Aproximación epidemiológica para medir y entender el aborto bovino

Publicado el: 27/7/2020
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Resumen

El objetivo del presente artículo es ilustrar algunos métodos para medir la tasa de aborto en bovinos. Así mismo, se describirán algunas de las asociaciones que se han encontrado entre aspectos demográficos, características reproductivas y la subsecuente presentación de aborto. El método de las tablas de vida permite calcular el riesgo de pérdida fetal (aborto) en unos intervalos predefinidos (ej. días o meses) durante la gestación, y la proporción de vacas que abortan. Por otro lado, el método de la densidad de aborto permite calcular el riesgo de aborto en un período calendario definido (ej. por mes) como una medida del número de abortos durante los días en que la vaca estuvo a riesgo. Ambos métodos estandarizan la información y toman en cuenta el cambio en el número de vacas a riesgo de abortar ya que excluye aquellas que ya no lo están porque fueron vendidas, murieron, abortaron o parieron; por ello proveen un resultado más alto, pero también más real de lo que normalmente se calcula. Estas medidas y modelos estadísticos han sido utilizados para calcular la magnitud esperada de aborto en fincas lecheras (cuyo rango varía entre 8-19%) y también para identificar asociaciones entre factores demográficos o características reproductivas de la vaca y el subsecuente riesgo de aborto. Algunos de esos factores serán discutidos incluyendo el efecto de abortos anteriores, número de partos y edad, días abiertos al momento de la concepción y el efecto de la estación. Otros métodos analíticos de utilidad también serán presentados para el diagnóstico de hato de aborto relacionado con la exposición a agentes infecciosos o a otros factores. Estos métodos permiten estimar el riesgo o la proporción de abortos atribuibles a la exposición a un agente infeccioso o a cualquier otro agente que pueda producir aborto. 

Palabras clave: epidemiología, aborto bovino, tablas de vida.

INTRODUCCIÓN

El aborto bovino continúa generando pérdidas económicas importantes tanto en ganaderías de leche como de carne. En fincas lecheras con manejo intensivo, el índice de aborto ha sido calculado entre el 8% y el 19% (1-4). Infortunadamente cuando se realizan estos cálculos al investigar los problemas del aborto, no se han aplicado medidas estandarizadas que permitan estimar la magnitud del aborto de manera adecuada, de tal forma que se pueda comparar entre hatos. En general, se reportan datos crudos, principalmente porcentajes, en los cuales el denominador no siempre incluye la población de vacas a riesgo y tampoco el periodo específico en que la pérdida gestacional ocurre, esto ha afectado la capacidad de comparar entre fincas y también de comenzar a entender los eventos y la naturaleza multi-causal del aborto en las ganaderías. El objetivo del presente artículo es ilustrar una metodología epidemiológica para calcular las tasas de aborto en hatos lecheros que pueda ser utilizada por el médico veterinario como herramienta dentro de las rutinas de investigación de los problemas de aborto.

 

MÉTODOS PARA MEDIR LA TASA Y EL RIESGO DE ABORTO

Se presentan a continuación dos métodos para medir el riesgo y las tasas de aborto. En el primero se describe el uso del método de las tablas de vida en estudios de cohorte, este método permite estimar la proporción acumulada de las vacas que abortan (o de los fetos que mueren), y el riesgo de que una vaca aborte en cualquier momento de la gestación (1, 2, 5, 6). El segundo método permite calcular el riesgo del aborto en un período especifico de tiempo (Ej. el mes o el año o el tercio de la gestación), a través del cálculo de la incidencia o la densidad acumulada del aborto (2). Ambos métodos proporcionan un acercamiento estandarizado para medir las tasas de aborto, en ambos casos es necesario ajustar la población con base en el cambio en el número de vacas a riesgo de abortar en un cierto período del tiempo. Este ajuste permite realizar un análisis más acertado ya que permite evaluar periodos de riesgo específicos durante el curso de la gestación, así mismo es útil para establecer problemáticas y para definir los patrones de presentación de aborto durante el año.

