“Período Permisible de Inseminación” y su Relación con las Estrategias de Desecho.

Publicado el: 14/3/2016
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Introducción.

Tomaré como punto de partida, para explicar lo relativo al “Período Permisible de Inseminación”; el concepto creado por el Dr. David Galligan al que denominó “El Ciclo de la Tecnología Reproductiva”, en el cuál se sintetizan las diversas estrategias utilizadas hoy en día en la reproducción de ganado lechero de alta producción:

 

 

  • Manejo de Vacas en Transición:

Todo buen programa reproductivo debe partir de un adecuado manejo de las vacas en transición incluyendo las 3 semanas previas al parto y el período de vacas frescas post-parto que suele abarcar los primeros 12 o 14 días.

  • Estrategias de Inseminación:

Estas incluyen dos grandes fases: 1) La relacionada con el Proceso de dar primer servicio y 2) La relacionada con el Reenrolamiento (o re-inseminación) de las vacas que resultan vacías al diagnóstico de gestación.

En el primer caso, las estrategias buscan cumplir el objetivo de que todas las vacas reciban oportunamente su primer servicio, lo cual significa generalmente que todos los primeros servicios se den dentro de los 30 días siguientes al fin del “Período Voluntario de Espera” y para ello generalmente se introduce algún sistema de Sincronización de ovulación / Inseminación a tiempo fijo como una especie de “candado de seguridad” para que ninguna vaca reciba su primer servicio después de determinado número de días en leche, digamos 75 u 80 días en leche. El ejemplo típico de una estrategia de este tipo sería el sistema “Presynch-Ovsynch”.

En el segundo caso, las estrategias buscan “re-enrolar” lo antes posible a aquéllas vacas que por desgracia han resultado vacías al diagnóstico de gestación para que reciban semen a la brevedad posible y de esa forma tengan otra oportunidad de concebir, evitándose que acumulen más días abiertos. Las estrategias más comunes en este caso también incluyen algún sistema de sincronización de ovulación con inseminación a tiempo fijo y desde luego que esta estrategia va de la mano con un diagnóstico de gestación lo más temprano que sea posible, para descubrir las vacas vacías a la brevedad, antes de que acumulen más días abiertos.

  • Estrategias para determinar la preñez:

Estas a su vez se dividen en dos: 1) El diagnóstico temprano de gestación después de cualquier servicio, acompañado de los adecuados sistemas de re-sincronización de las vacas que resulten vacías para “re-enrolarlas” lo antes posible y disminuir los días abiertos acumulados

 

 

2) El diagnóstico confirmatorio de gestación en vacas ya dadas como gestantes. Actualmente muchas lecherías lo están llevando a cabo a los 90-95 días de gestación con el fin de detectar lo antes posible aquéllas que han perdido la gestación y ya son vacas elegibles para servicio nuevamente. Posteriormente se confirman nuevamente las gestaciones al secado de las vacas.

  • Estrategia de Desecho

Aún aplicando con la mayor perfección posible todas las estrategias ya mencionadas arriba, llegará el momento en que el productor se encontrará en la situación de decidir si vale o no la pena seguir inseminando determinadas vacas con demasiados días abiertos.

La gran disyuntiva es dar respuesta a la siguiente pregunta: ¿Qué es más rentable para la lechería: conservar la vaca y continuar inseminándola? O bien optar por desecharla y reemplazarla por una vaquilla al parto.

Retribución por la Retención de la Vaca:

Mientras el “Potencial Económico Futuro” de la vaca en cuestión siga siendo superior al “Potencial Económico Futuro” de una vaquilla al parto, la lechería seguirá recibiendo una determinada “retribución” o ganancia por el hecho de conservar la vaca en vez de reemplazarla por una vaquilla al parto.

 

 

Período Permisible de Inseminación:

Mientras siga existiendo una “Retribución por la Retención de la Vaca”, es decir, mientras siga habiendo una diferencia positiva entre el flujo de caja futuro que puede generar la vaca en cuestión y el flujo de caja futuro que podría generar una vaquilla de reposición; seguirá siendo una opción económicamente más rentable el conservar la vaca y no reemplazarla todavía. Seguirá siendo todavía costeable por lo tanto, el continuar inseminándola.

Con el siguiente ejemplo trataré de explicar un poco más este concepto:

 

 

El ejemplo muestra 6 vacas paridas que acaban de llegar al fin de su “Período Voluntario de Espera”, momento en el cuál se enciende el pabilo de la vela y se comienza a “consumir” el “Período Permisible de Inseminación”, representado por el tamaño o longitud de la vela, que a su vez dependerá de varios factores como la edad de la vaca (No. de lactancia), estado de salud, nivel de producción, etc.

Los valores en días que se han asignado a la longitud de cada una de las velas, son arbitrarios y solo sirven para enfatizar que dichos “Períodos Permisibles de Inseminación” pueden variar mucho dependiendo de la edad y calidad de la vaca. En este caso van desde tan solo 280 días en la vaca de 4ª lactancia y producción regular, hasta 480 días en una vaquilla primeriza de alta producción.

 

 

En las vacas que van logrando la concepción podría decirse que la vela se apaga al iniciarse la gestación, de tal forma que en las vacas que logran preñarse en los primeros 3 o 4 ciclos elegibles, su “Período Permisible de Inseminación” queda casi intacto pues la vaca ha logrado la concepción cuando la “Retribución por su Retención” es aún muy alta (el flujo de caja que ella puede generar a futuro es muy superior al que podría generar una vaquilla al parto que la reemplazara).

