Los virus no pueden volar solos, pero sí se aferran a partículas en el aire, revolucionando nuestra comprensión de su propagación. Montserrat Torremorell ha realizado estudios profundos sobre cómo los virus, como el de la gripe porcina, pueden transmitirse a través del aire asociándose con partículas de diversos tamaños. A menudo, los tamaños de las partículas en el aire determinan la extensión de la transmisión de virus. La investigación sugiere que los virus pueden viajar distancias mayores de lo esperado, desafiando las teorías actuales sobre la transmisión aérea.

