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Factores que afectan el comportamiento reproductivo de cerdas híbridas inseminadas cervical o post-cervicalmente

Publicado el: 3/12/2016
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Resumen

El objetivo del estudio fue evaluar el efecto que tiene el número y tipo de inseminación, así como la categoría de animales sobre el desempeño reproductivo de cerdas híbridas en un sistema intensivo en zona subtropical. Se evaluó la preñez, numero de lechones nacidos vivos, muertos y momias/camadas de las cerdas de paridades que van de 1 hasta más de 8. Los resultados muestran que el porcentaje de preñez fue más alto (P<0.05) en las cerdas inseminadas dos veces en comparación con las cerdas inseminadas una o tres veces. El numero de inseminaciones no tuvo ningún efecto en el numero de lechones vivos (P<0.10). El método de inseminación no influyó sobre la tasa de preñez de las cerdas. Se concluye que cuando se utilizan 3 X109 espermatozoides por inseminación, la deposición del semen post-cervical no mejora el comportamiento reproductivo.

Palabras Claves: Comportamiento reproductivo, Cerdas híbridas, cervical, post-cervical.

Introducción

En la región del Bajío de México, lo que corresponde específicamente la región de La piedad, Michoacán y Santa Ana Pacueco, Guanajuato, cuentan con antecedentes de que en cierta época prevalecieron los sistemas de producción porcina tradicionales de pequeña escala. En la actualidad la mayor parte de la producción de cerdos en esta zona proviene de granjas medianas y grandes de cría intensiva, para satisfacer la demanda de la carne de cerdo, tanto a nivel regional como nacional. Entre 1990 y 2005, la producción porcina en México incrementó en 50% y para el año 2009 se criaban y sacrificaban más de 15 millones de cerdos anualmente para el consumo humano (Batres-Marquez et al., 2007). Estas explotaciones han venido mejorando continuamente con sofisticadas tecnología de punta, buscando las mejores técnicas de manejo de reproducción avanzada, adoptando así la inseminación artificial con los métodos cervical y post-cervical, esta última permite la deposición del semen en un sitio más cercano al lugar de la fertilización, optimizando el alto potencial genético de la granja, con fines de incrementar y hacer más eficiente la producción porcícola.

En muchas de las granjas porcinas intensivas de México se utiliza la inseminación artificial con semen refrigerado. En estas granjas no existe un consenso sobre el número de inseminaciones que deben aplicarse a las cerdas, de tal forma que pueden utilizarse 2 o 3, sin que existan bases científicas sólidas para apoyar el beneficio de 3 inseminaciones.

Este estudio se llevó a cabo con el objetivo de conocer el efecto del método de inseminación artificial así como el número de inseminaciones sobre el comportamiento reproductivo de cerdas hibridas comerciales en diferentes categorías (primíparas o multíparas), después de la detección de celo dos veces por día, en explotación de cría intensiva comercial de una zona subtropical.

 

Materiales y métodos

El presente estudio se llevó a cabo en la granja comercial “El Topete” del Grupo Nu-3 de Santa Ana Pacueco, municipio de Pénjamo, Guanajuato, México con coordenadas de 102° 0' 18'' longitud oeste 20° 24' 49'' latitud norte (gaia.inegi.org.mx) con una altitud de1,670 msnm. La precipitación pluvial es de 670 mm anuales. En el municipio predomina un clima semicálido, tendiendo a ser más seco que húmedo. La ración alimenticia para todas las cerdas consistió en 2.2 a 3.5 kg de alimento con 14% de proteína cruda por animal por día. Se utilizaron cerdas híbridas Yorkshire x Landrace incluyendo primíparas y multíparas de paridades que iban de 1 a más de 8 (destetadas, repetidoras de celo y abortadas). Las cerdas fueron inseminadas por el método cervical y post-cervical con diferentes intervalos de horas después del inicio de celo con una (24 horas), dos (24 y 48 horas) y tres (12, 24 y 36 horas) inseminación/celo con 3 x109 espermatozoides/100 ml de volumen de semen refrigerado en el periodo de julio de 2013 a junio de 2014.

La detección de estros se realizaba dos veces al día (9:00 y 16:00 h aproximadamente) por medio de un semental, el cual se colocaba en el corral donde estaban las cerdas primerizas o adultas para estimularlas a que manifestaran el celo.

