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41° Convención Anual ANECA 2016

Salud intestinal sin antibióticos, Rompiendo paradigmas

Publicado el: 18/4/2016
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Antibióticos

Hay cuatro tipos de uso de antibióticos en produccion animal: terapéutico, profilactico, metafilactico y aquellos utilizados para la promoción del crecimiento. A pesar de las claras ventajas de desempeño zootécnico provocadas por el uso de antibióticos promotores del crecimiento (APC), desde hace tiempo, existen serias preocupaciones sobre el riesgo de generar resistencia a APC en patógenos bacterianos. Esto se expresó originalmente en 1965 con la aparición de cepas de S. typhimurium resistentes a ampicilina planteando la posibilidad de que las cepas resistentes de S. typhimurium que se encuentran en terneros pudieran transferir resistencia a otras bacterias tales como E. coli y posteriormente a otros patógenos humanos. Estas preocupaciones dieron lugar a un estudio sobre el uso subterapéutico de antibióticos en la alimentación animal, el cual fue discutido por Swann en un informe al Parlamento Británico en 1969.

En 1997, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un informe sobre el impacto médico del uso de antimicrobianos en animales destinados al consumo humano.

Diversos ejemplos de generación de resistencia bacteriana a los antibióticos han sido reportados (Witte et al., 2000; Wegener et al., 1999), mientras que otros estudios han reportado evidencia de que los genes de resistencia a antibióticos pueden ser y son transmitidas de animales a la microflora gastrointestinal humana, afectando futuros tratamientos de animales enfermos en granja teniendo a su vez un posible impacto negativo en la cadena alimentaria (Greko, 2001). Debido a esto, se llego progresivamente a la prohibición total de APC en la UE el 1 de enero de 2006 (Tabla 1). 

 

Desde la prohibición en Europa, varios países han seguido este ejemplo como Nueva Zelanda (1999), Chile (2006), Bangladesh (2010) y Corea (2011). Diversos sistemas de monitoreo donde se controla estrictamente el uso de compuestos antimicrobianos en animales de granja fueron creados; Holanda creo MARAN, Dinamarca creo DANVET. En el reporte de MARAN, se indica que seguida a la prohibición de los APC, hubo un marcado aumento en el consumo de antibióticos terapéuticos, dada la necesidad de tratar enfermedades infecciosas y no específicas, tales como la disbacteriosis y la colangiohepatitis en pollos de engorda, así como para equilibrar la calidad del alimento. Para los agricultores, la eliminación de los APC en la UE, resultó en la reevaluación de las buenas prácticas en la producción avícola. Esto significó una mejora en higiene, manejo de lotes, bioseguridad en granja, desinfección e higiene en piensos, y también un mejor control en los planes de nutrición y programas de vacunación básicos. 

La prohibición de APC se ha traducido en una disminución considerable del uso de antimicrobianos en la producción de alimentos de origen animal como por ejemplo : Suecia 65%, Dinamarca 47%, Noruega 40%, y Finlandia 27%. En Francia , el volumen global de antibióticos en la producción animal disminuyó en un 33% entre 2007 y 2012. 

En Estados Unidos, las recomendaciones para reducir o eliminar el uso de antimicrobianos en la alimentación se hicieron en 2 informes presentados por el Instituto de Medicina (1980, 1989), en un informe por parte del Consejo de Ciencia Agrícola y Tecnología (1981), y un informe del Comité de Uso de Drogas en alimento para Animales (1998). Sin embargo, estos informes no presentaron datos que demuestren que los microorganismos resistentes seleccionadas durante el uso de APC en animales criados para el consumo humano son causa de las infecciones resistentes a los antibióticos en seres humanos.

A pesar de que ha habido relativamente poca actividad reguladora con respecto al uso de APC en países fuera de la UE, y el uso de APC no ha sido oficialmente prohibido, es evidente que la práctica de usar APC, en general, está bajo escrutinio en los Estados Unidos (Angulo, 2004) y que la presión de los consumidores está influyendo en la industria para eliminarlos ( a los APC ) de alimentos para el animales de consumo humano. Por ejemplo, los sitios web de Internet para la Corporación McDonald, y Chipotle, tienen declaraciones afirmando que no aceptan la carne de pollo cultivado con APC (Corporación McDonald, 2003). A principios del 2014 una importante cadena de comida rápida de pollo en USA., Chick-fil-A, anuncio sus planes de vender solamente el pollo criado sin antibióticos en todas sus tiendas dentro de los cinco años en una respuesta a la demanda de los consumidores. Ellos pidieron a sus proveedores a trabajar con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos para verificar que no se administren antibióticos a los pollos en cualquier punto.

La experiencia de la UE ha demostrado que las consecuencias económicas para la industria avícola han sido menores, pero esto es porque  están ligadas al uso continuo de antibióticos a través del agua y el uso de ionóforos anticoccidiales en el alimento, los cuales también tienen actividad antimicrobiana (como los promotores de crecimiento). Sin embargo, los fármacos anticoccidiales también están bajo amenaza de prohibición en la UE. En Noruega, por ejemplo, estos serán prohibidos a partir del año 2017. Lo cual implica un nuevo reto para los productores y todos aquellos involucrados en producción animal. 

Ahora más que nunca, se buscan alternativas para poder mantener niveles de producción y bienestar animal óptimos. Los Daneses han hecho hincapié en la necesidad de utilizar materias primas más digeribles. En Europa existe una extensa lista de compuestos los cuales han sido (y continúan siendo) evaulados por su capacidad para reemplazar a los antibióticos como aditivos para piensos en la dieta animal. Esta lista incluye prebióticos, probióticos, acidificantes, extractos de plantas, aceites esenciales, ácidos grasos de cadena corta y media, enzimas, péptidos antimicrobianos, entre otros. Existen ya muchos estudios concernientes a este tipo de compuestos, aumentando cada vez la confianza en el productor, el veterinario y el consumidor. 

