Avances en nutrición y alimentación animal

Publicado el: 15/11/2007
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El fósforo junto con el nitrógeno se ha convertido en un mineral con problemas medioambientales a nivel mundial en los últimos años. De ahí, que aparte de las limitaciones existentes en varias regiones europeas de elevadas densidades ganaderas, en EE.UU. preparen limitaciones a su utilización en alimentación animal. Así, Maryland es el primer estado que está adoptando medidas para controlar las cantidades de fósforo y proponiendo que para el 2001 las fábricas deban estar preparadas para añadir fitasas a los piensos de pollos (Marbey, 1998).

En España no existe en la actualidad una legislación al respecto debido a que la diversidad de producciones y densidades dificulta el establecimiento de normativas generales, pero es de suponer que en un futuro cercano ciertas áreas geográficas tomarán medidas restrictivas sobre aprovechamiento del fósforo.


APROVECHAMIENTO DEL FÓSFORO EN AVICULTURA

El fósforo en los vegetales se encuentra en forma inorgánica en pequeña proporción y la mayor parte ligado al ácido fítico que contiene aproximadamente un 28% en forma de radicales de ácido fosfórico; estos radicales tienen afinidad por diversos cationes como: Fe, Ca, Cu, Zn, citados en orden decreciente de afinidad (Erdman, 1979, Pointillart, 1994).



Los monogástricos, en general, carecen o tienen muy pocas enzimas en el intestino delgado que puedan hidrolizar los fitatos. Por esta razón, el fósforo y los demás minerales citados que se encuentren ligados a los fitatos tendrán una disponibilidad muy limitada.

En cambio las aves sí tienen algo de actividad fitásica a nivel intestinal por lo que el aprovechamiento es, en general, superior al de la especie porcina para los mismos cereales (Pointillart, 1994).

Las materias primas tienen cierta actividad fitásica endógena, pero ésta depende del tipo de materia prima. Igualmente la cantidad de P fítico también varía según el tipo de materia prima, entre un 50 y un 85% (Pointillart, 1994). Estos dos factores conjugados hacen que las disponibilidades del fósforo fítico varíen para las distintas materias primas. Como consecuencia de ello, la antigua regla de asignar un tercio de disponibilidad al fósforo vegetal con carácter general no es correcta.

Por último hay que señalar que la disponibilidad también depende de la especie animal, por este motivo es necesario dar tres valores en matriz para el fósforo:

- fósforo total, que es del que disponemos información bibliográfica y analítica y por otra parte es el utilizado en rumiantes ya que estos sí disponen de fitasas en rumen.
- fósforo disponible porcino
- fósforo disponible avicultura

La fórmula [P disponible = P vegetal total - P fítico] no es por tanto aplicable en monogástricos, al ser necesario particularizar para cada especie. En el cuadro 1 se muestran los valores para avicultura de las tablas holandesas C.V.B. del año 1997.




ÁCIDO FITICO Y FITASAS

La degradación de los fitatos en el tracto digestivo de las aves puede ser atribuida a la acción de una o más de las cuatro posibles fuentes:

1) fitasa intestinal de las secreciones digestivas
2) fitasas producidas por microorganismos del aparato digestivo
3) fitasas endógenas de los alimentos
4) fitasas exógenas producidas por microorganismos (Sebastian et al., 1997), siendo las dos primeras fuentes de muy difícil cuantificación.

Las fitasas endógenas de los vegetales tienen un pH óptimo de actividad alrededor de 5, son muy sensibles a las variaciones de pH y, como toda proteína, también lo son a las temperaturas. Por esta razón, las fitasas endógenas son poco eficientes para aumentar la disponibilidad del P fítico.

Las fitasas de origen microbiano obtenidas por vía fermentativa a partir de Aspergillus Niger, tienen un rango de actividad para el pH más amplio, entre 2,5 y 5,5, lo que les da muchas más posibilidades a nivel digestivo (Simons et al., 1990).

Las fitasas microbianas, al igual que las fitasas endógenas, son termolábiles. Por tanto, las temperaturas de granulación normales estarán en el límite de inactivación de las fitasas. En este sentido es interesante disponer de un método que permita analizar la actividad de las fitasas en los piensos terminados, una vez sufrido el proceso térmico. A diferencia de los métodos utilizados para otras enzimas que dependen de las recomendaciones dadas por los fabricantes, en este caso se mide la liberación de fosfato sobre un sustrato de fitato sódico, por lo que el método debería ser más universal al medir actividad y no solo niveles de fitasas.


