Micotoxicosis en pollos y gallinas. ¿Cual es la mejor forma de combatirlas?

Publicado el: 19/5/2010
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Introducción

Las micotoxinas son metabolitos secundarios generalmente tóxicos, producidos por cepas toxicogénicas de algunos géneros de mohos. Las micotoxinas pueden producir enfermedades y trastornos en el hombre y los animales, denominados micotoxicosis.

De entre las condiciones físicas (humedad, aw o actividad de agua, temperatura, zonas de microflora, integridad física de los granos), químicas (pH, composición del sustrato, nutrientes minerales, relación O2/CO2) y biológicas (presencia de invertebrados, estirpes especificas) que tiene influencia en la producción de micotoxinas por parte de los mohos, la más importante, a parte de las condiciones físicas ya citadas, es la de que exista la cepa toxicogénica que genéticamente sea capaz de producir micotoxinas.     

En los animales, existen toda una serie de factores que pueden influenciar la toxicidad de las micotoxinas (aumentándola o disminuyéndola), factores tales como: a) la especie y raza de los animales; b) la concentración de micotoxina y duración de la contaminación (tiempo que los animales  están ingiriendo  alimento contaminado); c) El estado nutricional y de salud de los animales; d) la edad y el sexo de los mismos; e) Si hay infecciones bacterianas, virales o parasitarias concomitantes; f) Las condiciones inadecuadas de “hábitat” de los animales (temperatura, humedad, ventilación, manejo y otras); g) Los tratamientos farmacológicos; h) la presencia de otras micotoxinas y sinergismos o asociaciones entre ellas.

Así pues, es muy arriesgado decir que existen niveles de contaminación con micotoxina que son seguros y no van a provocar problemas; a lo sumo podríamos decir que existen niveles de contaminación que son “mas seguros”.

A continuación destacaremos a modo de resumen algunos problemas de micotoxicosis en pollos y gallinas, con destaque de algunos otros puntos de interés relacionados con micotoxinas. Finalmente daremos a conocer cual es, según nuestro criterio, las mejores formas de combatir las micotoxinas y las micotoxicosis y cuales son los protocolos que se deben cumplir para la obtención de resultados eficaces en este combate.
 

Algunas micotoxinas producidas por mohos del genero Aspergillus spp

El Aspergillus spp, es un moho que pertenece fundamentalmente a la flora de almacenamiento. En general, la temperatura mínima necesaria para desarrollarse y producir micotoxinas es de 10-12ºC (óptima, 25ºC). La actividad de agua (aw) necesaria para iniciar su desarrollo y para producir micotoxinas es, a partir de 0,75 y de 0,83 (óptima 0,95), respectivamente. Las principales micotoxinas producidas por Aspergillus son: las aflatoxinas y las ocratoxinas.
De entre las aflatoxinas, la más tóxica es la aflatoxina B1 (AFB1). Ésta puede encontrarse como contaminante natural en los cereales y sus subproductos, mandioca y tortas de oleaginosas.

Las aflatoxinas tienen una gran actividad cancerígena, teratogénica y mutagénica. El principal síndrome que producen es el hepatotóxico, pudiendo también provocar problemas renales. Los principales órganos afectados son: el hígado, riñón y cerebro. Las aflatoxinas son inmunosupresoras.

De entre las ocratoxinas
,  la más tóxica es la ocratoxina A (OTA). Ésta puede encontrase como contaminante natural en los cereales (esencialmente la cebada y arroz), y sus subproductos. El principal síndrome que produce es el nefrotóxico pero también se producen trastornos en el hígado dando lugar a una acumulación de glucógeno en los tejidos hepático y muscular. Los órganos afectados son: el hígado y el riñón. Las ocratoxinas son inmunosupresoras.


Algunas micotoxinas producidas por mohos del genero Fusarium spp

El Fusarium spp es un moho que pertenece fundamentalmente a la flora de campo (plantas vivas) y a la flora intermedia (cereales recién recogidos y aun húmedos). Este moho vegeta entre 6 y 40º C con un óptimo entre 18 y 30ºC. Es aerobio y necesita en general, de una actividad de agua (aw) superior a 0,88 para crecer y proliferar y superior a 0,91 para producir micotoxinas. De las micotoxinas producidas por Fusarium, las que vamos a considerar son: zearalenona (ZEN), fumonisinas (FB), y las siguientes micotoxinas tricotecenas: vomitoxina o deoxinivalenol (DON), toxina T-2 (T-2), y diacetoxiscirpenol (DAS).


Zearalenona
  

La zearalenona (ZEN) puede encontrase como contaminante natural en cereales y sus subproductos, semilla de sésamo, colza, heno y ensilados. El principal síndrome que produce es el estrogénico


Fumonisinas


De entre las fumonisinas, las más tóxicas son: la fumonisina B1 (FB1) y la fumonisina B2 (FB2). Éstas pueden encontrarse como contaminantes naturales, en los cereales (de preferencia en el maíz y subproductos del maíz).
En general, los principales síndromes que producen son: neurotóxicos(leucoencefalomelacia), nefrotóxicos, edema pulmonar y cerebral, hepatotóxicos y lesiones card iacas. Los órganos afectados son: el cerebro, pulmón, hígado, riñón y corazón. Estas micotoxinas inhiben la biosíntesis de los esfingolípidos (esfinganina y esfingosina), estos son constituyentes del hígado y las lipoproteínas y controlan la comunicación entre celulas.


Micotoxinas Tricotecenas

 Las  que iremos a considerar por su importancia y toxicidad son: vomitoxina o deoxinivalenol (DON), toxina T-2 (T-2) y diacetoxiscirpenol (DAS).

Las micotoxinas tricotecenas pueden encontrarse como contaminantes naturales en los cereales y sus subproductos. El principal síndrome que provocan es el gastroentérico. Las características toxicológicas generales de estas micotoxinas (a depender de la especie animal afectada), son: 1.- Vómitos, díarrea, taquicardia. 2.- Hemorragias, edemas, necrosis de los tejidos cutáneos. 3.- Hemorragias de la mucosa epitelial del estómago e intestino. 4.- Destrucción de tejidos hematopoyeticos. 5.- Disminución de los glóbulos blancos y plaquetas circulantes. 6.- Meninges hemorragicas (cerebro). 7.- Alteración del sistema nervioso. 8.- Rechazo del alimento. 9.- Lesiones necroticas en diferentes partes de la boca.  10.- Degeneración patológica de las células de la médula ósea, nódulos linfáticos, e intestino.