 

Microbiota Intestinal

El tracto intestinal no solo tiene las dos funciones principales comunmente conocidas del sistema digestivo: la digestión y la absorción de nutrientes, también forma parte importante del sistema inmune. Miles de millones de bacterias forman parte de la microbiota intestinal y cuando estas poblaciones se encuentran en equilibrio, mantienen tambien el ambiente intestinal en equilibrio. Las últimas investigaciones sobre las interacciones bacteriahuésped han proporcionado nuevos conocimientos sobre el papel de estas en varios procesos fisiológicos, que varían desde el desarrollo de la barrera epitelial a propiedades inmunológicas del sistema de defensa del animal.

En un estado de equilibrio o de salud, las bacterias suministran nutrientes y energía a los animales a través de la fermentación de los componentes no digeribles de la dieta que llegan al intestino grueso; también puede influir en la eficiencia de la utilización de nutrientes por competencia con otras bacterias, desconjugación de sales biliares, y la estimulación de la respuesta inmune que desvía nutrientes para el crecimiento del tejido y la producción de anticuerpos (Guinane and Cotter, 2013). Por otro lado, hay bacterias benéficas que se pueden convertir en patógenas al romperse el equilibrio de la microbiota intestinal, y estas pueden llegar a actuar como fuentes de inflamación, estar involucradas en enfermedades gastrointestinales y contribuir en importantes pérdidas de peso y otros parámetros de rendimiento. Existen muchos factores que pueden alterar el equilibrio bacteriano intestinal, como por ejemplo el estrés, el origen y la calidad de los alimentos y sus materias primas, características de la propia microbiota, el uso de antibióticos y la simbiosis o la competencia entre todos estos factores. La dieta sin lugar a dudas, tiene una gran influencia sobre la composición y la diversidad de la microbiota intestinal (Oakley et al., 2014). 

 

Rompiendo paradigmas

Se teoriza que parte del mecanismo de acción de los promotores de crecimiento, se basa en el efecto que estos tienen en contra de las bacterias gram positivas, su efecto anti-inflamatorio y la reducción de los requerimientos de energía del intestino (Niewold 2007). A pesar de los beneficios que se observan cuando se utilizan promotores de crecimiento para la mejora del rendimiento de los animales, dichos promotores pueden crear un desequilibrio en la microbiota intestinal. Eliminando a la mayoría de las bacterias gram positivas (patógenas y benéficas), crean un crecimiento excesivo de bacterias gram negativas (Oakley et al., 2014). Es por esto que el reemplazo ideal de promotores de crecimiento, es a través de productos que pudieran eliminar aisladamente a las bacterias patógenas causales del problema, manteniendo al resto del microbioma ileso, resultando en un mínimo efecto en el entorno microbiano intestinal. Adicionalmente se buscan productos que tengan efecto anti-inflamatorio restableciendo así el estado de homeostasis y equilibrio intestinal.

Es importante mencionar que el reemplazo de los APC requiere tener un enfoque holistico, multifactorial, donde el manejo de granjas, camas, ventilación, etc.. así como la bioseguridad jueguen un papel mucho muy importante. Dependiendo de la situación, del tipo de producción o el objetivo del productor, el reemplazo se podrá hacer a través del uso de diversas moléculas accesibles comercialmente (aisladas o en combinación), como los aceites esenciales, los butiratos, los probióticos, betaglucanos, u otros compuestos.

Es importante observar el tipo de estudios hechos en dichos compuestos, la ciencia que existe detrás de estos. No todos los productos son iguales, a pesar de que contengan compuestos similares. Existen diferencias en el tipo de extracción, purificación, selección de cepas, origen, etc.. Por ejemplo, algunas cepas probióticas, pueden secretar moléculas específicas, que estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas en la microbiota, tales como Lactobacillus spp . y Bifidobacterium spp . Esto da una relación equilibrada entre estos y cepas gram positivas, que en otro estado, se comportarían como patógenas; lo que resulta en animales sanos y productivos. Otros productos también pueden tener un efecto sobre el proceso inflamatorio del tracto intestinal de los animales (Selvam et al., 2009, Peys et al., 2012). Otros pueden tener un efecto pro-inflamatorio estimulando así al sistema inmune favoreciendo la respuesta a un programa complejo de vacunación. Lo importante al escoger un compuesto es buscar mantener un estado de equilibrio en el tracto gastrointestinal, lo cual esta comprobado que la tasa de crecimiento y la utilización del alimento de aves de corral y otros animales. 

 

Conclusiones

El uso de APC sin duda disminuirá en el futuro. Una combinación de la legislación y la presión de los consumidores hará que el uso de APC no sea posible. Por otra parte, los productores en cualquier país que busque los mercados de exportación también se verán obligados a renunciar a los APC si desean vender a la UE y otros mercados. Los antibióticos sin lugar a duda tendrán que seguir presentes en la produccion animal para poder tener herramientas para controlar los brotes de diversas enfermedades y mantener el bienestar animal.

El manejo en granjas y su bioseguridad tendrán que jugar un rol mucho mas estricto. El alimento tendrá que ser bajo en compuestos que generan una respuesta inflamatoria. El estrés digestivo de los ingredientes del pienso deberá ser aliviado con enzimas y moléculas inmunoestimulantes como butiratos o beta glucanos. La salud gastrointestinal deberá mejorarse con el uso de ácidos orgánicos, ácidos grasos de cadena corta, y probióticos.

En resumen, la alimentación de la microbiota intestinal se convertirá en un componente vital de la formulación del alimento y de los animales de producción y deberá ser tenida en cuenta en un futuro próximo.

 

Referencias

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