Monitoreo de moscas en galpones de gallinas ponedoras

Publicado el: 14/1/2020
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Resumen

Palabras clave: tarjetas de monitoreo, gallinas ponedoras, monitoreo poblacional, Musca domestica.

La mosca común, Musca domestica, (Díptera: Muscidae)  (figura 1)es una especie cosmopolita que no sólo produce intensas molestias a seres humanos y animales domésticos, sino que también es transmisora de más de 65 enfermedades considerando sólo a seres humanos.

La población de moscas se ha incrementado notablemente en galpones de gallinas ponedoras multiplicándose abundantemente en el guano por las dificultades de manejo y la creciente resistencia a la mayoría de los insecticidas más usados. (Roca-Acevedo et al., 2009) Por otro lado, el crecimiento de las áreas urbanas y barrios privados, ha hecho que las granjas que antes estaban retiradas de las ciudades, hoy en día estén en el límite o insertas en ella; esto agrava el problema de las moscas sobre todo si se tiene en cuenta que este insecto puede volar grandes distancias.

Para cuantificar la eficiencia del control o conocer la situación de una granja en algún momento, es básico disponer de un sencillo sistema de monitoreo que pudiera ser implementado por cualquier productor y que los resultados obtenidos fueran comparables a  la de otros establecimientos similares. Para ello, un método muy simple propuesto por Axtell, 1970; Lysyk y Axtell, 1985; Geden, 2005 consiste en la utilización de  tarjetas blancas de 8 x 12 cm en sitios donde se posan normalmente las moscas. Estas, al posarse al azar sobre cualquier superficie, lo hacen también sobre las tarjetas donde dejan sus deyecciones y regurgitaciones. Estas marcas se cuentan de las tarjetas, luego de estar 7 días exactamente  fijadas. El número de marcas es proporcional  a la densidad de adultos existente.  Para los creadores de este sistema, se toman 100 marcas por tarjeta por semana como nivel de molestia  (Lysyk y Moon, 1994). Barringer (1995), toma también 100 marcas por tarjeta por semana  y remarca no colocar menos de 5 tarjetas por galpón.  Estos umbrales son puramente subjetivos, aunque pueden ayudar de alguna manera a determinar su presencia y molestia. Una gran ventaja de utilizar tarjetas para el monitoreo es que no son tóxicas y se pueden archivar por mucho tiempo (Barringer, 1995).

Actualmente en la Argentina no se emplean regularmente parámetros objetivos para cuantificar la población de moscas.  Esta falta se da tanto por parte del productor como por autoridades municipales, provinciales y nacionales encargadas de la supervisión de granjas quedando la evaluación en apreciaciones subjetivas con una fuerte variación entre  observadores y sus intereses. En muchas granjas del país existen graves problemas a raíz de la superpoblación de moscas que lleva a pleitos entre los dueños de las granjas con los vecinos y también se cierran granjas deliberadamente sin un simple estudio. Aunque este método se viene usando de hace tiempo (Zapater, 1997; Zapater et al., 2009), no se ha difundido lo suficiente.

Este trabajo pretende estandarizar la metodología de aplicación del método de la tarjeta en galpones de gallinas ponedoras considerando las características propias del país. 

 

 

 

Se plantea el uso de tarjetas rayadas tipo fichero N 1 de 8 x12 cm disponibles en librerias. Las mismas deben estar identificadas con fecha de ingreso al galpón, número de tarjeta y numero de galpón. La misma ira colocada sobre una placa o madera pintada de blanco de 30 x 20 cm (figura 2). Es importante que la placa sea más grande que la tarjeta y de color blanco, de manera de poder evitar el efecto borde de la tarjeta (preferido por las moscas). La placa tendrá entre los 5 y 15 cm dos hilos de nylon que la mantienen fijada a la tarjeta, como se aprecia en la figura.   

La madera ira colgada con alambres de una cabreada a una altura de 1,80 y 2,00 m del suelo. Se recomienda el colgado de al menos 5 tarjetas por galpón para tener una aceptable estimación. Confiabilidad estadística se alcanza con 13 tarjetas por galpón, situación que solo se plantearía para casos de fines legales. La primera placa irá colocada a 10 metros de la cabecera y las siguientes cada 10 metros entre sí. Si el largo del galpón no lo permitiera, los intervalos de separación pueden reducirse. El objetivo es siempre monitorear el centro del galpón evitando las cabeceras y bordes laterales.  Debe evitarse colocar las fijaciones cerca de luces que atraen moscas, ventiladores que las ahuyentan  o fogging que las salpican.   

Las tarjetas permanecerán en los galpones durante 7 días, eligiéndose siempre el recambio a primera hora de la mañana y eligiéndose días no feriados y con menos actividad. Dependiendo del objetivo buscado, la frecuencia de monitoreo será semanal y en todos los galpones.  Por ello si se trata de evaluar una medida de control, debe monitorearse durante las semanas que dure el mismo. Si se trata de tener una idea general de cual es el nivel de moscas, puede espaciarse a semana por medio (siempre la tarjeta permanecerá 7 días) o monitorear sólo algunos galpones de la granja, ya que suele observarse que el nivel de moscas en un galpón suele variar mucho entre semanas y no tanto entre galpones (Gañet, 2007).

Al retirarlas se guardan por fecha en un sobre identificado. Posteriormente, cuando se desea,  se cuentan las marcas por tarjeta (figura 3) renglón por renglón.

Debe considerarse que un monitoreo, que cuantifique bien la población de moscas, es la base para el éxito de un manejo integrado de la plaga (Axtell, 1999), que combinara adecuadamente  estrategias culturales, químicas y biológicas. En este sentido CAPIA (Badaracco et al., 2009) ha desarrollado protocolos para un adecuado control de moscas. Los mismos han sido extendidos por Zapater et al., (2012).

 

Referencias bibliográficas

 
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