Determinación coproscópica de formas parasitarias en heces de Canis lupus familiaris diseminadas en playas de la comuna de Tomé, Región del Bío Bío, Chile

Publicado el: 22/1/2015
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Resumen

Para la realización del presente estudio se recolectaron un total de 223 muestras fecales de perros (Canis lupus familiaris) en once playas de la comuna de Tomé, VIII región, Chile, las cuales fueron analizadas utilizando la Técnica de Burrows. Como resultado se obtuvo un 43,05% (96/223) de muestras positivas. Los parásitos diagnosticados fueron los siguientes: Toxocara spp. 22,9%, Dipylidium spp. 9,9%, Ancylostoma spp 8,1%, Trichuris spp. 8,1%, Toxascaris spp. 6,3%, Giardia spp. 4,0%, Isospora spp. 3,6%, Strongyloides spp. 3,1%, Capillaria spp. 2,7%, Eimeria spp. 2,7%, Taenia spp. 1,8% y Uncinaria spp. 0,9%. Las playas más contaminadas con enteroparásitos fueron, Purema con un 100% de contaminación, Pingueral con un 66,7% (2/3) y Punta de Parra con un 66,6% (4/6), mientras que, las menos contaminadas fueron Cocholgue con un 14,3% (4/28) y Bellavista con un 38,6% (8/28). Además, se observó que el 34,0% de las muestras analizadas, fueron diagnosticadas con enteroparásitos del grupo de los nemátodos, porcentaje más alto, en comparación con céstodos y protozoos con un porcentaje de 11,7% y 10,3%, respectivamente. La alta prevalencia de parasitosis encontrada en este estudio, representa un gran riesgo tanto para la salud animal como humana, por lo tanto, se hace necesario implementar medidas de educación sanitaria a la comunidad, elaborando planes de desparasitación y control de sobrepoblación canina.

Palabras clave: Técnica de Burrows, Enteroparasitos, Perros.

Introducción

El perro, al igual que otros mamíferos, es un hospedero habitual de parásitos tanto internos como externos, condición que merece especial atención, debido a la estrecha relación con el hombre (Boch y Supperer, 1982; Valadez & Mestre, 2007). Los parásitos que transmiten constituyen un riesgo para la salud humana, debido a que bajo determinadas condiciones pueden transmitirse al hombre, a través de los alimentos, agua y suelo contaminado con heces (López et al, 2006; Caraballo et al, 2007), si bien la mayoría de estos no causan la muerte, presentan un alto porcentaje de morbilidad (Milano & Oscherov, 2005).

Los trabajos sobre carga parasitaria en Chile y en el mundo se han enfocado principalmente, en investigar los lugares públicos más concurridos, como por ejemplo plazas, parques y/o lugares re­creacionales, dejando de lado otros sectores turís­ticos, como lo son las playas (López et al, 2006). Observándose prevalencias a nivel nacional de 48,3% en parques y plazas de la ciudad de Temuco (Armstrong et al, 2003), de protozoos y helmintos de 64,8% y 24%, respectivamente (López et al, 2006). En ecosistemas cerrados como la Isla Ro­binson Crusoe, los datos reportados por González et al, (2008), indican de un 55% de perros positivos a parasitosis gastrointestinales.

La mayoría de los estudios realizados utilizan técnicas de flotación para la observación de pará­sitos en heces fecales. En humanos y en animales se ha demostrado que técnicas de centrifugación y sedimentación, como Telemann y Burrows, facili­tan la observación de protozoos. Esto lo corroboran algunos estudios que, usando técnica de Telemann, encuentran protozoos no observados previamen­te, como Giardia intestinalis. Se ha demostrado, además, que la técnica de Burrows presenta mejor sensibilidad en relación a Telemann para formas trofozoíticas, especialmente de amebas y giardias (López et al, 2006; Burrows, 1967).

No existen estudios de prevalencia parasitaria para la ciudad de Tomé y a nivel de playas son escasos los reportes a nivel nacional e internacional (Milano & Oscherov, 2002; Isla et al, 2005; Cádiz, 2008).

