Las pasturas en los nuevos escenarios productivos

Publicado el: 16/2/2018
Autor/es:

Un concepto básico nos ayudará a valorizar la importancia de las pasturas perennes y verdeos para los sistemas de carne y leche en la Argentina: con una ocupación algo superior al 10% de la superficie ganadera soportan alrededor del 50% de la carga animal. A ello debe sumarse, en especial para las pasturas perennes, el rol que juegan en el mantenimiento o recuperación de la calidad ambiental frente al avance actual de la agricultura.

 

Es bien conocida la disminución que ha sufrido la superficie ganadera nacional a manos de la agricultura, situación a la que no escapa nuestra provincia, cuya consecuencia directa ha sido una disminución en la oferta forrajera por menor superficie dedicada a la actividad. La situación es más grave aún, si se tiene en cuenta que el número de cabezas no siguió la misma tendencia decreciente de la superficie y que la concentración de animales se produjo en los suelos de menor calidad.

 

Sumado a los conceptos vertidos anteriormente que alertan sobre la complejidad que representa el manejo eficiente de los sistemas pastoriles de carne y leche de la región, agreguemos la creciente variabilidad que está sufriendo el clima y que afecta la producción de forraje. En la Figura 1 se presenta el crecimiento de pasturas perennes templadas a través de distintos años sobre Vertisoles en diversas condiciones climáticas y de manejo.

 

 

Las curvas dibujadas en color negro representan condiciones de producción potencial de forraje con niveles no limitantes de fertilización y/o riego. Por su parte en gris aparecen situaciones de menores niveles de intensificación. A primera vista se observa la enorme variabilidad en producción y distribución de forraje dentro y entre años entre las distintas condiciones de crecimiento. Es obvio que a mayor nivel de recursos proporcionados, la producción se incrementará. Sin embargo si observamos más en detalle, el patrón de crecimiento se repite en los distintos casos con las lógicas diferencias en magnitud. Así como señala la flecha de la figura, independiente del clima (temperatura y precipitaciones – riego fundamentalmente) y del nivel nutricional (fósforo y nitrógeno), la Primavera coincide con los máximos niveles de acumulación de forraje en todas las situaciones.

 

Esta mirada que parece simplista, nos está indicado que la primavera es la estación en la que debemos concentrar los esfuerzos para aprovechar al máximo el momento en que la pastura ofrece la mayor cantidad de forraje. Por lo tanto, cualquier recurso aplicado tendrá la máxima relación beneficio: costo. Por ejemplo si se piensa aplicar fertilizante nitrogenado a una pastura perenne, será a inicios de primavera el momento más adecuado.

 

También es importante tener en cuenta que la persistencia de las gramíneas perennes templadas, como festuca alta, está altamente relacionada al manejo que se haga en primavera. Pastoreos intensos en este momento minimizarán el efecto negativo que la emisión de varas florales produce sobre el número de macollos. Adicionalmente, el uso intenso permite contar con plantas compuestas con elevada cantidad de hojas que redundará positivamente sobre la calidad de la dieta animal.

 

 
 Pastura de festuca alta previo al pastoreo.   Pastura de festuca alta post pastoreo.

 

Muchas veces se aduce que la aplicación otoñal nos permite contar con forraje en invierno. Si bien no es errónea esta apreciación, debe tenerse en cuenta que los verdeos de invierno tienen mayor crecimiento que las pasturas perennes a bajas temperaturas. Por lo tanto, la respuesta será mayor en el primer caso. Dicha situación se grafica en la Figura 2, donde la línea llena representa una pastura perenne y la línea punteada un verdeo de raigrás anual ambos fertilizados con la misma dosis de urea. La flecha indica el momento en que el crecimiento del verdeo duplica al de la pastura. La situación sería similar en verano si consideramos un verdeo de verano como, por ejemplo, el sorgo forrajero.

 

 

En la misma dirección de pensamiento, las dos líneas negras superiores de la figura 1 corresponden a pasturas irrigadas y las dos inferiores sin riego. Aunque hacia fines de primavera y en verano se obtienen las mayores respuestas al agua adicional a las precipitaciones, dado que es la época donde con mayor frecuencia se producirá déficit hídrico.

 

En los párrafos anteriores se buscó hacer una síntesis de la manera más efectiva para lograr la máxima cantidad de forraje en relación al dinero gastado.

 

En una próxima entrega se enfatizará en la eficiencia del forraje cosechado, es decir, qué proporción del forraje crecido es consumido por el animal. Este aspecto sumado al forraje producido, define la cantidad – calidad de forraje ingerido por el animal. Téngase presente que existe una relación lineal positiva entre forraje consumido por el animal y la producción animal lograda.

 
remove_red_eye 77 forum 0 bar_chart Estadísticas share print
Compartir:
close
Ver todos los comentarios
 
   | 
Copyright © 1999-2019 Engormix - All Rights Reserved