Los sistemas y órganos afectados son, el sistema digestivo, nervioso, circulatorio y la piel. Las micotoxinas tricotecenas tienen una potente actividad inmunosupresora. Se atribuye el problema de las lesiones orales a la elevada alcalinidad de estas micotoxinas. Ellas provocan también problemas de emplume y se argumentan como causas, la necrosis provocada en la epidermis y el folículo de la pluma así como la inhibición de la síntesis proteica.


Micotoxicosis en pollos y gallinas

En la Tabla 1 seran expuestas a modo de resumen algunas micotoxicosis provocadas por las micotoxinas en pollos y gallinas.

Tabla 1.- Algunas concentraciones de contaminación que provocan micotoxicosis en pollos y gallinas

Mico.

Ave

Edad
(días)

Mico. (ppb)

Duración
(días)

Principales problemas de micotoxicosis

AFB1

Pollos

1

75-800

21-70

Inhibición del desarrollo. Hepatotoxicosis. Inmunosupresión. Muertes.

AFB1

Pollos

23

2500-5000

32

Hígado ligeramente friable. Vacuolización de hepatocitos con infiltración grasa.

AFB1

Gallinas
reprod.

-

100

42

Fertilidad baja. Huevos blandos. Incubabilidad deficiente. Muerte de pollitos recien nacidos

AFB1

Gallinas
poned.

-

610

231

Hepatotoxicosis. Bajas de puesta. Muertes.

OTA

Pollos

1

200-1600

14-21

Alteraciones en el desarrollo. Buche, páncreas, hígado y riñones aumentados de tamaño y edematosos. Peso de la bolsa de Fabricio disminuido. Fragilidad ósea. Muertes. Pigmentación deficiente. Inmunosupresión. Linfocitopenia.

OTA

Pollitas

1

300-1000

341

Lesiones renales graves. Poliuria.

OTA

Gallinas
poned.

182

500-4000

42

 Bajas de puesta. Disminución del peso del huevo y del consumo de pienso y peso vivo. Poliuria. Aumento de ácido úrico en suero y reducción de la proteína sérica total.

ZEN

Pollos

1

1000-30000

49-56

Sin problemas

ZEN

Gallinas

140-294

25000-50000

119-49

Sin problemas. El % de postura aumentó.

FB1

Pollos

2

10000-90000

6-21

Alteraciones en el desarrollo. Disminución de los pesos absolutos del hígado, bazo y bolsa de Fabricio. Alteraciones enzimáticas y en parámetros hematológicos. Variación en la relación esfinganina/esfingosina.

FB1

Gallinas

-

8000-16000

-

Diarreas. Bajas de puesta. Mortalidad.

DON

Pollos

6

15000-50000

42-6

Pequeñas erosiones bucales

DON

Gallinas
reprod.

192

350-700

70

Disminución del peso del huevo. Huevos blandos.

T-2

Pollos

1

400-16000

21

Alteraciones en el desarrollo. Lesiones orales. Mortalidad. Hematomas en hígado. Aumento de los pesos relativos del bazo y páncreas. Disminución del peso de la bolsa de Fabricio. Disturbios neurológicos. Alteración del plumaje. Lesiones necroticas en molleja. Fallos en coccidiostaticos y reducción de su LD50.

T-2

Gallinas
reprod.

-

500-10000

28

Reducción en la producción de huevos y en su capacidad de incubación. Lesiones orales. Disminución del consumo de pienso. Huevos blandos.

DAS

Pollos

1

1000-2000

21

Alteraciones en el desarrollo. Lesiones orales (a los 5 días). Mortalidad. Hematomas en hígado. Aumento de los pesos relativos del bazo y páncreas. Disminución del peso de la bolsa de Fabricio. Disturbios neurológicos. Alteración del plumaje. Lesiones necroticas en molleja.

DAS

Gallinas
reprod.

350

500-2000

28

Reducción en la producción de huevos y en su capacidad de incubación. Lesiones orales (a las 24 horas). Disminución del consumo de pienso. Huevos blandos

Mico. = micotoxina; Edad (días) = edad del ave al inicio de consumo de alimento contaminado; Mico. (ppb) = concentración de contaminación en microgramos/Kg (ppb); Duración (dias) = duración del consumo de alimento contaminado; Gallinas reprod. = gallinas reproductoras; Gallinas poned. = gallinas ponedoras.


Probable sinergismo con Deoxinivalenol (Vomitoxina) + Zearalenona

Una dieta contaminada con 300 ppb (microgramos/Kg) de DON + 1100 ppb de ZEN provocó en gallinas ponedoras una disminución en la producción de huevos y lesiones en la boca y en el buche. Sin embargo y como era difícil comprender ese aparente sinergismo visto que contaminaciones individuales de ese orden y mucho mayores (como antes hemos visto para DON y ZEN en gallinas) no dan los problemas mencionados anteriormente, se sospechó que quizás otras micotoxinas de Fusarium estaban presentes junto con las micotoxinas anteriormente indicadas.

Micotoxinas enmascaradas
  
Con la glucosa del alimento, DON y ZEN forman complejos conjugados en el propio alimento, DON y ZEN glucósidos. Durante la digestión del alimento esos complejos se desdoblan (por hidrólisis) y se libera DON y ZEN originales. El problema de micotoxicosis se puede producir, sin embargo, los análisis de DON y ZEN en el alimento compuesto dan negativos o en menores concentraciones que las que hay en realidad, porque las micotoxinas están en forma de complejos conjugados y no en su forma original que es tal como se analizan.
Así pues, habría que analizar también DON y ZEN glucósidos (llamados vulgarmente micotoxinas enmascaradas). Normalmente lo que se hace es una hidrólisis previa del extracto de la muestra para liberar DON y ZEN, los cuales se suman al DON y ZEN no glucosidos. Si se quiere saber las concentraciones de DON y ZEN glucosidos, se hace primero el análisis con la hidrólisis y después sin la hidrólisis, procediendo posteriormente a la diferencia de resultados (Berthiller et al., 2005;Berthiller et al., 2006; Gareis et al., 1990)


Concentraciones máximas tolerables para ciertas micotoxinas


Las concentraciones máximas tolerables expuestas a continuación son orientativas y han sido recogidas de una combinación de: artículos publicados al respecto del tema en cuestión y ensayos con animales; experiencias (40 años) y observaciones propias de campo en los animales y en lo que concierne a este tema; la legislación y recomendaciones publicadas por la Unión Europea (Gimeno, 2009a). En la referencia bibliográfica anterior se puede encontrar una Tabla más amplia al respecto del mismo tema en otras especies animales.  

