La siguiente publicación técnica esta relacionada al evento:
V Congreso Argentino de Nutrición Animal - CAENA 2015

La revolución de los forrajes conservados en Argentina

Publicado el: 21/9/2015
Autor/es:
Información del video
Ver más

Así como la Siembra Directa produjo un cambio que potenció la agricultura argentina, la tecnología que revolucionó la ganadería en nuestro país es el forraje conservado. En las últimas décadas, Argentina tuvo una evolución de la superficie destinada tanto a silaje como a henificación, en busca de una mayor eficiencia productiva de carne y leche.

En los años 90, el 80% del escaso silaje de maíz que se producía era destinado a la producción de leche, siendo poco significativo lo que se destinaba de estos forrajes a la producción de carne. En los últimos años continuó creciendo la superficie picada para leche, pero acompañado de un fuerte aumento de las hectáreas destinadas a la producción de carne (feedlot); lo que indica una evolución hacia sistemas más intensivos de producción. A su vez, en este período, el silaje ha incrementado su participación en la dieta de un 15 a un 40% y su tiempo de uso pasó de 4 a 6 meses, para cubrir baches de producción estacional de forrajes, a todo el año.

Según datos del INTA PROPEFO -Proyecto de Eficiencia de Forraje-, en la campaña 1993/94, se ensilaron unas 80 mil hectáreas de maíz y sorgo, de las cuales el 90% era picado grueso. Veinte años después, en la campaña 2013/14 se destinaron a silaje más de 1,5 m/ha (millones de hectáreas), con un récord de 1,6 M/ha en la campaña 2011/12.

Otro hecho que acompañó esta revolución forrajera que vivió nuestro país fue la adopción del silo bolsa y bunker bien tapados y compactados, dejando atrás los viejos silos puentes. En la campaña 1993/94 el 50% era silo puente y otro 50% silo bunker. Con el trabajo del INTA se comenzó a incursionar en el silo bolsa y gracias al avance tecnológico que se produjo en el último período en cuanto a embolsadoras, en la actualidad el 70% del material picado se almacena bajo esa modalidad y el 30% restante en silo bunker, utilizado mayormente en explotaciones de gran escala cuando el volumen ensilado supera las 900 toneladas.

Las picadoras autopropulsadas utilizadas en Argentina, en su mayoría son las mismas ofrecidas en el mercado mundial, lo cual refleja claramente la alta tecnología que estamos utilizando para elaborar este tipo de forraje conservado. El parque actual de picadoras autopropulsadas es de 856 unidades, con una antigüedad promedio de 7 años, las cuales trabajan unas 1800 ha cada una y 700 hora por compañía. También existe un parque de 400 picadoras de arrastre de 2 ó 3 hileras que permitieron difundir el silaje en nuestro país, y que por su menor capacidad de trabajo (200 ha/día) hoy encuentra su mayor demanda en regiones extra-pampeanas.

En el caso de los henos, si bien son el recurso de conservación de forrajes más antiguos  y a la vez el más utilizado en nuestro país, en general la calidad histórica en Argentina siempre fue muy baja, dado que siempre se consideró al heno de alfalfa solo como la fuente de fibra si darle debida importancia a su calidad nutricional. Entre las principales causas de la baja calidad de este forraje se puede citar el uso de maquinaria de corte inapropiada, como las hélices, la realización del corte en momentos inadecuados con niveles avanzados de floración, rastrillado a velocidades superiores a los 7 km/h y con niveles de humedad inferiores al 35%, deficiente control de malezas y plagas, y el almacenamiento de los rollos a la intemperie. En este contexto, hasta hace 5 años, el promedio de muestras de los laboratorios de calidad de forraje de INTA arrojaban cifras preocupantes que danban cuenta de la problemática, con promedios generales de 15% Proteína Bruta, 56% de Fibra de detergente neutro (FDN), 44% de fibra de detergente ácido (FDA), cuando los valores deseables para estos parámetros serían 18-22%, 40-47% y 32-36% respectivamente.

Actualmente, el heno de alfalfa además de ser considerando una fuente de fibra “clave”, se revalorizó como fuente de proteína de alta calidad al ser incluido como parte de la ración que se prepara y suminstra con los acoplados mixer. Este concepto surge porque un heno de mala calidad limita la capacidad de consumo de un animal que se refleja en una caída de la producción. A su vez, al cosechar la alfalfa con abundante hoja, se transforma en un insumo de alto valor proteico, disminuyendo la necesidad de aportar proteína extra con otros alimentos más caros

La inclusión del heno de alfalfa dentro de la ración, ha producido que en los últimos 5 años se haya experimentando un incremento de la calidad a partir de una mejora en los proceso de henificación y la incorporación de nuevas tecnologías, reflejadas en una mayor adopción por parte del mercado de segadoras con acondicionador, rotoenfardadoras de nueva generación con atador a red y megaenfardadoras. Además se adoptaron sistema procesadores de fibra que van trozando la fibra a medida que la henifican, dejándola lista para ser utilizadas.

En los últimos 5 años, de las 900.000 ha de alfalfa henificadas, el área cortada con segadoras acondicionadoras se incrementó de un 15 % a 31%. Los productores están tomando conciencia del costo que significa la excesiva pérdida de hojas, órgano de la planta que posee el 70% de los nutrientes, provocada por la hélice durante el corte/hilerado y el daño que se produce a la corona de la alfalfa con un corte de mala calidad, que repercute en una disminución de un 20% de la cantidad de materia seca cosechada a lo largo del año.

Las segadoras producen un corte de calidad, una mínima pérdida de hoja por repicado y poseen un sistema de acondicionadores que aceleran los tiempos de secado mediante el quebrado y aplastado de los tallos.

Esta mejora producida en la elaboración de los forrajes conservados, responde a un nuevo paradigma que posiciona a la ganadería frente a un cambio tecnológico donde el animal integra un sistema en el que se le debe suministrar una ración, formada con concentrados energéticos como los granos y silajes de gramíneas, suplementos proteicos como los silajes de pasturas y henos de calidad que además aportan fibra efectiva. A estos ingredientes tradicionales hay que sumarles los nuevos ingredientes que están surgiendo del procesamiento de los granos, muy utilizados en las raciones bovinas a nivel mundial y que están empezando a tener gran disponibilidad en nuestro país debido al creciente nivel de industrialización de los granos en origen.

Estos distintos componentes que brindan la fibra, proteína y energía, deben estar correctamente mezclados entre sí, para de esa forma brindarle al animal una mínima posibilidad de “selección en el comedero”, aumentando de esta forma la calidad nutricional de la alimentación.

Para la elaboración de estas raciones, la herramienta más utilizada son los mixer, los cuales cumplen la función de mezclar, de manera homogénea cantidades controladas de distintos ingredientes, los cuales vienen seleccionados para obtener una dieta equilibrada que permita suministrar los nutrientes requeridos por los animales y mantener las cantidades necesarias para que el tiempo de insalivación y rumia permitan hacer un óptimo aprovechamiento de la dieta.

La ganadería en la producción primaria debe competir por el uso de la tierra con la agricultura y no queda otra alternativa más que la eficientización e intensificación productiva, obtener más kilos de carne o litros de leche por hectárea. El alimento, que por su costo es la base de la producción, debe ser el máximo por hectárea y producido bajo estrictos parámetros de calidad nutricional, por lo tanto deben desarrollarse y aplicarse las mejores tecnologías para su obtención.

 
remove_red_eye 577 forum 0 bar_chart Estadísticas share print
Compartir:
close
Ver todos los comentarios
 
   | 
Copyright © 1999-2019 Engormix - All Rights Reserved