Evaluación de diferentes tratamientos en el posparto temprano a vacas lecheras con infecciones uterinas

Publicado el: 12/1/2018
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Resumen

Se evaluó el uso de tratamientos hormonales (GnRH y PGF) y antibióticos (oxitetraciclina) en vacas lecheras Holstein Friesian con infección uterina en el posparto temprano (16.2 ± 3.8 días). Tratamientos: 1) testigo positivo (infectadas, no tratadas; n=30); 2) hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH; n=29); 3) Prostaglandina F2α (Pg; n=25); 4) oxitetraciclina (Ab; n=38); 5) GnRH+Pg (n=25); 6) GnRH+Ab (n=33); 7) Ab+Pg (n=25); 8) GnRH+Ab+Pg (n=29) y 9) testigo negativo (no infectadas no tratadas; n=425). Se evaluó: intervalo del parto a primer celo (IPPC), a primer servicio (IPPS), y a concepción (IPC); número de servicios por concepción (NS) y porcentaje de gestantes (GES). El análisis fue como bloques (hato) al azar y con un arreglo factorial 2 x 2 x 2 (sólo vacas infectadas) y, como covariables la condición corporal al tratamiento (CC15) y la producción láctea (P305d). Se midió la correlación simple entre las variables. Los resultados fueron similares en ambos testigos y no hubo efecto benéfico con ningún tratamiento. GnRH mostró efectos desfavorables en todas las variables, con excepción de GES (P>0.05). No hubo efecto de Pg, Ab, ni sus interacciones (P>0.05). Hubo correlación entre IPPC, IPPS e IPC; y de IPC con NS. Es cuestionable la precisión del diagnóstico por simple observación del moco cervical. El uso preestablecido e indiscriminado de los tratamientos evaluados sólo incrementa los costos y puede ser detrimental para algunos animales.

PALABRAS CLAVE: Metritis, Tratamientos posparto, GnRH, Prostaglandinas, Antibióticos, Vacas lecheras.

El desempeño reproductivo tiene gran influencia en la producción y rentabilidad del hato lechero. Los problemas reproductivos se manifiestan en intervalos prolongados del parto a la concepción, lo que se asocia con periodos más largos de lactancia y la consecuente reducción del promedio diario de producción láctea del hato (1,2). De igual manera, el comportamiento reproductivo afecta el número de reemplazos producidos por vaca y la tasa de desecho. Tanto en los Estados Unidos de América como en México, las causas principales de desecho en el ganado lechero son primero un comportamiento reproductivo pobre y luego la baja producción de leche (3,4,5).

El retorno posparto a la actividad cíclica ovárica normal está influenciado por la presentación de la primera ovulación después del parto, la que generalmente se observa entre los 15 y 20 días. También el tiempo que tarda la involución uterina influye al proceso, lo que normalmente ocurre durante los primeros 30 días posparto, en aquellas vacas que no presentan retención de la placenta, infecciones uterinas ni desarrollo de quistes ováricos (6,7). Las infecciones uterinas durante las primeras semanas posparto afectan el retorno de la ciclicidad y se asocian con el desarrollo de metritis, condición frecuente que se presenta en las vacas lecheras, y se traduce en el retraso de la involución uterina y del reinicio de la actividad ovárica, además de aumentar la formación de quistes ováricos, sobre todo si la infección evoluciona en piometra (8,9). Otro efecto de las infecciones uterinas es la reducción de la tasa de concepción (3,8,9).

En el altiplano y zona norte del país, una práctica común en el manejo reproductivo posparto de las vacas en hatos lecheros de niveles de tecnificación medio y alto, es la utilización de hormonas, antibióticos, y su combinación, para la inducción de la actividad ovárica posparto y el tratamiento de infecciones uterinas. Los tratamientos hormonales de uso común son la hormona liberadora de gonadotropinas, la prostaglandina F2α o sus análogos y el cipionato de estradiol entre otros, los cuales se usan combinados o por separado (8,10,11). En el caso de los antibióticos, los de uso frecuente son la oxitetraciclina, penicilina G, amoxicilina, lincomicina, tilosina y estreptomicina entre otros (12,13).