Tabla 2. Concentraciones máximas (ppb, microgramos/Kg) tolerables para ciertas micotoxinas en el alimento completo para aves.

Ave

AFB1

OTA

ZEN

DON

T-2

DAS

FB1

Aves jóvenes (pollos, pollitas, patos, pavos)

 

10

 

50

 

30000

 

15000

 

150

 

150

 

5000

Aves adultas (pollos, patos, pavos) *

 

20

 

100

 

40000

 

15000

 

150

 

150

 

8000

Gallinas ponedoras y reproductoras

 

20

 

100

 

30000

 

200

 

150

 

150

 

4000


* Existen artículos publicados donde se indica que  dietas contaminadas con 2500 y 5000 ppb de AFB1 fueron dadas a pollos de 23 días de edad durante 32 días. Parece ser que no se observaron mayores problemas que los de un hígado ligeramente friable y una reducción de la concentración de calcio en el suero; las lesiones histológicas fueron una vacuolización de los hepatocitos y una infiltración grasa. Con la edad, los pollos son extraordinariamente más resistentes a la acción tóxica de las aflatoxinas (Fernandez et al, 1994; Lanza et al, 1980).

Disponibilidad de métodos de análisis de micotoxinas.

De entre los diferentes métodos de análisis de micotoxinas de que hoy día se dispone, tenemos los que se basan en la cromatografía en capa fina, la cromatografía de líquidos de alta resolución previo uso de las columnas de inmunoafinidad con anticuerpos monoclonales específicos de la micotoxina que se va a analizar o bien sin el uso de estas columnas, la cromatografía de gases-espectrometría de masas y los método basados en ELISA. Queremos destacar que en estos últimos y cuando los resultados son positivos, es aconsejable reconfirmar por cromatografía de líquidos de alta resolución o por cromatografía de gases-espectrometría de masas. Todo esto es debido a la posibilidad de obtener falsos positivos, esencialmente en los piensos, como consecuencia de los anticuerpos policlonales contenidos en el kit de ELISA. Con el kit de ELISA también se corre el riesgo de obtener concentraciones de micotoxina más elevadas que las que en realidad existen. Digamos que los métodos basados en ELISA son técnicas de “screening”, no son técnicas de análisis final. Sin embargo parece ser que ya existen kits de ELISA con anticuerpos monoclonales en donde los riesgos antes mencionados son substancialmente menores o inexistentes.
Los mejores métodos para el análisis de las micotoxinas tricotecenas son aquellos que se basan en la cromatografía de gases-espectrometría de masas.

Es importante destacar que las muestras de alimento deben ser bien recogidas siguiendo unas normas ya publicadas (Diario Oficial de la Unión Europea, 2006), visto que las micotoxinas no están homogéneamente distribuidas en la masa alimentar y además existen zonas de microflora.  Con una muestra o muestras que no sean representativas de la masa alimentar a la que corresponden, se corre el riesgo de que los resultados de análisis obtenidos puedan dar lugar a interpretaciones y conclusiones erradas al respecto del caso en cuestión.

Un muestreo práctico y fácil de hacer cuando se trate de relacionar un problema en los animales con la contaminación con micotoxinas, consiste en la toma de muestras directamente del comedero y de varios puntos del mismo con un total de 2 Kg por muestra y un mínimo de 5 muestras por comedero. Cada muestra de 2 Kg se homogenizará y previo un cuarteo se recogerán porciones de cada cuarto hasta totalizar unos 500 g para el análisis laboratorial.


¿LA MEJOR FORMA DE COMBATIR LAS MICOTOXICOSIS?

La implementación de las Normas ISO y de los APPCC (Análisis de Peligros y de Puntos Críticos de Control en la prevención y control de micotoxinas) (Ver referencia del manual en bibliografía), en el campo (cultivo de cereales y otras materias primas), en las fabricas de alimentos compuestos, en los autoproductores y en las propias granjas, contribuye significativamente para el combate contra las micotoxinas y la micotoxicosis.

Sin embargo y desgraciadamente, muchas veces, no se siguen rigurosamente en ninguno de los lugares antes mencionados las normas indicadas en el manual de los APPCC. En la práctica, la puesta a punto de algunas de estas normas requiere un trabajo y una dedicación muy cuidadosa y profesional, con la aplicación de sistemas que redundan en un encarecimiento de la materia prima y del alimento compuesto, esto no justifica el que no se apliquen adecuadamente las normas del manual y siempre es mejor prevenir que curar, aunque a veces prevenir puede ser más caro que curar, sobre todo si se hace mal.

Uso de fungistáticos

Si tenemos en cuenta que el precursor de la micotoxina es el moho, el uso de fungistáticos eficaces y de amplio espectro nos será una valiosa ayuda en el combate contra las micotoxinas, así pues, el uso de estos productos como inhibidores del metabolismo, crecimiento y proliferación de los hongos (mohos + levaduras) lleva utilizándose desde hace ya muchos años. Un fungistático o mezcla de ellos actúa inhibiendo la síntesis de varios enzimas a nivel de célula fúngica y por tanto el metabolismo del hongo, evitando así su crecimiento y proliferación. Así pues, el riesgo de que el hongo altere los caracteres organolépticos y reduzca los valores nutritivos del sustrato así como la posible contaminación con micotoxinas se vera reducido o anulado.
Sin embargo, si las micotoxinas ya están contaminando el alimento cuando lo recepcionamos, el fungistático no actuara sobre estas y a lo sumo evitará que se produzca una mayor contaminación.

