Staphylococcus aureus Resistentes a Meticilina (MRSA) y a otros ß-lactámicos en Animales de Compañía (perro y gato); Aproximación a la Situación Actual y al Riesgo para la Salud Pública.

Publicado el: 18/11/2014
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Resumen. 

Staphylococcus aureus resistente a meticilina (MRSA) es considerado uno de los microorganismos emergentes de importancia en medicina humana por los cuadros que produce, su epidemiología y sobre todo por la dificultad que supone la obtención de un tratamiento adecuado. En algunas poblaciones animales, cerdos y caballos, también se ha detectado con importantes prevalencias. Las personas y los animales parecen estar compartiendo este microorganismo, por lo que el papel que los animales pueden desempeñar como portadores de la bacteria para el hombre es un elemento de discusión en la mayoría de los estudios. Apoyándose en estas ideas, el trabajo plantea un estudio de la presencia y distribución de la infección / colonización por MRSA en diversos grupos de población de perros y gatos, así como el análisis de las características de resistencia y sensibilidad a diversos antibióticos, tanto de uso veterinario como de interés en salud pública, si bien hemos puesto especial interés en meticilina, oxacilina y vancomicina. Los resultados han puesto de manifiesto la presencia de cepas resistentes a aquellos antibióticos entre perros y gatos, tanto sanos como enfermos, siendo la vancomicina el antibiótico que mayor prevalencia de resistencia presentó (24,1%). Además, un 37,9% de las cepas aisladas presentaban multiresistencia para antibióticos de referencia en salud pública. En el trabajo también se ha tratado de contrastar la similitud de los patrones de resistencia de cepas deStaphylcoccus spp aisladas en animales y personas en contacto con ellos como indicador de intercambio de cepas entre hombre y animales, siendo los resultados negativos en todos los casos.  Palabras Clave: Resistencia, Antibiótico, Animales de compañía, Riesgo

Introducción. 

Hoy en día, la globalización ha incrementado enormemente el riesgo de difusión de enfermedades allí donde existían previamente y el de su emergencia allí donde no estaban presentes con anterioridad. Detrás de ese riesgo se encuentran elementos como la rápida y fácil movilidad de las poblaciones a grandes distancias, los cambios climáticos, o la manipulación de las poblaciones animales por parte del hombre (1, 2, 3).

Por ello, parece cada vez más evidente que debemos avanzar hacia un concepto de Salud GLOBAL, que trabaje sobre la base de esa interacción y que sea equivalente a la suma de los esfuerzos sanitarios de las diversas profesiones relacionadas con el tema para lograr ese objetivo de Salud Global (4).

Dentro de ese concepto, uno de los problemas que está resultando complejo abordar en la actualidad es el de la proliferación de microorganismos resistentes a antibióticos. La situación actual obliga a abordar la resistencia a antibióticos con ese concepto de Salud GLOBAL ya que la interacción entre poblaciones y el medio parecen estar implicados en su proliferación (5). Así, la resistencia a antibióticos ha sido incluido como uno de los principales objetivos de la corriente “One World One Health” y de los principios de Manhattan en los que dicha corriente se apoya (http://www.oneworldonehealth.org/) (http://www.avma.org/onehealth).

Entre los microorganismos que han desarrollado resistencia a antibióticos y que se consideran emergentes con importancia en medicina humana, destacan Staphylococcus aureus resistente a Meticilina (MRSA) y al resto de β–lactámicos en general, por ser estos los antibióticos de elección en medicina humana. Más recientemente, se ha comenzado a considerar también como problema emergente a las cepas de S. aureusresistente a la Vancomicina (VRSA), por ser ésta la alternativa a los β–lactámicos (6).

Las cepas MRSA son una de las principales causas de infecciones nosocomiales en entornos hospitalarios (HA-MRSA), y también de tipo extrahospitalarios o de comunidad (CA-MRSA) entre personas, si bien hay que considerar que otros tipos deStaphylococcus, coagulasa negativo (S. CoNS) también se han caracterizado por desarrollar resistencia a diversos antibióticos, entre ellos los citados anteriormente, y por causar procesos patológicos (7). Esta característica resulta especialmente grave si consideramos que entre el 25 y el 50% de la población humana esta colonizada de forma asintomática por estas bacterias localizándose en la nasofaringe y la piel, lo que se traduce en una exposición potencial a la resistencia (8, 9).

