Principales Indicadores del Patrón Reproductivo y Lactacional en la Vaca Lechera e Importancia del Manejo Preventivo en el Tropico

Publicado el: 2/12/2014
Autor/es: Edil E Araúz S1., Reinaldo De Armas2, Eduardo Araúz Y3 y Joseph Grajales4 M. Sc. 1Ciencia Lechera y Fisiología Animal, Prof. de Fisiología Animal, Adaptación, Estrés y Bienestar Animal, Prod. lechera y Selección Bovina. Lab. de Fisiología Animal y Ciencia Lechera, Depto. de Zootecnia, Universidad de Panamá. 2 Ph. D. Rep. Animal, Centro de Invest. en Biotec. Animal (CIBA), Profesor de Rep. Animal, Biotec. Animal y Salud Animal, Univ. de Panamá. 3, 4 Ingeniero Agrónomo Zootecnista.
Resumen

El control reproductivo es una de las principales tareas técnicas que se requieren en la producción bovina moderna no solo para ser eficiente, sino también para maximizar el potencial de producción y aporte económico de cada hembra con capacidad reproductiva por edad, peso y conformación genética lechera. Como regla general, se puede indicar que las fincas con mayor eficiencia siempre tienen un excelente control de la reproducción. Esto requiere de utilizar los indicadores que aparecen como parte del patrón de la reproducción en los bovinos del tipo leche; tales como: edad y peso al primer servicio y parto, periodo abierto, intervalo entre partos, servicios por concepción, tasa de concepción y tasa de preñez. No obstante, los indicadores lactacionales están circunscritos al patrón biológico y lactacional; por lo cual el ciclo estral y sus fases son determinantes para establecer estrategias y planes preventivos para incrementar el aprovechamiento de la habilidad reproductiva propiamente. Los valores ideales han sido establecidos en base a la apreciación de la biología y a los factores de riesgo que finalmente conducen a las perdidas por fallas en la fertilidad y capacidad procreativa. Los pesos ideales para el primer servicio son 700 a 800 lbs. Para las razas grandes, el cual se debe alcanzar entre los 17 y 22 meses dependiendo del plan de alimentacion que la finca utilice. La raza Jersey debe tener de 500 a 575 lbs para el primer servicio; mientras que el peso al primer parto debe oscilar entre las 950 y 1050 lbs bajo las condiciones del trópico; ya que el peso adulto para la Holstein y Pardo Suizo han sido reducidas por factores de alimentacion, nutricionales, de manejo e influencia del micro clima. Todos los indicadores reproductivos son esenciales para juzgar la eficiencia de de la finca; pero también para evaluar el desempeño de cada hembra con historial reproductivo y lactacional. En consecuencia, la reproducción y la producción son dos procesos complejos que demandan grandes cantidades de nutrientes para que su valor funcional sea también factible económicamente. El cilco estral, el funcionamiento ovárico y los factores hormonales de la reproducción son esenciales para dar el apoyo y la intervención parcial para generar la utilidad lechera, aun en las condiciones tropicales. El uso del registro computarizado, el manejo de la detección del celo, la ejecución de la inseminación, la evaluación de los vientres y el análisis reproductivo preventivo son piezas claves para enrumbar las acciones técnicas y estratégicas para mejorar la eficiencia y la capacidad de producir más leche con más vacas mientras que hacemos el mejoramiento genético vía inseminación artificial. Las razas Holstein, Pardo Suizo y Jersey han pasado por un proceso de adaptación múltiple; reduciendo su unidad somática adulta y ajustando el periodo lactacional. Solo siendo eficientes en el manejo preventivo de la finca lechera con una alimentación balanceada y una salud preventiva podremos garantizar un mayor aporte a la producción lechera de cada país, ser económicos y sustentables en el medio tropical.

Patrón Bioreproductivo y Lactacional e influencia del trópico

El ciclo reproductivo de la vaca lechera determina la oportunidad para que se pueda expresar la capacidad de producción (Gordon, 2004); ya que la capacitación de las glándulas mamarias se determina a través de la gestación, en donde las hormonas mitogénicas y lactogénicas desarrollan un trabajo integral para preparar el complejo mamario y el organismo en general para afrontar el periodo de la producción de leche (lactación). Este periodo esta precedido por la Calostrogenésis,  propia del último mes de la gestación propiamente (Larson, 1974, 1985; Hafez, 2000).  Por ende, la actividad y efectividad reproductiva marca el punto inicial para lograr que la hembra bovina tipo leche puede proyectarse y hacer su contribución biológica y económica en la finca o empresa lechera.

La hembra bovina tipo leche posee un ciclo reproductivo que se activa con la pubertad entre los 8 y 10 meses; sin embargo, entre este periodo y los siguientes 4 a 5 meses se logrará avanzar con el crecimiento musculo esquelético y la maduración glandular hasta alcanzar la meta reproductiva que sería lograr un servicio efectivo. Si el manejo nutricional es apropiado, la hembra nulípara (novilla), deberá alcanzar un desarrollo somático apropiado alrededor de un peso entre los 700 y 800 lb (318 a 363 kg) como requisito para aplicar el primer servicio; especialmente en las condiciones del medio tropical; donde los estándares de peso se encuentran reducidos en un 15% por razones de adaptación, manejo nutricional y salud (Arauz, 2013).  

