Brucelosis en criaderos caninos: seroprevalencia de 33 casos.

Publicado el: 4/8/2014
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Resumen

La Brucelosis es una enfermedad infectocontagiosa, causada por bacterias del género Brucella específicamente en el canino por Brucella canis, la cual causa principalmente fallas reproductivas y abortos en las hembras e infertilidad y epididimitis en los machos. Desde que se aisló la bacteria en Chile (1978) a partir de hembras que habían abortado, se han realizado pocos estudios sobre la prevalencia de este microorganismo, es por esto que se decidió determinar la seroprevalencia de esta bacteria en tres criaderos de la ciudad de Curicó. Para esto, se analizaron 33 muestras serológicas provenientes de caninos de diversas razas, de ambos sexos y de cualquier edad, clínicamente sanos al examen clínico, a los cuales se les tomó una muestra de sangre entera, obteniendo el suero mediante centrifugación a 2500 rpm durante 10 minutos, el cual posteriormente fue enviado al laboratorio de Microbiología de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile en Santiago, siendo sometido a la técnica de contrainmunoelectroforesis. Este método determina la presencia de anticuerpos frente a Brucella canis, siendo el porcentaje de sueros en los que se demuestran anticuerpos entre un 93,3% y un 100%. De los 33 caninos incluidos en el estudio, 6 (18,18%) resultaron con muestras seropositivas a la prueba y 27 (81,82%) negativa. Este alto valor de prevalencia probablemente se debe a la falta de un programa de control adecuado. Al desglosar los resultados según las variables de sexo (p: 0,6402) y edad (p:03329(, no existio  diferencia estadística signifincate entre los grupos.

Palabras claves: brucelosis, inmunocromatografía, seroprevalencia.

Introducción

La brucelosis canina es una enfermedad bacteriana zoonótica, de distribución mundial, descrita por primera vez en 1966 en Nueva Jersey, Estados Unidos, a partir de un brote de aborto en perros de raza Beagle.1 Desde entonces, la basteria ha sido noticiface en EE.UU y otros países, incluyendo Rusia, Japón, Nigeria, China y Argentina;2 en Chile se reportó el aislamiento de B. canis simultáneamente en Valdivia y Santiago.3

El patógeno causante de la enfermedad es Brucella canis, un cocobacilo gram negativo, inmóvil e intracelular, 4 que causa de grandes pérdidas económicas en los criaderos caninos.5

Su prevalencia varía de acuerdo al año y la población canina evaluada; por ejemplo en América Latina, podemos observar que en Argentina varía entre un 7,3 6 y un 43,5%; 7 en Brasil un 19,9%, 4 en Perú un 15,6%; 8 en Colombia entre 6,78% 9 y un 11%.10 En nuestro país, destacan los estudios realizados entre 1986 y 1987 en criaderos de perros de la Región Metropolitana, donde se determinó una prevalencia de aproximadamente 13%. Recientemente, un análisis realizado durante 1994 a 2000, sugiere un aumento en la prevalencia regional, debido a los elevados valores (aproximadamente 20%) encontrados.11

Clásicamente, no hay síntomas apreciables en los primeros momentos con excepción de un incremento pasajero de la temperatura, hasta que se produce en hembras un aborto entre los 45 y 55 días de gestación1 o parto prematuro.12 Entre los signos no reproductivos en hembras y machos se destacan linfoadenomegalia generalizada, uveítis y discoespondilitis. En los machos, la infección causa epididimitis uni o bilateral, aumento o atrofia testicular, inflamaciond eprostata y/o de linfonódulos periféricos y esterilidad.6

En perros infectados con B. canis, el diagnóstico más certero es el aislamiento posterior al cultivo del agente etiológico desde sangre, descargas vaginales, leche, semen, tejidos fetales o placentas.10, 13,14 Una alternativa diagnóstica al aislamiento bacteriológico la constituyen las pruebas serológicas, que determinan la presencia de anticuerpo contra B.canis. La efectividad de estas pruebas serológicas, actualmente disponibles en el mercado, es variable debido a que los antígenos de superficie de las especies de  Brucellas rugosas, pueden reaccionar en forma cruzada con los anticuerpos producidos contra otras especies de bacterias no patógenas, lo cual puede redundar en variaciones de la sensibilidad y especifidad, llevando al diagnostico de animales falsos positivos o falsos negativos, dependiendo del estado de la enfermedad y del antígeno o método serológico empleado.15

Debido a la ausencia de estudios epidemiológicos en la comuna de Curicó y producto de los escasos datos actualizados de presencia de la enfermedad en criaderos, surge la idea de realizar una investigación para conocer la prevalencia y evaluar su asociación con variables como edad y sexo. Con esto, se pretende argumentar con datos reales, la importancia de establecer medidas preventivas de la enfermedad en criaderos.