Los tratamientos utilizados en medicina humana a base de penicilinas resistentes a las penicilinasas (PBP) como la Meticilina o la Oxacilina, han favorecido la selección de cepas resistentes a las mismas, no sólo de aquellas que causan cuadros clínicos de tipo nosocomial, sino también de cepas asociadas a esas colonizaciones asintomáticas (10, 11).

Esta situación no es exclusiva de las poblaciones humanas, ya que también se ha observado la infección asintomática por cepas de S. aureus y de otros S. CoNS. Así, un 10 al 40% de gatos de compañía y un 90% de algunas poblaciones de perros, presentan esa colonización. Estas cepas también tiene la capacidad de desarrollar resistencia los antibióticos, bien a través del contacto con los mismos o bien por contacto con otras bacterias que les transmiten genes de resistencia, hechos que las convierten en potenciales reservorios de resistencia para el hombre o para otras poblaciones animales. Así, en poblaciones animales ya se han descrito cepas con resistencia a  Meticilina, Oxacilina y Vancomicina, con el consiguiente riesgo que ello supone para la Salud Pública (9, 12, 13, 14, 15).

Parece que el origen de esas cepas resistentes podría estar en que los animales las adquieren a partir de personas infectadas, pasando a partir de ese momento a ser portadores de la bacteria resistente y por tanto difusores para otras personas u otras poblaciones animales (16, 17).

Si bien la prevalencia en animales de compañía no está clara, en algunas especies de animales de abasto, ya se han descrito grupos con una alta prevalencia, especialmente en el caso del ganado porcino que, hoy en día, parece ser el principal reservorio animal de MRSA para el hombre (14, 18). En otras especies animales como el caballo, también la prevalencia es elevada en algunas situaciones (19) y con mucha menos frecuencia, también se han descrito algunos aislamientos de cepas MRSA en aves y bóvidos (20, 21).

La mayoría de de las infecciones clínicas por MRSA en la especie humana se han descrito asociadas al entorno hospitalario (HA-MRSA), sin embargo, es en las infecciones adquiridas en la comunidad (CA-MRSA) donde las poblaciones animales podrían desempeñar un papel fundamental como elementos de riesgo para la transmisión de estas, ya que existe una interacción permanente entre las poblaciones humana y animal y el propio medio (22, 23).

El origen de la resistencia a la meticilina, que coincide con la resistencia generalizada a la mayoría de los β–lactámicos, está en la existencia de un recombinante en la fracciónmecA del gen PBP de las cepas de S. aureus que inicialmente eran sensibles (este gen recombinante que parece tener su origen en cepas de E. coli), y en la presencia de una β-lactamasa específica (24, 25). El gen mecA forma parte de un complejo genómico móvil ubicado dentro de una “isla genómica” (denominada Cassette Cromosómico Estafilocócico), que codifica la proteína PBP2a, de baja afinidad por todos los antibióticos β–lactámicos. El carácter móvil de ese gen es lo que facilita la transmisión de la resistencia (genes de resistencia) de unas cepas a otras.

Algo similar ocurre en el caso de las cepas de S. aureus resistentes a la Vancomicina (VRSA), resistencia que procede del gen vanA adquirido, en este caso, a partir de Enterococos que actúan como reservorios de dicho gen de resistencia (26, 27, 28, 29).

Descifrar el papel de esa interacción entre las poblaciones humanas y animales en la emergencia de cepas de S. aureus resistentes a los β-lactámicos es la clave para prevenirlas. Algunos autores señalan a los animales de compañía como un posible punto crítico en la transmisión de las cepas resistentes. Por ello, es necesario conocer la situación de resistencia a antibióticos en cepas de S. aureus y otros S. CoNS aisladas de animales de compañía, y en función de ello, tratar de desvelar el papel que pueden desempeñar en el mantenimiento y transmisión de  estas cepas a la especie humana (30, 31, 32, 33, 34, 35).

Con esta premisa, el estudio que aquí se presenta, ha tenido como punto de partida  la caracterización de la situación actual de resistencia a antibióticos en cepas de S. aureusy otros S. CoNS de animales de compañía, y realizar una valoración del posible riesgo que suponen como fuente de  bacterias resistentes a los antibióticos para las personas.

Material y Métodos.

Diseño del estudio.