Método de las tablas de vida

Una tabla de vida es un modelo teórico que describe numéricamente el proceso de extinción de una población. Permite determinar las probabilidades de sobrevivir o de morir a una edad o en un momento de riesgo determinado. El método de las tablas de la vida (7) será ilustrado construyendo una tabla de supervivencia fetal. Las tablas de vida utilizan datos actuales del hato para proyectar la tasa total de la supervivencia fetal (lo contrario de la tasa del aborto) y proporcionar un estimativo de los períodos del alto riesgo aborto durante la gestación. Los datos necesarios para construir la tabla de vida se obtienen de todas las vacas que se han diagnosticado preñadas en un determinado intervalo de tiempo específico. Por ejemplo, la tabla se puede utilizar para medir tasa de supervivencia fetal de todas las vacas preñadas diagnosticadas el último año, o de todas las vacas que estaban preñadas durante el año anterior. La siguiente es la información requerida por cada vaca para ser incluida en la tabla de la vida: 

a. Tiempo de preñez (TDP) al momento del primer diagnóstico de gestación.

b. TDP al momento en que se supone que ocurrió la muerte fetal.

c. TDP cuando la vaca murió, fue descartada, o se perdió durante el seguimiento por cualquier razón.

d. TDP al momento del parto de la vaca. 

Aunque este método se conoce como tabla de la vida fetal, realmente lo que evalúa es la pérdida gestacional que ocurre en el periodo de tiempo que existe entre el diagnóstico de gestación y el parto o el aborto. Este método permite analizar de manera más certera la información concerniente a pérdidas gestacionales en intervalos de tiempo específicos así: pérdidas embrionarias (<45TDP), pérdidas fetales (45-260 TDP), y partos prematuros (>260 TDP) (8).

Se debe tratar de recolectar toda la información sobre el tipo de pérdida fetal, incluyendo los abortos que se hayan podido observar directamente, así como las pérdidas que se hacen evidentes al encontrar vacas vacías que habían sido previamente diagnosticadas como preñadas. También se debe prestar atención e incluir la información de aquellas vacas que presentan preñeces cuyos fetos parecen ser de menor edad y tamaño de lo que había sido estimado previamente, o también aquellas cuyo tiempo de gestación parece ser menor comparadas con la fecha de la inseminación. En la práctica, la detección de la mayoría de los abortos se hace de 1 a 3 meses después de su ocurrencia real, por lo tanto, a menudo no es posible obtener la fecha exacta de la muerte fetal. Es importante, sin embargo, que la fecha de la muerte fetal sea calculada tan cerca de lo real como sea posible, así sea un estimativo retrospectivo, y que la fecha de diagnóstico del aborto no sea utilizada para calcular el TDP en momento del aborto (a menos que el aborto haya sido observado realmente). De este modo se puede establecer una mejor aproximación para estimar el momento al cual ocurrió el aborto con relación a un período específico de la gestación, lo cual elimina considerablemente el sesgo que presenta cuando se toma la fecha del diagnóstico del aborto ya que esta última genera un intervalo adicional de 1 a 3 meses el cual no corresponde a la fecha en que la muerte fetal ocurrió. Adicionalmente se debe considerar que muchos programas de computador como por ejemplo el DHIA (Dairy Herd Improvement Association), utilizan la regla de los 152 días para calcular la fecha del aborto de manera automática una vez la información del aborto entra en el sistema. Esto implica que si una vaca en lactancia aborta antes del día 152 de la gestación, su información permanecerá en el sistema sin interrupción, y el programa ajustará la fecha del aborto a los 152 días, es decir que no registra el evento de aborto como si se iniciara una nueva lactancia, ya que la misma no se interrumpe. Por esta razón esta fecha no debe ser considerada para reemplazar la fecha del momento verdadero del aborto, en tal caso, las tasas de aborto así calculadas resultarán sesgadas y producirán resultados equívocos. Algunas pautas (basadas en la experiencia del trabajo de hato) para determinar cuándo ocurrió la muerte fetal incluyen: a) después de ocurrir el aborto puede darse una nueva concepción en promedio 1,5 ciclos después del celo observado luego del aborto, en lotes de vacas manejadas por monta natural, de esa forma la fecha aproximada del aborto puede ser obtenida al estimar el tiempo de preñez es decir la fecha de concepción de la nueva gestación, b) la involución uterina ocurre típicamente durante las siguientes 3-4 semanas que siguen el aborto, a menor tiempo de gestación más rápida será la involución del útero (9). Los médicos veterinarios deben desarrollar sus propias pautas y criterios para calcular la fecha del aborto de manera confiable, ya que esta información solo puede ser obtenida de sus propios resultados de palpación, así mismo, la calidad de la misma dependerá de la disciplina en la búsqueda de los problemas y de los tiempos predeterminados por el profesional para reexaminar vacas durante el periodo de gestación. Es recomendable por ello dentro de la rutina de diagnóstico reproductivo de los hatos, luego de haber realizado un diagnóstico de gestación inicial entre el día 35-60 (o antes si se utiliza ultrasonido), re-examinar los mismos animales entre los días 120-150 y finalmente antes del secado del animal, esto permite evaluar la viabilidad de la gestación o detectar pérdidas de la misma en intervalos de tiempo específicos, lo cual facilita el análisis.

