Utilización de premezclas en alimentación porcina en los cambios de fase

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Resumen

Resumen

Las vitaminas y los oligoelementos juegan un papel decisivo en la nutrición animal. Las necesidades de estos compuestos son dinámicas: varían en función de los nuevos genotipos con altos niveles de rendimiento, de los sistemas de producción y, al igual que sucede con las funciones que ejercen en el organismo, cada vez son más conocidas. La inclusión de un programa nutricional con niveles adecuados de vitaminas y de oligoelementos en el pienso de los cerdos no sólo les permite desarrollar completamente su potencial genético, sino que también permite mejorar diversos aspectos relacionados con la salud y el bienestar, la productividad y la calidad final de la carne. La aportación de algunos oligoelementos (Fe, Cu, Zn, Mn y Se) al ganado porcino en forma de quelatos ha demostrado ser capaz de atravesar la barrera intestinal sin ninguna transformación bioquímica y cumplir su cometido de una forma más eficaz.

Palabras clave: minerales, premezclas, porcino, vitaminas

En la formulación de piensos para el ganado porcino existe una gran variedad de materias primas (cereales, turtós proteicos, subproductos, grasas y aceites, minerales) que pueden utilizarse, pero la mayoría de las raciones equilibradas que se obtienen aún son deficientes en oligoelementos y vitaminas, por lo que es necesaria la corrección de dichas deficiencias a través de la suplementación de una premezcla.

Para formular correctamente una premezcla, el nutrólogo especialista en porcino debe conocer las necesidades del animal en cada una de sus fases, así como la riqueza en oligoelementos y vitaminas, tanto de las materias primas del pienso como de las fuentes externas utilizadas para corregir las deficiencias.

 

PREMEZCLAS

En alimentación animal, cuando se habla de un "corrector", de un "premix" o de una premezcla, en realidad y en propiedad deberíamos estar hablando de premezclas, que son "mezclas de aditivos para la alimentación animal o mezclas de uno o más aditivos para la alimentación animal con materias primas para piensos o agua utilizadas como soporte, que no se destinan a la alimentación directa de los animales", tal y como las define el artículo 2, apartado 2, letra e del Reglamento (CE) 1831/2003 del Parlamento Europeo y del Consejo de 22 de septiembre de 2003 sobre los aditivos en la alimentación animal, publicado en el DOUE L 268, de 18.10.2003 (págs. 29-43).

Los porcentajes más habituales de incorporación de las premezclas al pienso final suelen ser del 0,2; 0,3; 0,4 y del 0,5%.

 

ADITIVOS PARA ALIMENTACIÓN ANIMAL

El Reglamento (CE) 1831/2003 define en su artículo 2, apartado 2, letra a, un aditivo para alimentación animal como las "sustancias, microorganismos y preparados distintos de las materias primas para piensos y de las premezclas, que se añaden intencionadamente a los piensos o al agua, a fin de realizar en particular una o varias de las funciones mencionadas en el apartado 3 del artículo 5" (tabla 1).

Tabla 1. Funciones de los aditivos para alimentación animal.

 

VITAMINAS Y MINERALES PARA ALIMENTACIÓN ANIMAL

Para este artículo nos centraremos sólo en las vitaminas y los oligoelementos, incluidos en la categoría de aditivos nutricionales (Anexo I del Reglamento 1831/2003), que incluye además los aminoácidos, sus sales y análogos y la urea y sus derivados.

 

Vitaminas y provitaminas

La palabra vitamina define a un grupo de compuestos orgánicos, presentes en pequeñas cantidades en las materias primas, pero que son esenciales para la producción, reproducción y mantenimiento de la salud animal. Las necesidades de vitaminas de los cerdos se ven afectadas por multitud de factores. La inclusión de un programa nutricional con unos niveles adecuados de vitaminas en la dieta de los cerdos no sólo les permite desarrollar completamente su potencial genético, sino que también, y de forma simultánea, les permite mejorar diversos aspectos relacionados con la salud y el bienestar, la productividad y la calidad final de la carne. En la tabla 2 aparecen reflejadas las funciones en las están implicadas las vitaminas.

En la actualidad se admite la existencia de 14 sustancias con efectos vitamínicos que se suelen dividir en dos grupos basándose en su solubilidad:

Tabla 2. Principales funciones de las vitaminas.

