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¿Como era la dispersión de moscas estériles del gusano barrenador del ganado (GBG) en los años 60 y 70s?

Publicado: 4 de mayo de 2026
Fuente: José Luis Bonilla Sequeira
Para entender cómo se marcaban estos "puntos calientes" durante las campañas de erradicación del gusano barrenador (Cochliomyia hominivorax), hay que imaginar una operación militar que combinaba biología de campo, logística aérea y una buena dosis de estadística.

No era una dispersión al azar; era un bombardeo de precisión biológica. Con una inteligente estrategia de logística y planeación se establecían esos puntos de control:

1. La Red de Vigilancia y Muestreo Antes de que despegara un solo avión, se necesitaba inteligencia en tierra. Los puntos calientes se determinaban mediante: Trampas de "Olor": Se colocaban trampas con un señuelo químico (llamado Swormlure-4) que imitaba el olor de una herida animal. Inspección Ganadera: Los rancheros y veterinarios locales eran la primera línea de defensa. Cada vez que encontraban una herida con larvas, enviaban muestras a laboratorios estatales para confirmar si era el gusano barrenador. Densidad de Población: Si una trampa capturaba moscas fértiles o se reportaban múltiples casos en una zona específica, ese cuadrante se marcaba inmediatamente como "punto caliente".

2. El Sistema de Cuadrículas (Grids) Para organizar la dispersión, los mapas del sureste de EE. UU. y México se dividían en cuadrículas de navegación. Zonas de Mantenimiento: Áreas donde no había brotes, pero se lanzaban moscas de forma preventiva. Zonas de Supresión: Áreas con brotes activos (los puntos calientes) donde la densidad de moscas estériles por milla cuadrada aumentaba drásticamente.

3. Logística de Dispersión Aérea Una vez identificado el punto caliente, la operación seguía este protocolo: Cajas de Cartón: Las moscas estériles (en fase de pupa o recién emergidas) se colocaban en cajas de cartón diseñadas para abrirse al caer. Cálculo de la "Ratio": El objetivo era inundar la zona hasta que las moscas estériles superaran a las fértiles en una proporción de al menos 10:1 (y a veces hasta 100:1). Navegación: En los años 60 y 70, antes del GPS moderno, los pilotos utilizaban navegación por estima y radiofaros para asegurar que las cajas cayeran exactamente en las coordenadas del brote.

4. Ajuste Dinámico Lo más impresionante era que los puntos calientes no eran estáticos. Semanalmente, el programa revisaba: Datos de recaptura: Si las trampas seguían mostrando moscas fértiles, se duplicaba la dosis de moscas estériles en ese punto. Condiciones climáticas: El viento y la humedad influyen en el vuelo de la mosca, por lo que los puntos de liberación se ajustaban para que la dispersión natural cubriera el foco de infección.

Dato curioso: Para finales de los años 80 y principios de los 90, en la frontera entre México y Centroamérica, la producción en la planta de Tuxtla Gutiérrez (COMEXA) era tan masiva que se liberaban hasta 500 millones de moscas por semana para mantener la "barrera biológica" y evitar que la plaga regresara. al norte.
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