El objetivo del presente estudio fue determinar la presencia de especies parasitarias en heces caninas diseminadas en playas de la comuna de Tomé, región del Bío Bío, Chile.

Material y métodos

El estudio se realizó en la comuna de Tomé, zona urbana ubicada a 32 kilómetros de la ciudad de Concepción con latitud Norte: 36°34’38’’S y latitud Sur: 36°40’08’’S.

Se analizaron 223 muestras de heces caninas, las cuales fueron recolectadas en las costas ribere­ñas de la comuna de Tomé, durante los meses de Septiembre y Octubre del año 2012. Provenientes de las once playas más concurridas de la comuna: Punta de Parra, Bellavista, Estación, Morro, Co­cholgue, Coliumo, Dichato, Pingueral, Pudá, Mer­quiche y Purema.

Cada muestra fue tomada con una paleta de se depositaron en frascos con preservante PAF (phenol, alcohol y formaldehido), asegurando de esta manera un adecuado almacenamiento de las muestras y evitando así la alteración de las formas parasitarias existentes en ellas. La técnica utilizada para el análisis fue la de Burrows, método adecua­do para la detección de las formas parasitarias de anquilostómidos, ascáridos y protozoos en su fase trofozoitica. Para determinar la prevalencia se utili­zó la frecuencia porcentual simple.

Resultados y discusión

De las once playas estudiadas se logró deter­minar que el 100% se encuentra contaminada con alguna forma parasitaria, como se muestra en la Tabla 1. Se consideró como positiva toda aquella playa que contase con al menos una forma parasita­ria (protozoo, nemátodo y/o céstodo) dentro de al­gunas de sus muestras. De un total de 223 muestras observadas de concluyó que el 43,05% (96/223) resultó positiva a alguna forma parasitaria, de las descritas por Alcaino & Gorman (1999).

De los trabajos nacionales, valores similares presenta Armstrong et al, (2003), quien reportó que el 36,27% de los suelos de plazas y parques de la ciudad de Temuco, se encontraban contaminados con elementos parasitarios, utilizando el méto­do Fonrouge modificado. Mientras que en Ñuble, Guajardo (2002), detectó por medio del método Sodium Acetate Acetic Acid Formaldehyde (SAF), la presencia de parasitismo gastrointestinal en un 48,7% (76/156) de las muestras de heces. En di­ciembre del 2005, se recolectaron 40 heces fecales caninas de la isla Robinson Crusoe, recolectadas directamente del ano del perro. El análisis de mues­tras fue realizado mediante el método de Teuscher o técnica de flotación de Willis, utilizando además la solución SAF (solución líquida tamponada de formaldehido en agua), del total de los perros ana­lizados, el 55% (n = 22) resultó positivo a uno o más enteroparásitos (González et al, 2008). El año 2008, Cádiz determinó la presencia de huevos de ascárides en 10 playas ribereñas del río Calle-Calle en Valdivia. Para esto se obtuvieron 36 muestras de arena y solamente una muestra resultó positiva, concluyendo que en una de las 10 playas ribereñas habría presencia de huevos de ascárides. (Cádiz, 2008).

A nivel sudamericano, en Chubut y en Bahía Blanca, Argentina se analizaron plazas con resulta­dos que informan 41,8% y un 33% de infección por enteroparásitos en heces caninas respectivamen­te (Sánchez et al, 2003; Costamagna et al, 2002). Valor similar reportan estudios realizados en heces frescas recolectadas en perros con propietarios de la localidad denominada La Palma Grande, zona urbana ubicada en el cercado de la ciudad de Ica, Perú; aportando como resultado 40,12%. (Trillo - Altamirano et al, 2003). En Colombia se deter­minó que la prevalencia de parásitos intestinales en caninos atendidos en el Centro de Veterinaria y Zootecnia de la Universidad CES, durante el año 2007, fue de un 67,9% (127/187), realizado por examen directo y métodos de concentración (Ca­raballo et al, 2007). En Mar del Plata se examina­ron 358 muestras fecales ubicadas en playas, de las cuales 34,6% (124) resultaron parasitadas (Isla et al, 2005). Milano & Oscherov (2002) en un es­tudio realizado también en playas de la ciudad de Corrientes, registraron prevalencias parasitarias de 37,5% en muestras de arena y de 59,3% en materia fecal.

