta en dietas con niveles excesivos de otros aminoácidos y niveles proteicos por encima de los requerimientos.

El exceso de aminoácidos no puede ser almacenado, siendo respectivamente degradado y desaminado. Después de la desaminación, el exceso de nitrógeno es eliminado como ácido úrico, con alto gasto de energía metabólica. La suplementación de dietas con aminoácidos comercialmente disponibles, sin considerar un mínimo de proteína, es una estrategia práctica para reducir el exceso de aminoácidos y, consecuentemente, posibilita disminuir la excreción de nitrógeno, sin perjudicar el desempeño productivo de las aves. Es necesario formular dietas para pollos de engorde buscando atender los requerimientos de todos los aminoácidos esenciales y no necesidades de proteína. La cantidad de proteína cruda de un alimento no proporciona ninguna indicación del valor nutricional de una proteína, visto que el valor nutricional de una proteína depende de la composición y digestibilidad de aminoácidos que la misma contiene. En otras palabras, dietas con alta proteína cruda no garantizan que las aves obtengan niveles de aminoácidos en cantidades adecuadas para atender sus requerimientos y expresen todo su potencial genético. 

Aumentar los niveles de aminoácidos esenciales, siempre y cuando se mantengan sus proporciones ideales entre sí, pueden aumentar el crecimiento y el rendimiento de carcasa (Pesti, 2009), siendo el aumento del desempeño menos pronunciado cuando los niveles de aminoácidos están más cerca a los requerimientos de los pollos de engorde. Sin embargo, en ocasiones lograr el máximo crecimiento en las aves no siempre garantiza los máximos rendimientos económicos para el productor, especialmente cuando los precios de las fuentes proteicas son altos. Así, es necesario considerar la relación entre el costo de la dieta y el rendimiento a ser obtenido para establecer la mejor estrategia nutricional a ser adoptada, visto que es importante analizar si el costo de la proteína adicional es nivelado con retornos económicos adicionales, considerando el precio de la carne en el mercado, la tasa de crecimiento obtenido y los objetivos de producción.

Claramente, es cada vez más importante no desperdiciar la porción proteica de la dieta, uno de los ingredientes más caros en la formulación de dietas para pollos de engorde. Por lo tanto, nutricional y económicamente, el uso adecuado de los aminoácidos de la dieta es esencial en todas las fases de producción, y su uso inadecuado aumenta los costos de producción, el incremento calórico de las aves y la contaminación ambiental. 


Fisiología del crecimiento del pollo de engorde moderno y sus necesidades de aminoácidos para un óptimo desempeño 

No existe duda que las curvas de peso corporal y tasas de crecimiento de los pollos de engorde han cambiado con el de transcurrir de los años. Em 1957 un pollo de engorde alcanzaba un máximo de peso de 538 gramos y ganancias de peso diarias de apenas 13 gramos/día con 42 días de edad, en cuanto que hoy en día es posible obtener pollos con 3000 gramos y ganancias de peso diarias de 77 gramos/día.   

Comparaciones realizadas en la Universidad de Illinois demostraron un aumento en 72% de la ganancia de peso y un rendimiento de pechuga 3.8 veces mayor a los 35 días en aves modernas en relación a líneas de pollos no seleccionadas desde 1940 (Schmidt et al., 2009). Entender la fisiología del crecimiento del pollo de engorde moderno es una herramienta útil para atender eficientemente las necesidades de aminoácidos de las aves, las cuales son específicas para cada fase, y de esta forma, es posible realizar planes nutricionales adecuados, dependiendo de los objetivos de producción de cada empresa. 

 Los pollos de engorde exhiben una alta proporción de crecimiento alométrico en los músculos de la pechuga en comparación con el crecimiento del cuerpo, piernas y muslos (Govaerts et al., 2000; Figura 1). Por lo tanto, los músculos pectorales crecen a un ritmo mayor que otros músculos, cuando las aves comienzan a alcanzar edades de mercado. Esto representa que en edades avanzadas, aún se espere que los aminoácidos provenientes de la dieta sean direccionados para atender la gran demanda de crecimiento muscular de la pechuga, mientras que la demanda de aminoácidos para crecimiento de los músculos de las piernas o cuerpo entero sean menores y se usen casi exclusivamente para contribuir con las necesidades de mantenimiento. El crecimiento alométrico de la pechuga puede ser la razón de que los requerimientos de aminoácidos para maximizar el rendimiento de carne en la pechuga sean más alto que los requeridos para optimizar la ganancia de peso y conversión alimentaria.