APROVECHAMIENTO DE OTROS NUTRIENTES

El ácido fítico puede estar ligado a proteínas, almidón y diversos minerales, por lo que se podría considerar en cierta medida como un factor antinutritivo. Al utilizar fitasas, estos nutrientes quedarían liberados y, en consecuencia, sería esperable un aumento de la digestibilidad de la energía, de los aminoácidos y de los minerales. En este sentido Kornegay (1997) sugiere mejoras en la digestibilidad de los aminoácidos y “puede ser” que en energía; Sebastian et al. (1997) en un trabajo con pollos encuentra mejoras en la digestibilidad de los aminoácidos esenciales, pero curiosamente con la excepción de la metionina y lisina en hembras y, por contra, sólo encuentra mejoras en metionina en machos. En una revisión reciente, realizada por Sebastian et al. (1998) sobre fitasas en avicultura, tampoco se pone de manifiesto de forma clara que se produzcan mejoras en el índice de conversión, pues si bien algunos autores encuentran mayores crecimientos al utilizar fitasas, los consumos también aumentan y las conversiones no mejoran. En otro trabajo, Biehl y Baker (1997) también obtienen resultados contradictorios, pues observan que la mejora de digestibilidad de los aminoácidos depende de los niveles de aminoácidos utilizados, es decir si se trabaja con dietas carenciales o no, y de la fuente de proteína.

Con las informaciones disponibles en la actualidad, parece prudente utilizar las fitasas para su aplicación fundamental, es decir, mejorar el aprovechamiento del fósforo fítico y no dar sobrevalores extras para otros nutrientes para los cuales se necesita mas información científica. En todo caso, si se confirmase una ligera mejora en el aprovechamiento energético y proteico, la ración prácticamente se mantendría equilibrada y sería un beneficio extra de la utilización de fitasas.


FORMULACIÓN CON FITASAS

Está reconocida por la utilización práctica y por la literatura científica una equivalencia de 500 UFT (unidades de fitasa) a 1 g de fósforo, es decir, si añadimos 500 UFT al pienso se puede reducir el aporte de fósforo disponible en 0,1 %.

El modo más práctico de utilización es dar un valor de fósforo disponible en la matriz a la fitasa. Por ejemplo, si se trata del producto comercial XXX quedaría:



Como se comentaba anteriormente, para dar valores referidos a otros nutrientes en la matriz para las fitasas es necesario disponer de más información.


La dosis recomendada es de 500 UFT/kg y siempre asegurando que tenemos un sustrato de fósforo fítico en la dieta sobre el que puedan actuar las fitasas. Como mínimo debe existir un 0,2 % de fósforo fítico. En este sentido, es conveniente poner en la matriz los valores de fósforo fítico que se dan en el cuadro 1 u otros valores similares.

Las recomendaciones de niveles de fósforo disponible en la ración se mantienen sin cambios cuando se incluyen fitasas, pues si bien hay una cierta tendencia a rebajar las necesidades de P disponible en animales de engorde, especialmente en porcino, el ahorro que esto supone nada tiene que ver con la inclusión de fitasas.


APLICACIÓN EN FABRICA

Las temperaturas de inactivación de las fitasas están muy próximas a las temperaturas utilizadas actualmente en granulación (60- 80 ºC). En el futuro es posible que estas temperaturas aumenten al utilizar acondicionadores que admitan más vapor y, por tanto, más temperatura. En estos casos será necesario utilizar fitasas líquidas. Para la adición de enzimas líquidas existen varios puntos posibles después de la granulación. Un lugar frecuente es a la salida del enfriador, el inconveniente de este punto es que muchos enfriadores no tienen caudales de salida de gránulo continuo, por lo que se hace necesario un mecanismo que homogeneice el flujo del pienso.

Si existen cribas para gránulo, es recomendable añadir las enzimas después del cribado, pues en caso contrario, las enzimas que se reciclen con los finos pueden ser destruidas y, en algunos casos, la cantidad de enzimas recicladas con los finos pueden ser importantes.