El peso ideal se logra entre los 13 y 16 meses en las condiciones del clima templado según Nebel (1997); no obstante, en las condiciones tropicales el mismo se encuentra reducido hasta en un 18% por debajo del máximo ideal (850 lb o 386 kg).  De allí, que el primer servicio efectivo es la meta zootécnica y veterinaria ideal para lograr que cada novilla desarrollada en la finca lechera pueda ser objeto de su proyección en el marco de la producción lechera una vez culmine el período de la gestación.

El desarrollo de la gestación toma unos 278 días (Hafez, 1986; De Armas, 2013); habiendo varios factores que ocasionan variaciones en la extensión de la longitud gestacional; tales como: raza, sexo, bienestar y estrés calórico, manejo y control de la salud, clima, perfil nutricional, disponibilidad y consumo de agua y uso de ciertos fármacos. Otros factores o elementos del entorno de la hembra bovina gestante que pueden afectar la duración de la gestación son pastoreo, actividad, la época anual, el peso y sexo del feto, el estrés calórico y el perfil de la alimentación.  

Es evidente que la culminación de la gestación es seguida del parto; cuyo proceso y las derivaciones que se desarrollen durante y después del mismo; especialmente durante el puerperio pueden afectar drásticamente el desarrollo de la capacidad lactacional en su fase crítica para la producción y el aporte económico. Para ello, es preciso que el  parto se desarrolle adecuadamente ya sea de forma natural o atendido y que la involución uterina transcurra sin alteraciones o patologías que comprometan la capacidad de producción en la fase de adaptación metabólica, hormonal y digestiva que requiere el despegue y la estabilidad del periodo de la máxima capacidad lactopoietica; es decir de la producción láctea (Senger, 1997; Holy, 2008). La recuperación puerperal es crucial para la reactivación del nuevo ciclo estral; lo cual también puede incidir negativamente en la próxima lactación; y por ende la rehabilitación uterina y ovárica son necesarios para permitir alcanzar un servicio efectivo nuevamente, lo cual a su vez definirá en gran medida parte reproductiva funcional para expresar posteriormente la capacidad lactacional y la eficiencia general en la vaca lechera (Fricke, 1999).

El patrón reproductivo en la hembra bovina tipo leche ha sido definido a partir de las fases del ciclo estral (proestro, estro, metaestro y diestro), la duración del celo, el momento en que ocurre la ovulación, el proceso de la luteinización y la longitud gestacional; los cuales poseen indicadores cuantitativos como describen Nebel (1997),  Fricke (1999) y Holy (2008). Este patrón biológico es trasferido al patrón reproductivo en el marco zootécnico, veterinario y administrativo en términos de la producción lechera; por lo cual puede utilizarse para la valoración reproductiva y económica.

Los indicadores de la producción de leche están basados en el año reproductivo; en el cual debe ocurrir un parto, establecerse una nueva preñez y desarrollarse el periodo de producción que oscila entre los 245 y 425 días dependiendo del manejo nutricional y reproductivo que se utilice. El periodo de producción ideal es de 305 días, con altas variaciones debidas a razones de salud, nutrición, genética, ambiente, manejo reproductivo, madurez somática y longevidad productiva (Araúz, 2012). Otros indicadores de la producción son el número de lactaciones, la producción de leche ajustada para la 1ra, 2da y 3ra lactación, el equivalente de madurez a 305 días en la tercera lactación, producción inicial, máxima y al cierre. En cada fase de producción es posible determinar la persistencia láctea, el incremento y la decadencia después de la producción máxima o pico de producción (Araúz, 2008).

El perfil lactacional de las razas lecheras más utilizadas en el trópico que son la Holstein, Pardo Suizo y Jersey ha sido modificado debido a las características del medio climático, al modelo típico de alimentación y al sistema tecnológico para producir leche. En consecuencia, el perfil referencial del peso corporal y la producción de leche indicada por Visser y Wilson (2006), para las razas lecheras es superior a las cifras que tipifican el desempeño lactacional.

Es evidente que entre los factores que impiden una mayor producción lechera tropical en las razas especializadas son el estrés calórico (Arauz et al., 2010), la locomoción (Arauz, 2006), el bajo potencial nutricional energético y proteico de las dietas (Arauz et al., 2005), el bajo consumo de materia seca y de carbohidratos estructurales (Arauz, 2005), la presencia de los parásitos externos que compiten por nutrientes (Caballero, 1999) y la baja disponibilidad de forraje verde en dependencia de la época del año, así como problemas del manejo de pasturas, son los principales factores limitantes del potencial fenotípico de las razas especializadas que conocemos (Arauz, 1997). No obstante, es relevante destacar cual es el desempeño lactacional de las razas Holstein, Pardo Suizo y Jersey en las condiciones del trópico; lo  cual es expuesto en el siguiente cuadro (Cuadro l).