El estudio se ha realizado sobre diversas poblaciones de perro y gato durante los meses de marzo del año 2008 a marzo de 2009. El protocolo de trabajo constaba de tres fases diferentes en los muestreos:  

Fase I- cepas de estafilococos aisladas a partir de perros y gatos llegados al Hospital Clínico Veterinario de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza con algún tipo de patología en los que se sospechaba que podía estar relacionada con infecciones bacterianas en las que era probable la participación de estafilococos. En este caso se tomaron muestras de aparato digestivo, respiratorio, reproductor-urinario, mama, oído o cutáneo (en función de la patología que se presentaba).

Fase II-  cepas de estafilococos aisladas a partir de perros y gatos sanos (sin un cuadro clínico aparente) procedentes del Hospital Clínico Veterinario de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza y de dos consultorios veterinarios privados de la ciudad. Esos animales se llevaron a consulta para realizar revisiones rutinarias. La muestra se recogió a partir de la faringe (zona habitual de colonización de S. aureus).

Fase III- cepas de estafilococos aisladas en animales y sus propietarios. En este caso se muestreaba a perros y gatos sanos y a sus propietarios u otras personas que estuviesen en contacto continuo con ellos para determinar si ambos compartían cepas y patrones de resistencia. Las poblaciones que intervinieron en esta fase estaba formada por estudiantes de veterinaria que poseían perros o gatos. La participación en el estudio fue voluntaria y las personas eran informadas por escrito, de los objetivos y usos que se había de dar a las muestras tomadas y a la información obtenida. Para entrar a formar parte del muestreo las personas debían cumplir la condición de que se hubiese producido un contacto duradero con el animal antes de la recogida de las muestras y sin haberse lavado las manos. Las muestras de los animales se obtuvieron de faringe. En el caso de las personas, se recogieron muestras de la faringe (previo consentimiento) o bien, se realizó el muestreo de los espacios interdigitales de las manos.

Todo el muestreo se realizó con hisopos estériles, que eran procesados inmediatamente tras su recogida, en los laboratorios de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza. Para la realización de los muestreos tanto en personas como en animales, se obtuvo el correspondiente informe favorable de los comités éticos de Medicina Humana y de Veterinaria (referencias: CEIC Aragón acta nº CP08/10/2008 y Comisión Ética Asesora para la Experimentación Animal PI45/08).

Aislamiento e identificación de las cepas.

Los hisopos se sembraron en los medios de cultivo Agar Sangre y Agar Manitol. Los cultivos se incubaban a 37ºC durante 24 horas. Una vez obtenido un cultivo puro del microorganismo, se procedía a la caracterización fenotípica mediante tinción de Gram, pruebas bioquímicas, reacción a la coagulasa mediante aglutinación en latex y test APIStaph.

Tras la identificación, las cepas se congelaban a -80ªC para su conservación en un banco de cepas mediante el uso de criobolas de congelación. Las cepas de estafilococos aisladas se organizaron en dos grupos de cara al posterior estudio de resistencia y sensibilidad a antibióticos: estafilococos coagulasa positivo, donde se incluyeron especialmente S. aureus y S. intermedius, y otros S. CoNS donde se incluyeron el resto de cepas de estafilococos aisladas.

Estudio de resistencia y sensibilidad a antibióticos in vitro

En todas las cepas de estafilococos aisladas, la determinación de los patrones de resistencia y sensibilidad a antibióticos se realizó utilizando dos métodos diferentes en función del antibiótico y los objetivos perseguidos: la prueba de difusión en disco de Kirby-Bauer (36) y la determinación de las Concentraciones Mínimas Inhibitorias (CIM) mediante el sistema CIM-Evaluator (OXOID).

Ambas pruebas se realizaron en placas con medio de cultivo Mueller-Hilton, inoculado con las cepas de estafilococos a una concentración de 1,5 x 108 (0,5 en la escala Mc Farland). Los cultivos se incubaban a 37ºC durante 24 horas.

Todas las cepas de estafilococos aisladas fueron testadas mediante la prueba de difusión de disco para: β-lactámicos [amoxicilina-ácido clavulánico (30 mg), ampicilina (10 mg), penicilina G (10 IU), oxacilina (5 mg) y meticilina (5 mg)], Fluorquinolonas [ciprofloxacina (5 mg), norfloxacina (5 mg), levofloxacina (5 mg) y marbofloxacina (5 mg)], Macrólidos [eritromicina (15 mg), clindamicina (2 mg)], Tetraciclinas [tetraciclina (30 mg)], Aminoglucosidos [estreptomicina (10 mg), gentamicina (10 mg), trimetoprim-sulfametoxazol  (23.75 mg –1.25 mg)] y Glicopeptidos [vancomicina (30 mg)].