Materiales y Método.

Cálculo tamaño muestral La población total existente en los tres criaderos de la ciudad de Curicó, VII región, Chile, ascendió aproximadamente a los 51 animales. Para el cálculo del tamaño de la muestra, fue necesario utilizar las formulas de poblaciones finitas. 16

En base a la formula descrita anteriormente, se obtuvo un total de 33 caninos, utilizando un muestro aleatorio estratificado,  es decir, se tomaron muestras de 11 individuos por criadero, los cuales fueron seleccionados al azar mediante la utilización de un programa de selección aleatoria, el que permitió seleccionar un número de caninos de la base de datos de cada uno de los criaderos.

Tamaño y toma de muestra.

El presente estudio se realizó en la ciudad de Curicó, ubicada en la VII región, específicamente en tres criaderos caninos de la misma zona; entendiéndose como criadero a persona natural, que cuente con tres o más ejemplares reproductores, y que son utilizados regularmente para la reproducción.17

Éstos fueron identificado como criadero A, b y c para mantener la confidencialidad y evitar perjuicios de orden comercial; así mismo, cada perro fue identificado con un numero. Se conto con un total de 33 caninos, de diferentes razas, de ambos sexos y diversas edades. La muestra analizada fue de sangre entera, la cual fue depositada en un tubo sin anticoagulante, y centrifugada a 2500 rpm durante 10 minutos, para luego realizarle la técnica de contrainmunoelectroforesis en Laboratorio de Microbiología de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile, en Santiago de Chile.

Análisis de las muestras:

Como método diagnóstico se utilizó la técnica de contrainmunoelectroforesis, que corresponde a una técnica cualitativa que permite obtener resultados positivos o negativos, determinando la presencia de anticuerpos frente a las proteínas citoplasmáticas de Brucella canis, sinto un método altamente sensible y especifico frente al diagnóstico de brucelosis canina.11

Distribución por sexo y edad.

Para el análisis de los resultados, se procedió a dividir a los animales en grupos según las siguientes variables:

Sexo: macho y hembra.

Edad: se constituyeron tres grupos etarios; el primero para individuos entre cinco meses y dos años 11 meses, el segundo para individuos entre tres años y seis años 11 meses y el último grupo para edades entre siete años y 10 años 11 meses.

Análisis estadístico

Considerando que fue un estudio descriptivo y transversal, se consideró la frecuencia de presentación como porcentaje. Para determinar si existían diferencias significativas entre individuos de diferente edad, sexo, se aplicó el test de Fisher, con un nivel de significancia del  95% y un margen de error del 5%.

Resultados

Del total de 33 caninos pertenecientes a tres criaderos de la ciudad de Curicó, sometidos a la técnica de contrainmunoelectroforesis (Tabla 1), seis de ellos resultaron seropositivos (Tabla 2), lo cual equivale a una seroprevalencia del 18,18%, mientras que los 27 restantes fueron negativos (81,82%).

Tabla 1: Seroprevalencia de Brucella canis en tres criaderos de la Ciudad de Curicó.

Tabla 2: Seropositivos a Brucella canis.

Dentro de los animales incluidos en el estudio, 23 pertenecían al sexo hembra y 10 al sexo macho, lo cual equivale al 69,7% y 30,3% del total respectivamente, siendo el 10% (1 de 10) de los machos y el 21,73% (5 de 23) de las hembras positivas a Brucella canis, respectivamente (Tabla 3), no existiendo asociación estadísticamente  significativa entre los grupos (p:0.6402)

Tabla 3: Distribución de los pacientes según sexo y resultado del Muestreo


Al analizar los datos según los tres grupos etarios, se observó una tendencia a presentar una mayor positividad a Brucella canis a caninos entre tres años a seis años 11 meses de edad, encontrándose una prevalencia del 27,27% (3 de 11). Los canes entre cinco meses y dos años 11 meses presentaron una prevalencia del 20% (3 de 15) y no se encontraron animales positivos entre 7 años a 10 años 11 meses (Tabla 4), no siendo esta diferencia estadísticamente significativa entre los grupos (p: 0,3329).