Tabla 1. Presencia de especies parasitarias en muestras de heces de Canis lupus familiaris de la comuna de Tomé, VIII Región, Chile

En 1997, en Warnemunde, Alemania, fue ana­lizada arena de playas, de 126 muestras, sólo 2 contenían Toxocara spp. (Schottler, 1998). En Ja­pón se realizó un estudio en 6 playas públicas lo­calizadas en Fujisawa y Kamakura y de un total de 142 muestras de arena, en 3 fueron hallados huevos de Toxocara spp., una presentó huevos de T. vulpis (Isla et al, 2005). En un estudio realizado en playas donde se suele pasear perros en Perth, Australia, de un total de 266 muestras no se hallaron huevos de T. canis u otros huevos/larvas de nemátodos parási­tos (Dunsmore et al, 1984). Estos países presentan una cultura de responsabilidad hacia sus mascotas más avanzadas, en cuanto a tenencia responsable, antiparasitarios y/o controles más exhaustivos por el médico veterinario, que en países subdesarro­llados como Chile, Argentina, Perú o Colombia, explicando porque la contaminación con parásitos intestinales es tan baja o casi nula. La mayoría de los estudios presentan un nivel de parasitosis so­bre la presentada en éste estudio, lo cual se explica debido a que generalmente los trabajos reportados son de plazas, parques y/o perros con sintomato­logía digestiva, donde las condiciones ambientales hacen que sea propicio el desarrollo de parásitos in­testinales. En cambio las condiciones ambientales de playas son muy difíciles para su desarrollo pues­to que la humedad, las altas temperaturas, no dan la posibilidad de desarrollo parasitario que puedan sostenerse en el tiempo. Hay que tomar en cuenta que si bien la contaminación es menor en playas, sigue siendo un alto riesgo de zoonosis los entero­parásitos encontrados en heces caninas. Los únicos antecedentes, sobre contaminación parasitaria en playas, a nivel sudamericano son los entregados por Milano & Oscherov (2002), Isla et al, (2005) y Cádiz (2008).

Los parásitos encontrados en orden decreciente fueron: Toxocara spp, Dipylidium spp, Trichuris spp, Ancylostoma spp, Toxascaris spp, Giardia spp, Isospora spp, Strongyloides spp, Capilaria spp, Eimeria spp, Taenia spp y Uncinaria spp. (Figura 1). Antecedente muy importante debido a que si bien se presume la alta contaminación parasitaria, como lo indican estudios en Chile y el mundo, en Tomé no se ha realizado ningún estudio epidemiológico, ni en animales ni en seres humanos, que analicen la problemática del parasitismo. De las muestras analizadas se observó prevalencia de un 10,3% de protozoos, 11,7% de cestodos y 34,0% de nematodos.

Figura 1. Porcentajes de especies parasitarias encontradas en heces caninas diseminadas en playas de la comuna de Tomé