  • Vitaminas liposolubles son las vitaminas A, D3, E y K3. Tienen capacidad para almacenarse en los tejidos grasos de los cerdos, tienen que ver con el mantenimiento y funcionamiento adecuado de los tejidos (piel, huesos, sangre y músculos) y se excretan por las heces.
  • Vitaminas hidrosolubles son la B1, B2, B6, B12, C, colina, biotina, niacina, ácido pantoténico y ácido fólico. No se almacenan en los tejidos porcinos en cantidades apreciables (a excepción de la vitamina B12 que es la única vitamina hidrosoluble que se almacena en el hígado), actúan como catalizadores de todos los procesos relacionados con el metabolismo de los nutrientes y se excretan por la orina. Algunas pueden ser producidas en el organismo, pero se deben agregar a las dietas para obtener resultados óptimos de rendimiento.

Cada vez son más necesarias debido a la fabricación de alimentos cada vez más simples, con pocos ingredientes y al tipo de explotación intensiva con mayores exigencias. La estabilidad de las vitaminas (algunas son más inestables que otras) es menor que la de los minerales, y se puede ver afectada por factores como calor, humedad, oxidación, temperatura, luz, pH, minerales y electrolitos, por lo que los núcleos vitamínicos tienen una gran importancia en cuanto a su calidad y características de estabilidad.

 

Minerales

Los minerales son compuestos inorgánicos que tienen funciones muy diversas en el organismo, bien funciones estructurales en muchos tejidos, bien una amplia variedad de funciones reguladoras, e intervienen de esta forma en la reproducción y en el crecimiento de los cerdos. Desde un punto de vista académico, se clasifican en dos grupos, macrominerales y oligoelementos (o microminerales):

  • Macrominerales: calcio (Ca), fósforo (P), sodio (Na), cloro (Cl), potasio (K), azufre (S) y magnesio (Mg). Los cuatro primeros se suelen añadir directamente al pienso, ya que las necesidades de los cerdos superan lo que se aporta con las materias primas. Su aporte se hace a través del carbonato cálcico, del fosfato monocálcico o bicálcico, del cloruro sódico (sal) y del bicarbonato de sodio.
  • Oligoelementos: Se consideran oligoelementos a todos aquellos que se encuentran en los organismos en cantidades inferiores a los 70 mg/kg de peso vivo. Dentro de este grupo se incluyen minerales que tienen una acción definida y esencial en el organismo a pesar de su escasa presencia en algunos casos. Los oligoelementos están implicados en numerosas funciones en el organismo (tabla 3). En las premezclas se suelen añadir zinc (Zn), cobre (Cu), hierro (Fe), manganeso (Mn), yodo (I), selenio (Se), y cobalto (Co). No se suelen añadir otros como el cromo (Cr) y el molibdeno (Mo). La aportación de algunos oligoelementos (Fe, Cu, Zn y Mn) al ganado porcino en forma quelada ha demostrado ser capaz de atravesar la barrera intestinal sin ninguna transformación bioquímica y cumplir su cometido de una forma más eficaz.

 

CAMBIOS DE FASE

Los avances en la producción porcina han sido considerables en los últimos años, y uno de los aspectos que más ha influido en este avance ha sido un mayor conocimiento de la nutrición de esta especie ganadera. El avance en la nutrición no sólo ha sido debido al suplemento de los piensos en energía, proteína y aminoácidos, sino también a un conocimiento más profundo de las necesidades vitamínicas y de oligoelementos.

 

Lechones destetados

El destete es un momento crítico en la vida del cerdo por una serie de factores que interactúan al mismo tiempo:

  • El lechón tiene una capacidad limitada para producir anticuerpos.
  • El pelo corto, la poca cantidad de grasa corporal y el mecanismo limitado de regulación del calor.
  • El nuevo ambiente, la competencia, el orden social.
  • Estrés físico.
  • Cambio en la constitución física y química de la dieta líquida a dieta sólida.

Por ello, es básico aportar un pienso de óptimas características y hay que tener un especial cuidado con el Fe, ya que los animales lactantes tienen mayores necesidades. Es muy habitual en los lechones recién nacidos administrar hierro por vía oral o intramuscular, para evitar la aparición de anemia ferropénica. La administración de Fe a las madres mejora su estado general pero no influye en las crías, porque no mejora los contenidos de Fe en la leche.