Los fungistáticos  utilizados más comúnmente son: ácido propiónico y los propionatos de calcio, sodio y amonio, sorbato potasico, ácido sorbico, ácido formico y formiato de calcio, utilizados individualmente o en variadas mezclas de ellos.

Mucho mejor que el propionato de calcio y el ácido propiónico utilizados individualmente, están el ácido sórbico y el sorbato potásico, también utilizados individualmente. A pH 5.5 y con concentraciones de ácido sórbico de 0,05, 0,10 y 0,20% se consigue una media de inhibición de 76, 98 y 100%, respectivamente, en mohos de los géneros Aspergillus, Fusarium y Penicillium, todo ello a depender de la especie de moho dentro de cada género. Con esas mismas concentraciones se consigue una inhibición de 60, 100 y 100%, respectivamente, en la levadura patogénica Candida Albicans

Con concentraciones semejantes a las anteriores pero de propionato de calcio, la media de inhibición es de 11, 20 y 33%, respectivamente, en los mohos antes mencionados. En el caso de la levadura la inhibición es de 15, 20 y 40%, respectivamente. Si con las mismas concentraciones de antes, nos referimos al ácido propiónico, la media de inhibición es de 8, 14 y 27% respectivamente, en los mohos, y de 0, 10 y 30%, respectivamente en la levadura antes mencionada.

Esta claro que la diferencia de efectividad es muy grande. Los resultados con sorbato potásico son semejantes a los que se obtienen con el ácido sórbico. Además, el ácido sórbico o sorbato potásico son bacteriostáticos.
Por otro lado, el ácido propiónico es corrosivo y tiene la desventaja de que es volátil pudiendo haber pérdidas importantes durante y dentro de su aplicación. Es mejor utilizar el propionato de amonio, sin embargo con él tampoco se consiguen los muy buenos resultados que se consiguen con el ácido sórbico o sorbato potásico.

Se pueden obtener mezclas muy efectivas con la combinación de propionato de calcio, propionato de amonio, ácido sórbico o sorbato potásico, butil-hidroxitolueno (BHT) y un tampón de pH 5.5. El BHT potencia la acción del ácido sórbico o sorbato potásico, sin embargo las proporciones de ambos deben ser las adecuadas ya que si no es así puede haber efectos negativos que disminuyen la eficacia del ácido sórbico o sorbato potásico. Esas mezclas de fungistáticos son efectivas siempre y cuando su composición cualitativa y cuantitativa sea la adecuada.

Un fungistático o mezcla de ellos no solo se puede utilizar incorporándolo a las materias primas y piensos, sino que también puede ser utilizado de una forma directa para el tratamiento de los circuitos e instalaciones de la fábrica de piensos como más adelante veremos.

Es habitual en el tratamiento de los cereales el uso de fungistáticos líquidos o mezclas de estos por medio de sistemas de pulverización. Inicialmente parece que el fungistático líquido sería la mejor fuente para ese tratamiento, sin embargo la cosa no es exactamente así ya que el fungistático líquido o mezcla de estos, se adhiere a la primera capa de granos de cereal que pasa por las cintas transportadoras antes de entrar en el silo y quedan muchos granos que no se impregnan de fungistático. Cuando el cereal cae dentro del silo, el líquido continua adherido a los granos anteriores de cereal y raramente se desprende en parte para impregnar a otros.

En España existen empresas que fabrican unos dosificadores volumétricos en una variada gama de versiones que permiten incorporar los fungistáticos o mezcla de estos en polvo, de una forma tan cómoda y automatizada como lo puede ser las instalaciones para la incorporación de líquidos.

El polvo del fungistático también se adhiere a la primera capa de granos de cereal antes de entrar en el silo, sin embargo cuando entra en éste, parte del polvo se desprende formando una nube del mismo dentro del silo que llega a impregnar muchos más granos de cereal que no estaban impregnados.


Uso de fungistáticos en el tratamiento de la instalaciones de la fabrica de piensos


Hay otra práctica que debería ser común y ésta consiste en el tratamiento de las instalaciones de la fábrica con fungistáticos o mezcla de estos en polvo. Debemos tener en cuenta que, en la fábrica de alimentos compuestos y a lo largo del proceso de fabricación de los mismos, el polvo de las materias primas y de los piensos se queda adherido a las paredes de los silos, trasportadores, elevadores, tolvas, mezcladores, interior de las canalizaciones en especial los recodos y curvaturas de éstas. Este polvo puede proceder de materias primas contaminadas con hongos en mayor o menor grado, y por una falta de limpieza y desinfección periódica o bien porque algunas partes de la instalación de la fábrica son muy difíciles de limpiar, este polvo se queda allí adherido durante mucho tiempo.