Dentro de los protozoos Giardia spp. presento las más alta prevalencia, con un 4,0%, a diferencia de Isospora spp con un 3,6% y Eimeria spp con un 2,7%. Resultados similares a nivel nacional, son reportadas por Gutiérrez (2007), en la provin­cia de Ñuble (1,3%); Sánchez et al, (2003), en la Región Metropolitana (4,1%) y Armstrong et al, (2003), en Temuco (8,2%). Prevalencias más altas han sido reportadas por Torres et al, (1974), en Val­divia (15,2%); Valdés (2003), en Padre las Casas (15,75%); Otárola (2007), en la ciudad de Lautaro (14,16%) y Manríquez (2007) en Nueva Imperial (14,42%). López et al, en el año 2006 realizó un estudio en perros que presentaban cuadros diges­tivos, obteniendo como resultado para Giardia spp un 19% de positividad, utilizando la técnica de Burrows, con lo cual pudo visualizar su fase trofo­zoitica. A nivel Internacional se reporta una menor prevalencia para India con un 3% en el sector rural (Torres et al, 1974). Todos los demás países su­peran la prevalencia establecida para este estudio, como lo muestra Cafasso et al, 1996, en Argentina con un 5% de prevalencia de Giardia spp en Bahía Blanca (Cafasso et al, 1996) y 5,5% en para la ciu­dad de Corrientes (Milano & Oscherov, 2005). En Colombia se obtuvo un 13,9%. Australia presento un 22,1% en el sector urbano; mientras que Ale­mania obtuvo 51,6% (Ferreira et al, 2006). Giardia spp., corresponde a un parásito de gran importan­cia zoonótica, que habita el intestino delgado del hospedador (Sandoval, 2003; Otárola, 2007), es el causante de infecciones intestinales comunes en ni­ños y personas inmunosuprimidas, provocándoles cuadros agudos y crónicos, que pueden terminar en síndrome de malabsorción. (Noemí & Atias, 1998).

En el caso de los nemátodos, la presentación en orden decreciente fue: Toxocara spp. con un 22,9%, Ancylostoma spp. con un 8,1%, Trichuris spp. con un 8,1%, Toxascaris spp. con 6,3%, Strongyloides spp. con un 3,1%, Capilaria spp. con un 2,7%, y Uncinaria spp. con un 0,9 %.

En Santiago de Chile el año 2006, Gorman et al, realizó un estudio de parasitismo con un valor comparativamente más bajo, en diferentes estratos socioeconómicos, el cual arrojó un promedio de 9,1% de Toxocara canis (Gorman et al, 2006). Otros estudios realizados en la ciudad de Santiago reportan prevalencias: 13,5% (Castillo et al, 1999), 18,2% (Valdés, 2003) y 11,1% (López et al, 2006). En Colombia, Caraballo et al, (2007), obtuvo una prevalencia de 7,48% para el género. Andresiuk et al, (2003) encontró una prevalencia de 9,5% en 11 plazas de la ciudad de Mar del Plata Argentina. En la ciudad de Ica, Perú, se identificó la prevalencia de 19,75% (Trillo- Altamirano et al, 2003). En la ciudad de la Habana se determinó la prevalencia de infección intestinal con helmintos en 461 perros, en dos períodos de tiempo, con la finalidad de evaluar el potencial zoonótico de los perros de vida libre, obteniendo para Toxocara spp. una prevalencia del 19,73%. (Hernández et al, 2007). Valor similar se obtuvo en Chiapas, México, donde se realizó un estudio de materia fecal de perros en 13 barrios de la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, utilizando el método de sulfato de zinc, la frecuencia de huevos de T. canis fue de 19,0% (Martínez et al, 2008). Numerosas encuestas dan tasas de posibilidad desde el 5% hasta más del 80% para este género; resultado que dependen de la edad, procedencia de los animales, condiciones higiénico-sanitarias e incluso de las diferencias en los procedimientos de diagnóstico (Reyes & Yorka, 2008).

Los huevos de Toxocara spp. son muy resis­tentes, estos permanecen viables hasta más de un año, debido a que presentan una cáscara muy grue­sa (Cádiz, 2008). Con una temperatura de 19°C, humedad relativa de un 85%, oxígeno y sombra, los huevos desarrollan una larva infectante en su interior en 3 semanas. Bowman & Fogarty (2003), señalan que los huevos de Toxocara spp. se pue­den mantener infectantes por años, especialmente en suelos arcillosos y pantanosos mal drenados, de­bido a que son muy resistentes a la adversidad del entorno. Así, los terrenos arenosos ligeros son los más apropiados para el desarrollo de los huevos de ascáridos (Miró et al, 2001).