Discusión

Se encontraron seis animales seropositivos a Brucella canis, demostrándose así que la brucelosis está presente en los tres criaderos analizados, idea que concuerda con lo planteado por algunos autores que mencionan que la mayor prevalencia de esta enfermedad se encontraría en los criaderos, debido al alto nivel de hacinamiento y la constante reproducción de los animales en estos.11,15,18

Tabla 4: Distribución de los pacientes según edad y resultado del muestreo

A nivel nacional, en criaderos encontramos un estudio realizado por Contreras en 1979, el cual menciona un 11,5% de seropositividad (26 de 226 perros); los individuos analizados pertenecían a 13 criaderos de la Región Metropolitana, los cuales fueron diagnosticados mediante la prueba de inmunodifusión en gel de agar. La alta prevalencia obtenida por Contreras, se puede deber a la poca información sobre la patología existente en nuestro país y el desconocimiento por parte de los propietarios.19 Situación opuesta fue la obtenida por Vera (2012), que en 60 caninos provenientes de tres criaderos caninos de la comuna de Chiguayante, mediante un kit comercial de inmunocromatografía, el cual presenta un 99% de sensibilidad y un 97  % de especidicidad y determina la presencia de anticuerpos, obtuvo una prevalencia del 0%, 20 resultado que no concuerdan con los registrados por Contreras (1979) y por el presente estudio.

Situación similar a nuestros resultados  demuestran los estudios realizados por Borie en Valdivia, Chile en el año 2002, realizado a 5 perros adultos, utilizando la técnica contrainmunoelectroforesis para el serodiagnóstico. Este trabajo arrojó un 60% de seropositividad (3 de 5). 11 Obrist en 2005, encontró un 11,25% (9 de 80) de prevalencia en la comuna de San Bernardo, región Metropolitana, utilizando la técnica de inmunofloresencia  Indirecta (IFI), la cual detecta anticuerpos IgG anti Brucella canis utilizando una inmunoglobulina marcada para describir el antígeno o el anticuerpo; la especificidad y sensibilidad de esta prueba es incierta, pero puede ser más baja que ELISA, lo que significa que durante la selección puedan pasar falsos negativos.21 Fierro en el año 2006, encontró un 12% de seropositividad en perros de la comuna de Huechuraba, región Metropolitana, ocupando contrainmunoelectroforesis 22; mientras que Gómez en el 2007, muestreó a 363 perros en clínicas veterinarias del gran Santiago, encontrando un 16,8% (61 de 363) de seropositividad ocupando la técnica contrainmunoelectroforesis con antígeno lps-r de Brucella ovis.32 Es de gran importancia considerar que estas últimas investigaciones no pueden ser comparadas entre sí desde el punto de vista estadístico, ya que fueron realizadas en perros de diferentes situaciones ambientales (semicautiverio y clínicas veterinarias), además de utilizar diferentes técnicas diagnósticas que cuentan con porcentajes de sensibilidad y especificidad distintos.

En lo que respecta a la variable sexo, en criaderos de nuestro país, podemos mencionar a Contreras (1979), que obtiene una prevalencia en la Región Metropolitana en hembras del 11.03% (16 de 145) y en machos del 12.34% (10 de 81), utilizando la técnica inmunodifusión en gel de agar, siendo la diferencia entre estos grupos  no estadísticamente significativa (P:0.764).19

Obrist,(2005), el cual realizó un estudio a caninos en situación de semicautiverio, determinó un 7% (2 de 28) de las hembras positivas y un 13% (7 de 52) de los machos, utilizando la técnica Inmunofluorescencia inderecta. 21 En el caso del estudio realizado por Gómez en el año 2007, que fue efectuado en Clínicas veterinarias de las 34 comunas del gran Santiago, encontramos un 14.5% (29 de 200) de hembras y un 19,6% (32 de 163) de machos positivos; la técnica utilizada fue contrainmunoelectroforesis. En ambos estudios no existió asociación estadística entre la seropositividad y el sexo (p: 0,1936).23

En la presente investigación se pudo determinar que existe una tendencia a la mayor presentación de la enfermedad en las hembras, a diferencia de los estudios realizados por Contreras (1979), Obrist (2005) y Gómez (2007).