La determinación de CMIs se realizó para los antibióticos considerados de referencia para tratamientos de infecciones por S. aureus resistentes a meticilina: oxacilina (256 – 0.016 μg/ml) y vancomicina (256 – 0.016 μg/ml) así como para otras penicilinas habituales: penicilina G (256 – 0.016 μg/ml) y Amoxicilina-Clavulánico (256-0,016 μg/ml).

La interpretación de las pruebas de resistencia a antibióticos mediante el test de difusión en agar de Kirby Bauer se realizó según los criterios del Clinical Laboratory Standards Institut (CLSI) y de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), considerando las cepas como resistentes, intermedias o sensibles en función de las medidas de los halos de inhibición (37, 38, 39). Las CMI´s se interpretaron desde un punto de vista cuantitativo en μg/ml de antibiótico necesario para inhibir el crecimiento bacteriano. Consideramos cepas resistentes las que tenían una CMI mayor o igual a 4 μg/ml para la oxacilina y la penicilina, e igual o superior a 2 μg/ml para la Vancomicina y la Amoxicilina.

La falta de estandarización de métodos de detección de cepas resistentes a β–lactámicos, sugiere que los test de difusión de Kirby Bauer y de determinación de CMIs deberían complementarse con argumentos más sólidos, de allí que se proponga complementarlos con la detección de la proteína PBP2a, previa inducción durante una noche con oxacilina en el caso de cepas diferentes a S aureus, (en esta no es necesaria esa inducción). Por ello, hemos ampliado el estudio contrastando los resultados de aquellas pruebas con la presencia de dicha proteína utilizado el método de aglutinación en latex siguiendo el protocolo descrito por el fabricante (OXOID), test recomendado por su fiabilidad (7, 40, 41, 42, 43, 44).

El estudio se ha completado con la determinación de la proporción de cepas con resistencia múltiple para los antibióticos de referencia en medicina humana: Meticilina, Oxacilina, Amoxicilina, Penicilina y Vancomicina. Se ha considerado multirresistente aquella cepa que presentó resistencia a más de 3 de esos antibióticos simultáneamente.

Bases de datos, análisis estadístico 

Toda la información de las poblaciones muestreadas así como los resultados de resistencia y sensibilidad a antibióticos en las cepas de estafilococos aisladas, se introdujo en una base de datos informática EXCEL®. Posteriormente el análisis de los datos se realizó con el programa informático EPI INFO 2004 (http://www.cdc.gov/EpiInfo/).

Resultados. 

Distribución de las cepas aisladas.

A lo largo del período de estudio se recibieron un total de 72 muestras de animales enfermos y 101 muestras de animales sanos, entre ellas predominaron las de origen canino con un 80,5 % de las muestras. De todas esas muestras, un 68,4 % procedían de animales sanos. Junto a las muestras de animales se obtuvieron muestras de 15 personas que convivían con alguno de los animales sanos muestreados.    

Entre todos los microorganismos aislados se han detectado 29 cepas de S. aureus y 50 cepas de otros S. CoNS. En total, los aislados pertenecientes al género Staphylococcus spp han representado un 45,7% de las cepas aisladas, con proporciones similares entre animales sanos y enfermos.

Entre las cepas aisladas de población sana (37 cepas), un 40,5 % eran S. aureus y un 59,5 % eran otros S. CoNS. Entre los animales con patología asociada en los que se han aislado Staphylococcus spp (42 cepas), un 33,3 % eran cepas de S. aureus y un 66,6 % eran cepas de S. CoNS. De las cepas aisladas entre población sana, 8 cepas deS. CoNS procedían de personas muestreadas, siendo nula la presencia de S. aureusentre esas personas.

Resistencia a antibióticos en S. aureus.

Del total de cepas de S. aureus aisladas en el estudio, 29 (15 obtenidas en animales sanos y 14 en animales con patologías asociadas), sólo 1 cepa resultó resistente a Meticilina y 1 cepa a Oxacilina (en ambos casos la misma cepa) en el test de Kirby Bauer. Junto a estos dos antibióticos de referencia en medicina humana, hemos visto que 7 cepas (24,1 %) resultaron resistentes a la Vancomicina. De esas 7 cepas, una correspondía a un gato con patología, y coincidía con la cepa resistente a Meticilina y Oxacilina, las otras 6 cepas tenían su origen en perros, 3 con patología asociada y 3 sanos.