Figura 1. Crecimiento de los músculos de la pechuga en comparación con otras partes del cuerpo de los pollos de engorde (Adapatado de Govaerts et al., 2000).

Es evidente que la eficiencia de retención y deposición de proteína en los músculos de las aves es fuertemente afectada por la edad, presentando una alta eficiencia en edades tempranas y disminuyendo su eficiencia conforme las aves crecen, pasando de 68 a 23% en el músculo pechuga y de 58 a 22% en el músculos de las piernas, de la primera a la sexta semana de producción (Kang et al., 1893). Por este motivo, muchos nutricionistas recomiendan reducir el aporte de aminoácidos en la fase de terminación, pensando en reducir costos de producción, ya que la proporción proteica de la dieta representa una parte sustancial de los gastos con alimentación y a que en el periodo final de producción, las aves tienen un mayor consumo de alimento. Entretanto, esa práctica resulta generalmente en pollos de engorde con menor rendimiento de pechuga. 

Es necesario comprender que la deposición de proteína muscular es la diferencia entre síntesis y degradación proteica. La síntesis de proteína absoluta en la pechuga, que relaciona el contenido total de proteína del tejido, aumenta con la edad (Figura 2). Como la masa muscular en la pechuga continúa aumentando conforme el ave crece debido a su crecimiento alométrico, también aumenta su contenido proteico, aumentando así la síntesis absoluta de proteína.

Figura 2. Tasas absolutas de deposición y turnover proteico en la pechuga de pollos de engorde en relación a la edad (Adaptado de Kang et al., 1985).

A pesar del aumento lineal de la síntesis absoluta de proteínas en la pechuga a las 42 días de edad (Kang et al., 1893), hay una meseta en la tasa de deposición, una vez que la degradación proteica aumenta en mayor magnitud que la síntesis, resultando de esta manera, en una menor eficiencia en la retención de proteínas [eficiencia = (tasa de deposición/tasa de síntesis proteica) x 100], a medida que las aves crecen. Sin embargo, como mencionado anteriormente, la síntesis de proteína absoluta en la pechuga aumenta con la edad, indicando que las aves continúan necesitando un aporte ideal de aminoácidos para poder sustentar la síntesis de proteína y de esa forma, continuar incorporando nutrientes adicionales en ese tejido muscular que sigue creciendo a edades de mercado a una tasa mayor que lo hace el resto del cuerpo. Esto explica porque la reducción del aporte de aminoácidos en la fase final, puede afectar el rendimiento de la pechuga, al no ofertar aminoácidos dietéticos en proporción adecuada para atender el aumento de la tasa de síntesis de proteína absoluta de los músculos pectorales. 

Por otro lado, ofrecer aminoácidos en exceso a las necesidades, sin considerar las interrelaciones entre ellos, tampoco parece ser una estrategia interesante. Los pollos de engorden responden al exceso de lisina y proteína aumentando la tasa de síntesis proteica (Urdaneta-Rincon y Leeson, 2004). Sin embargo, la deposición de proteínas y consecuentemente la deposición de carne, son poca expresivas debido a que hay un aumento concomitante de la degradación proteica cuando los niveles de lisina y proteína están por encima de los requeridos (Urdaneta-Rincon y Leeson, 2004). 

Considerando que la síntesis de proteína es un proceso costoso energéticamente, que requiere de 4 a 7 moles de ATP para la formación de enlaces peptídicos (Bequette, 2003), se espera una mayor eficiencia de crecimiento cuando se maximiza la deposición de proteínas, minimizando la degradación proteica, lo que mejora consecuentemente la eficiencia de deposición. En ese contexto, la estrategia ideal para una deposición de proteína más eficiente es ofrecer aminoácidos esenciales y nitrógeno en proporciones adecuadas para atender las necesidades de las aves, sin considerar un mínimo de proteína, evitando excesos o deficiencias.

La tasa de crecimiento alcanza una meseta después de que se atienden los requisitos de aminoácidos para un óptimo crecimiento. La falta de respuesta en el aumento de la deposición de proteínas musculares, aun cierto nivel de suplementación de aminoácidos, indica un potencial de crecimiento máximo está genéticamente predeterminado (Millward, 1995). La masa muscular está controlada por la cantidad y el tamaño de las miofibras (Lawrence y Fowler, 2002), siendo la cantidad de fibras musculares es estipulada durante el desarrollo embrionario (Smith, 1963).


