Las cerdas experimentan cambios significativos en su temperatura rectal durante las etapas de gestación, lactancia y postdestete, independientemente de la temperatura ambiental presente. Sin embargo, cuando estas fases ocurren bajo condiciones de altas temperaturas, las cerdas sufren estrés por calor, lo que se traduce en:
- Aumento de la frecuencia respiratoria.
- Elevación de la temperatura cutánea.
- Reducción de la actividad física.
El incremento en la temperatura de la piel, asociado a una mayor circulación sanguínea periférica, y el aumento de la frecuencia respiratoria son mecanismos que ayudan a disipar el calor corporal. Por su parte, la reducción de la actividad física es una adaptación conductual para minimizar la producción de calor metabólico.
En este contexto, es crucial que los productores adopten estrategias para mitigar el estrés por calor y prevenir problemas productivos y económicos significativos en las granjas.
Impacto del estrés por calor en cerdas
- Ingesta de alimento
Durante la lactancia, el estrés por calor reduce la ingesta de alimento en hasta un 20-40% durante la última semana, comparado con cerdas en condiciones termoneutras (Williams et al., 2013). Este efecto es más marcado en la lactancia temprana debido a la elevada temperatura corporal que presentan las cerdas tras el parto.
En contraste, durante la gestación y el postdestete, no se observan cambios significativos en la ingesta de alimento relacionados con la temperatura ambiental (Williams et al., 2013).
- Desempeño reproductivo
A pesar de la reducción en la ingesta de alimento, ciertos estudios (Williams et al., 2013; Lucy & Safransky, 2017) no han encontrado efectos negativos significativos en parámetros reproductivos clave como:
- Intervalo destete-celo.
- Porcentaje de anestros.
- Número total de lechones nacidos, nacidos vivos, mortinatos y momificados.
Tabla 1: Parámetros reproductivos de cerdas expuestas a condiciones termoneutras o estrés por calor durante la gestación, lactancia y postdestete.
No obstante, se ha identificado un impacto negativo en el peso al nacimiento de los lechones cuando las cerdas gestantes están expuestas al estrés por calor, lo que puede comprometer la supervivencia y el posterior crecimiento de los lechones.
Tabla 2: Peso al nacimiento de los lechones en cerdas gestantes expuestas a estrés por calor o condiciones de termoneutralidad.
En conclusión…
El estrés por calor en cerdas representa un desafío significativo para la producción porcina, afectando directamente su fisiología, productividad y la rentabilidad de las granjas. Su impacto se refleja principalmente en la reducción de la ingesta de alimento, lo que a su vez afecta negativamente el peso al nacimiento de los lechones. Además, se ha identificado una repercusión económica considerable debido a la disminución de la tasa de parición y el aumento de los días abiertos por cerda, entre otras consecuencias adversas.
Ante este escenario, resulta fundamental que los productores implementen estrategias eficaces para mitigar los efectos del estrés por calor, garantizando así un desempeño óptimo de las cerdas y una producción más rentable y sostenible.