En la producción ovina de pequeña escala, la calidad nutricional de las dietas suele ser el principal limitante para el desempeño animal y un factor que eleva las emisiones de gases de efecto invernadero. Un estudio reciente liderado por Nallely Sánchez-López, Germán David Mendoza-Martínez, María Eugenia de la Torre-Hernández, Pedro Abel Hernández-García, Cesar Díaz-Galván, Gilberto Carlos Ortega-Navarro, Mariela Hada Fuentes Ponce, Abel Jaime Leal-González, Santiago López Ridaura y Jelle Van Loon, publicado en Animals 2025, DOI: 10.3390/ani15172541, evaluó el impacto de suplementar corderos con bloques multinutricionales adicionados con productos polihierbales. La investigación comparó dos niveles de alimentación (mantenimiento y crecimiento) para medir tanto los cambios de peso como las emisiones de metano entérico, utilizando mezclas de aditivos como BioCholine, OptiLysine y OptiMethione.
La aplicación práctica más relevante para el productor es que el uso de estos bloques permite transformar una situación de pérdida de peso en una de ganancia, incluso en condiciones de alimentación restrictiva. En el estudio, los corderos alimentados solo a nivel de mantenimiento perdieron un promedio de 20 gramos diarios; sin embargo, al recibir los bloques multinutricionales, todos los animales lograron ganancias positivas. Este cambio es fundamental para sistemas de producción familiar donde los animales dependen de forrajes de baja calidad o pastoreo libre, ya que la suplementación aumentó el consumo de proteína en un 30% y la energía neta de ganancia en más del 70% en comparación con dietas no suplementadas.
Desde una perspectiva técnica, la inclusión de polihierbas que aportan precursores de colina, lisina y metionina protegida optimizó el crecimiento. Los mejores resultados en la ganancia diaria de peso se observaron con bloques que contenían la mezcla completa de los tres componentes polihierbales (3:0.75:0.25), alcanzando hasta 215 gramos diarios en el grupo de crecimiento. Esto sugiere que los metabolitos secundarios y los aminoácidos de origen herbal pueden cubrir deficiencias críticas que el NRC aún no ha terminado de definir para ovinos, mejorando la eficiencia metabólica y la respuesta productiva global del animal.
En términos de sostenibilidad, el impacto es contundente: el uso de estos bloques puede reducir el tiempo necesario para alcanzar el peso de mercado en hasta 265 días. Esta aceleración del ciclo productivo conlleva una reducción del 50% en las emisiones de metano entérico por cada animal producido. Los datos indican que los corderos sin acceso a suplementación emitieron 1.83 veces más metano por kilogramo de carne producida que aquellos suplementados. Esto demuestra que mejorar la eficiencia alimenticia no solo es un objetivo económico, sino una de las estrategias de mitigación ambiental más efectivas disponibles para el sector.
El estudio también destaca la validez de las ecuaciones mecanísticas para estimar emisiones en entornos donde los recursos para cámaras de respiración son limitados. La correlación encontrada entre las predicciones y los valores observados refuerza la importancia de contar con herramientas de monitoreo accesibles para sistemas de producción en el Sur Global. Al mejorar la nutrición de animales de baja productividad, se logra un impacto desproporcionadamente positivo en la reducción de la intensidad de emisiones, lo que posiciona a los bloques multinutricionales como una tecnología de bajo costo y alta adopción.
Para los académicos, el debate se centra en la relación óptima de aminoácidos protegidos. Mientras que en este estudio se utilizó una relación lisina a metionina de 3:1, otros trabajos sugieren variaciones que alteran significativamente el crecimiento. La variabilidad en las respuestas metabólicas subraya la necesidad de profundizar en cómo estos aditivos polihierbales interactúan con las raciones base de baja calidad. La consistencia de los resultados en este ensayo abre la puerta a discutir si los estándares nutricionales actuales deben ser revisados para incluir estos compuestos nutracéuticos.
Finalmente, la integración de estos bloques en la rutina de campo ofrece una solución logística sencilla para mejorar la resiliencia de las familias productoras. Los bloques no solo suministran macronutrientes, sino que actúan como vehículos para aditivos que mejoran el estado de metilación y proporcionan antioxidantes. En un contexto de cambio climático, la capacidad de producir más carne en menos tiempo y con una huella de carbono significativamente menor es una ventaja competitiva y ética que el sector ovino debe aprovechar.
Este análisis confirma que la suplementación estratégica con bloques multinutricionales es una herramienta viable y eficiente. Al optimizar el flujo de nutrientes limitantes, el productor no solo asegura la viabilidad de su hato durante épocas de escasez, sino que contribuye activamente a los objetivos globales de reducción de gases de efecto invernadero mediante la eficiencia productiva pura y simple.
¿Considera viable la implementación masiva de bloques multinutricionales en sistemas de pastoreo extensivo como estrategia principal para reducir la huella de carbono de la ganadería ovina?