Estudios recientes en el aporte de los minerales en su forma orgánica han demostrado importantes mejoras en crecimientos y transformaciones. Estas mejoras se han observado incorporando Zn o Cu en su forma quelada (Parker et al., 2010; Castillo et al., 2008). Análisis de estos oligoelementos en el hígado han demostrado su mayor disponibilidad respecto a las fuentes inorgánicas.

En cuanto a las necesidades vitamínicas de los lechones, la referencia del NRC de 1998 ha quedado lejos de las necesidades reales de los genotipos actuales. Incrementar el suplemento de vitaminas del grupo B mejora los índices productivos de los lechones y, en el caso de genéticas mejoradas, para satisfacer sus requerimientos metabólicos puede ser necesaria la suplementación del orden de cuatro veces los requerimientos del NRC (Stahly et al., 2007).

 

Crecimiento-cebo-acabado

La selección genética de los últimos años se ha enfocado fundamentalmente hacia genotipos conformados, que presentan una mayor proporción de magro en la canal y una velocidad de crecimiento elevada, lo que se traduce en que las necesidades de minerales en la dieta sean mayores que las de las normas actuales. Para mejorar la disponibilidad en el aporte de estos minerales se pueden incorporar minerales en su forma quelada disminuyendo la excreción fecal de los mismos, pudiendo reducir el nivel de suplementación sin perjudicar los resultados productivos de los animales (Creech et al., 2004).

Existe un gran número de estudios en los que se ha demostrado la existencia de una relación positiva entre la administración de cantidades elevadas de vitamina E en el pienso y algunos atributos de calidad de la carne, ya que se ha demostrado que la vitamina E acumulada en los tejidos permanece en los mismos durante el procesado, mejorando tanto las propiedades tecnológicas de la carne como los atributos de calidad de los productos.

También son conocidas las propiedades de la vitamina C como antioxidante y su importancia en la reducción de nitrosaminas, lo que puede hacer interesante su suplementación en el pienso de acabado o en las horas anteriores al sacrificio.

El Mg es muy abundante en el líquido intracelular y es un importante cofactor de numerosos sistemas enzimáticos (Stryer, 1988). Se han realizado diferentes estudios que muestran que una suplementación de magnesio reduce los efectos del estrés y mejora la calidad de la carne.

El Se destaca también por su acción antioxidante. Cuando se suplementa en las dietas porcinas también mejora la calidad de la carne, pero además el incremento de la concentración de Se en la carne de los animales aporta directamente beneficios en la salud de los consumidores.

Desde el punto de vista nutricional, se puede mejorar la calidad de la carne reduciendo el metabolismo celular y la oxidación de la mioglobina, minimizando la exudación de las canales y mejorando el color. Para obtener estas mejoras es importante revisar los niveles de vitamina E, vitamina C, Mg y Se, pero además conviene suplementar adecuadamente con Fe, Mn, Cu, Zn y riboflavina.

Tabla 3. Principales funciones de los oligoelementos (microminerales).

Contenido total de Fe y Zn en los fetos en desarrollo desde los 45 días de gestación hasta el nacimiento (Mahan, 2006)

 

Reproductoras

La producción de nuevas líneas maternas de cerdas capaces de producir camadas de mayor tamaño y de mayor peso al nacimiento, y de producir mayor cantidad de leche, hace que las necesidades de nutrientes aumenten considerablemente.

La retención de Fe y Zn en los fetos antes del parto se muestra en la figura adjunta. En ambos casos, la deposición fetal se dobla durante las dos últimas semanas de gestación. Aunque el contenido total de Fe aumenta de manera muy importante al final de la gestación, su concentración en el neonato está aún por debajo de la necesaria después del parto, por eso es muy importante garantizar su aporte para evitar la anemia de los lechones recién nacidos.