En condiciones de humedad y temperatura adecuadas, el crecimiento de mohos, levaduras y bacterias así como la producción de micotoxinas, tiene lugar en el polvo acumulado diariamente. Todos estos procesos contaminan las materias primas al pasar por las canalizaciones e instalaciones de la fábrica (focos de contaminación) y consecuentemente originan una contaminación fúngica y de micotoxinas crónica en el alimento final.
Estos tratamientos deben hacerse con fungistático o mezcla de ellos de una forma directa y que tengan por lo menos un 50% de substancias activas, de preferencia 100% (fungistáticos o mezcla de ellos sin excipiente).
El fungistático o mezcla debe tener un tamaño de partícula muy fino, ser pues, pulverulento, para así impregnar las instalaciones de la fábrica adecuadamente. No debe ser corrosivo ni agresivo de una forma significativa, sin embargo es siempre aconsejable y necesario el uso de equipo adecuado (guantes, mascara … etc.) para proceder a su manipulación.
Un esquema general de tratamiento podría ser el que a continuación indicamos, evidentemente que dependiendo del tipo de fabrica y sus dimensiones, podrá haber variaciones al respecto. Estos tratamientos se realizaran al final de la semana y cada semana, a lo sumo cada 15 días. Hacerlos cada mes o más, no sirven para nada y es mejor no gastar dinero.
Si hace mucho tiempo que no se limpian las conducciones e instalaciones de la fábrica, aconsejamos antes de utilizar el fungistático, pasar por toda la fábrica 1 ó 2 Toneladas de maíz en grano siguiendo el mismo esquema de pasaje que se va ha describir para el fungistático en cuestión. La finalidad de pasar maíz, es la de, por su efecto abrasivo y percutor, arrancar costras de alimento enmohecido que están agarradas a las paredes de las instalaciones de la fabrica. Ésta operación con el maíz solo se hace una vez. Evidente que después de pasar el maíz, éste debe desecharse.
Después, se deberá desconectar el sistema de aspiración de polvos existente en la fábrica de piensos y posteriormente se introducirá el fungistático  por el inicio de la cadena de fabricación (tolva de entrada de materias primas) y se realiza una pasada del producto por todas las conducciones y equipos de la fabrica de piensos hasta el ensaque o la carga a granel. Si se puede evitar que pase por los silos, mejor, sino, que pase por lo menos por el silo más pequeño. No debe pasar por las zonas de melazado y hay que quitar los tamices de los molinos y las matrices de las granuladoras.
El fungistático deberá impregnar el interior de las conducciones y equipos de la fábrica, por lo menos durante 24-48 horas, por lo que se sugiere que la aplicación del producto sea realizada los fines de semana, después de acabar la fabricación de los piensos compuestos.
La cantidad de fungistático dependerá de las dimensiones de la fabrica a tratar, sin embargo esta cantidad puede oscilar entre 1 - 2 Toneladas de producto.
Después, el fungistático se puede recuperar y ensacarlo para una nueva aplicación. Se aconseja controlar la cantidad de producto recuperado y guardarlo en sacos cerrados o en big-bag y lugar seco.
La duración de la actividad del fungistático  dependerá del grado de contaminación existente en la fábrica de piensos y de la efectividad del fungistático utilizado. Se pueden realizar mensualmente, análisis micológicos a muestras del fungistático recuperado para ver que carga fúngica presentan.
Si se utilizan los fungistáticos anteriormente mencionados, los lunes se puede fabricar sin problemas las primeras partidas de pienso que evidentemente contendrán el fungistático o fungistáticos que habrán arrastrado de las paredes de las instalaciones de la fábrica.
Sin embargo, aun no se han establecido protocolos generales para evaluar la eficacia de un fungistático o mezcla de ellos y se utilizan indiscriminadamente confiando en los datos que nos suministra la empresa detentora del mismo. Esta empresa debe indicar cuales son las concentraciones adecuadas a incorporar, en función de los ensayos que haya efectuado y de acuerdo con unos intervalos de humedad o agua libre del sustrato.

A veces los fungistáticos son mal llamados fungicidas. Un fungicida actúa destruyendo la membrana celular fúngica y matando al hongo, este es el caso del formaldehído, violeta de genciana, de los pesticidas, herbicidas y otros. Los fungicidas no son utilizados ni están autorizados para ser utilizados directamente en los alimentos para animales, ya que sus efectos tóxicos y agresivos pueden causar serios efectos adversos en la salud del animal.
A pesar de todo, el uso de un fungistático eficaz y de amplio espectro, será un buen complemento al uso de los productos que indicaremos a continuación.


Uso de los Aditivos Anti-Micotoxinas

El manual de APPCC, tiene un apartado que se titula “Medidas Correctoras” y da como tópicos de combate contra las micotoxinas, la destoxificación física, química o biologica. Es ahí donde entra el uso de unos productos que se pueden llamar Aditivos Anti-Micotoxinas (AAM). Actualmente, el mercado esta lleno de este tipo de productos y muchos de ellos son ineficaces, resultando caro el dinero que se invierte en el uso de los mismos. En general y a nivel mundial tampoco hay protocolos establecidos para evaluar la eficacia de esos aditivos, con una excepción que corresponde al país de Brasil en donde se han propuesto y se siguen actualmente, unos protocolos de evaluación que daremos a conocer y que creemos que deberían ser seguidos por otros países. En esos protocolos hemos incluido por nuestra cuenta, como propuesta, a la toxina T-2 y al diacetoxiscirpenol.

Evaluación de los Aditivos Anti-Micotoxinas (AAM)

De entre los métodos físicos, químicos y biológicos de que disponemos para el combate contra las micotoxinas (CAST, 2003; Gimeno & Martins, 2006), tenemos el uso de los Aditivos Anti-Micotoxinas (AAM). La mayor parte de ellos ejercen dentro del animal un efecto de quimi-adsorción y deben de tener capacidad para unirse de una forma eficaz a las micotoxinas y bloquear éstas en el tracto gastrointestinal, debiendo dar lugar a compuestos estables e irreversibles que posteriormente son eliminados por las heces. De esta forma la biodisponibilidad de la micotoxina se ve reducida o anulada, evitando los efectos indeseables que ésta produce. Estos productos son normalmente denominados, adsorbentes de micotoxinas pero que se engloban en la familia de los AAM.
Otros AAM actúan por medio de procesos enzimáticos y/o bacterianos dentro del organismo animal, y tienden a biotransformar las micotoxinas en derivados de éstas, los cuales pueden ser, en general, pero no siempre, menos tóxicos o no tóxicos.
Hay que tener cuidado con el uso de estas enzimas y/o bacterias biotransformadoras puesto que hay que saber exactamente cuales son y cuales sus rendimientos de biotransformación, ya que por acción de estas enzimas, la micotoxina zearalenona, por ejemplo, se puede transformar en los isómeros alfa y beta-zearalenol, de los cuales el alfa-zearalenol es de 3 a 4 veces más estrogénico que la zearalenona.

En el rumen de la vaca y de otros rumiantes, esta biotransformación llevada a cabo por el fluido ruminal y la microflora protozoaria, sucede constantemente y la zearalenona se degrada en aproximadamente un 90%  convirtiéndose  en alfa y beta-zearalenol .
Para las micotoxinas tricotecenas, estos procesos de biotransformación deben ser irreversibles y llegar hasta la forma química final DEEPOXI, que es la forma no tóxica. Si quedan residuos de los compuestos intermedios que se forman en estas biotransformaciones, estos residuos pueden ser tanto o más tóxicos que la micotoxina original. Así pues y cuando el objetivo es que se efectúen esas biotransformaciones, hay que asegurarse de que no haya riesgos de toxicidad ni para el animal ni tampoco para los seres humanos, visto que pudiera ser que algunos de esos compuestos intermedios queden como residuos tóxicos en tejidos animales comestibles (hígado, riñones, músculo).