Los datos sobre el TDP indicados anteriormente para cada una de las vacas se incluyen en la tabla de vida utilizando intervalos específicos de la gestación. Estos intervalos pueden ser muy amplios (Ej. 30-40 días) o muy cercanos (de 1 a 2) dependiendo del número de las vacas incluidas en la tabla. En el caso de los hatos pequeños con relativamente pocas vacas, se deben utilizar intervalos más amplios, de otra forma no será posible realizar un estimativo general de los grupos de riesgo gestacional debido a la falta de datos en la mayoría de los intervalos. Intervalos de rangos más pequeños se pueden utilizar para los hatos con un mayor número de vacas. Sin embargo, el intervalo usado en la práctica profesional debe ser constante para poder comparar tasas y patrones del aborto entre los hatos. A continuación se realizará una descripción de la forma como se debe construir de cada una de las columnas que constituyen la tabla de la vida (Tabla 1):

Construcción de la tabla de vida

i: Número del intervalo: i=1 es el primer intervalo de tiempo gestacional donde i=4 es el cuarto intervalo. El número de días en el intervalo en este ejemplo fue fijado aquí en 35 por la conveniencia de la ilustración.

n: Número de vacas preñadas que comienzan cada intervalo. Las vacas se deben incorporar al intervalo al momento en que se diagnostica la preñez. Así, si la preñez de una vaca fue diagnosticada a los 70 días, sus datos serán incluidos en el intervalo del día 66-100. Por la simplicidad, se asumió que las preñeces de todas las vacas en este ejemplo fueron diagnosticadas en el primer intervalo.

a: Número de vacas que abortóo el número de los fetos que murieron en cada intervalo. La designación aquí asume una estimación razonable de la fecha real de la muerte fetal como se discutió anteriormente.

c: Número de animales que fueron censados (eliminadas) durante el intervalo. Esto representa las vacas que murieron, se perdieron del seguimiento, fueron descartadas, o cuya gestación no había avanzado más allá de este intervalo. El ejemplo dado aquí se simplifica para
excluir las vacas preñadas que no habían avanzado más allá de un período dado de la gestación. Se asume que en promedio las vacas censadas durante el intervalo están a riesgo de abortar solamente durante la mitad del intervalo. Al indicar esto en términos del número de vacas, solamente se considera que la mitad de las vacas está a riesgo de abortar durante el intervalo entero.

r: Número de vacas a riesgo de abortar durante el intervalo. Este número representa un ajuste a “n” que considera que las vacas censadas pasan solamente la mitad de su tiempo en el intervalo. Se calcula como: r = n - ½ c 

q: Proporción de las vacas a riesgo de abortar en el intervalo y que realmente abortan durante el mismo, y se calcula como q=a/r. 

p: Proporción de las vacas a riesgo de abortar que no abortan en el intervalo. Se calcula como: p=1- q

h: Incidencia o el riesgo del aborto durante el intervalo (designado a veces como el riesgo o peligro). Asume que las vacas que abortan lo hacen en promedio a medio camino del intervalo, o que las vacas están a riesgo de abortar solamente durante medio intervalo, así: h=a/(r - ½a). 

S: La proporción acumulada de las vacas que continúan preñadas al comenzar el intervalo (o que seguían gestantes al final del intervalo anterior). Este valor representa una medida de la supervivencia total de los fetos. El valor de S para el primer intervalo es por definición 1,0. Si se calcula como Si-1 x pi-1, indicando que la proporción que sobrevive hasta el principio de un intervalo es la proporción que sobrevivió desde el inicio de los intervalos previos por la proporción de aquellos que sobrevivieron durante el intervalo anterior.

La tabla de la vida a continuación presenta un ejemplo del tipo de datos que estarían disponibles históricamente de las vacas por presentación de abortos, muertes, o descartes, y aquellas que llevaron su gestación a término. Los valores del primer intervalo asumen que el diagnóstico de preñez fue realizado por palpación rectal; los intervalos pueden comenzar más temprano si se utiliza ultrasonido para diagnóstico temprano de gestación. Una tabla de tiempo real puede utilizarse como variación de esta tabla, en la cual se incluyen todas las vacas que se encuentran preñadas actualmente, es decir, aquellas vacas preñadas que no han parido o abortado. En este caso las vacas preñadas deben ser eliminadas de la columna (c), indicando el TDP para la fecha de hoy para cada vaca. En este caso el número de las vacas censadas aumentaría para cada uno de los intervalos de la gestación.