La citada cepa de origen felino resistente a los 3 antibióticos fue positiva a la presencia del gen mecA (PBP2a positivo). El resto de las cepas resistentes a la Vancomicina presentaron ese gen en el 66%, siendo negativas el otro 33 % (tabla 1).

En el caso del resto de penicilinas estudiadas (Penicilina G, Ampicilina y Amoxicilina clavulánico), hay que destacar una proporción de resistencia del 20,7 % para la amoxicilina + clavulánico y una elevada proporción de cepas resistentes a penicilina y ampicilina, (27 de los 29 aislados, el 93,1 %).

Una de las cepas resistentes a estos tres antibióticos volvía a ser la cepa felina resistente a meticilina, oxacilina y vancomicina. Entre las cepas resistentes a la amoxicilina, una era de origen felino y el resto procedía de perros, 3 sanos y 2 con patología. El 50 % de las cepas resistentes a amoxicilina fueron PBP2a + y el otro 50 % resultaron negativas (tablas 1,2).Para el resto de antibióticos testados mediante el test de Kirby Bauer, se ha observado una gran proporción de resistencia a la estreptomicina, un 96,5 % o la tetraciclina, un 75,8%, frente a las bajas prevalencias para las quinolonas (tabla 3). Entre las quinolonas testadas se han obtenido resistencia de  un 13,8 %  para la ciprofloxacina, un 10,3 % para la norfloxacina, un 6,9 % para la levofloxacina y un 3,5 % para la marbofloxacina (tabla 3). En el caso de las cepas resistentes a quinolonas, las proporciones de cepas PBP2a positivo fueron mayores (70 %) que de negativas (30 %). Otros antibióticos como la gentamicina han presentado una proporción de resistencia más intermedia, con valores en torno al 25% de las cepas aisladas.

El trabajo se ha completado con el estudio de resistencia para oxacilina, vancomicina, penicilina y amoxicilina, mediante la determinación de las CMIs (tabla 2). A partir de los rangos definidos como límite de Resistencia en cada uno de ellos, hemos observado una única cepa considerada resistente a oxacilina que es coincidente con la detectada mediante el test de Kirby Bauer. Mayores discrepancias hemos observado entre las dos pruebas para los otros tres antibióticos, ya que la CMI identificó un 10,3 % de cepas resistentes para la vancomicina. En este último antibiótico la diferencia con el test de Kirby Bauer era muy amplia, (24,1 % de cepas resistentes), lo que sugiere un desequilibrio claro que consideramos que puede ser debido al límite de resistencia utilizado, ya que si elevamos una unidad el límite de resistencia en el CMI, (3 μg/ml) observamos que las proporciones se aproximan mucho (20,6% de cepas resistentes en el CMI). 

También hemos estudiado la variabilidad en los resultados de CMIs  entre las cepas para cada antibiótico, lo que ha puesto de manifiesto una mayor dispersión de valores en la penicilina frente a los otros tres antibióticos, cuyos rangos de dispersión han sido mucho menores.

Por otro lado, hemos analizado la situación de multiresistencia y su relación con los tratamientos realizados a los animales en aquellos casos en los que se disponía de dicha información. Se han observado 11 cepas de S. aureus a los que debíamos considerar multiresistentes (37,9 %). De esas cepas, el 45,4 % eran cepas procedentes de animales que en el último mes habían recibido algún tratamiento antibiótico, mientras que el 54,6 % eran animales sanos que al menos hacía más de un año que no habían sido sometidos a tratamiento.

De las cepas que resultaron multiresistentes y habían sido tratadas, hay que recalcar 2 que recibieron tratamiento con cefalexina, 1 con clindamicina, 1 con polimixina B y 1 con una fluorquinolona. La cepa que había sido aislada de una animal tratado con polimixina B era la más resistente a la vancomicina. Junto a este resultado, debemos indicar que hubo 2 cepas de S. aureus (una multiresistente y la otra no) que presentaron resistencia a las quinolonas, coincidiendo esta situación con el hecho de que habían sido tratadas con quinolonas unos días antes.

