La transmisión aérea de la influenza sigue siendo uno de los desafíos sanitarios más complejos tanto en salud humana como animal. Un estudio reciente liderado por Lan Wang y Montserrat Torremorell, de la Universidad de Minnesota, aporta nueva evidencia clave desde un modelo porcino experimental, al analizar no solo cuánto virus se libera al ambiente, sino en qué tipo de partículas viaja a lo largo de la infección. El trabajo fue publicado en
Scientific Reports (
https://doi.org/10.1038/s41598-025-18467-z).
Utilizando cerdos infectados experimentalmente con un virus influenza A H1N1 de origen porcino, los investigadores cuantificaron la excreción nasal y la carga de ARN viral presente en aerosoles emitidos al ambiente. El diseño incluyó un sistema de aisladores conectados con flujo de aire unidireccional, lo que permitió demostrar transmisión aérea efectiva: los cerdos centinela se infectaron tras solo un día de exposición, sin contacto directo.
Uno de los hallazgos más relevantes es temporal. El pico de excreción nasal y de carga viral aérea ocurrió a los dos días post infección. En ese momento, la concentración promedio de ARN viral en el aire superó ampliamente a la observada en los días posteriores. Esto refuerza una idea crítica para el manejo sanitario: el mayor riesgo de transmisión aérea se concentra muy temprano en el curso de la infección, incluso antes de que los signos clínicos sean evidentes.
Pero el aporte más novedoso del estudio está en el tamaño de las partículas. Mediante impactadores en cascada, los autores separaron los aerosoles en nueve rangos, desde menos de 0,22 micrómetros hasta partículas mayores a 8 micrómetros. El virus fue detectado prácticamente en todos los tamaños durante casi todo el período de estudio. Sin embargo, al analizar la carga viral acumulada a lo largo del tiempo, las partículas grandes, mayores a 8 micrómetros, concentraron significativamente más ARN viral que las partículas pequeñas, especialmente aquellas entre 0,22 y 1,7 micrómetros.
Este punto es clave para el debate técnico. Tradicionalmente, la atención se ha centrado en los aerosoles finos por su capacidad de permanecer más tiempo en el aire y alcanzar regiones profundas del pulmón. Sin embargo, este trabajo sugiere que, al menos en cerdos infectados con H1N1, las partículas más grandes pueden transportar una mayor cantidad total de material viral. Esto no invalida el riesgo de los aerosoles finos, pero obliga a repensar las estrategias de control enfocadas exclusivamente en ellos.
Desde el punto de vista práctico, los resultados tienen implicancias directas para la bioseguridad en granjas porcinas. La detección temprana de animales infectados, el control del flujo de aire, la ventilación adecuada y el uso de sistemas de filtración cobran especial relevancia en los primeros días del brote. Además, las medidas ambientales, como la limpieza de superficies y el control del polvo y material particulado grueso, podrían jugar un rol más importante del que se asumía.
El estudio también abre interrogantes. A pesar de que los cerdos centinela se infectaron rápidamente, no fue posible aislar virus viable a partir de las muestras de aire, una limitación reconocida por los autores y frecuente en estudios de aerosoles. La cuantificación se basó en ARN viral, que no distingue entre virus infectivos y no infectivos. Esto plantea la necesidad de futuras investigaciones que combinen mediciones de carga genética con técnicas que evalúen viabilidad.
En conclusión, este trabajo refuerza el rol de la vía aérea en la transmisión de influenza en cerdos y aporta un matiz fundamental: el tamaño de las partículas importa, y mucho. Comprender cuándo y cómo el virus se libera al aire es un paso indispensable para diseñar estrategias de control más eficaces, tanto para proteger la producción porcina como para reducir los riesgos en la interfaz entre animales y personas.
Cita: Wang, L., Morán, J., Yang, M. et al. Distribución del tamaño y carga viral de ARN de partículas aéreas cargadas con el virus de la influenza emitidas por cerdos durante una infección por H1N1. Sci Rep 15 , 33301 (2025). https://doi.org/10.1038/s41598-025-18467-z