En cerdas reproductoras, diversos trabajos han permitido establecer una relación positiva entre la administración de vitamina E y el número de lechones nacidos (Mahan, 1991). Debido a que existe muy poca transferencia placentaria de α-tocoferol al feto en desarrollo, es necesario que el lechón reciba una cantidad suficiente de vitamina E al nacimiento. El calostro, rico en lípidos, contiene altas concentraciones del compuesto que le permiten al recién nacido proveerse de una gran cantidad de vitamina para su desarrollo posterior. Sin embargo, se ha demostrado que la vitamina E, tanto en leche como en calostro, tiende a disminuir con el aumento del número de partos y en animales con aportes menores o iguales a 16 UI/kg de alimento (Mahan, 1994). Cerdas que han sido suplementadas con vitamina E y Se (50 UI/ kg y 0,1 ppm, respectivamente) durante la gestación tienden a exhibir niveles más altos de estos compuestos en plasma durante la lactancia, que cerdas no suplementadas. Este efecto se ve reflejado en forma parecida en las mediciones realizadas sobre sus camadas (Mahan, 1994).

La suplementación en el pienso de Se en su forma orgánica produce un aumento de la concentración de selenio en el calostro en comparación con el aporte del selenio en su forma inorgánica (Peters et al., 2010).

Estudios recientes con la suplementación de minerales en su forma orgánica (Zn, Mn y Cu) han concluido que el aporte de las formas queladas de los minerales reduce significativamente los problemas de patas manteniendo el esqueleto en un buen estado de salud y mejorando el porcentaje de cerdas que llegan al cuarto parto (Zhao et al., 2010).

 

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

La información disponible sobre los requisitos y la biodisponibilidad de las fuentes comerciales de vitaminas y minerales para cerdos es escasa e incompleta. Además, debido a que la producción porcina es un proceso dinámico en constante cambio (cambios demandados por los consumidores, cambios por motivos económicos según precios de mercado, etc), estos niveles de suplementación deberían ser reevaluados con mayor frecuencia, aunque no es una tarea sencilla.

Los requerimientos para los oligoelementos pueden estar influidos por la fuente en que estos elementos son aportados, ya que los minerales orgánicos parecen ser más eficaces.

 

BIBLIOGRAFÍA

Castillo M, Martín-Orúe SM, Taylor-Pichard JA, Pérez JF and Gasa J. 2008 Use of mannanoligasaccharides and zinc chelated as growth promoters and gut function. J. Anim. Sci. 86, 94-101.

Creech BL, Spears JW, Flowers WL, Hill GM, Lloyd K.E. Armstrong TA and Engle TE. 2004. Effect of dietary trace mineral concentration and source (inorganic vs chelated) on performance, mineral status, and fecal mineral excretion in pigs from weaning throught finishing. J. Anim. Sci. 82, 2140-2147.

Mahan DC. 1991. Vitamin E and Selenium in swine nutrition. En: Swine Nutrition. Miller ER, Ullrey DE, Lewis AJ Butterworth. Boston. 1991.

Mahan DC. 1994. Effects of dietary Vitamin e on sow reproductive performance over a five-parity period. J. Anim. Sci. 72, 2870-2879.

Mahan 2006. Necesidades de minerales en cerdos seleccionados por un alto contenido en magro y cerdas de alta productividad. Avances en Nutrición y Alimentación animal. XXII curso de especialización FEDNA, pp 125-142.

Parker DS, Gracia MI, Harrel, RJ, Richards JD, Stebbens H. 2010. Effect of a chelated source of copper on growth performance and tissue copper concentration in weaned piglets. EAAP – 61ST Annueal Meeting, Heraklion 2010.

Peters JC. Mahan DC, Wiseman TG, Fastinger ND. 2010. Effect of dietary organic and inorganic micromineral source and level on sow body, liver, colostrum, mature milk, and progeny mineral compositions over six partities. J. Anim. Sci. 88, 626-637.

Stahly TS. Williams NH, Lutz TR, Ewan RC, Swenson SG. 2007. Dietary B vitamin needs of strains of pigs with high and moderate lean growth. J. Anim. Sci. 85, 188-195.

Stryer L. 1988. Integration of metabolism. Biochemistry, pp. 627-645. Freeman W.H. and Co (ed). New York, US.

Zhao J, Greiner L, Keith, N, Vazquez-Anon M, Knight CD, Stebbens H, Harrell RJ. 2010. Improved sow longevity and welfare with a chelated mineral blend. EAAP – 61ST Annual Meeting, Heraklion 2010.

 
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