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Antibioticoterapia en el agua: de la teoría a la práctica

Publicado: 4 de octubre de 2016
Por: Jérôme del Castillo
Conformemente con la máxima “hay que pegar fuerte y rápido” propuesta por el Dr. Paul Ehrlich en 1919, toda posología que maximice rápidamente la concentración del antibiótico en el foco infeccioso maximizará la probabilidad de cura clínica y minimizará el riesgo de selección de bacterias resistentes. Los resultados de investigación más recientes sugieren que la primera administración de antibiótico es altamente determinante de ambos factores, porque es durante ésta que la sensibilidad de las bacterias es la más grande y homogénea.

Si la primera dosis es suficientemente alta, su administración provocará la disminución de la población bacteriana tanto en las células más sensibles como en las que lo son menos. En cambio, una primera dosis insuficiente eliminará únicamente las células más sensibles, lo que causará una disminución progresiva de la sensibilidad antibiótica y, por tanto, de la eficacia del antibiótico.

El intervalo entre la detección de la enfermedad y el inicio de la terapia antibiótica tiene una importancia superior sino igual a la de la dosis suministrada: la tasa de proliferación de la población bacteriana en general es más alta cuando ésta no está expuesta al antibiótico.

La talla de la población bacteriana favorece la probabilidad de aparición de células menos sensibles al antibiótico y, también, aumenta la concentración mínima inhibitoria del antibiótico. Por tanto, la eficacia terapéutica del antibiótico siempre es mayor cuando se inicia el tratamiento en las fases iniciales de la enfermedad.
Comparado con el tratamiento oral suministrado en el pienso, la terapia antibiótica en el agua de beber permite iniciar rápidamente el tratamiento de los animales enfermos. Además, el nivel de exposición sistémico alcanzado es generalmente mayor porque la absorción del fármaco soluble es mayor y más rápida comparada con la del pienso. Otra ventaja del uso del agua como vehículo de administración del antibiótico es que, al contrario del alimento, el consumo de agua es proporcional al peso del animal durante toda su vida y regular durante el ciclo diurno, lo cual es especialmente ventajoso para antibióticos de baja vida media en el organismo. Otra ventaja del agua con respecto al alimento es que las citocinas inflamatorias que están presentes en el animal enfermo no disminuyen su consumo diario.
Pero el agua tiene la desventaja de no poder disminuir el mal sabor del antibiótico, lo que puede causar el rechazo por parte del animal. También, el antibiótico puede ser destruido por la acidez o la alcalinidad del agua, por la materia orgánica y la microflora presente en la tubería del corral. Otro elemento que se debe de tener en cuenta con el uso del agua como vehículo de administración del antibiótico es la solubilidad de éste, que puede disminuir en agua dura.
En esta presentación, estos temas serán explicados y se darán ejemplos de dosis calculadas para varios antibióticos solubles, varias enfermedades porcinas y varias fases del ciclo zootécnico del cerdo.
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Autores:
Jérôme del Castillo
Université de Montréal, Canada
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