Productividad y Calidad de la Soja en la zona Núcleo-Sojera de Argentina

Publicado el: 12/12/2018
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Introducción

La característica principal de la presente campaña sojera fue la extremada sequía con altas temperaturas y estrés calórico que afectó al cultivo en la etapa más importante que es la de formación, desarrollo y llenado de grano. Fue el verano más seco en 50 años afectando la productividad y la calidad de los granos. Los problemas en esta campaña continuaron ya que las sojas tardías y de segunda siembra que sufrieron la sequía y que no pudieron ser cosechadas antes de las lluvias de abril y principios de mayo, luego padecieron los excesos de humedad por el temporal.

Fue una campaña marcada por el clima, haciendo que las estimaciones de producción nacional estén alrededor de 37,78 millones de toneladas (Mt) según el informe mensual del Ministerio de Agroindustria. La superficie sembrada fue de 17,20 Mha, la cosechada de 16,30 Mha y el rendimiento promedio nacional de 2.310 kg/ha.

Con la persistencia de días sucesivos de alta humedad ambiente y temperaturas cálidas, se produjo la apertura de vainas, desgrane, brotado y desarrollo de enfermedades con 3 millones de hectáreas comprometidas.

Los rendimientos fueron casi 10 qq/ha menos que los de las dos últimas campañas, con variabilidad entre zonas y dentro de cada región.

Según la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), sólo la región núcleo muestra promedios interesantes, en torno a 34,5 qq/ha, en soja de primera que pudo aprovechar el agua acumulada en primavera y las napas altas. Las pérdidas más importantes se estiman en soja de segunda en toda la región pampeana. Con registros pluviométricos que acusaron los valores más bajos de los últimos 11 años, se produjeron hectáreas perdidas y lotes a cosecharse con rindes entre un 25 a 30% por debajo del ciclo anterior.

Córdoba sería una de las provincias más afectadas, sobre todo en la zona centro-norte, con un pronóstico de producción de 7,6 millones de toneladas, un 42% menos que la campaña anterior y el segundo tonelaje más bajo de las últimas 10 campañas. La principal causa es el rinde promedio estimado de 20,3 qq/ha, un 38% inferior al ciclo 2016/17. En la zona de los departamentos del sudeste cordobés los rindes en soja de primera fueron muy buenos, con lotes de 50 y 60 qq/ha. La soja de segunda siembra fue la más afectada con caídas muy significativas en los rindes y la calidad del grano, incluso con algunos lotes que no se llegaron a cosechar (DIA-BCCBA; Agrovoz, 2018).

Además de Córdoba, también sufrieron disminución de la producción en relación a la campaña 2016/17 la provincia de Buenos Aires con casi 700 mil toneladas menos, Santa Fe con mermas de 400 mil toneladas, Entre Ríos con reducción de 300 mil y en el norte del país se descuentan más de 400 mil toneladas (GEA). Cuadro 1.

 

 

Desde hace 21 años el personal del Laboratorio de Calidad Industrial y Valor Agregado de Cereales y Oleaginosas de INTA Marcos Juárez realiza un muestreo durante la cosecha de soja en acopios y cooperativas de la zona núcleo sojera con el objeto de conocer la calidad de la cosecha de cada año.

 

Materiales y Métodos

A los efectos de conocer la calidad industrial de la soja de la región núcleo-sojera de esta campaña, se realizó un relevamiento a cosecha iniciándose la toma de muestras el 23 de marzo (13 días antes que la cosecha 16/17) con soja de 1ª y el 17 de abril (29 de abril cosecha 16/17) con soja de 2ª, finalizando el 23 de abril, quedando sin muestrear soja de 2ª del norte de Buenos Aires por el inicio del temporal que se muestreo después. Se recolectaron muestras conjuntas representativas en las localidades del sudoeste y sur de Santa Fe, sudeste, sudoeste y noreste de Córdoba y norte de la provincia de Buenos Aires.

Se muestrearon 989.000 toneladas entre soja de 1ª y 2ª siembra, siendo difícil diferenciar la soja de 2ª por el atraso en la cosecha de la soja de 1ª debido a la heterogeneidad en la maduración de los distintos lotes, habiendo lotes de primera atrasados cosechándose en el mismo momento que lotes de soja de segunda siembra. Comenzado el temporal de fines de abril y comienzo de mayo, los lotes que no habían sido cosechados sufrieron un daño manifiesto de su calidad. Hubo daño en todo la zona núcleo en lotes pendientes de cosecha.

Los análisis de cantidad de proteína y aceite, expresados sobre base seca (s.s.s), se realizaron con un equipo NIRT Infratec 1241, según la Norma AACC 39-21.