El presente estudio se realizó con el fin de evaluar el efecto, sobre el desempeño reproductivo, de algunos tratamientos utilizados en hatos de las zonas mencionadas y proveer información objetiva acerca de los resultados de su uso.

Se utilizaron vacas de raza Holstein Friesian de cuatro hatos lecheros especializados del estado de Aguascalientes, México; entre junio de 1997 y marzo de 1998. Los hatos tenían entre 260 y 440 vacas en producción intensiva cada uno, con rendimientos por vaca por año entre 7,750 y 8,802 kg de leche. Las vacas sujetas a tratamiento fueron aquéllas que tenían entre 13 y 24 días posparto (16.4 ± 3.2) y mostraron descarga vaginal sugerente de infección uterina según lo propuesto por Zemjanis (14) y que comúnmente se les designa como vacas “sucias”. El total de vacas revisadas durante el período de estudio fue de 698, de las cuales 238 presentaron infección uterina y se distribuyeron al azar entre los tratamientos, las 460 vacas sanas quedaron como testigo negativo.

Se realizó un examen clínico por vía transrectal a los 15 y 30 días posteriores al tratamiento en todas las vacas, para determinar la evolución de su estado reproductivo y 55 a 60 días después de la inseminación, para el diagnóstico de gestación. Se registró la condición corporal del día del tratamiento con base en la escala de 1 a 5 (15) y los registros individuales de producción láctea mensual. Las fechas de presentación de celos e inseminación artificial correspondieron a las asentadas por los responsables de cada hato, conforme a sus rutinas de manejo. A cada vaca se le dio seguimiento hasta que se diagnosticó gestante o fue eliminada del hato como vacía. Los tratamientos fueron: 1) Testigo positivo: vacas con infección uterina no tratadas (n=30); 2) GnRH: 100ug i.m. de hormona liberadora de gonadotropinas, Ovalyse® (n=29); 3) Pg: 25 mg i.m. de prostaglandina F, Lutalyse® (n=26); 4) Ab: 8 g de oxitetraciclina i.m. en tres aplicaciones en días alternos, emicina LA® (n=38); 5) GnRH+Pg (n=27); 6) GnRH+Ab (n=34); 7) Ab+Pg (n=25); 8) GnRH+Ab+Pg (n=29) y 9) Testigo negativo: vacas sanas no tratadas (n=460).

Con la información obtenida se calcularon los valores de los siguientes indicadores reproductivos: días del parto al primer celo (IPPC); días del parto al primer servicio (IPPS); número de servicios por concepción (NS); porcentaje de vacas gestantes durante su permanencia en el hato (GES) y días del parto a la concepción (IPC). Para el análisis de los datos se utilizó un diseño de bloques (hato) completos al azar, con la finalidad de obtener un estimador de las medias de los tratamientos, y hacer una comparación entre las vacas con infección uterina tratadas y los grupos testigo tanto positivo como negativo (16); las medias se compararon con la t modificada que utiliza SAS para medias mínimo cuadráticas. El modelo utilizado fue:

Y = µ + Hi + δ + Tj + β1(P305ij – P305) + β2(CC15ij – CC15) + ∈ij

donde:

Yij = variable de respuesta

µ = media general

Hi = efecto del i-ésimo hato (bloque, donde i = 1..4)

δ = error de restricción

Tj = efecto del j-ésimo tratamiento (donde j = 1...9)

β1 = efecto de la covariable en su forma lineal de la producción de leche estimada a 305d (P305)

β2 = efecto de la covariable en su forma lineal de la condición corporal al tratamiento (CC15)

ij = error experimental

Además, para estimar los efectos principales de GnRH, Pg, Ab y las interacciones, se analizó la información solamente de las vacas sucias, mediante un diseño de bloques con arreglo factorial 2 x 2 x 2 (17). El modelo utilizado fue:

Y = µ + Hi + δ + Pgj + GnRHk + Abl + (Pg * GnRH)jk + (Pg * Ab)jl + (GnRH * Ab)kl + (Pg * GnRH * Ab)jkl + β1(P305ijkl – P305) + β2(CC15ijkl – CC15) + ∈ijkl

donde:

