Producción eficiente de leche en condiciones de estrés por calor

Publicado el: 6/4/2020
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El estrés por calor ahora se considera la causa de la mayor pérdida económica para el sector lácteo del mundo. Las razones de esto son el calentamiento global, el aumento de la producción de leche por vaca y la "inmigración" de los sectores lácteos de las regiones templadas a tropicales y subtropicales, donde la demanda de leche en la mayoría de los casos está aumentando.

El estrés por calor afecta negativamente al sector lácteo mundial a lo largo de la cadena de producción, procesamiento y comercialización. A nivel de la granja lechera, el estrés por calor afecta negativamente a las vacas en todas las etapas de la lactancia (incluidas las vacas secas).  La eficiencia de la producción de leche  se reduce debido al efecto negativo que tiene el estrés por calor en la producción anual de la vaca, la reducción en el contenido de grasa y proteína de la leche y un aumento del conteo de celulas somaticas de la leche. La tasa de concepción de la vaca se ve afectada negativamente, lo que conduce a la estacionalidad en la tasa de parto y en el suministro de leche al mercado. También conduce a un aumento en el intervalo de parto, por encima del nivel óptimo. La salud animal es afectada por el el estrés por calor , el que conduce a un aumento de los trastornos de salud y, finalmente , la eficiencia nutricional se ve afectada cuando aumenta la demanda de energía de la vaca para el mantenimiento por el funcionamente de sistemas corporales para mitidgar el caalor (se requiere más alimento para producir una cantidad determinada de leche).

Se han realizado muchas investigaciónes en las últimas décadas, principalmente en sectores intensivos de lácteos ubicados en regiones cálidas, con el fin de desarrollar sistemas efectivos para mitigar el estrés por calor en las vacas lecheras, tratando de adaptarlas a diferentes zonas climáticas y tipos de granjas lecheras.

En las regiones secas del mundo, y donde las granjas requieren edificios cerrados (debido a las condiciones invernales muy frías), se han desarrollado sistemas de enfriamiento "indirectos" (enfriamiento del aire alrededor del galpon). Estos sistemas se basan en la evaporación del agua dentro del galpon, creada por nebulizadores de alta presión o "cplchones mojados".  Bajar la temperatura del aire permite que las vacas pierdan más calor a través de medios de convección.

En las regiones húmedas (donde se encuentran la mayoría de las vacas en regiones cálidas) donde las vacas se alojan en galpones abiertos, se desarrolló un sistema de enfriamiento "directo", basado en una combinación de ventilación forzada de las vacas combinada con secuencias de períodos cortos de mojado de las vacas. En este tratamiento, las vacas pierden calor a través de medios convectivos y evaporativos. Las vacas pueden enfriarse directamente en el patio de espera (antes, y algunas veces entre el tiempo de ordeño), y en la línea de alimentación. Además, las vacas pueden recibir ventilación forzada en el área de descanso. Según los estudios mencionados anteriormente, de 4-6 horas acumuladas de enfriamiento por día, durante todos los días de verano, pueden aumentar la producción anual de leche de vaca y la eficiencia alimenticia en un 5-10% en los meses de verano.

Las investigaciones y encuestas realizadas en diferentes países cálidos y publicadas recientemente, comparan el desempeño de las vacas con y sin enfriamiento en el verano. El enfriamiento intensivo permite a las vacas mantener una temperatura corporal normal (<39.0 C). En comparación con las vacas no enfriadas, las vacas secas y lactantes enfriadas aumentaron su producción de leche en un 10% anual, principalmente al aumentar las vacas en la producción "pico" de lactancia temprana y la persistencia de vacas de lactancia media y tardía. El contenido de grasa y proteína de la leche de las vacas enfriadas en el verano fue 0.4% y 0.2% unidades porcentuales más altas respectivamente y su conteo de celulas somaticas de leche se redujo en 100,000 / por ml de leche. Las vacas enfriadas intensamente alcanzaron una producción de leche de verano y un contenido casi igual al obtenido en los meses de invierno. El enfriamiento de las vacas secas durante el verano aumentó la produccion en su siguiente lactancia, principalmente al aumentar su "pico" de lactancia en 5 kg / día.

Las vacas enfriadas intensamente casi duplicaron sus tasas de concepción de verano en comparación con las vacas no enfriadas, pero todavía fue 10-15 unidades porcentuales más bajas que las obtenidas en el invierno.

Las vacas enfriadas requirieron menos energía de alimentación para su mantenimiento, un hecho que conduce a una mejora del 5-10% en su eficiencia alimenticia de verano (kg de alimento requerido para producir 1 kg de leche).

Con base en estos resultados, recientemente se realizaron estudios económicos para evaluar la rentabilidad de la implementación de medios de enfriamiento en diferentes condiciones de la granja. Estos estudios tomaron en cuenta, por un lado, el costo de enfriamiento (costo de instalación y operación, así como la alimentación adicional requerida para la leche extra producida y, por otro lado, los beneficios económicos debido al enfriamiento de las vacas como son la leche adicional producida, mejora en el contenido de grasa y proteína de la leche, duplicó las tasas regulares de detección de calores y concepción, asi como la mejora en la eficiencia alimenticia.

 Bajo todas las condiciones examinadas (granjas en diferentes climas, diferentes tipos de granjas y diferentes precios de alimentos, energía y leche), la mayoría de los gastos de enfriamiento fueron cubiertos casi por completo por la mejora en la eficiencia de la alimentación. Cuando se tuvieron en cuenta todos los beneficios económicos, el beneficio anual neto por vaca se incrementó en más de un 20% por encima del obtenido en granjas que no enfriaron sus vacas en el verano y, la inversion en equipo de enfriamiento se pago entre un y dos años.  

Además de su valor económico, la reducción del calor al enfriar las vacas, también tiene otros aspectos beneficiosos, que se han vuelto cada vez más importantes en las últimas décadas, como son la mejora del bienestar animal y la sostenibilidad ambiental.

Las vacas estresadas por el calor tienden a pasar más horas paradas, lo que reduce el tiempo de rumia (como consecuencia de la reducción de la actividad y el consumo de alimento). Las vacas enfriadas, aunque "están obligadas" a pasar más tiempo al día de pie (cuando se enfrían), tienden a pasar más horas al día acostadas y rumiando, dos síntomas principales relacionados con la mejora del bienestar de las vacas.

El aumento de la producción por vaca permite la producción de la misma cantidad de leche con menos vacas y vaquillas de reemplazo, ahorrando costos de mantenimiento y reduciendo la emision de gases de efecto invernadero (GEI), principalmente metano, a la atmósfera. Por lo tanto, enfriar las vacas en el verano, a pesar de su uso de electricidad para la operación del ventilador, también puede considerarse "ecológico", ya que reduce la emisión total de GEI en el proceso de producción de leche.

En conclusión, la reducción del estrés por calor, mediante el enfriamiento de la vaca, en cualquier sistema conveniente, mejora el rendimiento de la vaca y la rentabilidad de la granja, mejora el bienestar animal y, al mismo tiempo, ayuda a disminuir el impacto en el medio ambiente al reducir las emisiones de GEI a la atmósfera por unidad de leche producido.

 
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