Sólo se utilizó semen con motilidad arriba del 70% y menos del 20% de anormalidades. Se utilizó una cánula y catéter guía post-cervical Soft Quick® (Imporvet, España). Dicha cánula tiene un diámetro externo de 3.5 mm y una longitud de 72 cm, con un orificio en su cabeza que permiten la salida del semen por la cánula, gel lubricante no espermicida y envases de plástico para dosis de 100 ml por cerda con 3 x 109 espermatozoides tanto para la IA convencional como la IA intrauterina. Los partos fueron sincronizados por medio de la aplicación de Porciprost (Prostaglandina sintética inyectable) a los 113 de gestación de las cerdas con atención personalizada. Las variables medidas fueron: lechones nacidos totales, lechones nacidos vivos, lechones nacidos muertos y lechones nacidos momificados. El porcentaje de cerdas preñadas (número de cerdas preñadas/número de cerdas inseminadas x 100) se analizaron como datos binomiales con la función LOGIT de PROC GENMOD de SAS (SAS Inst. Inc., Cary, NC, USA). El modelo estadístico utilizado incluyó los efectos fijos de tipo de inseminación (cervical o postcervical), el número de parto de la cerda y el número de inseminaciones. El número de lechones vivos, muertos y el número de lechones momificados se analizaron usando el procedimiento NPAR1WAY de SAS para datos no paramétricos. Se llevó a cabo un análisis de correlación (PROC CORR, SAS) para determinar la asociación entre el número total de lechones nacidos y el número de lechones momificados.

 

Resultados y discusion

El efecto que tiene el número y tipo de inseminación, así como la categoría de animales sobre el desempeño reproductivo de cerdas, se muestra en la siguiente tabla comparativa.

El porcentaje de preñez fue más alto (P<0.05) en las cerdas inseminadas una y 2 veces en comparación con las cerdas inseminadas tres veces (Cuadro 1). Estudios previos indican que la máxima tasa de preñez en cerdas se logra con inseminaciones entre las 24 horas antes de la ovulación y 8 horas posteriores a las ovulaciones (Nissen et al., 1997; Correa et al., 2002). Con dos inseminaciones la última inseminación estuvo más cerca al momento de la ovulación y esto parece explicar el mejor resultado con dos inseminaciones. Posiblemente con dos inseminaciones se logró establecer una mayor cantidad de espermatozoides en el istmo del oviducto, condición para lograr altas tasas de preñez (Hunter, 1996). En otros estudios un mayor número de servicios naturales incrementa la tasa de pariciones (Xue et al., 1998), pero otros estudios han mostrado que el número de inseminaciones no tiene efecto sobre la tasa de preñez (Xue et al., 1998; Correa et al., 2002).

 

Cuadro 1. Comportamiento reproductivo de las cerdas primíparas o multíparas inseminadas por el método tradicional o post-cervical con una, dos y tres dosis por celo, en una granja comercial en Santa Ana Pacueco, Pénjamo, Guanajuato.

 

El número de inseminaciones no tuvo ningún efecto en el número de lechones vivos (P<0.10). Lo anterior es intrigante porque la vida fértil de los óvulos y espermatozoides en el canal reproductivo de la cerda es limitada y para lograr camadas numerosas es necesario que la inseminación se produzca en el momento adecuado (Waterski et al., 1994; Soede et al., 1995; Nissen et al., 1997). Cuando sólo se ha dado un servicio a las cerdas, en comparación con dos, se reduce el total de lechones por camada y el número de lechones vivos al parto (Correa et al., 2002). En el caso de las cerdas que sólo recibieron una inseminación ésta ocurrió a las 24 horas posteriores al celo, con lo cual se cumplió con el término ideal de la deposición del semen en el útero de las cerdas. El número de lechones muertos fue más alta (P<0.05) con una o dos inseminaciones en comparación con tres inseminaciones. Por otro lado, el número de inseminaciones no afectó el número de lechones momificados al nacimiento (P>0.10). El método de inseminación no influyó sobre la tasa de preñez de las cerdas. En el presente estudio la inseminación convencional puede ser la más indicada si se utiliza la misma cantidad de espermatozoides en comparación con la técnica post-cervical. La segunda implica mayores costos, pero si esta es utilitzada con un menor número de espermatozoides, entonces la técnica post-cervical sería la indicada. En un estudio de Hernández-Caravaca (2009) se muestran iguales tasas de preñez con inseminaciones transcervicales y post-cervicales, solo que en la segunda se utilizó la mitad de espermatozoides. Otros estudiós muestran que la inseminación intrauterina e intrauterina profunda aumentan la fecundidad en comparación con la técnica de inseminación convencional (Roca et al., 2006; Vazquez et al., 2008). Referente al tamaño de la camada, el método de inseminación no influyó sobre esta variable, lo cual concuerda con previos estudios (Watson and Bejan, 2002; Roca et al., 2006).