Peso de 1000 granos se realizó con un Contador Automático de Granos, Mil Oil Company y el peso hectolítrico con la balanza Schopper Chondrometer de ¼ litro de capacidad.

Las evaluaciones de grano verde y grano dañado se realizaron en base a la “Norma de Calidad para la Comercialización de Soja. Norma XVII”, del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria.

 

Resultados

A diferencia de la campaña sojera 2016/17, la actual campaña presentó condiciones climáticas de sequía y estrés calórico en formación y llenado de granos que hicieron que se vieran afectados el tamaño, color, aspecto de grano y dureza, con daños manifiestos de diferente intensidad según variedad y zonas de producción, superior a lo ocurrido en la campaña 2015/16.

A los problemas de sequía se sumaron las lluvias cuando varios lotes restaban cosechar provocando aperturas de vainas y granos brotados, arrugados y podridos, con el regreso de las chinches que picaron los granos por estar tiernos y generaron aberturas por las que pueden ingresar más hongos de los que típicamente atacan a la soja, como Fusarium. El problema es aún más grave que el ocurrido en la campaña 2015/16 cuando un exceso de lluvias en abril también complicó la cosecha y provocó que se perdieran miles de toneladas y otras tantas sufrieron daños de calidad (Distéfano, Agrovoz).

 

Calidad Comercial

En años como éste conocer el peso hectolítrico y el peso de 1000 granos es de importancia porque marcan el grado de daño de los granos, a pesar de no ser parámetros que integren el estándar de comercialización de soja.

El peso hectolítrico promedio de soja de 1ª fue de 71,6 kg/hl versus 71,4 en soja de 2ª antes del temporal. Cuadro 2. El máximo de soja de 1ª se ubicó en 74,0 kg/hl y el mínimo en 64,0 kg/hl. Después del temporal el grado de daño fue muy elevado. En la campaña 15/16 las muestras dañadas después del temporal, estuvieron entre 61,6 y 71,2 kg/hl, con promedio 67,4 kg/hl.

El peso de 1000 granos de la soja antes del temporal fue de 133 g en soja de 1ª contra 145 g de la campaña anterior, índice de menor tamaño de grano y razón de la caída del rinde en relación a lo esperado. En soja de 2ª siembra estuvo algo mejor con 136 g, pero también más bajo que otras campañas de llenado de grano normales (Cuniberti y col, 2013, 2014, 2016 y 2017).

La humedad del grano a cosecha fue muy baja por las condiciones de sequía, altas temperaturas y baja humedad relativa ambiente, facilitando la trilla de soja de 1ª y lotes de 2ª la mayoría trillados antes del temporal. La humedad promedio en soja de 1ª fue de 10,3% versus 12,9% de la campaña anterior y en soja de 2ª fue de 11,8% antes del temporal.

La baja humedad de los granos a cosecha fue otro aspecto desfavorable para el productor y la industria con un promedio de 10,9% en relación a 12,9% de la campaña 16/17. Esto dificulta el descascarado a nivel industrial y al productor lo perjudica en menos kilos al vender, ya que más agua en el grano representa mayor tonelaje para el mismo grano, siempre dentro de la tolerancia de recibo del 13,5%. La baja humedad de cosecha contribuyó a incrementar la dureza de los granos haciendo que la cáscara quede más adherida al grano, diluyendo el nivel proteico, incidiendo directamente en las harinas proteicas High-Pro que se les hace difícil llegar a las exigencias mínimas, principal producto de nuestras exportaciones sojeras al exterior. Esto se deberá contrarrestar con un manejo diferencial y costos extras de producción.

Respecto de granos dañados antes del temporal, el porcentaje en soja de 1ª fue de 1,6% con máximo de 7,9% y mínimo de 0,1%. El porcentaje promedio en soja de 2ª fue de 3,9% con mínimo de 0,2% y máximo de 12,3%.

En sojas de 1ª tardías y sobre todo de 2ª que no alcanzaron a cosecharse antes del temporal, el daño por brotado fue muy importante, habiendo lotes que no pudieron levantarse causando mayores pérdidas económicas no sólo a los productores sino al país, ya que tiene incidencia directa sobre las exportaciones. Foto 2 y 3.

El porcentaje de granos dañados después del temporal fue de 25,2% superior a la campaña 15/16 que fue de 11,1%. Estos granos de alta humedad, en el almacenaje desarrollan hongos, bacterias y levaduras, con la generación de micotoxinas de gran impacto en la salud animal y humana.