La tasa específica de aborto se calcula como 1-P para el intervalo anterior. En esta ilustración, la tasa del aborto es 1- 0,807 o 19,3%. Es importante anotar que si se calcula la tasa de aborto considerando solamente 18 vacas de 100 vacas que abortan entonces la tasa de aborto sería del 18%. Si no se realizara el ajuste necesario tomando en cuenta las vacas censadas en el curso de la gestación, así como aquellas vacas que ya no están a riesgo porque abortaron, se obtendría un índice artificial y de un valor menor al real. En este caso, el aborto se habría subestimado en un 6,7% ({0,193-0,180}/ 0,193), comparado con el valor obtenido en la tabla de la vida. El cálculo del riesgo del aborto para cada período (h) se puede graficar para determinar el periodo de mayor riesgo de muerte fetal (figura 1). Esta información es muy útil para orientar el proceso de investigación, ya que permite definir el grupo de animales que se encuentran en mayor riesgo de abortar para ser muestreados con fines de diagnóstico. Con base en lo obtenido en la tabla 1 y en la figura 1, el riesgo de muerte fetal en esta ilustración hipotética es el mayor durante el segundo tercio de la gestación específicamente hacia el quinto mes.

 

 

 

Método para calcular el índice de aborto

El método de la densidad de aborto se usa para calcular el índice o la tasa de aborto por preñez/vaca/día para un periodo de riesgo definido (meses/vaca, o vaca/años a riesgo). Se debe entender que el denominador cambia dependiendo del número de vacas que se encuentran a riesgo de abortar, de esta forma ajusta el denominador ya que no deben ser incluidas en los cálculos todas aquellas que ya no lo están a riesgo porque murieron, fueron descartadas o vendidas, igualmente las que abortaron y las que ya han parido. Como un ejemplo supongamos que hubo 5 abortos en un mes, y que la suma de todos los días de las vacas preñadas durante el mes era 1200. El índice de aborto sería entonces:

El número de abortos=5/12.000= 0,000417 por vaca/día/preñez a riesgo, o lo que equivale a 0,0417 abortos por 100 vacadías a riesgo o el 4,17%.

En la tabla 2 se proporcionan los datos hipotéticos para calcular mensualmente el índice o tasa de aborto en una ganadería de 1000 vacas. Este método permite estandarizar la información para calcular las tasas de aborto en cualquier período específico de tiempo durante la gestación. Más aun, estas tasas se pueden específicamente calcular por etapas o tercios de gestación para mejor claridad. Por ejemplo, el índice de aborto se puede calcular para cada tercio de la gestación así: vacas con menos de 3 meses, preñez entre 3 y 6 meses, y con preñeces > 6 meses, esto resultará en una mejor aproximación diagnóstica con miras a establecer los patrones de aborto según los periodos de riesgo durante la gestación. 

El número de vacas preñadas por mes a riesgo fue calculado dividiendo el número total de vacas preñadas/día en un determinado mes entre el número de días en el mes. Por ejemplo, 14.777 vacas/día fueron incluidas en el mes de enero lo cual representa 476,7 vacas/mes (14.777/31).