La experiencia de las razas lecheras en Panamá es positiva en los entornos microclimáticas superiores a los 450 metros sobre el nivel del mar; especialmente cuando se han realizado los ajustes en infraestructuras y alimentación para facilitar su mejor desempeño reproductivo y lactacional. La producción láctea en la tercera lactación para la Holstein es 7902 kg ± 2445 kg en 361 días, Pardo Suizo 6020 ± 2058 kg en 339 días y en la Jersey 5250 ± 1675 kg  en 325 días (ver cuadro I). Estas cifras corresponden al modelo de producción lechera intensiva con pastoreo rotacional mas suplementación energético – proteica y en ningún de los casos se utilizó la semiestabulación. Cuando la producción de leche fue ajustada por grasa al 4%; las cifras correspondieron para las razas Holstein 6954 kg, Pardo Suizo 6110 kg y Jersey 5880 kg; produciéndose una disminución en el diferencial lácteo entre las tres razas lecheras utilizadas en Panamá y en cuyo caso la ventaja del ajuste le favoreció mayormente a la raza Jersey.

Las cifras anteriores indican que las razas lecheras especializadas logran hasta cierto punto un proceso biológico de acomodo o adaptación al medio climático, a las condiciones de manejo y a la alimentación; por lo cual se derivan ajustes que no necesariamente debemos ver negativamente; sino que por el contrario facilitan al animal el lograr un funcionamiento metabólico y sistémico con mayor bienestar, disminuir los requerimientos nutricionales para el mantenimiento, una menor producción calórica corporal y un menor consumo relativo de materia seca. Como resultado de estos procesos, observamos un menor peso corporal, una menor producción de leche, lo que garantiza un comportamiento adecuado de la salud, la reproducción y así como una producción láctea sustentable para el modelo de producción lechero tropical grado A; aunque las magnitudes sean inferiores a las cifras raciales en los climas templados (Arauz, 2014). Sin dudas este fenómeno se corresponde con la adaptación corporal, metabólica, hormonal y nutricional en las vacas lecheras de las razas Holstein, Pardo Suizo y Jersey en el tropical.

 

Cuadro I: Perfil lactacional de las razas lecheras Holstein, Pardo Suizo y Jersey en vacas adultas (tercera lactación) en el clima templado y en el Trópico (Panama)*.

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Patrón del Ciclo Estral en la Hembra Bovina

El ciclo estral consta de cuatro fases; iniciando con el metaestro, diestro, proestro y estro (ver figura II y III). No obstante, del metaestro al diestro se han de desarrollar de dos a tres ondas de desarrollo folicular; siendo la última onda la que coincide con la caída de la progesterona, la elevación de los estrógenos y el pico de la hormona luteinizante; condiciones estas que conducirán al folículo desarrollado para que se desarrolle la ovulación (Fricke, 1999; Arati, 2006).

 

Figuras II y III: El ciclo estral y el perfil ovulatorio de la hembra bovina.

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En el ciclo estral se reconoce el hecho de que a partir del día 0, donde el folículo dominante es capaz de producir estrógenos; que son los responsables de inducir los signos del celo. Este evento es continuado por la liberación de GnRH generada en el hipotálamo, que ocasiona la descarga de la hormona luteinizante. Esta hormona provoca la ovulación o liberación del óvulo; generando la fosa ovulatoria que evolucionará en los siguientes dos a cinco días; para conformar el cuerpo lúteo.

El cuerpo lúteo producirá progesterona hasta el día 15 al 16 en forma sostenida, para iniciar la regresión entre el día 16 al 18 en caso de que no se haya producido la fecundación del óvulo; ya que en tales condiciones los signos hormonales y bioquímicos del embrión evitaran la liberación de la prostaglandina (PGF) y en consecuencia el cuerpo lúteo seguirá funcionando hasta casi el termino de la gestación (McDonald, 1989: Nebel, 2006). De lo contrario, la caída de los niveles plasmáticos de progesterona favorecerá que se desarrolle un folículo con mayor vigor dominante; pudiendo llegar hasta su condición preovulatoria con suficiente capacidad en la producción de estrógenos, como para producir la aparición del celo. Al mismo tiempo se produce la descarga en forma de pico de la hormona luteinizante al torrente sanguíneo, lo cual ocasiona la ovulación y la posterior la luteinización de la hasta ese momento estructura folicular para conformar un nuevo cuerpo lúteo; cerrando así el ciclo estral e iniciando uno nuevo (ver figura IV).

El ciclo estral se clasifica de acuerdo con los eventos hormonales y citológicos que afectan a los ovarios; dentro del cual se deben producir las ondas foliculares; donde se produce el reclutamiento de los folículos, la selección de los folículos, la dominancia y la atresia folicular en aquellos que no son maduros (ver esquema I y II).

 

Figura IV: El ciclo estral y su división según los eventos que transcurren en el desarrollo folicular, la formación y función del cuerpo lúteo, ovulación y esteroidogenesis en la hembra bovina.

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Esquema I: Eventos citológicos y endocrinos que acompañan el ciclo estral en la vaca.

