La noche en que el intestino se convierte en un campo de batalla Imagínese esto: usted entra a un hospital por una pierna rota y sale con un inquilino indeseable en la panza. Una bacteria que se ríe de los antibióticos como si fueran caramelos de menta. Pasa los días tranquila, acurrucada entre los millones de microorganismos que le ayudan a digerir el pan, hasta qu...