En aquellos países donde no se utilicen antibióticos en el alimento o en el agua de bebida, no hay problema en utilizar bacterias benéficas que biotransformen las micotoxinas. Si se utilizan antibióticos en el alimento o en el agua de bebida, es muy importante  efectuar un análisis de la dosis mínima inhibitoria del antibiótico contra la bacteria benéfica utilizada, para así asegurarse de que no se ha destruido ya que esto suele suceder con mucha frecuencia con bacterias benéficas, perdiendo así la inversión efectuada en el producto por falta de efectividad contra las micotoxinas en cuestión y consecuentemente acarreando con los problemas en los animales.
También es importante tener en consideración que estas enzimas y/o bacterias biotransformadoras no son normalmente termorresistentes y puede haber perdidas importantes de las mismas en los procesos de granulación y expander aplicados a los piensos.

Existen actualmente una gran variedad de AAM y se hace un uso indiscriminado de los mismos. Muchas veces se pone en causa la efectividad y espectro de acción de algunos de ellos como AAM e incluso, algunos absorben ciertos nutrientes.
También  dentro de los AAM hay un grupo que se auto-atribuyen tener el efecto de un AAM pero lo que hacen simplemente es enmascarar y/o reducir los efectos secundarios causados por las micotoxinas, como por ejemplo mejorar la respuesta del sistema inmune y/o parámetros productivos, pero realmente no hacen nada para proteger al órgano que la micotoxina esta atacando y/o destruyendo lo cual se refleja fácilmente a través de un correcto análisis patológico e histopatológico y a veces en casos graves, es suficiente una macro observación.

Si es cierto que aún hay que estudiar y mejorar mucho la efectividad de estos AAM, sin embargo hoy en día tenemos en algunos de ellos un arma de lucha contra las micotoxinas que antes no teníamos.
Brasil se propuso (ver Link) y creo que lo ha conseguido, establecer y proponer unos protocolos de evaluación de estos AAM como aditivos autorizados y que puedan ser usados con ciertas garantías para la alimentación animal (Gimeno, 2009)


Protocolos establecidos y propuestos en Brasil para evaluar los AAM

Ensayos “in vitro”

Deben ser presentados resultados de ensayos “in vitro” demostrando la capacidad anti-micotoxina, con un criterio de control de calidad del producto, a pH 3 simulando esta capacidad en el medio jugo gástrico y a pH 6 simulando la misma en el medio jugo intestinal. Los medios serán jugos gástrico e intestinal patrones USP (Farmacopea Americana). Debe ser indicado el método utilizado para esos ensayos.

Para cada pH, se prepararan 5 grupos de 5 tubos de ensayo cada grupo con un porcentaje de la dosis máxima de AAM recomendada por el fabricante de 0, 25, 50, 75 y 100% en cada tubo, respectivamente y unas concentraciones de micotoxinas tales como aflatoxina B1(AFB1), zearalenona (ZEN), ocratoxina A (OTA), fumonisina B1 (FB1) y deoxynivalenol (DON) de 1,0; 1,0; 1,0; 2,5 y 2,5 ppm (miligramos/Kg), respectivamente y en cada uno de los tubos. Debe haber un mínimo de 3 repeticiones por tubo y después de los análisis pertinentes de las micotoxinas en cada uno de los tubos se comprobará la acción anti-micotoxinas en función de la dosis de inclusión del AAM en la dieta y comparando los resultados con los del tubo que no contiene AAM.
En este proceso y como una practica habitual, se suele mantener la micotoxina en contacto con el AAM durante 1 hora a 37ºC y con agitación constante.

Los resultados “in vitro” del AAM en cuestión indicaran solo un inicio de la eficiencia del mismo pero no serán ni mucho menos conclusivos para la aprobación final de éste, serán solo orientativos, faltando pues, los resultados de los ensayos “in vivo”
Con el mismo criterio que antes, proponemos que se utilicen dos tubos más para toxina T-2 y diacetoxiscirpenol, con una concentración de 2,5 ppm para cada micotoxina.

Ensayos “in vivo”

Grupo 1: alimento compuesto control (no contaminado).
Grupo 2: alimento compuesto no contaminado + AAM en la dosis máxima indicada por el fabricante.
Grupo 3: alimento compuesto contaminado con la micotoxina específica para el ensayo y en la concentración indicada más adelante.
Grupo 4: alimento compuesto contaminado con la micotoxina específica para el ensayo y en la concentración indicada más adelante + AAM en la dosis máxima indicada por el fabricante.

Para aves, debe haber un mínimo de 6 unidades experimentales con 10 aves cada una.
Para cerdos, bovinos, caballos, perros y gatos habrá un mínimo de 6 animales por cada una de las 6 unidades experimentales.

Para aflatoxinas B1, B2, G1 y G2. El nivel en la dieta será de 1-3 ppm (mg/Kg) de aflatoxinas totales y los parámetros a estudiar serán: alteraciones en el desarrollo (ganancia diaria de peso vivo, consumo diario de alimento compuesto y conversión alimentaria), proteínas séricas, enzimas hepáticas y en el peso relativo del hígado y de los riñones.
De preferencia, la estirpe de Aspergillus flavus o/y parasiticus utilizada para la contaminación del alimento, deberá ser tal que produzca un 84% de aflatoxina B1, aproximadamente. Por lo tanto la aflatoxina B1 será la predominante dentro de ese rango de contaminación de 1-3 ppm.
Para aflatoxina B1.El nivel en el concentrado para animales de producción lechera será de 5 ppm y el parámetro a estudiar será, los residuos de aflatoxina M1 en la leche.
Para zearalenona. El nivel en la dieta será de 0,25-2 ppm y los parámetros a estudiar serán: alteraciones en la vulva y en la longitud y peso del tracto reproductivo de las hembras.
Para ocratoxina A.El nivel en la dieta será de 2-4 ppm y los parámetros a estudiar serán: alteraciones en el desarrollo (ganancia diaria de peso vivo, consumo diario de alimento compuesto y conversión alimentaria), proteínas séricas, ácido úrico y en los pesos relativos del hígado y riñones.
Para deoxynivalenol. El nivel en la dieta será de 5-15 ppmy los parámetros a estudiar serán: alteraciones en el desarrollo (ganancia diaria de peso vivo, consumo diario de alimento compuesto y conversión alimentaria) y en el nivel de proteínas séricas.