El estudio de multiresistencia asociada al resto de antibióticos no ha permitido obtener conclusiones claras debido a la amplia variabilidad de resultados existentes. Sí que queremos destacar que la cepa tratada con clindamicina era sensible a todos los macrólidos testados, y la tratada con gentamicina fue resistente a dos aminoglucódisos testados, S x T y estreptomicina, pero sensible a la gentamicina.

S. aureus y otros S. CoNS en personas. 

Entre las 15 personas que accedieron a participar en el estudio junto a sus animales de compañía, no se ha obtenido ninguna cepa de S. aureus, a pesar de que 2 de los animales que habían sido muestreados a la vez que sus dueños presentaron cepas del mismo.

Se han aislado 8 cepas de S. CoNS (tabla 4). A pesar de no detectar S. aureus, decidimos analizar las características de resistencia a los antibióticos de esas 8 cepas con el fin de contrastar sus patrones de resistencia con las cepas aisladas en los animales que conviven con esas personas.

Los resultados evidenciaron que sólo una de esas cepas, S. haemolyticus, ha presentado resistencia a meticilina y oxacilina, no habiéndose detectado ninguna cepa resistente a la vancomicina por la prueba de difusión en disco. Para el resto de antibióticos testados, hay que destacar que el 50 % de cepas presentaron resistencia a penicilina y amoxicilina, y el 62,5 % a ampicilina. Cuando se ha valorado la resistencia mediante CMI, los resultados han variado, ya que se han detectado 4 cepas con resistencia a vancomicina (la concentración se encontraba en el límite de lo considerado positivo), una cepa resultó resistente a ampicilina y una a penicilina, siendo nula la presencia de cepas resistentes a la meticilina y la oxacilina.

Respecto a las quinolonas, indicaremos que ninguna cepa resultó resistente a las utilizadas en este estudio y que el antibiótico con mayor proporción de resistencias fue la estreptomicina, con un 75 % de cepas humanas resistentes.

De las 8 cepas aisladas en personas, el 50 % resultó positivo a la detección del genmec A (PBP2a positivo), coincidiendo una de ellas con la cepa resistente a meticilina y oxacilina.

Cuando comparamos las características de resistencia de las cepas de origen humano con las aisladas en sus animales de compañía, observamos una gran heterogeneidad de resultados sin que se ponga de manifiesto concordancia clara en ningún caso entre los patrones de resistencia de los animales y sus propietarios. Las cepas aisladas en ningún caso coinciden en cuanto a especie, incluso en una de las ocasiones en que se aísló una cepa de estafilococo en personas, el resultado en su perro de compañía fue negativo.

En otro de los casos, se observa el aislamiento de una cepa de S. aureus en un gato y 3 cepas diferentes entre sí (no S. aureus) y diferentes a la del gato en 3 personas que conviven con el mismo animal. Incluso en este último caso, los patrones de resistencia a los antibióticos testados son muy heterogéneos entre las cuatro cepas.

En ese caso observamos que la cepa de S. aureus del gato poseía el gen mecA y era sensible prácticamente a todos los antibióticos testados, mientras que una de las cepas humanas fue el S. haemolyticus indicado anteriormente con resistencia a meticilina, oxacilina y el resto de penicilinas y no poseía el gen mecA, lo que sugiere la diferencia clara entre cepas humanas y animales.

Tenemos que indicar que en el caso de esa cepa de gato y las 3 cepas aisladas en las 3 personas que conviven con él, hay más similitud en los patrones de resistencia a los antibióticos entre las cepas de las personas que entre alguna de ellas y la aislada en el gato. También en el resto de cepas aisladas en personas, las diferencias son muy manifiestas con los aislados de sus animales de compañía.

Discusión. 

Existen numerosas publicaciones que hacen referencia al posible papel que los animales pueden desempeñar en el mantenimiento y transmisión de infecciones causadas por S. aureus resistentes a β-lactámicos en el hombre, hecho que ha llevado a que este microorganismo sea considerado clave en Salud Pública y que sea considerado un microorganismo claramente emergente en los animales 45).

En el caso de animales de abasto como el cerdo, se ha encontrado que un 37,8% de las personas que conviven con esta especie son portadores de la bacteria y la habrían adquirido por contacto con cerdos, sin embargo, también se apunta la posibilidad de que los animales de compañía que conviven con esos cerdos y personas podrían formar parte del ciclo de infección (35, 46).