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Esquema II: Eventos hormonales y citológicos germinales en la Hembra Bovina durante el ciclo estral funcional

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El ciclo estral y la habilitación del servicio reproductivo

El patrón reproductivo incluye un comportamiento de la hembra a través del ciclo estral; sobresaliendo los cambios de conducta que acontecen durante el estro; tal como se ilustra en la figura I. En la fase del estro hay un comportamiento que puede distinguirse en tres fases; el cual ha sido definido desde el inicio del celo hasta las siguientes 8 horas (Fase I), periodo de la receptividad para la monta entre las 8 a 16 horas desde que inicio el celo (Fase II) y el periodo del final del celo que corresponde entre las 16 y 24 horas a partir del inicio del celo propiamente (Fase III). Esta secuencia se ilustra en la figura V y puede utilizarse como referencia para establecer el manejo o prácticas de control reproductivo; tanto en las novillas como en las hembras con historial de partos en producción.

En el manejo reproductivo ideal, la ejecución del servicio está indicada para efectuarse entre las 8 y 16 horas después de iniciado el celo; destacándose que en la fase de implementación reproductiva se definen tres tiempos que son temprana (0 a 6 horas a partir de que la vaca muestra la condición de receptividad a la monta), buena (6 a 10 horas) y la mejor (10 a 15 horas); sin embrago, el tiempo ideal oscila entre las 8 y 18 horas a partir de la aceptación de la monta si es inseminación artificial o entre las 4 a 18 horas si es por monta natural. Es evidente, que a partir de las 18 horas después de que se acepta la monta; los servicios y su efectividad inician una disminución apreciable; por lo cual en el patrón de manejo reproductivo, la inseminación o el servicio por monta controlada después de este tiempo seria evidentemente tarde por razones de la biología reproductiva; impactando negativamente la eficiencia reproductiva general y a su vez la capacidad de producción.

 

Figura V: Fases del comportamiento de la hembra bovina tipo  leche durante el estro.

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El ciclo estral y el perfil ovulatorio son esenciales para el control oportuno de la reproducción en el hato lechero; con miras a obtener un aprovechamiento oportuno del potencial de producción en el ganado lechero (ver Figuras II y III). El perfil del patrón reproductivo puede estructurarse en términos cuantitativos a partir de la fecha del servicio efectivo si es una novilla; o a partir del parto si se trata de una hembra que ha registrado algún parto.

 

Indicadores reproductivos en el ciclo reproductivo y lactacional

El periodo abierto es el tiempo que transcurre entre el momento del parto y el establecimiento de un servicio efectivo que define una nueva gestación en la hembra bovina. Se destaca que el periodo abierto (PA días), periodo gestacional (PG días), Intervalo entre partos (IEP días),  periodo lactacional (PL días) y periodo seco (PS días).

Los indicadores reproductivos están conformados en base al ciclo estral, a la longitud gestacional, al patrón de manejo por biología y economía que hemos impuesto y a la influencia de los factores externos (ambiente y estrés, alimentacion y nutrición, salud y bienestar y potencial de producción láctea).  Por ejemplo, se puede indicar que el ciclo estral incluye un periodo de 21 días, Gestación 278 días, lactación o periodo de producción 305 días, periodo de descanso preparto 30 a 60 días y periodo puerperal de 45 a 50 días en condiciones normales (Senger, 1997; Hafez, 2000; De Armas, 2013).

Este ciclo reproductivo y lactacional también incluye los eventos reproductivos y la fase de producción de leche, por lo cual las cifras de los periodos que conforman el periodo abierto obligatorio (45 días postparto), periodo abierto electivo (45 a 110 días postparto), periodo en producción (240 a 335 días), periodo seco o de recuperación post lactacional (30 a 60 días) e intervalo entre partos (335 a 405) aparecen formando parte del ciclo de la reproducción (Araúz, 2010).

 

Esquema I: Eventos reproductivos y la lactacionales en la vaca lechera.

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Como regla de manejo aplicado en la vaca lechera, el periodo previo al parto es el periodo seco; lo cual es aplicable a todas las hembras que tienen un parto  y han quedado preñadas con la culminación del periodo lactacional. Este periodo es continuado con el parto, la involución uterina y la reactivación ovárica, normalización del ciclo estral y el desarrollo del periodo de producción. Se contempla que dentro del intervalo entre partos, se establece una nueva preñez y en la fase gestacional ocurrirá un crecimiento fetal; que es más marcado entre los cinco y nueve meses de la gestación (ver figura VI).

El patrón reproductivo de la vaca lechera ha sido expresado a través de varios indicadores o índices; los cuales en conjunto permiten valorar el desempeño en reproducción y producción; lo cual aportará su evaluación funcional. En el cuadro I y II se presentan los principales índices de desempeño y eficiencia en la reproducción de la hembra bovina tipo leche.

 

Figura VI: Relación del ciclo reproductivo con el periodo lactacional en la hembra bovina tipo leche.

