Introduciéndonos a la temática del Tambo Inteligente

Publicado el: 17/5/2019
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Las empresas u organizaciones inteligentes se definen como aquellas que tienen una capacidad de reflexionar y aprender, tomando nuevas decisiones a partir de estos procesos (Senge y col, 2014). Reflexión y aprendizaje son características distintivas del ser humano, y por lo tanto, de los equipos de personas que conforman las empresas.

El concepto de “Tambo inteligente” se refiere entonces a aquellas empresas lecheras que apuestan a trabajar y desarrollar su capacidad de reflexionar y aprender a través de la evolución de sus equipos humanos.

En la situación actual de la lechería no es descabellado afirmar que el capital más importante que tienen los tambos son las personas y las vacas son solo unidades de producción. Las empresas lecheras buscan los mejores ordeñadores, guacheros, mixeros, capataces, etc., compiten por tener a los mejores trabajadores. Se sea consciente o no, los tamberos son competidores directos por captar personal: aquellas empresas que logren retener a las mejores personas y conformar equipos de trabajo eficientes estarán en mejores condiciones de enfrentar los desafíos del presente y el futuro.

Tal vez unos de los aspectos básicos o iniciales para poder abordar el aspecto humano en los tambos es estar disponible para hacerlo. De alguna manera, haber llegado a la conclusión de que las personas y el relacionamiento humano son aspectos realmente importantes para el éxito del tambo.

También aceptar que trabajar con personas no es una tarea que resulte fácil y seguramente de que no tengamos herramientas o conocimientos para abordar estos aspectos a nivel del sector lechero. Probablemente hemos pasado por innumerables charlas y cursos de calidad leche, crianza de terneros, gestión de pasturas, alimentación de las vacas, manejo del periparto, etc., pero no hemos tenido suficiente formación en los aspectos de la gestión organizacional humana en el tambo. No visualizamos herramientas, no tenemos un método al cual agarrarnos, no vemos con claridad las formas de trabajo.

En el inicio de esa búsqueda de herramientas, de ese mapa o coordenadas que nos oriente en estas cuestiones, es imprescindible movernos de algunas creencias que están muy arraigadas en todos nosotros.

Como primera creencia cito las siguientes consideraciones: “La gente no sirve, nadie quiere trabajar, son todos unos inservibles”. Estas son opiniones bastante frecuentes de escuchar en el sector lechero. De alguna manera, para muchos el trabajo con los equipos humanos es un verdadero dolor de cabeza y en no pocas ocasiones nos lleva a un estado de enojo permanente, casi crónico. “El que se quemó con leche cuando ve la vaca llora” dice el refrán y lo siento bien aplicable cuando uno aborda estos aspectos en los tambos. Mucha gente está tan quemada que no quiere saber de nada. Tal vez podríamos decir: “cuando ven personas se ponen a llorar”. Movernos de ese lugar tal vez sea uno de los desafíos personales más importantes que enfrentemos y un aspecto clave para evolucionar en la búsqueda de eficiencia empresarial. Algo que podría ayudarnos en ese movimiento, es hacernos la siguiente pregunta: “¿Esto del enojo con las personas es algo nuevo para mí?”, cuando las cosas se repiten una y otra vez en la vida, cuando tropezamos con la misma piedra una y otra vez, es probable que la causa no esté fuera sino dentro de nosotros.

Un aspecto a considerar en ese punto es poder mirar y ver que hay tambos que no tienen los mismos dramas que tenemos nosotros, que hay empresas que gestionan su gente de otra forma, que hay tambos que tienen una lista de personas para trabajar. Buscar conocer esas realidades, tomar contacto profundo con esas experiencias puede ser una herramienta bien valiosa que nos ayude a darnos cuenta de algunas cosas. Tenga presente que en estos procesos siempre está el riesgo de que nuestra mente nos juegue una mala pasada con pensamientos como: “eso no es para mi empresa”, “ese tambo lo puede hacer porque es muy grande”, “con plata todo se puede hacer”. Estos juicios o prejuicios son mecanismos internos que nos inmovilizan, que nos hacen permanecer en el mismo lugar, que nos auto confirman que no hay una salida posible en esto de trabajar con personas.

Una segunda creencia a considerar es pensar que si hago esto más aquello otro voy a conseguir el resultado que espero. O sea, tener una visión lineal de las cosas en donde A + B = C. Es posible que eso funcione en algunas cosas, por ejemplo: si aplico prostaglandina a una vaca ciclando con cuerpo lúteo maduro presente en uno de sus ovarios, la vaca entra en celo.

Sin embargo, este razonamiento lineal de los procesos no aplica al trabajo con las personas. La razón de que esto sea así es que los aspectos emocionales, tales como la tristeza, la angustia, la frustración, el miedo, la desesperanza, el enojo, la ira, etc., no son considerados en una fórmula matemática así como tampoco lo son los factores materiales, de interacción humana o el simple cansancio de una persona. Tengamos presente que la diaria, el diario vivir tiene un peso muy importante en el comportamiento de todos nosotros. Nuevamente aquí debemos estar atentos a pensamientos que nos impiden, bloquean el paso o inhabilitan a estar disponibles para encontrar una forma de trabajar con equipos humanos.

En este punto es bien importante tener claro que una de las experiencias más duras a ser superadas por las personas que se preocupan por el desarrollo humano, por los técnicos y productores que intentan brindarle al personal todo lo que pueden para su bienestar es la decepción.

Debemos ser conscientes que “es necesario aceptar”, que en ocasiones y a pesar de los esfuerzos, podemos tener un resultado no esperado, personas que no responden de una buena manera, que tienen una actitud o toman una decisión que nos desconcierta y decepciona. Es parte del juego, del misterio que supone trabajar con personas, de lo que no conocemos, del aspecto no lineal de la temática humana. El tema aquí es, ¿qué hacemos con esto? ¿cómo manejamos la decepción?, ¿acaso el hecho invalida el trabajo, el esfuerzo en lograr los mejores equipos de personas? Podríamos ver que tampoco es un proceso lineal la producción de leche. O sea, podemos hacer todas las tareas, todos los deberes y los resultados no ser los esperados en el tambo. Entonces, ¿por qué debe ser distinto con las personas?

El trabajo con equipos humanos es un desafío ineludible y una práctica permanente en las empresas u organizaciones denominadas inteligentes en todo el mundo. Estar disponibles para abordar esta temática es un primer paso imprescindible, no hay recetas ni soluciones mágicas, los equipos humanos no son algo que se compre hecho, hay que trabajar con lo que hay en cada empresa, hay que dedicar energía, tiempo, refinar día a día los procesos y fundamentalmente aprender de lo que nos pasa. En esencia, el propósito fundamental de este proceso de trabajo será unir el desarrollo individual de cada persona con un desempeño económico superior. Desde esta perspectiva, los Tambos Inteligentes tienen un futuro prometedor y una fortaleza de invaluable valor, la mayor calidad de vida de sus personas.

Si les interesa seguir conversando sobre estos temas nos vemos en la próxima edición.

Referencias bibliográficas

 
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