Para fumonisina B1.El nivelen la dietaserá de 50-200 ppm y los parámetrosa estudiar serán: alteraciones en el desarrollo (ganancia diaria de peso vivo, consumo diario de alimento compuesto y conversión alimentaria), proteínas séricas, relación esfinganina/esfingosina y en el peso relativo del hígado y los pulmones en cerdos.
Para toxina T-2.Proponemos que el nivel en la dieta sea de 5 a 10 ppm y los parámetros a estudiar serán: alteraciones en el desarrollo (ganancia diaria de peso vivo, consumo diario de alimento compuesto y conversión alimentaria), lesiones orales y hematomas en hígado y en los pesos relativos del hígado, bazo y páncreas. 

Para diacetoxiscirpenol. Proponemos que el nivel en la dieta sea de 5 a 10 ppm y los parámetros a estudiar serán: alteraciones en el desarrollo (ganancia diaria de peso vivo, consumo diario de alimento compuesto y conversión alimentaria), lesiones orales y hematomas en hígado y en los pesos relativos del hígado, bazo y páncreas.

Se compararan los resultados obtenidos para cada una de las dietas con los resultados de la dieta control y se efectuará un estudio estadístico con todos los parámetros inherentes al estudio. Se deberá indicar cual fue ese método estadístico utilizado y se expondrán las conclusiones pertinentes a los resultados obtenidos en los ensayos.

Otros resultados
como los análisis de residuos de dioxinas, plomo, cadmio, mercurio y arsénico en los AAM conteniendo aluminosilicatos al igual que el de Salmonella spp (contaminantes químicos y microbiológicos) deberán ser presentados y tendrán que estar de acuerdo con los límites indicados en las diferentes directivas de la Unión Europea.
Para los AAM que no contengan aluminosilicatos se presentaran solo los análisis de Salmonella spp.

Es evidente que todo lo expuesto hasta ahora, al igual que otras cosas, puede ser criticado y sujeto a mejoras y modificaciones. Sin embargo creo que sobre todo debe ser realzado de una forma muy positiva y merece la enhorabuena al gobierno del Brasil y a todos los miembros del Grupo de Trabajo que colaboraron en el establecimiento de esos protocolos, por el merito conseguido en esta labor de lucha contra las micotoxinas por parte de unos AAM que realmente funcionen. Creemos que esto puede ser un ejemplo a seguir por otros países.

Comentarios

Mismo que los pollos sean muy resistentes a la acción de la vomitoxina o deoxynivalenol y a la zearalenona, es importante analizar estas micotoxinas en el pienso de pollos ya que nos puede servir de biomarcador para indicar que quizás otras micotoxinas provenientes de cepas togicogénicas de Fusarium como es el caso concreto de la toxina T-2 y el diacetoxiscirpenol, puedan estar presentes. Por el mismo orden de ideas, lo mismo diríamos para la zearalenona en los piensos de gallinas.

Hay que matizar que en lo que respecta a la aflatoxina B1 y después de hablar durante bastantes años con técnicos de fabricas de piensos y de laboratorios dedicados al análisis de micotoxinas, se llega a la conclusión de que en España, la aflatoxina B1, es una micotoxina que aparece con muy poca frecuencia e incluso cuando aparece es en concentraciones de contaminación bajas del orden de 20 ppb o menos. No en tanto, solo con datos estadísticos amplios, que no tenemos en este momento, es que se pueden afianzar los comentarios anteriores. Estas bajas concentraciones de contaminación no tienen repersusión en aves y cerdos, pero si la tienen en conejos y en animales de producción lechera por el aparecimiento de aflatoxina M1 en la leche.

La ocratoxina A contamina preferentemente la cebada y a pesar de que España es una grande productora de cebada, las contaminaciones con esta micotoxina son poco frecuentes.

Es difícil definir
cual debe ser la periodicidad de análisis de micotoxinas en las materias primas y piensos compuestos para encontrar un equilibrio entre lo efectivo y lo económico, destacando simplemente que en la monitorización se debe dar preferencia a los piensos de primeras edades y a los cereales por ser éstos los más susceptibles a una contaminación con micotoxinas y por ser los que intervienen en mayor proporción en la composición de los piensos.

Sabemos que toxina T-2 y diacetoxiscirpenol
se analizan muy poco o nada. Animamos y aconsejamos que se analicen con frecuencia ya que no debemos esperar a encontrar lesiones orales que nos sirvan como indicador para el análisis de toxina T-2 y diacetoxiscirpenol. Mismo sin lesiones orales podemos tener graves problemas gastrointestinales, degeneraciones óseas y sobre todo problemas de inmunosupresión que además de hacer el animal más susceptible a problemas patológicos, pueden reducir la eficacia de algunos fármacos utilizados para resolver o prevenir ciertas enfermedades, tal como anteriormente hemos indicado para estas micotoxinas (fallos en la eficacia de algunos coccidiostaticos y reducción de la LD50 de éstos).

Con respecto a la mejor forma para combatir las micotoxicosis y según nuestro criterio, consideramos que el uso de Aditivos Anti-Micotoxinas (AAM) que cumplan los protocolos indicados anteriormente junto con el uso de fungistáticos eficaces y de amplio espectro, será la mejor solución para lo que se pretende. Queda solo la incógnita para los fungistáticos, visto que tal como hemos dicho no existen protocolos establecidos para su evaluación.