Aproximación al diagnóstico serológico de aborto a nivel de hato

En general, el diagnóstico etiológico de la mayoría de los abortos ha sido difícil de establecer aun para grupos de patólogos que disponen de alta calidad de recursos de diagnóstico (10, 11). Uno de los grandes retos del diagnóstico en poblaciones es poder establecer causalidad entre la exposición a un patógeno y la presentación clínica de enfermedad, en este caso el aborto. Uno de los problemas es que, en general, no se han usado métodos de diagnóstico orientados a su estudio en hatos o grupos de animales (5, 12-14). La serología ha sido una de las herramientas propuestas para el diagnóstico de enfermedades infecciosas que pueden producir pérdida gestacional (15-19), infortunadamente, una de las limitantes más importantes asociadas al diagnóstico serológico es la dificultad de establecer una asociación entre el momento de exposición al patógeno y el momento del aborto, adicionalmente, factores como la vacunación, la prevalencia y dinámica de la enfermedad, así como la sensibilidad y especificidad y los valores predictivos y puntos de corte de las pruebas, hacen que la precisión del diagnóstico sea variable, sin embargo se han descrito metodologías epidemiológicas apropiadas que permiten una mejor interpretación de los resultados (20-25). En esta sección presentaremos unos ejemplos de utilidad para ser utilizados a la hora de realizar una mejor aproximación diagnóstica de hato para el problema de aborto. Esta metodología se fundamenta en utilizar la información proveniente de la comparación entre grupos de animales (casos y controles) (26) evaluados serológicamente. Se trata de contestar sí o no a la pregunta comúnmente realizada acerca de si existe una asociación entre la exposición de una animal a un agente infeccioso y la presentación de aborto en un grupo de animales. Para lograr esto, lo más recomendable es utilizar un diseño de diagnóstico de casos y controles, esto dictará con claridad las pautas a ser utilizadas para seleccionar los animales que van a ser muestreados para realizar pruebas de tipo serológico. En este caso se utilizan muestras de suero sanguíneo de las vacas que han abortado recientemente (los casos) y por lo menos la misma cantidad de sueros provenientes de un número de vacas que aún permanezcan en gestantes, se debe considerar que tanto los casos como los controles sean contemporáneos. Así, estas deben tener más o menos el mismo tiempo de gestación de las abortadas, es decir, que pertenezcan al mismo grupo y por ende que hubieran estado compartiendo el mismo ambiente (los controles) (13). Si los hatos son pequeños y las vacas abortadas no pueden ser identificadas con otras contemporáneas de iguales características tanto productivas como reproductivas al momento del muestreo, entonces se puede prolongar el tiempo del muestreo de las vacas durante un cierto período (incluso hasta un año o más) con el fin de obtener una muestra mayor que sea representativa de los animales que han abortado y de los que no han abortado. Las muestras de suero se pueden congelar con el fin de correr las pruebas al mismo tiempo preferiblemente. Los resultados  serológicos obtenidos se organizan en una tabla de contingencia de 2 x 2 como se muestra más adelante en el ejemplo de las tablas 3 y 4. La primera pregunta sería si hay una relación evidente entre la presentación del aborto y la exposición al agente infeccioso; es decir, si el aborto y la exposición al patógeno son independientes una de la otra. El grado de independencia puede ser evaluado estadísticamente usando una prueba de Chi cuadrado, o la prueba exacta de Fisher. Si el valor P obtenido es < 0,10, entonces se puede tener cierta confianza al concluir que la relación observada entre las vacas abortadas y la exposición al patógeno no ocurrió simplemente por casualidad. La interpretación depende del tamaño de muestra, de modo que para las muestras pequeñas (<30) se prefiere utilizar P < 0,10, mientras que para las muestras grandes (>50), se puede utilizar un valor P< 0,05. Si se obtiene un valor de P grande, como por ejemplo P=0,15 o mayor, entonces se podría concluir con un nivel de confianza razonable que los resultados obtenidos no demuestran ninguna asociación entre el aborto y la exposición. En este punto uno puede parar ya que no habría razón para realizar otros cálculos, o si se prefiere se pueden recoger más muestras para mejorar el poder del análisis y así establecer si existe una asociación verdadera.

 

 

Si se obtiene evidencia de que existe una asociación entre el aborto y la exposición, entonces el paso siguiente es estimar la fuerza de esa asociación. La fuerza de la asociación se puede medir a través de calcular el odds ratio (OR), el cual se utiliza también para estimar la proporción atribuible (PA). El OR indica cuánto mayor es el riesgo de abortar para los animales expuestos comparado con las vacas no expuestas. Por ejemplo, un OR=3 indicaría que la tasa del aborto en vacas expuestas sería 3 veces mayor que en vacas no expuestas. La proporción atribuible PA se calcula como (OR-1) / OR y es un buen estimativo de la proporción de abortos en vacas abortadas y expuestas al patógeno que es realmente atribuible a la exposición. La PA es un parámetro muy importante de diagnóstico de hato ya que esta sí proporciona un estimativo de la importancia de la exposición en el contexto del hato o grupo de animales. Si el OR=3, entonces PA el = 66%, es decir que el 