En el mismo sentido se han pronunciado algunos estudios realizados en la UE por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), estudios que han observado que el nivel medio de infección en granjas porcinas varía entre el 14 y el 26,9 %, según el método de producción (47). En estos mismos estudios se hace referencia al papel que otras especies animales, especialmente los de compañía, pueden desempeñar como portadores.

También en el caballo se viene observando este problema, pues la prevalencia de infección por cepas MRSA ha pasado del 0% en 2002 al 37% en 2008 (19).  En este caso se apunta al ambiente y a los útiles de los picaderos equinos como una fuente potencial de la bacteria.

Los estudios realizados en perros parecen indicar que, si bien la prevalencia de infección por cepas MRSA es baja en la actualidad, en torno al 1% (desde 0,5 % al 1,4 %), esta se encuentra en aumento en los últimos años (16, 48). En nuestro estudio la prevalencia de MRSA se observó en una única cepa, tanto para la meticilina como para la oxacilina, y se había aislado de un gato, por lo que en nuestro caso, la prevalencia de MRSA en perro se encuentra en el 0%. Sin embargo, se puso de manifiesto que los perros tenían una importante prevalencia de cepas VRSA, puesto que 6 cepas (un 20,6 % de las aisladas) mostraron esta resistencia. En este caso no podemos comparar los resultados con el estudio de Rich & Roberts (16), ya que éstos estudiaron las MRSA y no realizaron la valoración simultánea de la resistencia a vancomicina.

También debemos recalcar el hecho de que la mitad de esas cepas VRSA proceden de perros sanos que no han sido sometidos a tratamientos en un corto plazo de tiempo en el pasado. Esto nos sugiere la posibilidad de que el entorno en el que habitan estos animales o incluso las personas con las que conviven, pudieran  ser el origen de las mismas. No se debe olvidar que se sospecha que el origen de las cepas MRSA de los animales es el hombre, y que como consecuencia, los animales pasan a ser portadores de las mimas hacia otras personas o animales.

Además, hay que destacar que más de una tercera parte de cepas VRSA aisladas en nuestro estudio, presentaron resultado positivo a la proteína PBP2a, indicativa de presencia del gen mecA de resistencia a β-lactámicos.

En el trabajo realizado hemos observado un importante número de cepas de S. aureuscon resistencia a las quinolonas (del 3,5 % para la marbofloxacina al 13,8 % para la ciprofloxacina). Estas últimas se han identificado como un importante factor de riesgo para el desarrollo de cepas MRSA (49). No debemos olvidar que las fluoroquinolonas son antibióticos administrados con cierta frecuencia para el tratamiento de patologías en animales de compañía, hecho que hemos podido evidenciar en nuestro estudio. Esta condición parece confirmarse ya que el 70 % de las cepas con resistencia a las quinolonas fueron positivas PBP2a, lo que indica que portan el gen mecA de resistencia a los β-lactámicos.

La posibilidad de que esas cepas bacterianas con resistencia a antibióticos sean transmitidas a los propietarios y personas en contacto con los perros y gatos está aceptada unánimemente y, de hecho, existen algunos trabajos que hacen referencia a casos concretos en los que este fenómeno se ha podido demostrar (Provet-healthcare informatio [http.// www.provet.co.uk/petfacts/healthtips/mrsapets.htm]).

Sin embargo, el muestreo realizado en este estudio en animales de compañía y personas que conviven con ellos, no nos han permitido poner en evidencia este hecho, ya que no se han producido coincidencias en las cepas de S. aureus u otros S. CoNS aisladas a partir de ellos. Incluso, en aquellos casos en los que se han aislado diferentes estafilococos en personas y animales que conviven juntos, los patrones de resistencia a antibióticos son bastante diferentes.

Sólo en el caso de una cepa de S. aureus aislada en gato y otras tres cepas de S. CoNS aisladas de las personas que conviven con él, podría observarse “cierta” similitud en sus patrones de resistencia. Debido al bajo número de muestras al que hemos podido acceder, estos resultados sólo pueden considerarse de tipo orientativo, aunque podrían sugerir que, a día de hoy, las resistencias a antibióticos en cepas de S. aureus y otros S. CoNS aisladas en personas, raramente tendrían origen animal, en oposición a lo que señalan algunos autores que atribuían un 4% de cepas de origen animal en las cepas resistentes aisladas de humanos (13).

