La sequía en la producción de los cultivos

Impacto de la sequía en la producción de los cultivos. Enero de 2009

Publicado el: 7/1/2009
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La región norte de Buenos Aires está atravesando una de las sequías más intensas de las últimas décadas. La dimensión del área abarcada (Figura 1) muestra además, el gran alcance territorial de este déficit. Nótese que para Pergamino y algunos partidos aledaños p.e. Colón, Rojas, Salto, General Arenales, la mayor parte del área cuenta con reservas de entre 0 y 10 % de agua útil.

El nivel de 0% de agua útil, denominado punto de marchitez permanente (PMP), es aquel en el cual la intensidad del déficit es irreversible y lleva a la muerte de las plantas. Por otra parte, se considera que la evapotranspiración real se separa de la evapotranspiración máxima potencial cuando el contenido de agua está por debajo de 40 a 50 % del agua útil.

Para ejemplificar la dificultad de un cultivo para obtener la escasa humedad contenida en el suelo a los niveles actuales, cabe acotar que al alcanzar el PMP el suelo ejerce sobre el agua una fuerza de retención de 15 atmósferas, que a su vez es la necesaria para elevar una columna de agua de 150 metros. La raíz de la planta debería ejercer una fuerza de extracción superior  para poder absorber agua.




Figura 1: Nivel de agua útil en el suelo al 2 de Enero, para Región Pampeana y San Luis. Fuente: CCA. Consultora de Climatología Aplicada

Para resolver este déficit y alcanzar una condición normal (50 % de agua útil en el suelo), la región debería recibir entre 100 y 120 mm en los próximos 15 días (Figura 2).


Figura 2: Lluvia necesaria para revertir el déficit hídrico. Fuente: CCA

El agotamiento de las reservas de agua en el suelo se produjo a causa de la escasez de precipitaciones durante la mayor parte del año, sumada a temperaturas por encima de lo normal en otoño, invierno y primavera. El año 2008 mostró en la EEA INTA Pergamino un registro acumulado de 573 mm, sensiblemente inferior al de los años 2006, 2007, y al promedio histórico (Agrometeorología INTA EEA Pergamino, Figura 3). A excepción de noviembre, caracterizado por sus altas temperaturas y con un pulso de precipitaciones a final del mes, todos los meses del año mostraron un registro hídrico menor a la media del sitio.





EFECTO DE LA SEQUÍA SOBRE EL RENDIMIENTO DE LOS CULTIVOS.

Maíz:
El maíz es el cultivo más sensible a la ocurrencia de estrés hídrico. Un cultivo de alta producción evapotranspira entre 550 y 600 mm durante su ciclo, y su eficiencia de uso del agua (EUA) es en promedio de unos 20 kg de grano por mm de agua consumido. A pesar de su siembra relativamente tardía, a partir de la lluvia del día 3 de octubre pasado, los maíces de la región durante la campaña 2008/09 alcanzaron la floración femenina a partir del día 23-24 de diciembre (datos registrados en el Ensayo de Caracterización de cultivares de la localidad de Colón-Proyecto Regional Agrícola) debido a las altas temperaturas del mes de noviembre, que posibilitaron una rápida suma térmica.

El ambiente durante el período crítico puede dividirse en 2 situaciones contrastantes: La prefloración se desarrolló bajo condiciones favorables, y la floración y post floración en un ambiente de estrés. En general, los cultivos expresaron un rápido deterioro durante esta transición, mostrando clorosis en las hojas inferiores y pérdida de área foliar. Contribuyen sensiblemente a esto las escasas y, algunas veces ausentes, dosis de nitrógeno aplicado como fertilizante durante la presente campaña. Podría decirse que a la fecha, el rendimiento del cultivo en el norte de Buenos Aires se encuentra mayormente definido. Una recuperación de las precipitaciones en los próximos días solo mejoraría el peso de los granos, que es un componente de menor valía en esta especie, únicamente importante en altos niveles de producción donde un elevado número de granos compromete su llenado, pero no en situaciones donde la fijación de granos se ve limitada.

Soja:
Un cultivo de soja requiere evapotranspirar entre 450 y 550 mm de agua durante su ciclo. Si bien la EUA de la soja es aproximadamente la mitad de la del maíz, su caída relativa en los rendimientos es menor ante un estrés hídrico de igual magnitud. Esto se debe a lo extendido de su período crítico, que le permite generar mecanismos de compensación frente a estrés temporarios que afecten uno de los componentes del rendimiento. De este modo, p.e. una elevada abscisión de flores es compensada por un mayor cuajado en los nudos que se desarrollen una vez superado el estrés, por vainas con más granos o, en última instancia, por la formación de granos de mayor peso.

Las características antes mencionadas dan cuenta que, aunque en la actualidad algunas zonas muestran cultivos deteriorados, están a tiempo de recuperarse si se normalizan las precipitaciones.
En la zona norte de Buenos Aires la soja se sembró en dos etapas, una primera a finales de obtubre-primeros días de noviembre y una segunda etapa desde inicios de diciembre.

Los cultivos más avanzados se encuentran en el estado R2-R3, y muestran escaso crecimiento y cobertura, pérdida de área foliar y, en los casos más graves, cultivos desparejos con aborto de flores más allá de lo normal. Además de la sequía, otros aspectos climáticos -temperaturas elevadas, baja humedad relativa- y de manejo –presencia temprana de plagas, barbechos cortos, escasa o nula fertilización fosforada aún en lotes deficientes en el elemento- contribuyen a agravar la condición de cultivo.

Sin embargo, R2-R3 son estados tempranos para la soja, la cual es capaz de revertir defoliaciones, pérdidas de crecimiento y otras situaciones de estrés casi sin afectar su productividad. En las dos últimas campañas, luego de un período de estrés a inicios de enero, se observó una marcada recuperación ante la ocurrencia de lluvias moderadas. Esto nos permite asegurar que el rendimiento del cultivo de soja en el área está aún por definir, y que la principal preocupación pasa por el riesgo de prolongación de la sequía en el tiempo, más que por lo perdido hasta hoy.

En el caso de la soja de siembra más tardía (V4-V5) o de segunda siembra (V2-V3), cuando la emergencia fue uniforme se preserva aun la potencialidad de rendimiento inicial.

Primera semana de enero de 2009. Informe del Proyecto Regional Agrícola-CERBAN

 
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