66% de los abortos en las vacas abortadas y además expuestas a determinado patógeno es atribuible a la exposición. Esta metodología es válida para ser utilizada con cualquier patógeno que afecte la reproducción como IBR, DV B, leptospirosis o brucelosis entre otras, pero no exclusivamente. Vale la pena mencionar que en los procesos de vacunación contra estos patógenos afectan de manera importante la interpretación de los resultados serológicos y por ello los mismos deben ser interpretados con cautela y considerando las últimas fechas de vacunación. Sin embargo, el hallazgo positivo de una asociación entre la exposición al patógeno y el evento clínico, al evaluar múltiples resultados serológicos, permitirá establecer prioridades en términos del control y prevención de uno o varios patógenos específicos, a la vez que permite evaluar el nivel de interacción de ellos en la presentación clínica del aborto. En la tabla 3 se presenta un ejemplo para evaluar el grado de asociación entre el estado serológico de Neospora caninum y un problema del aborto a nivel de hato (27). Aquí el valor P obtenido es significativo (<0,05), indicando que el estado serológico de N. caninum y el aborto no son  independientes (hay probablemente una asociación entre los dos). Un OR de 4,6 sugiere que el índice del aborto entre vacas seropositivas en el hato es 4,5 veces mayor que entre vacas seronegativas y el PA sería del 78% lo cual sugiere que cerca del 78% de los abortos entre vacas seropositivas se pueden atribuir al N. caninum. Se debe resaltar que no es infrecuente el hecho de no encontrar ninguna evidencia de una asociación entre el aborto y N.caninum u otros patógenos en algunos hatos, aún cuando ellos pueden tener una alta prevalencia de infecciones debidas a N. caninum (13). Esta ausencia en la asociación sugiere la presencia de otros factores que pueden variar entre hatos y que puedan predisponer o incrementar el riesgo en las vacas infectadas con N. caninum.

 

 

 

En la tabla 4 se muestra otro ejemplo para establecer causalidad en la infección congénita de N. caninum, en terneras nacidas de vacas seropositivas (28, 29), que puede ser utilizado como uno de los métodos de control de la enfermedad especialmente considerando que la infección congénita es la principal vía de transmisión de N. caninum y por ello perpetúa la transmisión en los hatos, y aunque no incrementa el riesgo de enfermedad en terneras infectadas (30), sí resulta ser un factor de riesgo para la presentación de aborto (31) como vimos en el ejemplo anterior (tabla 3).

La interpretación de los resultados en este caso sería que las terneras seropositivas a N caninum, y nacidas de vacas seropositivas tienen 27 veces más probabilidades de haberse infectado congénitamente comparadas con las seronegativas OR= 27 95% IC (5,9, 122,8), valor p= 0,002. Por otro lado, la proporción atribuible calculada como PA = (OR-1)/OR = 26/27 = 0,963, nos indica que el 96,3% de la infección de las terneras nacidas de vacas seropositivas a N. caninum es atribuible al hecho de nacer de una vaca positiva. Mientras que el 3,7% de las infecciones de las terneras es atribuible a otras vías de transmisión (por ejemplo, la transmisión horizontal).

Factores demográficos y ambientales asociados al aborto

Se presentan a continuación algunos factores que han sido tradicional y empíricamente considerados como factores de riesgo asociados a la presentación de pérdidas fetales en bovinos y que aunque han sido atribuidos como causa de aborto no han podido ser demostrados contundentemente como causas atribuibles de esta patología. Se tomarán como puntos de comparación algunas referencias de estudios realizados en lecherías del Valle Central de California. 

Producción de leche:no se ha demostrado ninguna evidencia clara que establezca una asociación entre el aborto y la producción de leche o grasa (32, 33), quizás debido a las dificultades metodológicas al realizar los seguimientos de grandes poblaciones de vacas para identificar si los cambios en la producción de leche o grasa preceden a la muerte fetal, y si la producción y el aborto son variables que se confunden por la enfermedad que afecta la producción de leche y la viabilidad fetal.

Características demográficas de la vaca:edad y número de gestaciones. En la especie humana, en mujeres con edad avanzada se cree que el riesgo de aborto espontáneo aumenta principalmente con el desarrollo de óvulos envejecidos y la mayor presentación de trisomias. No se han publicado estudios que evalúen específicamente la presentación de trisomias en ganado y tampoco el riesgo relacionado con el aborto. Aunque un estudio planteó la posibilidad de utilizar al bovino como modelo de estudio del efecto de la edad y el envejecimiento con relación a la función reproductiva en mujeres (34). Sin embargo, la edad puede desempeñar un papel importante en la reducción de la capacidad general de una vaca de mantener la preñez por disminución de la función inmune o de otros mecanismos (35). Un grupo de investigadores encontraron recientemente que no existía asociación estadística entre el número de partos, la producción de leche, el número de inseminaciones o el protocolo usado para ello con la presentación de aborto (32). Uno de los problemas al tratar de determinar si la edad es un factor que aumente el riesgo del aborto en vacas lecheras se relaciona con el hecho de que las vacas más viejas son normalmente retenidas en los hatos quizás porque han presentado pocos o ningún aborto en comparación con las que abortan de manera habitual. Así, el riesgo relativo del aborto asociado a la edad se podría ver disminuido en vez de aumentado con la edad porque cada categoría de edad sucesiva representa una cohorte de animales que ha presentado menos número de abortos.