Dentro de los céstodos, destacan Dipylidium spp. con un 9,9% y Taenia spp con un 1,8%. Dipyli­dium spp, fue el céstodo que reportó mayor positi­vidad, del total de muestras fecales, en la ciudad de Lautaro, Chile se observó una prevalencia menor para este género de 1,66% (Otárola, 2007). Un re­sultado similar a nivel nacional lo reporta Sandoval (2003) con un 10% de presencia para este cesto­do. En Colombia, Caraballo et al, (2007) informa de un 1,6%. En Ica, Perú un 8,64% para el género (Trillo-Altamirano et al., 2003), mientras que en la ciudad de la Habana se determinó la prevalencia en un 16,26% (Hernández et al, 2007) .

La heces encontradas en las playas, que presentaron mayor contaminación fue Purema con un 100% de presencia parasitaria; Pingueral con un 66,7%; y Punta de Parra con un 66,6%, mientras que las menos contaminadas con heces caninas fueron Cocholgue con un 14,3% y Bellavista con un 28,6% (Tabla 2). Los resultados parecen indicar que faltan medidas preventivas de estas infeccio­nes en los caninos, ya sean mascotas o perros de vida libre, en la prevención individual (uso antipa­rasitario) o colectiva (reducción de contaminación ambiental). La solución habitual consiste en el uso de antiparasitarios anti-helmínticos, dejando de lado los protozoos (Flevaris, 2008). Las muestras recolectadas se presumen ser mayoritariamente de perros sin propietario conocido, tal como lo indican estudios de plazas, parques y playas. Este factor se podría explicar debido al alto número de perros vagos o callejeros y a la falta de rigurosidad en el cumplimiento de leyes que regulen la tenencia res­ponsable de mascotas. Por otro lado, en algunos lugares fue muy difícil encontrar muestras fecales debido a la limpieza diaria por parte de la Munici­palidad de Tomé, de sus playas, como lo son Punta de Parra, Bellavista, Morro y Pingueral, ya que es­tas son las de mayor afluencia de turistas.

Tabla 2. Comparación de las diferentes playas positivas a formas parasitarias en la comuna de Tomé, VIII Región, Chile. 1 Punta de Parra, 2 Bellavista, 3 Estación, 4 Morro, 5 Cocholgue, 6 Coliumo, 7 Dichato, 8 Pingueral, 9 Pudá, 10 Merquiche y 11 Purema

El importante porcentaje de los parásitos encon­trados en perros, que tienen potencial zoonótico, re­fuerza aún más la necesidad de instaurar efectivas medidas de prevención no sólo de las parasitosis en los animales sino de la transmisión hacia huma­nos. Para optimizar esta necesaria prevención se requiere de mayor conocimiento de las infecciones con potencial zoonótico en nuestro medio y de una mayor integración entre médicos veterinarios y de salud humana (Flevaris, 2008; Gorman et al, 2006). Algunos autores han sugerido la implementación de un Sistema de Vigilancia Epidemiológica a par­tir de la detección de parásitos transmisibles en he­ces caninas provenientes de los espacios públicos. Las medidas sugeridas son el control de la pobla­ción canina, el tratamiento masivo de los perros con antihelmínticos, programas educativos y alertas en los sistemas de salud (Rubel & Wisnivesky, 2010).

Del presente estudio se puede concluir que la totalidad de las playas de la comuna de Tomé pre­sentan heces caninas contaminadas con enteropa­rásitos. De las formas parasitarias reportadas, los nemátodos obtuvieron la mayor prevalencia con un 34,0%, siendo Toxocara spp. el más relevante con 22,9%. Los cestodos presentaron una prevalencia de un 11,7% y el Dipylidium spp. obtuvo la mayor prevalencia con un 9,9%. En el caso de los proto­zoos obtuvieron un 10,3%, siendo la Giardia spp. identificado en un 4,0%.

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***El trabajo fue originalmente publicado en Rev. Ibero-Latinoam. Parasitol. (2013); 72 (1): 88-94.

 
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