Es de importancia destacar el hecho de que en el muestreo realizado en este estudio, el porcentaje de hembras analizadas es superior que el de los machos (69,7% y 30,3% respectivamente), lo cual podría estar explicando la tendencia obtenida.

Los perros pueden infectarse en cualquier etapa de su vida, aunque existe una mayor predisposición en perros jóvenes, ya que en éstos ocurre una mayor actividad reproductiva,8 existiendo una mayor prevalencia en caninos que han alcanzado la pubertad, es decir, mayores de seis meses o de un año, lo cual va aumentado con la edad, ya que esta enfermedad se transmite principalmente por vía venérea.21 En el caso de las hembras, no existen diferencias en cuanto a susceptibilidad por edades, ya que el aborto ocurre tanto en perras jóvenes (un año) como adultas (10 años), presentándose con mayor frecuencia entre los dos y cuatro años, correspondiendo a la edad óptima de reproducción.5

Aunque en la literatura actual existen discrepancias respecto a los grupos etarios más afectados, la gran mayoría de los estudios no encontró diferencia estadística que permita asociar la seropositividad con un rango de edad.

Por ejemplo, en Chile en el año 1979, Contreras analizó 226 perros, pertenecientes a 13 criaderos del Área Metropolitana, de los cuales 26 (11,5%) resultaron positivos a la prueba; los reaccionantes positivos se encontraron en mayor número entre las edades de dos a cuatro años. Sin embargo, no no se observaron diferecnias significativas atribuibles a grupos etarios (p > 0,05).19 En el año 2005, el estudio realizado por Obrist en perros de semicautiverio de la comuna de San Bernardo, Región Metropolitana de Chile, distribuidos en tres grupos etarios (entre uno y cuatro años, el segundo de cuatro hasta ocho años y el último de mayores a ocho años), evidenció positividad del 4%, 13% y 14% respectivamente, lo cual representa una tendencia, pues al comparar los porcentajes entre los grupos, se ve un aumento de la prevalencia a mayor edad de los animales, sin embargo, la variable edad no tiene relación estadística con la presencia de la enfermedad (p : 0,4659).21

Fierro, en el 2006 en la comuna de Huechuraba, Región Metropolitana, encontró que existía un número mayor de perros que resultaron positivos entre los 1 a 6 años de edad (3 individuos, lo cual representa un 37.5% de la población), pero sin ser esta diferencia estadísticamente significativa.22

Por otra parte, en el estudio realizado por Gómez (2007) a 384 caninos pertenecientes a clínicas veterinarias de la capital, según la prueba de independencia de chi cuadrado, se encontró diferencia estadística asociada con la edad (p: 0,003266); el grupo que representa el mayor porcentaje de positivos con 28,42% (27 de 95 perros) es el grupo N°3 (tres a cinco años de edad), esto según el autor explicado por el resultado de una enfermedad de carácter crónico con bajas posibilidades de éxito terapéutico23.

Este agente bacteriano se ha encontrado en seres humanos que han tenido una estrecha relación con perros infectados, así lo demuestra una encuesta que abarcó 137 veterinarios que trabajaban en clínicas de pequeños animales en la Región Metropolitana, donde seis de ellos (4,3%) presentaron reacción serológica positiva a Brucella canis, pudiendo concluir que la brucelosis canina es una zoonosis que presenta riesgo de infección permanente para Médicos Veterinarios y también para personas ajenas a esta actividad,24 lo cual podría ser un factor de riesgo importante para los criadores de estas mascotas.

Conclusiones

Se evidenció la presencia de Brucella canis en pacientes caninos de criaderos de la ciudad de Curicó, lo cual queda demostrado por el 18,18% de prevalencia obtenido. Al relacionar el factor sexo y edad con la seropositividad, se determinó que la mayor seropositividad fue en hembras y en individuos entre el rango etario 3 años y 6 años 11 meses, sin ser esta diferencia estadísticamente Significativa. A la luz de los resultados, queda d e manifiesto la relevancia de realizar una fiscalización exhaustiva a los individuos que ingresan a los criaderos como reproductores, los cuales se deben mantener en cuarentena y ser evaluados hasta que se determine que no presentan ninguna patología que pueda comprometer al resto de los animales del criadero.

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***El artículo fue originalmente publicado por HOSPITALES VETERINARIOS VOL. 5 Nº 2 - 2013.

 
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