Además, la relación posible entre la edad y la presentación del aborto es confundida por el número de partos de una vaca, que representa el número total de gestaciones en el curso de la vida. Se ha propuesto que a mayor número de gestaciones mayor es el desgaste reproductivo experimentado por la vaca y por ello tienen un mayor riesgo de perder la gestación. Debido a que el número de gestaciones y la edad aumenta de forma paralela y tienen una alta correlación, es difícil separar los efectos del aumento de la edad y el aumento del número de partos en relación con el riesgo del aborto. En un estudio realizado en vacas lecheras usando métodos estadísticos desarrollados recientemente y que podían evaluar los efectos de variables correlacionadas (36), se encontró que el riesgo del aborto aumentó en la medida en que las vacas envejecían (3). Aunque el efecto de la edad era estadísticamente significativo, el efecto era realmente pequeño, de tal forma que por sí mismo no contribuía probablemente de una manera importante con las tasas totales del aborto en la mayoría de los hatos estudiados. El factor edad podría contribuir en la tendencia de encontrar tasas más altas de aborto en criaderos de animales puros en los cuales se conserva una alta proporción de vacas con elevado número de partos, así como para los hatos en expansión en los cuales las tasas de retención de animales aumentan por lo cual no es un factor de descarte.

Sin embargo y en contraste con un cierto dogma que ha prevalecido, el estudio encontró que después de ajustar el riesgo del aborto según el efecto de la edad, este era más bajo en el grupo de vacas con mayor número de gestaciones que en el de las vacas de edades similares con menor número de gestaciones a lo largo de su vida. Algunas posibles explicaciones del porqué las vacas con mayor número de gestaciones tienen un menor riesgo de abortar podrían incluir una predisposición genética a tener mayor fertilidad y fecundidad, en cuyo caso hay un mecanismo común que funciona para mantener la gestación después del día 42. Otra explicación podría ser que las vacas con mayor número de gestaciones y que han sido retenidas en el hato luego de soportar la fuerte presión del descarte, en su mayoría no habían abortado. Así, las vacas de menor riesgo (sin historia de aborto) tenderían a ser sobre-representadas en los grupos de alto número de gestaciones y de vacas retenidas en el hato.

Días abiertos al momento de la concepción: se ha reportado que las vacas que conciben más temprano durante la lactancia (30-60 días) tienen un riesgo más alto de abortar en comparación con las vacas que conciben después del día 60 (3, 36). Aunque se ha encontrado que este fenómeno ha sido estadísticamente significativo, se podría especular que el efecto mismo de la concepción temprana en el hato sobre las tasas totales de aborto es probablemente muy pequeño. De lo contrario, los esfuerzos por incrementar las tasas de preñez después de que el pico de lactancia haya ocurrido en la mayoría de las lecherías, no darían lugar a una disminución perceptible en las tasas de aborto total del hato. Adicionalmente, un estudio concluyó que el número de días postparto no está asociado con las tasas de pérdida gestacional, pero sí la presentación clínica de mastitis, la cual tiende a suceder temprano durante el postparto (32), lo cual podría de alguna manera explicar el mayor riesgo de pérdida gestacional temprano durante la lactancia.

Abortos anteriores:la historia previa de aborto es probablemente el mayor predictor de si la vaca abortará en el futuro (3, 36). Las vacas que han abortado tienden a tener dos veces más probabilidad de aborto en la gestación subsiguiente en comparación con las vacas que no han abortado. Además, las vacas que abortan después del día 75 tienen un riesgo mucho más alto de abortar en la siguiente preñez comparadas con aquellas que abortaban <75 d, y con las vacas que no han tenido un aborto en sus anteriores gestaciones (3). Las vacas que habían abortado y que fueron infectadas con N. caninum tenían adicionalmente un riesgo más alto del tener un aborto subsecuente en comparación con las vacas abortadas y que no estaban infectadas con N. caninum (37). En este sentido existe una excepción notable a la “regla” de que un aborto anterior aumenta el riesgo de presentación de un aborto subsecuente. Las vacas que abortaron su gestación temprano (antes de 75 días) tienen un riesgo más bajo de abortar la siguiente gestación incluso al ser comparadas con las vacas que no abortaron previamente (3). Este efecto protectivo de la pérdida de la preñez temprana puede estar relacionado con un riesgo más alto de aborto en aquellas vacas que concebían temprano durante la lactancia, según lo discutido anteriormente.