La norma de comercialización vigente para soja (NORMA XVII) contempla estas alteraciones dentro del rubro granos dañados, que incluye a los granos brotados, fermentados y ardidos, por calor, quemados o “de avería” y podridos. Establece como base de recibo y tolerancia un 5,0 % de granos dañados. Los castigos para aquellos lotes que superen el 5,0% es a razón del 1,0% por cada por ciento o fracción proporcional.

 

Grano Verde

La sequía y el estrés calórico hicieron que se presentara gran heterogeneidad en tamaño y color de grano, con la presencia de grano verde nuevamente en diferentes cultivares de soja (Craviotto et al, 2018) y con porcentajes variables de acuerdo al estado de avance del lote, haciendo que este problema se vuelva a presentar con mucha intensidad. Al interrumpirse el ciclo del cultivo la madurez fue despareja, quedando muchos granos verdes pero secos. A raíz de todo esto el productor recibe castigos en algunos casos por encima del 5%.

 

El grano verde presentó un porcentaje de 3,8% en promedio en soja de 1ª con máximo de 17,2% y mínimo de 0,4%. En soja de 2ª siembra el porcentaje de grano verde fue de 4,6%. El promedio general de soja de 1ª y 2ª fue de 4,1%, igual a la campaña 11/12, versus 0,8% de la campaña 16/17. Cuadro 2.

En la industria se presentarán inconvenientes por grano verde nuevamente como en otras campañas. La presencia de granos verdes ocasiona problemas en los procesos de industrialización de soja, ya que a la obtención de aceite se le transfiere la coloración verde y en la producción de harinas aparecen valores mayores de residual de materia grasa. Para la producción de aceite se deberá recurrir a filtros especiales para eliminar el color verdoso por efecto de la clorofila presente en los granos, en muchos casos con color semejante al aceite de oliva.

De acuerdo a la Norma XVII de comercialización de soja, Nº 151/2008, la base de comercialización es del 5% y se rebajará a razón de 0,2% por cada porciento o fracción proporcional, con una tolerancia de recibo del 10% para grano verde.

El poder germinativo de las muestras antes del temporal fue bueno, con lotes superando el 80% y 90% por el buen estado sanitario de los granos (Gülde, Agroverdad, 30/4/18), aunque el productor deberá controlar el poder germinativo de sus semillas ya que puede variar según zonas.

 

Calidad Industrial

La problemática de la calidad industrial de la presente campaña sojera radica en las dificultades que puede tener la industria para el procesamiento de granos de esta cosecha con distinto grado de daño dependiendo de las zonas de origen, de la fecha de siembra, de la variedad y de las condiciones ambientales. En soja de 1ª en la zona muestreada en general se observó heterogeneidad en tamaño de grano, con tendencia a pequeño, pero de buen aspecto y color levemente verde, apenas perceptible, secos y duros. En soja de 2ª el daño en llenado de grano fue mayor, con granos pequeños, de diferente calibre, mayor presencia de granos verdes y granos brotados después del temporal. Las partidas de soja cosechadas después del temporal con mucho daño, será difícil su procesado industrial, ya que agravaría el problema de clorofila y acidez en los aceites.

Se sugiere a los acopios no mezclar soja antes y después del temporal porque estarían desmejorando mucho la calidad comercial e industrial de la cosecha, causando problemas en el procesamiento industrial y en la exportación.

 

Influencia de la sequía y el estrés calórico en el contenido de proteína y aceite.

La soja se considera una de las plantas leguminosas más sensibles al estrés por sequía, con una disminución significativa en la Fijación Biológica de Nitrógeno (FBN). El cierre estomático constituye un mecanismo de adaptación morfológica, que reduce la transpiración y disminuye el flujo de agua desde las raíces hasta las hojas de las plantas leguminosas sometidas a estrés por sequía. Al disminuir el flujo de agua por el xilema, disminuye el suministro de nutrientes hacia las hojas, que limita la síntesis de aminoácidos y proteínas (Freixas et al., 2010), siendo ésta una de las causas de la baja proteína de la soja de esta cosecha.

Estudios realizados también en Brasil demostraron que los contenidos de proteínas y aceite fueron relativamente bajos debido a la escasa y mala distribución de las lluvias durante el desarrollo de los granos, en dos sitios de estudio. Este factor, en conjunto con la disponibilidad de nitrógeno para las semillas, fueron piezas claves que provocaron variaciones en los contenidos de proteína y aceite de las semillas de soja. Entre los factores climáticos, la temperatura fue un factor que podría explicar las diferencias de concentraciones de proteínas y aceite en la semilla de soja (Minuzzi et al, 2007; Pípolo, 2002).

