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Enfoque sobre los sistemas de producción en gestación colectiva y sus impactos económicos

Publicado: 29 de julio de 2026
Fuente: Vinicius Espeschit de Morais. Consultor, Brasil
Los sistemas de producción porcina han experimentado constantes evoluciones a lo largo de los años en todo el mundo. En las últimas dos décadas, como resultado de las regulaciones gubernamentales y de la creciente presión de la sociedad consumidora, el bienestar animal ha cobrado protagonismo, impulsando la implementación de nuevas normas para la producción porcina.
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El sector de gestación es probablemente el que más cambios ha experimentado en este contexto. Durante las décadas de 1980 y 1990, la producción porcina vivió un gran avance al redefinir su modelo productivo. Los nuevos proyectos comenzaron a adoptar sitios especializados en reproducción, denominados “Sitio 1”, en los cuales las hembras reproductoras pasaron a alojarse en instalaciones específicas para las fases de gestación y lactancia. Este período también coincide con la amplia difusión de la inseminación artificial en porcinos. Con la especialización de los sectores, las cerdas pasaron a ser alojadas en jaulas individuales, y todos los eventos reproductivos comenzaron a realizarse bajo este sistema.

Esta especialización permitió importantes avances en los resultados productivos, al posibilitar un mayor control de cada etapa del ciclo reproductivo de las hembras.

Sin embargo, entre los años 2000 y 2010, el mercado consumidor de carne porcina —especialmente en Europa— comenzó a cuestionar el confinamiento de los animales en jaulas, dando inicio a un movimiento a favor del bienestar animal. Uno de los principales puntos de debate fue el mantenimiento de cerdas gestantes en jaulas individuales. Ante este escenario, las instituciones gubernamentales comenzaron a regular el manejo de las hembras gestantes, y varios países adoptaron normativas que exigen el alojamiento en corrales colectivos, permitiendo que los animales expresen comportamientos naturales.
A partir de 2010, se observa en todo el mundo el surgimiento de diversos sistemas de alojamiento colectivo para cerdas gestantes. Aunque la dinámica del alojamiento grupal es similar entre ellos, cada sistema presenta particularidades que requieren manejos distintos, especialmente en lo que respecta a la alimentación. Cada modelo tiene ventajas y desventajas, impactando de manera variable los resultados zootécnicos y económicos de las granjas.
Los principales sistemas desarrollados incluyen:
• corrales colectivos con suministro de alimento en el piso;
• sistemas con Mini Box;
• sistemas en túneles con alimentación electrónica de cerdas (ESF);
• sistemas analógicos de libre acceso, en los que cada hembra dispone de una jaula individual asociada a un área colectiva;
• y sistemas híbridos, como GESTAL, que combinan alimentación electrónica de precisión con libre acceso.
Estos sistemas pueden clasificarse bajo dos aspectos principales:
• competitivos o no competitivos;
• automatizados o no para el control individual del consumo de alimento.
Debido a los resultados zootécnicos, costos de implementación y facilidad de manejo, dos sistemas se han destacado a nivel mundial: el Mini Box y el GESTAL.

El Mini Box es un sistema competitivo, en el cual las cerdas gestantes compiten por el alimento distribuido en el corral. Se trata de un sistema de control analógico en el que no es posible medir el consumo individual, lo que dificulta el manejo preciso de la condición corporal.

Por otro lado, el GESTAL se clasifica como un sistema no competitivo, ya que elimina la competencia por el alimento al suministrarlo de forma individualizada y automatizada. En este sistema, cada hembra recibe la cantidad exacta de alimento definida para cada día de gestación. La tecnología utiliza identificación por RFID, que reconoce el transpondedor instalado en la orejam de la hembra y suministra la cantidad adecuada de alimento según su condición corporal, número de parto y etapa de gestación. De esta manera, es posible aplicar nutrición de precisión en sistemas de gestación colectiva.

La nutrición de precisión, asociada a estrategias nutricionales específicas durante la gestación colectiva, ha demostrado resultados significativos, como el aumento en el número de lechones nacidos vivos, mejora del peso al nacimiento y mayor longevidad de las cerdas.

Por el contrario, los sistemas competitivos, como el Mini Box, presentan pérdidas económicas relevantes, especialmente relacionadas con el desperdicio de alimento, mayor mortalidad de hembras y peor calidad de los lechones al nacimiento. Además, estos sistemas dificultan el control de la condición corporal del plantel, pudiendo generar pérdidas importantes para los productores.

En un escenario de constante evolución de la producción porcina, en el cual los productores son desafiados a aumentar la eficiencia productiva y reducir costos, la tecnología se convierte en una importante aliada. A lo largo de las últimas décadas, el aprendizaje acumulado en el manejo de la gestación colectiva ha permitido el desarrollo de soluciones más eficientes, posibilitando evitar errores del pasado y optimizar los resultados productivos y económicos.
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Autores:
Vinicius Morais
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