Yijkl = variable de respuesta

µ = media general

Hi = efecto del i-ésimo hato (bloque, donde i = 1..4)

δ = error de restricción

Pgj = efecto del j-ésimo tratamiento con prostaglandina (donde j = 0 ó 1)

GnRHk = efecto del l-ésimo tratamiento con hormona liberadora de gonadotropinas (donde k = 0 ó 1)

Abl = efecto del m-ésimo tratamiento con oxitetraciclina (donde l = 0 ó 1)

(Pg * GnRH)jk = efecto de la interacción entre Pg y GnRH

(Pg * Ab)jl = efecto de la interacción entre Pg y Ab

(GnRH * Ab)kl = efecto de la interacción entre GnRH y Ab

(Pg * GnRH * Ab)jkl = efecto de la interacción entre Pg, GnRH y Ab

β1 = efecto de la covariable en su forma lineal de la producción de leche estimada a 305d

β2 = efecto de la covariable en su forma lineal de la condición corporal al tratamiento

ijkl = error experimental

Ambos modelos se analizaron con y sin la inclusión de CC15 y P305d como covariables. Cuando se incluyó P305d se usó únicamente la información de tres hatos que contaban con los registros correspondientes; para el resto de los análisis se utilizó la información de los cuatro hatos.

El análisis de la variable porcentaje de gestación (GES), se hizo a través de la transformación arcoseno de la raíz cuadrada de la proporción (16). En forma complementaria se realizó un análisis de correlación simple (17) que incluyó las siguientes variables: IPPC, IPPS, IPC y NS. Los datos se analizaron mediante varianza con el Modelo Lineal General (18).

El efecto de tratamiento (P<0.01) se observó en todas las variables de respuesta, con excepción del IPPC (Cuadro 1) y GES (Cuadro 2). En ninguna de las variables se observó diferencia en las medias entre ambos grupos testigo (P>0.05); tampoco se observaron efectos benéficos con ningún tratamiento. Los resultados obtenidos mostraron que las vacas tratadas sólo con GnRH presentaron un incremento (P<0.05) en la longitud del intervalo del parto al primer servicio (Cuadro 1), más servicios por concepción y más días del parto a la concepción (Cuadro 2). De la misma forma, el tratamiento con GnRH+Pg+Ab aumentó los días del parto al primer servicio (Cuadro 1); mientras que las vacas que recibieron GnRH+Pg presentaron un mayor número de servicios por concepción y un mayor intervalo del parto a la concepción (Cuadro 2). En todas esas variables, las vacas que recibieron GnRH, GnRH+Pg y GnRH+Pg+Ab fueron diferentes de ambos grupos de vacas testigo. La covariable CC15 únicamente fue significativa (P<0.01) con relación a los intervalos parto-primer celo y parto-primer servicio (Cuadro 1). La inclusión de la covariable P305d no modificó la diferencia entre las medias descritas en el párrafo anterior, por lo tanto, los valores presentados en ambos cuadros corresponden al análisis sin la covariable P305d.

 

 

 

En los Cuadros 3 y 4 se muestran los resultados obtenidos en el análisis del efecto de los tratamientos en vacas con infección uterina (modelo con arreglo factorial). Pg y Ab no alteraron (P>0.05) ninguna de las variables de respuesta analizadas ni se observaron interacciones entre los fármacos utilizados (P>0.05). Por el contrario, la aplicación de GnRH aumentó (P<0.05) la longitud de los intervalos parto-primer celo, parto-primer servicio (Cuadro 3), parto-concepción y el número de servicios por concepción (Cuadro 4). El efecto de hato se observó en todas las variables examinadas (P<0.01), con excepción del número de servicios por concepción; sin embargo, la covariable CC15 no fue significativa (P>0.05) para ninguna de las variables examinadas, y la inclusión en el modelo de la covariable P305d no modificó la diferencia entre las medias, por lo que los valores presentados corresponden al análisis sin P305d (Cuadros 3 y 4).

 

 

La razón para no incluir P350d fue que con ese modelo se reduce el número de observaciones.