Para conocer la calidad industrial se determinó cantidad de proteína y aceite, observándose una baja del 2% en el contenido de proteína en relación a la cosecha anterior 16/17 que también fue baja. Cuadro 2.

Tanto proteína como aceite se relacionan con el rendimiento, bajando la proteína y subiendo el aceite cuando se incrementa el rinde. Esta campaña se esperaba una suba en el nivel proteico en relación a las últimas campañas sojeras por las menores productividades en grano, cosa que no ocurrió por efecto del estrés hídrico y calórico que influyó en un llenado deficiente y que afectó disminuyendo ambos parámetros: rendimiento y proteína

En la Figura 2 se observa una caída muy marcada en la proteína promedio de las distintas cosechas, sobre todo desde la cosecha 2011/12, llegando a la actualidad con el valor histórico más bajo. El aceite se mantuvo alto con un promedio de 23,4% para esta campaña.

Diferencias de contenido de proteína entre soja de 1ª y 2ª siembra

Con un promedio de 34,0% sobre base seca fue el valor más bajo en soja de 1ª de los 21 años de muestreo en acopios y cooperativas de la región central del país, Cuadro 2 y 3, Figura 2. En soja de 2ª la proteína fue de 35,4%, también baja aunque superando en 1,3% a la soja de 1ª como era de esperar, con máximos de 38,0%. En la Figura 3 se puede ver la diferencia a través de los años que se viene dando en proteína entre soja de 1ª y 2ª siembra.

El relevamiento efectuado en los dos momentos de cosecha durante 16 años, permiten observar una diferencia en promedio de 1,4% de proteína a favor de soja de 2ª.

Aceite

A pesar de las condiciones adversas que afectaron al cultivo, la cantidad de aceite se mantuvo en el grano de soja, volviéndose a cumplir que el contenido de aceite siempre es superior en soja de 1ª que en soja de 2ª, siendo una característica de la soja argentina el alto contenido de aceite.

El promedio general de aceite de la cosecha actual se ubicó en 23,4%.

 

Diferencias en el contenido de aceite entre soja de 1ª y 2ª siembra

En la presente campaña, en soja de 1ª los valores fueron en general altos como ocurre todos los años, con un promedio de 24,1%, semejante a las tres últimas campañas, cumpliéndose la relación a mayor rinde mayor aceite. El 65% de las muestras de soja de 1ª estuvieron por encima de 24% de aceite. Cuadro 2 y 3.

En soja de 2ª el contenido de aceite fue en promedio de 22,4%, un 1,7% inferior a la soja de 1ª.

En la Figura 4 se observa el comportamiento en aceite para soja de 1ª y 2ª siembra. Al igual que en proteína, las líneas de tendencia ubican a la soja de 1ª en promedio un 1,1% por encima de soja de 2ª.

PROFAT

El PROFAT (sumatoria de Proteína+Aceite), en esta cosecha fue para soja de 1ª de 58,1% (59,7% campaña 16/17) y para soja de 2ª de 57,8 (60,1% de la campaña 16/17), con un promedio para el año de 58,0% (59,9% campaña 16/17), inferior en 3% al promedio de 21 años que fue de 61,0%.

 

Conclusiones

  • La producción nacional se estima en 36,6 millones de toneladas, cifra aún a ajustar cuando finalice la cosecha en todo el país.
  • Los rendimientos en grano de la campaña 2017/18 fueron inferiores a los esperados, con un rinde promedio nacional que se estima a la fecha en alrededor de 22,2 qq/ha.
  • El contenido de proteína con un valor de 34,6% fue el más bajo en 21 años, siendo el promedio en este período de 38,2%.
  • El promedio de proteína en soja de 1ª fue de 34,0% un 2,0% inferior a la campaña 16/17 y en soja de 2ª de 35,4% un 2,1% inferior a la campaña anterior, con una diferencia entre ambas de 1,4 % a favor de soja de 2ª, con mínimo de 32,9% y máximo de 38,0%.
  • El contenido de aceite fue alto como ocurre todos los años, con 23,4% de promedio, siendo en soja de 1ª de 24,1% y en soja de 2ª de 22,4 %.
  • El PROFAT promedio fue de 58,0% valor inferior a las tres campañas anteriores y al promedio de 21 años que fue de 61,0%.
  • Las sojas después del temporal presentaron un alto porcentaje de dañado y valores de proteína y aceite superiores a las sojas anteriores al temporal pero de mala calidad comercial e industrial, con un aumento importante en la acidez de los aceites.

Referencias bibliográficas

 
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