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Principales índices reproductivos aplicados en la hembra bovina tipo leche

El comportamiento reproductivo y la eficiencia con que se desarrolla son expresados a través de múltiples indicadores cuantitativos; llamados índices reproductivos o indicadores de la reproducción. Estos índices permiten evaluar tanto el desempeño de la vaca como el propio sistema en donde funciona la vaca lechera; en este caso la finca o empresa lechera propiamente. En el cuadro I se muestran los principales índices reproductivos, los cuales se describen rápidamente para lograr su comprehension y utilidad para el manejo y operación de la finca lechera.

 

Cuadro I: Metas reproductivas para el Manejo Ideal en las Fincas Lecheras Modernas.

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Peso y Edad al Primer Servicio (PAPS, EAPS)

El peso y la edad al primer servicio están correlacionados y por ende se deben aplicar ambos criterios para decidir la habilitación del servicio por monta natural o inseminación artificial. Entre los 15 y 18 meses en las razas pesadas se debe lograr un peso entre las 750 y 900 lb; dependiendo del programa de alimentación. Las hembras que se preñan por debajo de la meta mínima de peso, sin dudas presentan problemas al parto, en el puerperio y su producción de leche es reducida en un 35% en comparación con hembras que cumplieron con el peso ideal.

 

Peso al primer parto (PAPP)

Este índice es importante para alcanzar una producción de leche acorde con el potencial de la raza; y a su vez garantizar la restauración ovárica más temprano. Este indicador es muy variable; sobre todo cuando la naturaleza genética de los animales cambia como es el caso de cuando las hembras bovinas son el producto de cruzamientos europeo x indostano, razas pesadas (Holstein, Pardo Suizo) x Razas Pequeñas (Jersey) o medianas (Ayrshire, Guernsey). De allí que es importante contar con los referentes del peso corporal de las razas principales y tomar en cuenta el grado del cruzamiento, la edad y el perfil de alimentacion. En las condiciones tropicales la edad al primer parto en las razas pesadas oscila entre 875 y 1000 lb; lo que indica que el desarrollo somático se encuentra entre 15 y 24% por debajo del patrón corporal (Arauz, 2010).

 

Periodo Abierto Total (PAT) e Intervalo entre Partos (IEPs)

El periodo abierto total (PAT  días) está formado por el periodo abierto obligatorio que equivale a los siguientes 45 días después del parto (PAO días) y el periodo abierto electivo (PAE días) respectivamente. El tiempo que transcurre entre el parto y el establecimiento de una nueva preñez incluye el tiempo que corresponde al puerperio y la recuperación del tracto genital; así como también al tiempo que transcurre entre la finalización del puerperio y el momento en que se establece un servicio por inseminación artificial o monta natural que conduce a una gestación.  El periodo abierto obligatorio para una vaca con parto normal es entre 45 y 50 días; mientras que para un parto distócico se amplifica entre 55 y 80 días; pudiendo ser mayor en el caso de las vacas que se les aplica una cesárea. El periodo abierto obligatorio (40 a 45 días) y el periodo abierto electivo (45 a 105 días) forman el periodo abierto total (Duby y Prange, 2002).

Este periodo abierto total depende en gran medida de cuando se restablece el ciclo estral; por lo cual el aparecimiento al primer celo  y en la primera ovulación pospartal, son factores que confirman el restablecimiento reproductivo, como requisito para conducir a un ciclo estral efectivo y lograr el establecimiento de una nueva preñez; aun en el momento más crítico del metabolismo y de las exigencias nutricionales por la producción de leche.  El requisito zootécnico es que el periodo abierto total debe oscilar entre 50 y 110 días postparto; ya que la extensión de este indicador tiene un efecto curvo lineal sobre el desempeño lactacional y el aporte económico en la finca lechera. En términos prácticos, solamente entre 25 y 35% de las vacas lecheras presentan un periodo abierto conforme a la meta; ya que son múltiples razones que conducen a la prolongación del periodo postparto para establecer la gestación.

Los indicadores de la reproducción determinan una influencia directa e indirecta sobre los índices de la producción de leche y los ingresos que recibe la finca en concepto de la comercialización del producto sin procesar. Estos indicadores pueden ser relacionados con la medida en que se aprovechan los vientres efectivos en la finca y en la economía de la producción (Araúz, 2005).

Los principales indicadores reproductivos del ganado bovino se indican en el cuadro V, los cuáles constituyen valores ideales o muy próximos a la meta zootécnica; aunque puede haber rangos permisibles dependiendo de la variable o índice reproductivo. Estos valores deben constituir una plataforma referencial, sin que ello indique que no hay valores flexibles; ya que en la práctica pueden ocurrir variaciones, especialmente, ampliaciones; como por ejemplo: en el intervalo entre partos, periodo abierto, servicios por concepción, edad al primer parto, número de partos viables, longevidad productiva y duración de la vida útil (Hafez, 1984; Visser y Wilson, 2006).