Así mismo, hay que recalcar la importancia que tiene la existencia de cepas multiresistentes que en nuestro estudio fue de un 37,9% de las cepas de S. aureusaisladas, siendo más de la mitad procedentes de animales sanos que no habían recibido tratamientos en los últimos meses, hecho que nos hace pensar en la posibilidad de que se trate de cepas resistentes adquiridas por contacto con personas, animales, o medios contaminados, aunque también podrían ser consecuencia de tratamientos antiguos, algo que no hemos podido contrastar por no disponer de historiales de tratamientos anteriores al último año.

No hay que olvidar que la resistencia a un antibiótico viene inducida, en muchos casos, por la resistencia a otro distinto de la misma o incluso de diferentes familias, razón por la que estudiar esa relación con tratamientos antiguos podría clarificar algo el origen de resistencias actuales y su prevención de cara al futuro.

Si bien el trabajo presentado aporta datos interesantes sobre la que puede ser la situación de la resistencia a antibióticos en cepas de S. aureus y otros S. CoNS en perro y gato y sobre el papel que desempeña la interacción entre ambos en la transmisión y mantenimiento de esas cepas resistentes, es evidente que el muestreo realizado exclusivamente en un hospital veterinario y con animales tanto enfermos como sanos, así como el escaso número de muestras de personas participantes en el estudio, sugieren la necesidad de desarrollar estudios más amplios que hagan mayor hincapié en dos aspectos clave, la interacción hombre-animal-medio ambiente (realizando amplios muestreos en esos tres puntos críticos), y la relación entre resistencia actual a antibióticos en cepas de S. aureus y S. CoNS y el historial de tratamientos de los animales o de las personas que habitan con ellos en un plazo de tiempo retrospectivo de al menos 3 o 4 años.

Respecto a la situación para otros antibióticos, debemos recalcar la alta prevalencia de cepas de S. aureus con resistencia a la estreptomicina, la eritromicina o la tetraciclina y situaciones intermedias para la gentamicina y el SxT, hechos que, junto con los niveles de multiresistencia observados, nos llevan a concluir que la resistencia a antibióticos entre las cepas de S. aureus y otros S. CoNS empieza a ser un hecho generalizado en las poblaciones de animales de compañía, con el consiguiente riesgo de transmisión de esa multiresistencia a humanos y a otras poblaciones animales. Otros estudios llevados a cabo con animales, tanto de compañía como de abasto y en personas (50, 51), arrojan resultados similares en relación con estos antibióticos y la consideración del riesgo que esto supone. Sin embargo, a día de hoy, parece que ese problema es menor para algunos de los principales antibióticos de referencia en medicina humana, como la meticilina y la oxacilina.

Debemos concluir el trabajo recalcando algunos de los problemas que se han presentado para este estudio. El primero de ellos, y que nos lo hemos encontrado constantemente a la hora de sacar conclusiones, es la discrepancia en muchos de los resultados según se realizasen las valoraciones por el método de difusión en disco de Kirby Bauer o mediante la determinación de CMI´s, diferencias que han hecho imposible, en algunos casos, clarificar con seguridad cuales eran cepas resistentes y cuales no. Por ello, reiteramos la necesidad de estandarizar a nivel internacional los métodos de trabajo y la interpretación de los resultados de resistencia a antibióticos si deseamos tener datos fiables y comparables.

La segunda gran dificultad encontrada ha sido la de obtener muestras de personas a pesar de que estas eran informadas adecuadamente sobre los usos y confidencialidad de los datos y resultados. Consideramos que este es un punto clave del estudio y en el que debería insistirse en el futuro para poder obtener resultados fiables del papel que la interacción hombre, animal y medio desempeñan en el mantenimiento y transmisión de bacterias resistentes a antibióticos.

Agradecimientos. 

Colaboradores del trabajo: Fernando López, Felicidad Martínez, Jesús Orós y Rafael Claver.

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***El Trabajo fue originalmente publicado por Revista Veterinaria Argentina. 

Vet. Arg. – Vol.  XXVII -  Nº  269 – Septiembre 2010.

La republicación de los artículos de la Revista Veterinaria Argentina se hace por autorización expresa de Veterinaria Argentina.

*http://www.veterinariargentina.com/revista/2010/09/staphylococcus-aureus-resistentes-a-meticilina-mrsa-y-a-otros-%CE%B2-lactamicos-en-animales-de-compania-perro-y-gato-aproximacion-a-la-situacion-actual-y-al-riesgo-para-la-salud-publica/

 
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