Las variables que mostraron correlación significativa (P<0.01), con valores superiores a 0.10 e inferiores a -0.10, fueron: El IPPC con IPPS (r=0.52) y con IPC (r=0.15); IPPS con IPC (r=0.32) y ésta última con NS (r=0.78).

Se ha documentado, que las vacas con infecciones uterinas durante el posparto tienden a incrementar los días al primer estro observado, al primer servicio y a presentar menores tasas de concepción(3,8,19,20). Sin embargo, en los resultados obtenidos en este estudio no se observaron diferencias en los indicadores evaluados entre las vacas con y sin infección uterina que no recibieron tratamiento. De hecho sus promedios fueron mejores o iguales que los de vacas que presentaron infección y fueron asignadas a algún tratamiento. Lo anterior coincide con lo documentado por Kinsel et al.(21), quienes realizaron una recopilación de los eventos reproductivos y los tratamientos más utilizados durante el posparto en hatos lecheros de Canadá, y no encontraron influencia de la metritis con o sin la aplicación terapéutica de hormonas (GnRH y Pg) y la tasa de concepción, mientras que en otro trabajo se encontró que la infección uterina incrementa el intervalo del parto al primer servicio, pero no tiene un efecto subsecuente sobre la fertilidad(22). Una posible causa de la discrepancia de resultados y del efecto que se observa con distintos tratamientos, es la forma como se diagnostica la presencia de infección uterina; en el caso de nuestro estudio, puede ser cuestionable la validez del criterio propuesto por Zemjanis(14) como indicativo de infección uterina.

 

 

La aplicación de oxitetraciclina a vacas con infección uterina no mejoró las variables de respuesta evaluadas en comparación con las de vacas que no fueron tratadas. Se sabe que la oxitetraciclina inyectada resulta en una rápida y completa absorción, alcanzando niveles detectables en todos los tejidos del tracto reproductor 24 h después de haberla inyectado(23). Sin embargo, la falta de efectividad de los antibióticos puede variar según dónde y cuándo se utilice, ya que depende de la microflora infectante, el ambiente endocrino del útero y la condición general de salud del animal. De hecho, se ha demostrado un incremento a través del tiempo, en la resistencia bacteriana a la mayoría de los antibacterianos comúnmente utilizados para el tratamiento de problemas reproductivos(22,24, 25,26). Estudios realizados con exudado uterino, han mostrado que la susceptibilidad de Actinomyces pyogenes, principal bacteria relacionada con metritis, a diferentes agentes antimicrobianos es variable, y que la mayoría de las bacterias aisladas en exudados son resistentes a oxitetraciclina, entre otros antibióticos(26).

En el trabajo que aquí se presenta, el uso de Prostaglandina F2α no mejoró ninguna de las variables analizadas con relación a lo observado en animales que no recibieron tratamiento, con y sin infección uterina. El efecto principal de la PGF2α es mediado a través de la eliminación de un cuerpo lúteo y a través del incremento de las contracciones uterinas(27), lo que es importante porque se ha observado que vacas con fase lútea prolongada son usualmente aquéllas con anormalidades uterinas, lo que inhabilita al útero a producir PGF2α(28). Posiblemente la PGF2α no tuvo efecto alguno porque las vacas tratadas a los 16.2 ± 3.8 días posparto aún no tenían un cuerpo lúteo formado al momento de la aplicación de esta hormona y ya habían desarrollado una infección. En algunos trabajos se ha mencionado que la aplicación de prostaglandinas en forma predefinida a todos los animales no garantiza el mejoramiento de los parámetros reproductivos. McLeod et al.(29) encontraron un bajo porcentaje de vacas con respuesta al efecto de prostaglandinas, lo que relacionaron con la ausencia de tejido lúteo dado los bajos niveles de progesterona encontrados en suero. Otros investigadores tampoco encontraron efectos benéficos en los parámetros reproductivos evaluados con la aplicación de PGF2α con fines terapéuticos en vacas lecheras a los 30 días posparto(30,31).