En Brasil y en el Departamento de Zootecnia de la Universidad Federal de Santa Maria, Santa Maria, Brasil, tienen un laboratorio (LAMIC-Laboratorio de Análisis Micotoxicologicas) y unas naves experimentales ya preparadas para la evaluación de los AAM.
Es muy importante tener en cuenta que la mayoría de los AAM que se comercializan en el mercado, no cumplen esos protocolos y/o requisitos de protección a los órganos afectados por las micotoxinas como ya lo ha demostrado LAMIC. Desde el 2005 han estudiado 106 productos y solo han pasado 37 o sea el 35%, de los cuales 22 (60%) solo son eficaces para el control de la aflatoxina.

Para que los fabricantes de alimentos compuestos y los granjeros estén informados, se puede verificar si un producto ha sido aprobado por LAMIC entrando en la pagina Web: www.lamic.ufsm.br/aameng/index.html y poniendo los códigos de Login y de Password. Así podrán ver para cual/es micotoxina/as está aprobado el AAM. Estos códigos se tienen que solicitar a cada fabricante de AAM los cuales los tienen disponibles si su producto es uno de los 106 estudiados.

La incorporación de los AAM se debe hacer de preferencia y de una forma sistemática en los piensos de primeras edades por ser esta fase donde los animales son más sensibles a la acción tóxica de las micotoxinas. Sin embargo se aconseja que para gallinas ponedoras y reproductoras esta incorporación se realice en toda la vida de las gallinas en cuestión visto que el consumo de alimento es muy prolongado y los riesgos son mayores.

También será difícil definir con que periodicidad debemos realizar los análisis micologicos y podríamos seguir lo ya expuesto para los análisis de micotoxinas, dando pues preferencia a los cereales y a las primeras edades. Con todo esto debemos tener en cuenta que hay hongos que de por si ya producen problemas en las aves mismo sin existir micotoxinas, así pues: bajas de puesta en gallinas, ulceras de molleja, disturbios intestinales (Aspergillus spp y Penicillium spp). Aspergillosis pulmonar (Aspergillus fumigatus, A. flavus, A. nidulans, A. niger). Nefritis (Scopulariopsis spp). Candidiasis (Candida Albicans).
Es importante que en los análisis micológicos, no solo se haga el recuento total de unidades formadoras de colonias/g para mohos y levaduras, sino que también sean identificadas las diferentes especies fúngicas que puedan existir.

A pesar de todo esto se nos pueden plantear las siguientes preguntas:
Al final, que utilizamos, detoxificante (AAM) ?; fungistático ?; ambos ?.
Antes de la respuesta hay que hacer las siguientes preguntas: Los problemas son de micotoxinas ?; son de hongos ?; o son de ambos ?. Las materias primas ya vienen contaminadas con hongos, con micotoxinas o con ambos ?. Las contaminaciones se producen en la fabrica, en la granja o en ambos lugares ?.

La respuesta a todo esto podría ser: Lo mejor es utilizar fungistático y detoxificante (AAM) como antes hemos dicho.
Sin embargo y si no hay más remedio que tener que escoger, la elección dependerá en cada caso particular de la evaluación efectuada a lo largo de las diferentes estaciones del año, o sea: con que se ha corrido más riesgos, ¿con los hongos o con las micotoxinas?


Bibliografía

Todos los datos sobre micotoxicosis en pollos y gallinas fueron consultados en:   
    
Gimeno, A. y Martins, M.L. (2003). Micotoxinas de Fusarium en varias especies animales. Albeitar, 63. pp. 42-44.

Gimeno, A. y Martins,M.L. (2003). Micotoxinas y Micotoxicosis en Animales y Humanos. Special Nutrients, Inc. USA (Ed.). Talleres gráficos del SRL, Buenos Aires (Argentina). pp.1-160.

Leeson,S., Diaz,G.J and Summers, J.D. (1995). Poultry Metabolic Disorders and Mycotoxins. University Books (Ed.), P.O. Box 1326, Guelph, Ontario (Canada) N1H 6N8. pp.1-351.

El resto está indicado en el artículo

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Berthiller, F.; Dall''''''''''''''''Asta C.; Schuhmacher, R.; Lemmens, M.; Adam G.; Krska R. (2005). “Masked mycotoxins: determination of a deoxynivalenol glucoside in artificially and naturally contaminated wheat by liquid chromatography-tandem mass spectrometry.” J. Agric. Food Chem, 53:3421-3425.

Berthiller. F.; Werner, U.; Sulyok, M.; Krska, R.; Hauser, MT.; Schuhmacher, R. (2006). “Liquid chromatography coupled to tandem mass spectrometry (LC-MS/MS) determination of phase II metabolites of the mycotoxin zearalenone in the model plant Arabidopsis thaliana.” Food. Addit. Contam., 23:1194-1200.

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Diário Oficial de la Unión Europea. (2006). “por el que se establecen los métodos de muestreo y de análisis para el control oficial del contenido de micotoxinas en los productos alimenticios” Reglamento (CE) nº401/2006 de la Comisión. 23 de febrero de 2006., pp.12-34.

Fernández, A.; Verde, M.T.; Gascon, M.; Ramos, J.; Gomez, J.; Luco, D.F.; Chavez, G. (1994). “Variations of clinical biochemical parameters of laying hens and broiler chickens fed aflatoxin containing feed”.Avian Pathology, 23: 37- 47.

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Gimeno, A. (2009a). “Revisión de las concentraciones máximas tolerables para ciertas micotoxinas.” Portal Veterinaria Albéitar y en www.engormix.com , Micotoxinas, Artículos técnicos de Alberto Gimeno. Ver listado completo de artículos técnicos. Publicado en 16-07-2009.

Lanza, G.M.; Washburn, R.W.; Wyatt, R.D. (1980). “Variation with age in response of broilers to aflatoxin”.Poultry Science, 59: 282-288.

Link Institui o Grupo de Trabalho sobre Micotoxinas em produtos destinados à alimentação animal. (Consultado en 28 de febrero de 2010)


Nota: El presente artículo sirvió de base para la conferencia realizada por el autor en las Jornadas Profesionales de Avicultura organizadas por la Real Escuela de Avicultura de Arenys de Mar (Barcelona) y celebradas los días 3 a 7 de Mayo en Pamplona (España). El artículo esta publicado en el libro de las susodichas Jornadas.

 
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