Por otro lado, en las vacas que continúan vacías (ya sea porque no han podido concebir o bien porque concibieron y perdieron la gestación), la vela sigue encendida y consumiéndose y el “Período Permisible de Inseminación” eventualmente puede llegar a terminarse en el momento en que es más costeable una vaquilla de reemplazo que la vaca en cuestión debido a que el flujo de caja a futuro de la vaquilla es igual o superior al de la vaca en cuestión.

 

 

El gran reto es: Ir apagando la mayor cantidad de velas lo más pronto posible y eso solo se logra a través de Tasas de Preñez altas (> 18%).

Cuando las Tasas de Preñez por ciclo son pobres, digamos 15% o menos, habrá un porcentaje mayor de vacas que no logran concebir sino hasta que la vela está llegando ya a su fin o incluso cuando la vela ya tiene tiempo de haberse terminado, en cuyo caso esas preñeces pueden llegar a tener un valor negativo, lo que significa que era mejor decisión haber reemplazado esa vaca por una vaquilla que haberla preñado. La moraleja sería que hay que lograr preñeces, pero en las vacas indicadas, no en aquéllas en las que la preñez tendría ya un valor negativo.

He ahí la importancia de tener una adecuada Estrategia de Desecho y tomar oportunamente la decisión de “ya no inseminar” determinadas vacas.

 

 

Pero por otro lado --más importante aún-- contar con las estrategias adecuadas que nos permitan preñar una gran proporción de las vacas en los primeros ciclos elegibles, cuando su “vela” está casi intacta y completa (estrategias que se explicaron al inicio de este escrito, al describir el Ciclo de la Tecnología Reproductiva).

La Tasa de Preñez designa a la proporción de “vacas elegibles para servicio” que resultan gestantes en cada ciclo de 21 días. En el siguiente cuadro se muestra lo que sucedería después 12 ciclos de 21 días (o sea, 12 oportunidades), en 4 lecherías que operan con tasas de preñez globales de 12, 16, 18 y 20% respectivamente.

 

 

Ejemplo con la Tasa de Preñez de 12% (0.12 expresado en fracción): Si a 1.00 (total de vacas elegibles en cada ciclo) le restamos la Tasa de Preñez (0.12, proporción de vacas que resultan gestantes en cada ciclo), nos da como resultado 0.88 (proporción de vacas que continúan vacías al terminar cada ciclo).

Si esta proporción de vacas que continúan vacías al final de cada ciclo (0.88) la multiplicamos 12 veces por sí misma (puesto que son 12 ciclos, asumiendo que se mantenga más o menos constante la tasa de preñez), nos da como resultado 0.1960, es decir, el 19.6 % de las vacas de ese hato continuarán vacías después de ese período de 12 oportunidades (después de 292 Días En Leche, con un Período Voluntario de Espera de 40 días, en este caso).

Comparando con el hato que opera con una Tasa de Preñez de 20% y en el que solo el 6.87% del hato continúa vacío después de 292 Días En Leche; veremos que la diferencia es de 12.73 puntos porcentuales, es decir, en el hato que opera con una Tasa de Preñez de tan solo 12% habrá una mayor proporción de vacas a las que puede habérseles acabado ya su “Período Permisible de Inseminación” y continúan aún vacías y por lo tanto deberán ser desechadas porque ya no es rentable obtener una gestación en esas vacas. (Las gestaciones hay que lograrlas en las vacas apropiadas, no en éstas donde la preñez puede incluso tener un valor económico negativo).

Por último, en el siguiente cuadro se muestra un ejemplo de lo que podría estar sucediendo en un hato que logra una excelente Tasa de Preñez de 22% en un determinado ciclo (partiendo de 100 vacas elegibles al inicio del ciclo):

 

 

En la realidad, lo único que podremos medir o cuantificar en este caso es, que se logró servir al 65% de las “vacas elegibles para servicio” y que, en las que se sirvieron, se logró una Tasa de Fertilidad o Concepción del 33.8%.

La proporción de vacas inseminadas en que se logra la fecundación de su óvulo (u oocito), en este caso 0.80 (80%); así como la proporción de embriones que sobreviven hasta el día del diagnóstico de gestación, en este caso 0.42 (42%), no hay forma alguna de conocerlas con certeza de una manera sencilla y práctica.

Sin embargo, no cabe duda que esos 3 grandes escalones de la cascada mostrada en el cuadro anterior, son los que determinan la Tasa de Preñez:

  • Proporción de vacas elegibles que reciben servicio (Tasa de Servicios). Depende de la “Eficiencia en Detección de Celos” y de la adecuada aplicación de sistemas de sincronización.
  • Proporción de vacas servidas en las que se logra la fecundación (Tasa de Fertilización). Depende principalmente de la utilización de semen de buena calidad, manejado y descongelado apropiadamente, así como de una Técnica depurada e impecable de Inseminación por parte de los técnicos que deberán estar aplicando el semen en el momento o tiempo más oportuno.
  • Proporción de embriones que logran sobrevivir hasta el día del diagnóstico de gestación (Tasa de Sobre-vivencia embrionaria, que equivale a 1.00 menos el porcentaje de mortalidad embrionaria expresado en fracción.) Depende de múltiples factores, algunos de ellos de difícil control. Si queremos operar con altas tasas de preñez habrá que lograr las proporciones más altas posibles en cada uno de los 3 escalones.
 
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