Dietas con mayor densidad de aminoácidos en la nutrición temprana de pollos de engorde

Dietas con una mayor densidad de aminoácidos, manteniendo una proporción ideal de aminoácidos esenciales, han demostrado mayores beneficios cuando se aplican en la primera semana de vida, logrando brindar un mayor retorno económico en esta fase por ser un período en que el consumo de alimento es relativamente bajo, existe a una mayor eficiencia de deposición de proteína muscular, asociada a una alta tasa de crecimiento corporal. Además, ha sido demostrado que maximizar el crecimiento de los pollitos durante el período inmediato post nacimiento resulta en pollos de engorde con mejor desempeño productivo al sacrificio.

Curiosamente, dietas con mayor contenido de aminoácidos en los primeros días de vida del pollito aumentan el rendimiento de la carne de pechuga en el momento del sacrificio (Kidd et al., 2004, Kemp et al., 2005). De igual forma, tanto la alimentación temprana como la alimentación in-ovo resultan en un aumento del porcentaje de carne en la pechuga (Noy y Sklan, 1998; Uni y Ferket, 2004). Estos estudios indican que la alimentación inmediata post eclosión es crítica para el desarrollo y crecimiento apropiado del músculo pectoral en pollos de engorde, proceso que puede estar relacionado con la actividad de las células satélites, células responsables por el crecimiento de los músculos pectorales. 

La actividad de las células satélites comienza aproximadamente 3 días antes de la eclosión en pavos, alcanzando un máximo un día después de la eclosión, y disminuyendo de manera significativa a los 7 días después de la eclosión (Moore et al., 2005). En pollitos, la máxima actividad mitótica de las células satélites también es observada en la primera semana de vida (Halevy et al., 2000; Mozdziak et al., 2002). El crecimiento muscular en los pollos se produce a través de la hipertrofia de las fibras musculares, ya que la formación de nuevas fibras musculares cesa en la eclosión (Smith, 1963). El crecimiento muscular por hipertrofia está regulado por la población de mioblastos adultos, conocida como células satélites, células precursoras miógenas que facilitan la hipertrofia muscular al donar sus núcleos a las fibras musculares, aumentando su capacidad para la síntesis de proteínas (Moss y Leblond, 1971). La alta actividad de las células satélites en los primeros días post nacimiento sugiere que estrategias nutricionales en este periodo, como el uso de dietas altamente digestibles y con un perfil adecuado de aminoácidos en la primera semana de vida, pueden ser destinadas para mejorar el crecimiento del músculo esquelético y el rendimiento de la carne de los pollos de engorde al sacrificio.  

Existe un aumento creciente en la formulación dietas pré-iniciales, adaptadas para satisfacer los requisitos nutricionales específicos del pollito en la primera semana de vida, debido a la inmadurez del tracto gastrointestinal y menor digestibilidad de nutrientes del pollito recién nacido, aliado a que es posible aumentar la actividad de las células satélites con la suplementación adecuada de aminoácidos comercialmente disponibles, aumentando la capacidad de estimular la deposición muscular en las fases posteriores del crecimiento de las aves.


Consideraciones finales

Pocos beneficios pueden ser observados con utilizar niveles mayores de aminoácidos, sin considerar las interrelaciones y el perfil ideal con los otros aminoácidos, pues el rendimiento productivo será limitado por el próximo aminoácido limitante, resultando en desperdicio de la proteína dietética.

Es necesario revalidar los requerimientos de aminoácidos para la primera semana de vida y la fase final de producción, donde existe menor información en la literatura. Probablemente, las exigencias de aminoácidos sean mayores en estos periodos de producción, principalmente, en la fase pré-inicial donde es posible estimular el crecimiento de las células satélites con la suplementación adecuada de aminoácidos. 

La estrategia nutricional a ser adoptada con el uso de aminoácidos comercialmente disponibles que maximice el desempeño de las aves y las ganancias económicas debe ser establecida al analizar la máxima diferencia entre el costo del consumo de alimento y el rendimiento productivo y económico resultante de los productos comercializados por cada empresa. Las concentraciones ideales de aminoácidos en la dieta pueden ser diferentes según los objetivos de producción, entre empresas que comercialicen apenas carcasa entera e aquellas que dan valor agregado a la carne de la pechuga, siendo la necesidad de aminoácidos mayor para maximizar el rendimiento de este tejido.

Referencias bibliográficas

 
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