La epilepsia canina

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La epilepsia es una enfermedad muy frecuente en los perros menores de cinco años que puede afectar hasta al 5% de los individuos. Se trata de una enfermedad que principalmente cursa con un cuadro convulsivo, siendo en la mayoría de los casos el único síntoma.

Aunque se pensaba que la enfermedad era crónica e incurable, se dan casos de perros que con la medicación adecuada llegan a curarse, entendiendo esta curación como la abolición total de los cuadros convulsivos.

Convulsiones paroxísticas, transitorias, estereotipadas e involuntarias

Las convulsiones epilépticas son por lo general tónico-clónicas generalizadas, y se producen por un trastorno de la función cerebral. En todos los casos han de cumplir 4 características (si no se cumplen lo más probable es que sean convulsiones relacionadas con otras patologías):

  • Son paroxísticas: aparecen y desaparecen de forma brusca.
  • Son transitorias y de poca duración (no suelen durar más allá de un par de minutos).
  • Se producen de forma estereotipada: la convulsión es siempre similar (el dueño del perro la reconoce porque sucede siempre de la misma forma).
  • Son involuntarias.

Todas las epilepsias son síndromes convulsivos, pero no todos los síndromes convulsivos son epilepsias.

En la mayoría de los casos la causa de la epilepsia es desconocida

Las convulsiones epilépticas se producen por una descarga eléctrica cerebral masiva que se produce de forma transitoria, con origen en la corteza. Las causas no se conocen completamente, pero se cree que se deben a un cambio en el número de neurotransmisores excitadores e inhibidores, o en sus receptores. Hay patologías que producen epilepsia, como la hidrocefalia o tumores cerebrales, hablando en estos casos de “epilepsia orgánica”. En la inmensa mayoría de los casos la causa es desconocida, hablando entonces de “epilepsia idiopática”. Si la epilepsia fuera orgánica, habría que tratar primero la enfermedad primaria.

El cuadro epiléptico consta de tres fases

  1. Pródromo. Es la fase previa a la convulsión. El perro sabe que va a tener un ataque, y es normal que de pronto cambie el carácter. Muchos perros tienden a tratar de esconderse, otros lloran, etc.
  2. Ictus. Es la convulsión propiamente dicha con pérdida de consciencia. El cuadro convulsivo es muy llamativo para el dueño, que suele alarmarse mucho. Sólo dura un par de minutos, y puede haber babeo y micción involuntaria. Suelen producirse siempre igual, y es habitual el movimiento de “pedaleo”. Si fuera posible, es muy útil la grabación en vídeo del cuadro convulsivo para que sea valorado posteriormente por el veterinario.
  3. Post-ictus. Es la fase de recuperación. El perro puede estar desorientado y mostrar algún comportamiento anormal, que en ocasiones puede ser agresivo. Lo mejor es dejar al animal tranquilo unos minutos hasta que se reponga.

Es importante que el dueño del perro tenga esta información presente para reconocer un posible ataque epiléptico, y orientar así al veterinario en el diagnóstico.

Con el tratamiento adecuado el perro puede hacer vida normal

La epilepsia es una enfermedad que se puede controlar con un tratamiento adecuado, logrando que el perro pueda llevar una vida normal, reduciendo los cuadros convulsivos hasta incluso eliminarlos.

El tratamiento será a criterio del veterinario, pero por lo general la epilepsia sólo empieza a tratarse cuando hay al menos una crisis convulsiva al mes. Si la frecuencia es menor no merece la pena medicar al perro. También está indicado el tratamiento si las crisis se producen en rachas (varias crisis al día), o si se determina que las convulsiones pueden poner en riesgo la vida del animal. En relación con esto último, la epilepsia es más severa en perros de gran tamaño que en perros pequeños.

El fenobarbital disminuye las convulsiones

El objetivo del tratamiento es disminuir la frecuencia, duración y severidad de las crisis convulsivas.

El medicamento más empleado en el tratamiento de la epilepsia es el fenobarbital, aunque un tratamiento de urgencia puede realizarse con diazepam (Valium). Paralelamente, y como tratamiento coadyuvante, existen dietas especiales, tratamientos homeopáticos, acupuntura...

Esta enfermedad requiere visitas periódicas al veterinario, que evaluará la efectividad del tratamiento, pudiendo reajustar la medicación si fuera necesario.

 
Autor/es
Licenciado en veterinaria por la Universidad Complutense de Madrid. Colegiado por el Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid (nº colegiado: 6470) En 2004 y 2006 ganador del Premio a la Mejor Comunicación Científica en el II y IV Congreso de Ciencias Veterinarias y Afines, celebrados en la Universidad Complutense de Madrid, por los trabajos titulados: "Avances en las técnicas de inseminación artificial porcina" y "Estructura e higiene sanitaria de centros de inseminación porcina" respectivamente.
 
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