Tanto el número de lechones muertos como el número de lechones momificados no difirió entre cerdas inseminadas con las dos técnicas de deposición del semen en el canal reproductivo. La presencia de lechones momificados es el resultado fundamentalmente de infecciones virales (Madson et al., 2009), por lo que no se espera que la técnica de inseminación influya sobre esta variable.

Las diferencias encontradas en la tasa de pariciones entre las cerdas primíparas y multíparas no fueron significativas (P>0.05) (Cuadro 1). Los resultados de este estudio difieren a lo encontrado por Dewey et al. (1995) y Correa et al. (2002) quienes observaron que las cerdas multíparas produjeron en promedio 11.4 lechones comparado con 10 lechones en las cerdas primípiras. El número de lechones vivos y muertos no difirieron (P>0.10) entre cerdas multíparas y primíparas, pero el número de lechones momificados se incrementó (P<0.05) en las cerdas primíparas comparado con las cerdas multíparas.

En este estudio no se encontró una asociación entre el número total de lechones por camada con el número de lechones momificados (r=0.05), lo cual difiere de otros estudios que indican lo contrario (Le Cozler et al., 2002).

 

Conclusión

Si se utilizan 3 x 109 espermatozoides por inseminación, la deposición del semen post-cervical no mejorará el comportamiento reproductivo de las cerdas, por lo que, si no se reduce la dosis de espermatozoides, se aconseja utilizar el método tradicional de inseminación artificial en cerdas.

 

Literatura citada

  • Batres-Marquez, S.P., Clemens, R.L. and Jensen, H.H. 2007, Mexico’s changing pork industry: The forces of domestic and international market demand. Choices, 22: 7-12.
  • Correa, M.N., Lucia, T., Afonso, J.A. and Deschamps, J.C. 2002, Reproductive performance of early-weaned female swine according to their estrus profile and frequency of artificial insemination. Theriogenology, 58: 103-112.
  • Dewey, C.E., Martin, S.W. Friendship, R.M., Kennedy, B.W. and Wilson, M.R. 1995, Associations between litter size and specific sow-level management factors in Ontario swine. Preventive Veterinary Medicine, 23: 101–110.
  • Hernández-Caravaca, I., Izquierdo-Rico, Matás, M.J. C. and García-Vázquez, F. A. 2009, Postcervical artificial insemination: profitability at farm, 60: 26-33.
  • Hunter, R.H. 1996, Ovarian control of very low sperm/egg ratios at the commencement of mammalian fertilisation to avoid polyspermy. Mol Reprod Dev., 44: 417-422.
  • Le Cozler, Y., Guyomarc, C., Pichodo, X., Quinio, P.Y., Pellois, H. 2002, Factors associated with stillborn and mummified piglets in high-prolific sows. Animal Research, 51: 261-268.
  • Madson, D.M., Patterson, A.R., Ramamoorthy, S., Pal, N., Meng, X.J. and Opriessnig, T. 2009, Reproductive failure experimentally induced in sows via artificial insemination with semen spiked with porcine circovirus type 2. Vet Pathol, 46: 707-716.
  • Nissen, A.K., Soede, N.M., Hyttel, P., Schmidt, M. and D'Hoore, L. 1997, The influence of time of insemination relative to time of ovulation on farrowing frequency and litter size in sows, as investigated by ultrasonography. Theriogenology, 47: 1571-1582.
  • Roca, J., J. M. Vazquez, M. A. Gil, C. Cuello, I. Parrilla, and E. A. Martínez. 2006, Challenges in pig artificial insemination. Reprod. Domest. Anim., 41: 43-53.
  • Soede, N.M., Wetzels, C.C., Zondag, W., De Koning, M.A. and Kemp, B. 1995, Effects of time of insemination relative to ovulation, as determined by ultrasonography, on fertilization rate and accessory sperm count in sows. J. Reprod. Fertil, 104: 99-106.
  • Vazquez, J. M., J. Roca, M. A. Gil, C. Cuello, I. Parrilla, J. L. Vazquez, and Martínez, E. A. 2008. New developments in low-dose insemination technology. Theriogenology, 70: 1216-1224.
  • Waterski, D., Weitze, K., Gleumes, T., Schwarz, M., Willmen, T. and Petzoldt, R. 1994, Effect of time of insemination relative to ovulation on fertility with liquid and frozen boar semen. Theriogenology, 42: 831-840 .
  • Watson, P. and Bejan, J. 2002, Intrauterine insemination of sows with reduced sperm numbers: results of a commercially based field trial. Theriogenology, 57: 1683-1693.
  • Xue, J.L., Dial, G.D., Trigg, T., Davies, P.R. and King. V.L. 1998, Influence of mating frequency on sow reproductive performance Journal of Anim.al Science, 76: 2962-2966.
 
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