La causa más frecuente del atraso reproductivo en la vaca lechera es la falla en la detección del celo y la ejecución del servicio fuera del periodo oportuno (Arauz, 2012); sin embargo, también se deben incluir la mortalidad embrionaria temprana (cerca del 30% del total de las causas) como una consecuencia del estrés calórico (Wolfenson et al., 2004; Hansen, 2006), por patologías del tracto genital y la salud uterina (Leach y Allrich, 1999; De Armas, 2014); mientras que la falla reproductiva hormonal y ovárica están determinadas por un perfil nutricional deficitario en la fase crítica de la lactación (Butler y Smith, 1989; Lucy, 2003); donde la condición corporal se ha utilizado como herramienta para ayudar en la enmienda del manejo nutricional y el apoyo a la restauración del ciclo estral para que el periodo abierto total sea inferior a los 105 días después del parto.

El intervalo desde el parto al primer servicio como meta debe estar entre 55 a 105 días cuando la detección del celo y la ejecución de la inseminación artificial son apropiadas; partiendo que no hay problemas en la concepción y supervivencia embrionaria. No obstante, hay una ocurrencia probable y considerable de  fallas en tal sentido, por lo cual, el manejo reproductivo postparto debe ser persistente en maximizar las acciones para culminar con establecer una gestación en menos de los siguientes 105 días después del parto. Los días al primer servicio es un buen indicador de la eficiencia de la detección del celo y ello es útil para el manejador que no tiene un periodo de espera voluntario  al primer servicio  (O`connor, 1999).

 

Esquema II: Composición del periodo abierto en la Hembra Bovina.

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Periodo seco (PS)

El periodo seco es importante para recuperar las reservas corporales, liberar el sistema digestivo de los alimentos con alto contenido de almidones y permitir la recuperación del sistema locomotor. Las vacas también precisan de un periodo seco para regenerar el tejido secretor; el cual ha sido estipulado entre los 60 y 30 días de forma tal que se  puedan preparar el tejido parenquimal mamario para la próxima lactación (Capucco y et al., 1999).  Swanson en 1965 señaló que las vacas que reciben un periodo seco normal, producían de 25 a 38% mas leche que aquellas que no recibieron el periodo seco o que el mismo es muy corto. Este periodo requerido es al menos 30 días para garantizar la buena calidad y producción del calostro (Rastani et al., 2005). Muchos estudios indican que al acortar el periodo seco se beneficia la reproducción postparto en la vaca lechera (Gumen et al., 2003; Watters et al., 2010).

 

Longitud gestacional (LG)

Este indicador es relativamente constante; sin embargo, hay ciertas variantes entre las razas, según el sexo, peso de la cría y entorno microambiental, sobre todo en condiciones de estrés calórico y por manejo propiamente. El estándar para la hembra bovina oscila entre 274 a 278 días (Hafez, 2000); sin embargo, las vacas de la raza Pardo Suizo poseen entre 278 a 288 días. Este valor es de utilidad porque contribuye a la conformación del intervalo entre partos; ya que la otra parte la representa el periodo abierto total; el cual es el de mayor variación. Este periodo es definido siempre y cuando la cría sea viable en términos anatómicos y funcionales y por ende los abortos y partos prematuros no definen una longitud gestacional normal y utilizable zootécnicamente para evaluar la biología y economía de la vaca lechera.

 

Longitud del periodo de producción (LL)

El tiempo que transcurre para la vaca en producción conforma la extensión del periodo lactacional que en la teoría va desde el parto hasta el secado; mientras que en la práctica dicho periodo corresponde al tiempo que la producción de leche fue comercializada; es decir del tiempo postparto se restan los primeros 7 días después del parto a pesar de que la secreción calostral tiene un valor económico importante, pero no para la venta con destino a la industrialización. El tiempo de producción puede ser real y ajustado a los 100 y 305 días; siendo estos más justos para evaluar el potencial lechero. 

Los índices reproductivos y lactacionales mencionados hasta ahora sirven para definir otros indicadores que se traducen en el valor de la eficiencia y del aporte en producción y en consecuencia forman la base para la evaluación económica (González, 2007).

 

Indicadores de la eficiencia reproductiva y lactacional

Otros índices para evaluar tanto la hembra bovina tipo leche como el sistema incluyendo el factor humano pueden expresarse en términos cuantitativos. Entre los índices reproductivos se destacan los siguientes: intervalo entre partos, primer celo observado después del parto, celos observados en los primeros 6 días postparto, periodo abierto al primer servicio, servicios por concepción, índice de preñez al primer servicio, duración del periodo seco, edad al primer parto y abortos. Ver el cuadro III con énfasis en los valores óptimos y el referente ideal.

Estos indicadores pueden aplicarse a la vaca o al rebano; por lo cual si su aplicación es grupal se deben referir al promedio o tendencia central típica en la finca lechera. Cada uno de ellos puede traslaparse al valor económico. Por ejemplo, un intervalo entre partos de 440 días para un hato con una producción promedio para los primeros 60 días postparto de 22 kg/día y una ocurrencia en 30 animales por año representan una perdida proyectada en el siguiente ciclo lactacional de 39,600 kg de leche (60d x 30 v x 22kg); cuyo valor económico total es de $ 21,780.00 si el precio de la leche por calidad es de $.55/kg; aunque eso depende del país y de las políticas de precio (Arauz, 2013).

