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Gusano barrenador en México: por qué el enfoque actual no está resolviendo el problema y qué está faltando en los protocolos de campo

Publicado: 29 de abril de 2026
Fuente: Blanca Berenice De los Reyes

Introducción

En los últimos meses, México ha entrado nuevamente en un escenario de presión sanitaria relevante por la reemergencia del gusano barrenador (Cochliomyia hominivorax), con presencia confirmada en múltiples estados y una clara tendencia de expansión.

Este fenómeno no solo representa un problema entomológico, sino un desafío integral de manejo sanitario, bioseguridad y control de heridas, con implicaciones económicas, productivas y de bienestar animal.

A pesar de los esfuerzos institucionales —incluyendo la técnica del insecto estéril— y del uso generalizado de productos larvicidas e insecticidas en campo, en la práctica diaria se observa un patrón recurrente:

El problema se controla de forma parcial… pero no se resuelve.

El problema real: una interpretación incompleta del proceso

El gusano barrenador es un agente de miasis obligada que coloniza tejido vivo. Sin embargo, desde un punto de vista clínico-operativo, es fundamental entender que:

La larva no es el origen del problema, es la consecuencia de un microambiente favorable.

Para que ocurra la infestación, deben existir condiciones específicas:

Tejido expuesto
Humedad y exudado
Alta carga microbiana
Producción de compuestos volátiles (olor)

Es decir, el evento de infestación está directamente relacionado con el estado de la herida y su entorno inmediato.

¿Por qué el control actual no está siendo suficiente?

El abordaje predominante en campo continúa siendo mayormente reactivo:

Eliminación mecánica de larvas
Uso de larvicidas o insecticidas
Aplicación puntual de productos sobre la lesión

Si bien estas acciones son necesarias, en muchos casos son insuficientes porque no modifican la condición que permitió la infestación.

En la práctica, se observa que:

La herida permanece con alta carga microbiana
Se mantiene la humedad y degradación tisular
Persiste el olor que atrae nuevas oviposiciones

El resultado es predecible:

Reinfestación, retraso en la recuperación y aumento de costos operativos.

Cambio de enfoque: del evento al sistema

Para lograr un control efectivo, es necesario cambiar el enfoque:

No se trata únicamente de eliminar la larva, sino de intervenir el sistema completo:

La herida (superficie tisular)
La carga microbiana
El microambiente (humedad, limpieza, bioseguridad)

Cuando estos tres factores no se controlan simultáneamente, el ciclo biológico del parásito encuentra condiciones para repetirse.

El papel del ácido hipocloroso (HOCl) elaborado por hidrólisis como herramienta auxiliar

Dentro de este contexto, el uso de ácido hipocloroso (HOCl) ha mostrado ser una herramienta interesante como auxiliar en los protocolos de higiene y manejo de heridas.

Desde el punto de vista fisiológico y microbiológico:

El HOCl es una molécula producida naturalmente por los neutrófilos en la respuesta inmune
Tiene un amplio espectro microbicida
Puede utilizarse, en concentraciones adecuadas, como agente de limpieza sin agresión significativa al tejido viable

En campo, su integración en protocolos ha permitido observar:

Mejor control de la carga microbiana superficial
Reducción de condiciones asociadas a olor
Mayor facilidad para mantener la herida en condiciones higiénicas
Apoyo en la evolución favorable del tejido cuando se combina con manejo adecuado

Es importante enfatizar:

El HOCl no sustituye el control del gusano ni el manejo clínico.
Funciona como una herramienta que ayuda a que el protocolo completo sea más efectivo.

Un elemento frecuentemente subestimado: el entorno

Uno de los factores menos atendidos en campo es el entorno donde se encuentra el animal:

Corrales
Camas
Superficies de contacto
Equipos
Transporte

La acumulación de materia orgánica, humedad y carga microbiana contribuye directamente a la persistencia del problema.

Por ello, el control no puede limitarse a la lesión:

Debe extenderse a la higiene del entorno como parte del mismo protocolo.

Conclusión:

El gusano barrenador no es únicamente un problema parasitario; es un problema de manejo integral de heridas y bioseguridad.

Mientras el enfoque siga siendo únicamente reactivo (eliminar larva), la recurrencia seguirá siendo una constante.

La evidencia de campo sugiere que los mejores resultados se obtienen cuando:

Se controla la herida
Se reduce la carga microbiana
Se interviene el entorno
Se aplican protocolos de forma continua

En este escenario, herramientas como el ácido hipocloroso pueden aportar valor como parte de un enfoque más completo y técnicamente sustentado.

Como fabricantes y desarrolladores de soluciones basadas en ácido hipocloroso, hemos estado trabajando en la integración de estos protocolos en diferentes contextos (animal y humano), con resultados consistentes cuando se aplican de forma adecuada.

Quedo a disposición para intercambiar experiencias, discutir protocolos o compartir información técnica con quienes estén enfrentando este problema en campo.

Autores:
Blanca Berenice De los Reyes
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