En el presente estudio, el uso de GnRH afectó tanto las variables relacionadas con el reinicio de la actividad ovárica (IPPC y IPPS), como las variables relacionadas con la fertilidad (NS e IPC). La aplicación de GnRH a los 16.2 ± 3.8 días posparto, pudo provocar la ovulación y formación de un cuerpo lúteo, induciendo una fase progestacional, o bien, pudo ser aplicada cuando las vacas se encontraban en esa fase, favoreciéndose la probabilidad del establecimiento de una infección.

Está bien documentado que la primera ovulación y el primer estro posparto marcan el retorno de la actividad cíclica del ovario, y que aproximadamente el 50 % de las vacas no manifiestan celo con la primera ovulación, la cual ocurre en promedio entre los 17 y 37 días posparto (rango de 6 a 87 días) pero al día 25, al menos el 75 % de las vacas han ovulado(32,33). Benmrad et al.(8) observaron que la aplicación de GnRH a vacas lecheras con puerperio normal y anormal entre los 10 y 14 días posparto, incrementa el porcentaje de vacas ovulando, en comparación con las que no reciben ningún tratamiento, aunque las vacas con puerperio anormal presentan intervalos al primer celo más largos que las vacas sin problemas en el posparto.

Por lo general, el útero infectado tiende a mantener un cuerpo lúteo, conservando a las vacas en estado progestacional, lo que inhibe la ovulación y favorece el desarrollo de infecciones uterinas(6). Holt et al.(22), citan que vacas con retención de membranas fetales e infección uterina, presentan concentraciones de progesterona mayores de 1 ng/ml de suero y éstas se mantienen elevadas hasta por tres semanas en comparación con vacas sanas que presentan fase lútea de duración normal (15-19 días).

En el presente estudio, los tratamientos que incluyeron GnRH tuvieron efectos detrimentales también sobre las variables NS e IPC; se requirieron más servicios por concepción en las vacas que recibieron tratamiento con GnRH. Sin embargo, el porcentaje de vacas gestantes (GES) no fue afectado por ningún tratamiento, probablemente por la forma en que se midió esa variable, de ahí que el IPC y NS sean mejores indicadores en términos de eficiencia reproductiva.

En el presente estudio la condición corporal registrada al momento del tratamiento afectó los intervalos del parto al primer celo y del parto al primer servicio. Diferentes estudios han demostrado la influencia de la condición corporal como factor de riesgo para el reinicio de la actividad ovárica posparto, lo que generalmente se observa cuando las vacas pierden peso corporal durante los dos primeros meses posparto. La condición corporal per se ha sido relacionada con el anestro, en donde la magnitud de la pérdida de peso, en vacas durante los primeros 60 días posparto, ha sido asociada con un efecto negativo en la tasa de preñez(9,36).

Cuando se incluyó en el modelo la covariable P305d, ésta fue significativa sólo en las variables IPPC e IPPS; sin embargo, se ha observado que la producción de leche no es un factor de riesgo en el retraso del reinicio de la función ovárica posparto. Diferentes estudios han citado que no es la producción de leche por si misma, sino el balance energético de la vaca, lo que es capaz de influenciar positiva o negativamente la actividad ovárica después del parto(34,35,37).

Con base en la información analizada, se puede concluir que no hubo diferencia entre las vacas no tratadas, con y sin infección uterina. Entre los tratamientos, el uso de GnRH tuvo un efecto detrimentral en la mayoría de las variables evaluadas; la utilización de PGF no presentó ningún beneficio así como tampoco el uso de antibióticos, los cuales al usarse de manera indiscriminada, aumentan los costos e imponen restricciones al uso de la leche. La información generada por este trabajo, sugiere la necesidad de revisar objetivamente los criterios para definir en qué animales es pertinente prescribir el uso de fármacos, para resolver problemas de metritis posparto, en lugar de optar por tratamientos rutinarios, similares para todos los animales, sin contar con un diagnóstico y pronóstico más confiables para cada individuo.

 

AGRADECIMIENTOS

Se agradece al C. Jorge de Anda, establo El Sol; C. Salvador González, establo Villa de Guadalupe; C. Enrique Muñoz, establo San José de Buenavista I; C. Miguel de la Cruz, establo El Diamante.

 

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