Otro ejemplo de las consecuencias económicas, es cuando la edad al primer parto aumenta apreciablemente; lo cual impide que la hembra ingrese en el grupo de producción; generando pérdidas económicas. Por ejemplo, una finca que tenga 20 vacas que parieron a los 38 meses en un año; deriva una pérdida en leche del equivalente de una lactancia cuando el promedio en la finca es de 4200 kg; que corresponde en este caso a 84,000 kg de leche y la pérdida de la oportunidad de contar con unas 10 terneras más en el hato si el semen utilizado es el convencional. En términos económicos esto corresponde a $ 46,200.00 por año; además de la falta de unas 10 terneras para reemplazo que pudiesen tener entre 3 y 10 meses.

Otra forma de perder dinero es cuando se gastan servicios extra, cuando se falla en detectar los celos, si se realizan servicios tardíamente, cuando ocurren abortos y en las fallas en la concepción producto del entorno, del animal y de las condiciones de la salud y el metabolismo. De allí, que los indicadores reproductivos presentan valores óptimos y el punto crítico que al superarse conduce a las consecuencias económicas negativas para la finca lechera propiamente. Se entiende que la meta siempre será obtener una cría por año y a partir de ello se logra aprovechar el potencial de reproducción y producción que conducen a los mayores beneficios.

 

Taza de preñez (TDP)

La tasa de preñez (TP) es un indicador de la eficiencia reproductiva de todo el hato lechero y en consecuencia, se precisa tener un sistema de control reproductivo sistematizado con seguimiento sostenido y metas precisas en correspondencia con el ciclo reproductivo y lactacional de la hembra bovina lechera. La TP se calcula convencionalmente según la siguiente fórmula: TP = TDC x TC; donde la tasa de detección de los celos (TDC) se multiplica por la tasa de concepción (TC). No obstante, la tasa de preñez también se determina así: TP = TDC x 1/SPC donde la tasa de detección de los celos se multiplica por el inverso de los servicios por concepción. Sin embargo, Wiltbank (2012) ha definido la tasa de preñez por inseminación artificial así: TP = FV x FT x EDC x EIA donde FV es la fertilidad de la vaca, FT es la fertilidad del toro, EDC es la exactitud en la detección del celo y EIA es la eficiencia en la ejecución de la inseminación artificial.

La ganadería tropical tipo leche evidencia grandes fallas en la detección del celo sobre todo porque los modelos más avanzados se han metalizado en la inseminación artificial y por otro lado existen múltiples factores que afectan la presentación del celo, así como la eficiencia con que nos damos cuenta en el momento oportuno del celo para ejecutar la inseminación propiamente. Adicionalmente, también hay fallas en la ejecución de la inseminación por la variación en la duración e intensidad del celo y por los márgenes en que suele ocurrir la ovulación; condición que está subordinada por el estatus energetico y proteico durante la fase lactacional en sus primeros 120 días. La baja tasa de preñez anual trae como consecuencia la ampliación del intervalo entre partos, un retraso del próximo ciclo de producción y un aumento de los costos inefectivos del manejo reproductivo (Nebel, 1997).

 

Servicio por concepción (SPC):

Esta dado por el número de servicios que se necesitan para preñar una hembra. Este puede variar de 1 a 3 servicios por producción. En un hato con buen manejo en donde se utiliza la inseminación artificial, el promedio de servicio por concepción debe ser de 1.5 (Wattiaux, 2003). La meta de un buen programa de control reproductivo es que cada hembra bovina con la madurez mínima funcional logre concebir una gestación exitosa, mantenga su salud y que la cría se dé un buen material genético (Wilcox et al., 1978;Wattiaux, M. 2003). Esa es una fortaleza biológica de los rumiantes lecheros; especialmente de la vaca; de la cual podemos obtener mucho beneficio siempre y cuando se utilicen las normas de alimentación, cuidado oportuno y manejo zootécnico en el marco empresarial para el trópico.

El valor y la contribución reproductiva de la vaca lechera descansa en su facultad biológica de generar un ovulo fértil, mantener una función glandular y ovárica viable para definir el celo, la ovulación y reconocer una preñez recién producida, sostener la gestación, producir una cría sana con potencialidades genéticas y producir leche durante diez meses. Dicha problemática requiere básicamente mejorar la detección de los celos, ser más eficiente en la implementación de la inseminación artificial, adecuar el perfil de alimentacion en el periodo postparto temprano para evitar los balances energéticos y proteicos negativos simultáneos. En la misma dirección del mejoramiento reproductivo, es necesario utilizar los métodos de sincronización del celo con la inseminación a tiempo fijo. Desde luego que si podemos mejorar la tasa de preñez con inseminación artificial, emplear semen sexado y garantizar un cuidado y desarrollo de los reemplazos oportunamente; las fincas podrán satisfacer sus propias necesidades de novillas con alto valor genético con proyección al medio tropical.

 

Cuadro II: Índices reproductivos más comunes y sus valores óptimos bajo circunstancias ideales.

Principales Indicadores del Patrón Reproductivo y Lactacional en la Vaca Lechera e Importancia del Manejo Preventivo en el Tropico - Image 11

 

Figura VII y VIII: El valor reproductivo de la vaca lechera incluye la gestación, la producción de leche y el aporte genético de la cría.