Un aspecto a considerar en el caso de las fitasas es la baja dosis de utilización, pues en el caso de XXX [5000], la dosis recomendada es de 0,1 kg/Tm o lo que es lo mismo, 1,5 kg a la hora para una prensa de 15 Tm/h. Por esta razón es necesario utilizar equipos muy precisos de dosificación, pues si el pienso es consumido por pollitos en las primeras semanas de vida donde la ingesta diaria es de 20 a 40 g, es necesario conseguir una gran homogeneidad de inyección y que la mayoría de las partículas de pienso contengan fitasas, pues en caso contrario tendremos problemas serios de deficiencia de fósforo. Otro caso sería si el pienso va destinado a cerdos de engorde con consumos diarios de 1,5 a 2,5 kg donde es mucho mas fácil asegurar una ingesta adecuada de enzimas.

Una revisión reciente de Vahl (1998) analiza puntos a considerar cuando se incorporan fitasas líquidas al pienso.


UTILIZACIÓN PRÁCTICA

En un estudio realizado por Niekerk y Reuvekamp (1997) con lotes comerciales de ponedoras en Holanda, se llega a la conclusión de que es posible utilizar fitasas en avicultura con equivalencias de 1 g P disp por 500 UFT, sin que se aprecien diferencias de resultados (cuadro 2).V



En condiciones de campo se están utilizando valores más arriesgados para ponedoras, de 1 g P disponible por 400 UFT, e incluso de 1 g P disponible por 300 UFT. Para pollos los valores normales son de 1 g P disponible por 500 UFT. Como se comentaba anteriormente, si las recomendaciones que estamos utilizando de fósforo tienen un elevado margen de seguridad, como posiblemente sea el caso en general, cualquiera de estas equivalencias funcionan, pero si rebajamos los niveles de recomendaciones de P disponible, entonces es necesario actuar con prudencia al dar las equivalencias entre UFT y P disponible.


Por último comentar que las fitasas en avicultura dejaron de ser una cuestión científica y sólo queda su utilización práctica teniendo en cuenta lo siguiente:

- precio de la unidad de fósforo disponible de las fuentes minerales
- precio de las fitasas
- cantidad de fósforo fítico de la dieta
- temperatura de granulación
- tecnología precisa para aplicación líquida
- problemas medioambientales
- cuantificar la posible mejora de otros nutrientes.


UTILIDAD ECOLÓGICA DE LAS FITASAS

El fin último de la utilización de fitasas en la actualidad es disminuir la excreción de fósforo al medio ambiente y en algunos casos también pueden suponer cierto ahorro económico, especialmente en piensos de ponedoras. Schoner (1992) resumiendo varios trabajos realizados en pollos estima el aprovechamiento del fósforo en un 47 % y cuando se utilizan fitasas se aumenta el aprovechamiento al 64 % de forma que si consideramos un pollo de 1,5 kg la mejora relativa es de 100 : 50 (cuadro 3), lo que supondría una gran disminución del fósforo que estamos incorporando al medioambiente.




REFERENCIAS

BIEHL, R.R. y BAKER, D.H. (1997) Poultry Sci. 76, 355-360. C.V.B. ( 1997) Veevoedertabel . CentraaL veevoederbureau. Lelystad.

ERDMAN, J.W. (1979) J. Am. Oil. Chem. Soc. 56, 736-741.

KORNEGAY, E.T. (1997). Phytase in swine and poultry diets. II Jornadas Técnicas ADM

BIOPRODUCTS- Andres PINTALUBA. MADRID.

MARBEY , S (1998) Feedstuffs, Vol 70 nº 17, 1-4.

NIEKERK, G.C.M. y REUVEKAMP, B.F.J. (1997) World Poultry 13 (4), 26-27.

POINTILLART, A. (1994) INRA. Prod. Anim. 7 (1), 29-39.

SCHONER, F.J. (1992) Sinopsis de los efectos biológicos y la importancia ecológica de la fitasa en elbroiler y la gallina ponedora. 4º ForoAlimentación Animal BASF. Ludwigshafer.

SEBASTIAN,S., TOCHBURN ,S.P., CHAVEZ, F.R. y LAGUE, P.C. (1997). Poultry Sci. 76, 1760-1769.

SEBASTIAN, S., TOCHBURN, S. y CHAVEZ, F.R. (1998) World’s Poultry Sci. J. 54, 27-47.

SIMONS, P., VERSTEEGH,H., JONGBLOED, A.W., KERME, P., SLUMP,P., BOS,K., y

WOLTERS, M. (1990) Br. J. Nutr. 64, 525-540.

VAHL, J.C. (1998) Post pelleting liquid application systems for Natuphos phytase. Proceedings 1998 Maryland Nutrition Conference for feed manufacturers.

 
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