Según datos de la Cámara Argentina de Agtech, en los últimos cinco años se triplicó la cantidad de soluciones digitales aplicadas al agro, y se estima que el 70% de los productores del país ya utiliza alguna herramienta tecnológica para gestionar su negocio. En el caso de sistemas intensivos como el feedlot, la tecnología ya forma parte del día a día: “En nuestro caso trabajamos con un software de gestión de alimentación, caravanas electrónicas para medir la ganancia diaria de cada animal y programas globales de gestión agropecuaria. Eso nos permite saber la eficiencia de conversión de cada tropa y del feedlot en general”, detalla Bonetto. La información, procesada en tiempo real, se convierte en ventaja competitiva, y la velocidad es, precisamente, una de las nuevas habilidades que exige el contexto: “Si no corrés a la misma velocidad que los demás, te podés quedar afuera”, agrega el productor.
En un escenario de márgenes ajustados y alta variabilidad de precios, la capacidad de análisis y reacción inmediata marca la diferencia: “lamentablemente seguimos viendo que la ganadería sigue atrasada en materia de digitalización, por eso, desde deCampoaCampo lo que queremos es facilitarles el acceso a los productores con una herramienta que es fácil de usar y que soluciona su gestión comercial y financiera: puede monitorear precios de mercado en tiempo real, comparar alternativas comerciales y cerrar operaciones de manera competitiva y sin fricción alguna, reduciendo la incertidumbre y mejorando la planificación financiera, logrando así eficientizar sus procesos”, cuentan de la firma.
Desde Magdalena, el productor Roberto Veloqui coincide: “El productor tiene que actualizarse constantemente, digital y productivamente. Lo digital ayuda a mejorar lo productivo con rapidez y sin perder tiempo. No sé cómo hoy puede arreglarse un productor sin PC, celular y herramientas digitales para evolucionar y progresar”.
Sin dudas, el nuevo perfil del productor combina conocimiento técnico con habilidades de gestión, lectura de datos y uso estratégico de herramientas digitales. Porque en el agro actual, la diferencia no siempre está en el campo: muchas veces está en la capacidad de interpretar datos, anticiparse y actuar a tiempo.