Principales Indicadores del Patrón Reproductivo y Lactacional en la Vaca Lechera e Importancia del Manejo Preventivo en el Tropico - Image 12

 

El control reproductivo es uno de los puntos técnicos de mayor impacto en la ganadería lechera; sin embargo, los factores antagónicos de la alta eficiencia reproductiva son múltiples y en consecuencia se han implementado estrategias para reducir la influencia de las fallas en la detección del celo, así como la variación en la presentación de la ovulación. Igualmente se han realizado los ajustes en el congelamiento del semen y se han realizado los mayores entrenamientos para los inseminadores para mejorar la tasa de preñez. Se destaca el procedimiento de la sincronización del celo para la inseminación artificial a tiempo fijo; el cual se indica en el siguiente esquema método Ovsynch): Dia 0 (GnRH: 50 – 100 ug) ----- Dia 7 (PGF2α: 25 mg) ---- Dia 9 (GnRH: 50 – 100 ug) ---- [8 – 24 Hrs (IATF)].  Esto ha beneficiado en muchos aspectos a la ganadería de leche; facilitando el control de la reproducción e incrementando la eficiencia del modelo reproductivo y su manejo.

 

Recomendaciones de valor reproductivo para mejorar el manejo de la vaca lechera y el control reproductivo de las fincas cuyo objetivo primordial es la producción lechera:

  1. Mantener un programa de control reproductivo sostenido.
  2. Emplear el sistema de registro funcional basado en la tarjetas individuales.
  3. Integrar los eventos de cada animal a la base genérica de datos.
  4. Procesar y evaluar los registros de cada animal acorde con el ciclo reproductivo y la producción.
  5. Evaluar el plan de alimentación y los controles de salud con tendencia preventiva.
  6. Integrar el manejo incluyendo nutrición, alimentación, salud, bienestar y control reproductivo oportuno.
  7. Evitar que el balance energético y protéico negativo sean marcados (menores de 2.5) durante la los primeros 90 días de la lactación.
  8. Tener un programa de levante de reemplazos con eficiencia y capacidad funcional.
  9. Aplicar el proceso de la evaluación individual atendiendo los índices de reproducción y producción con sentido económico.
  10. Establecer las causales del deterioro reproductivo y lactacional para planificar Las enmiendas y el manejo preventivo.
  11. Separar las fallas reproductivas y de producción por la incapacidad del animal de aquellas por la incapacidad administrativa y la gerencia técnica.
  12. Procurar la selección de los animales con superioridad biológica y económica.
  13. Utilizar semen sexado para incrementar la proporción de nacimientos hembras.
  14. Procurar aplicar los índices reproductivos ideales y prevenir su ampliación.
  15. Establecer la preñez de las novillas por peso y no edad; lo cual debe ocurrir entre las 700 y 850 lb en las razas pesadas y entre 500 y 625 lb en las razas pequeñas como la Jersey.
  16. Supervise el puerperio para contribuir en la pronta restauración del tracto genital cuando hay dificultades en los partos, partos distócicos, retenciones placentarias, traumatismos durante el parto u otros trastornos.
  17. Detectar el anestro postparto temprano para efectuar las enmiendas zootécnicas y veterinarias.
  18. El intervalo entre partos debe ser alrededor de 385 días, los servicios por concepción menos de 1.45 en vacas y menos de 1.25 en novillas y  la detección del celo debe ser alrededor del 95% de las hembras que han ciclado.
  19. Procure una alimentación sostenida para mantener sus vacas al menos con una condición corporal de mínimo 2.75 en los primeros 90 días después del parto.
  20. Procurar el bienestar oportuno de la vaca lechera durante la gestación y la lactación; incluyendo los aspectos de alimentación integral, nutrición prudente, estrés calórico, control de la salud, prevención de enfermedades metabólicas, parasitarias e infecciosas para evitar la alteración del perfil reproductivo postparto; así como del propio rendimiento lácteo.
  21. Utilice el programa de apoyo reproductivo que combina la aplicación de la Hormona de Liberación Gonadotropica (GnRH), con el uso de la prostaglandina para programar la inseminación a tiempo fija; desde luego aplicando la inseminación artificial en forma correcta y en aquellas hembras que su condición corporal la avale; así como el estado funcional de los ovarios propiamente.

Finalmente, la meta más importante del control reproductivo y de todas las estrategias empleadas es potenciar el máximo aprovechamiento de la capacidad lactacional de la vaca lechera a través del control y/o tratamiento oportuno para asistir los procesos reproductivos con eficiencia ya que de la habilitación reproductiva depende el periodo de la producción de leche propiamente. Si somos eficientes en el manejo reproductivo, podemos evitar pérdidas económicas inherentes al atraso para establecer una nueva preñez y a la vez podremos aprovechar el potencial lechero luego de culminar la gestación y una semana adicional por la transición  del calostro a la leche propiamente.

 

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Autor/es
MSc. en Ciencia Lechera y Fisiología animal aplicada, Profesor de Producción lechera, Fisiología animal y Fisiologia de la adaptación
 
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