Temperatura medioambiental: una opinión común es que las tasas del aborto aumentan durante el verano probablemente debido al fuerte incremento de la temperatura ambiental. Los esfuerzos por establecer una asociación entre la alta temperatura ambiental y el riesgo creciente del aborto, al menos en el Valle Central de California, han sido infructuosos hasta ahora (32, 38). La explicación más probable para el aumento que se observa en el número de abortos durante el verano es que la variación estacional en la concepción, lleva el número de los fetos de riesgo alto (esos 3-5 meses de la edad) a su más alto riesgo durante la variación estacional típica de los meses de verano (39). La variación típica en los fetos entre 3 y 8 meses en la gestación para las lecherías en el Valle Central se presenta en la figura 2. En la mayoría de las fincas, el número de fetos en el período de alto riesgo de aborto entre 3 y 5 meses de la gestación tiende a alcanzar su máximo durante los meses del verano, aun cuando el número total de fetos a riesgo (vaca-día-preñez a riesgo) puede disminuir por esos meses (figura 3). Así, el aumento que se percibe en el número de abortos puede ser un reflejo del número creciente de fetos con un riesgo alto de ser abortados durante esos meses; en general, las tasas totales de aborto tienden a  aumentar durante el verano. Un estudio reciente reportó que la altas temperatura y humedad eran factores de riesgo que podían comprometer la gestación alrededor del día 21-30, pero este modelo no encontró efectos significativos sobre el desarrollo de la gestación luego de este periodo (40).

 

 

 

 

Otros factores ambientales: existen muy pocos estudios publicados en la literatura que investiguen el nivel de la asociación entre los efectos de las exposiciones medioambientales y el riesgo del aborto. Un estudio reportó evidencia de la influencia estacional en fetos abortados que fueron infectados con el N. caninum, (39) y una asociación entre el mes de la concepción y la mayor presentación de casos de momificación fetal (figura 4) (2).

 

CONCLUSIONES

La variabilidad en las diferentes formas para calcular las tasas de aborto puede sesgar la habilidad de detectar factores de riesgo o tiempos de riesgo en la presentación de la infección. Por otro lado, los cálculos adecuadamente realizados permiten realizar hipótesis más posibles y por ende orientan más adecuadamente el diagnóstico. Por diagnosejemplo, el riesgo elevado de presentación de  momificación fetal en vacas que conciben en los meses de septiembre a noviembre en California, podría sugerir que es posible la exposición embrionaria temprana a los agentes frecuentes en aquel momento del año (ej. Virus de la lengua Azul o consumo de alimentos estacionales) (41). La palpación rectal para diagnóstico de preñez no ha podido ser asociada al aborto por lo menos cuando el diagnóstico es realizado por veterinarios experimentados (42, 43), así mismo, un estudio reciente demostró que no había un efecto negativo del diagnóstico de gestación por deslizamiento de la membrana corioalantoidea en bovinos de leche (44). De manera adicional, al utilizar ultrasonido para el diagnóstico temprano de preñez, las tasas de aborto tienden a ser más altas ya que se pueden diagnosticar un mayor número de muertes fetales tempranas (45, 46). También se ha utilizado el diagnóstico ecográfico temprano para estudiar algunos de los factores de riesgo asociados con las pérdidas tempranas de la preñez (47). Los modelos epidemiológicos han resultado de gran utilidad para medir adecuadamente las tasas de aborto, y también para establecer causalidad en los mismos. Estos métodos que han sido utilizados en grandes ganaderías, pueden ser exitosos en nuestro medio, ya que los modelos son flexibles y pueden ser adecuados a cualquier tipo de situación o tamaño de explotación. Se requiere sí de la disciplina en la recolección y organización adecuada de la información, con el objetivo de que los datos analizados sean una correcta representación del problema.

Publicado originalmente en Rev Med Vet Zoot 2009 56:309 -326 

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