Retinopatías Hereditarias: Displasias de los Fotoreceptores. (Parte 2)

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Diagnóstico de las Retinopatías Hereditarias.
Estudio del comportamiento. 
 
Si bien los progresos recientes de la oftalmología veterinaria se deben a la sofisticación de las técnicas de exploración, no debemos subestimar los medios accesibles a cualquier médico veterinario. Junto con el ERG y la oftalmoscopía, el estudio del comportamiento es una de las etapas esenciales para el diagnóstico.      
En el consultorio se ubican distintos obstáculos para poder apreciar la capacidad del perro para evitarlos y cómo los evita. Este examen se debe realizar, de ser posible, con distintas intensidades de luminosidad, pues la mayoría de las retinopatías hereditarias provocan, al comienzo de su evolución, un déficit en baja luz debido a los bastones afectados. Todos sabemos lo difícil que es determinar si un perro es ciego luego de una degeneración de retina de larga duración; de modo que nos basamos en la marcha lenta y prudente que permite al animal evitar los obstáculos sin golpearse.
Para una realización correcta, el examen del comportamiento debería hacerse en el exterior, porque la intensidad de la luz solar es siempre superior a la de la luz ambiental de un consultorio. Un perro afectado de ceguera nocturna deambula normalmente en el exterior durante el día, pero se queda inmóvil en cuanto franquea el umbral de la clínica. Este estudio del comportamiento es importante pero puede insumir mucho tiempo.
Otro test de comportamiento puede aplicarse a los cachorros y a los gatos: se juzga la aptitud para seguir los desplazamientos de un objeto tal como una pelota de algodón.   
 
Estudio del reflejo fotomotor.
El diámetro de la pupila se reduce cuando se dirige hacia ella un haz luminoso. Pero demasiados factores pueden interferir en la calidad y la rapidez de este reflejo como para que pueda ser un testigo confiable del grado de visión. Es así como el miedo, la atrofia del iris pueden ocasionar un mal reflejo. Por el contrario, el reflejo puede seguir siendo normal en caso de degeneración avanzada de la retina. La información obtenida sólo concierne a un reflejo neuronal subcortical. Sin tratar de provocar el reflejo, se puede sin embargo apreciar el diámetro pupilar en la luz ambiental. Una pupila anormalmente dilatada en luminosidad media puede evidenciar una retinopatía.
 
Estudio del reflejo ante una amenaza. 
Ante un movimiento rápido de la mano hacia el ojo, el animal debe reaccionar con un parpadeo, con una retracción del globo ocular correspondiente, o tratando de alejarse del gesto amenazador. Efectuando ese gesto, el observador debe cuidar de no crear desplazamientos de aire demasiado importantes y de no tocar los pelos. No se debe conceder un crédito excesivo a una información de este tipo, pues la respuesta es eminentemente variable según los animales.
 
Oftalmoscopía.
El examen de fondo de ojo se practica después de la dilatación de la pupila, gracias a un oftalmoscopio directo o un oftalmoscopio indirecto. En este último caso, la imagen del fondo de ojo es invertida.
En caso de degeneración generalizada, las anomalías, difíciles de apreciar al comienzo, son evidentes al finalizar la evolución. La zona del tapiz se vuelve hiperreflectiva, el fondo de ojo desprovisto de tapiz se despigmenta, el calibre de los vasos se hace más delgado. En el último estadio, los vasos sólo persisten bajo la forma de trazos. El disco óptico se atrofia, pierde su vascularización y se oscurece.
En las atrofias centrales, marcas de una distrofia del epitelio pigmentario, grupos pigmentarios aparecen en el fondo de ojo.   
La oftalmoscopía es uno de los medios esenciales de diagnóstico de las retinopatías hereditarias. El diagnóstico oftalmoscópico tiene sin embargo límites importantes, uno de los cuales (y el principal) es constituir un diagnóstico tardío de las degeneraciones. El diagnóstico precoz sólo puede ser suministrado por el ERG. Por otra parte, existen ciertas retinopatías que no tienen traducción oftalmoscópica. En esos casos, quedan como únicos elementos el estudio del comportamiento y especialmente el ERG. 
 
Angiografía fluorescénica.
Esta técnica, basada en inyectar una substancia fluorescente en la corriente circulatoria, permite un estudio dinámico de la vascularización de las membranas oculares internas, y una exploración de la vascularización retiniana y coroidea. La angiografía revela las anomalías vasculares y las perturbaciones de la barrera hemato-ocular.
 
Electrorretinografía.
Es en gran medida gracias a esta técnica que, en estos últimos años, nuestros conocimientos con respecto a las enfermedades hereditarias de la retina del perro progresaron ampliamente.  
La electrorretinografía es el registro de los potenciales de acción de la retina. El trazado provisto corresponde a la respuesta eléctrica de la retina a un breve estímulo luminoso. Es un trazado trifásico que comprende una onda A negativa, una onda B positiva y una onda C igualmente positiva. El análisis de los tiempos de latencia y de las amplitudes de las ondas A y B permite una aproximación de la actividad funcional de las capas externas de la retina (fotorreceptores y células gliales). Haciendo variar las longitudes de onda del estímulo luminoso se puede solicitar preferentemente la respuesta de los conos (sistema fotópico) y de los bastones (sistema escotópico). Este artificio permite distinguir las afecciones del sistema fotópico de las afecciones del sistema escotópico. Múltiples factores pueden hacer variar los resultados obtenidos, de modo que es aconsejable practicar este examen siempre en las mismas condiciones. También hay que tener en cuenta el hecho que los trazados registrados corresponden a una respuesta global de la retina. Por lo tanto no debe sorprendernos obtener trazos planos en animales que conservan, a pesar de todo, cierta visión. La explicación de esta paradoja aparente es que la población celular retiniana no es en esos casos suficiente como para generar una respuesta eléctrica que pueda ser registrada, sino que lo es como para permitir cierto grado de visión.
 
Displasias de los fotorreceptores.
El grupo de las displasias de los fotorreceptores comprende retinopatías hereditarias cuya característica es afectar los fotorreceptores antes de su maduración completa. Además de la displasia de los conos (displasia C) que puede observarse en algunas razas como el Alaskan Malamute, son los bastones los que son afectados en primer lugar (displasia B/C). La mayoría de las displasias son progresivas, y evolucionan hacia la ceguera. En algunos casos (las displasias estacionales), el déficit visual no se agrava. Para todas en las que conocemos el modo de transmisión, se trata del modo autosómico recesivo.
 

***El trabajo fue originalmente publicado por Revista Veterinaria Argentina. Marzo, 2011.

La republicación de los artículos de la Revista Veterinaria Argentina se hace por autorización expresa de Veterinaria Argentina.

*http://www.veterinariargentina.com/revista/2011/03/retinopatias-hereditarias-displasias-de-los-fotoreceptores-parte-2/

 
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