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Estrés calórico es dañino para sus vacas: suplementar con vitaminas B protegidas puede ayudarles

Publicado el: 14/7/2021
Autor/es: Hélène Leclerc, MSc - Soporte Tecnico, Investigación y Desarrollo, Jefo Nutrition Inc., St-Hyacinthe, Quebec, CA

Las vacas lecheras son muy susceptibles al estrés calórico y la manera que tienen para adaptarse es reduciendo la producción de leche. La mitad de esa reducción se debe al decremento en el consumo de materia seca; la otra parte corresponde a los cambios que ocurren en el metabolismo como la modificación en el uso de la glucosa en la glándula mamaria para favorecer a otros tejidos, reduciendo su disponibilidad para la producción de leche; la disminución en la rumia y en la absorción de nutrientes, así como un incremento en los requerimientos de mantenimiento para disipar el calor (Baumgard et al., 2012).

El estrés calórico es particularmente perjudicial para las vacas altas productoras actuales que han sido seleccionadas genéticamente para la productividad. Estos animales tienen una gran cantidad de masa corporal que por su metabolismo genera gran cantidad de calor, esto explica por qué son menos tolerantes a los incrementos en la temperatura ambiental (Rhoads, 2017). Aunque se realicen maniobras de manejo para reducir el efecto del estrés calórico, las pérdidas económicas relacionadas con este fenómeno llegan a ser cercanas a un billón de dólares en Estados Unidos (St-Pierre, 2003). Estas pérdidas se deben a la reducción en la producción de leche, grasa y bajo rendimiento reproductivo.

¿A qué temperatura podemos identificar que las vacas están sufriendo por estrés calórico?

La herramienta llamada índice Temperatura-Humedad (THI, por sus siglas en inglés), fue diseñada para identificar cuando el estrés calórico puede afectar el desempeño de las vacas lecheras. Temperatura y humedad deben ser consideradas ya que en conjunto pueden tener peores efectos. Por ejemplo, en una misma temperatura el THI puede incrementar o disminuir por efecto de la humedad. El THI es una tabla con un código de color que muestra la severidad del estrés calórico, donde el umbral donde comienzan a sufrir estrés calórico es 68 y los efectos más negativos estarán arriba de 90 (Collier et al., 2012). Con un THI de 68 los productores deben comenzar a hacer ajustes nutricionales y en manejos para reducir el impacto sobre el ganado. Un ejemplo con un THI de 68 que es una temperatura de 23 oC y una humedad de 40% (Anexo 1). La temperatura y la humedad se deben medir dentro del corral donde están los animales y no solo usando la referencia de las estaciones climáticas locales. La duración del estrés calórico tiene impacto en el desempeño reproductivo y en el tiempo de recuperación.

Las vacas comenzarán a reducir la producción de leche a partir de un THI de 68 o en algunos casos con THI’s más bajos. Esto se demostró en un estudio realizado en la Universidad de Arizona con vacas produciendo 35kg de leche al día. La producción de leche cayó 2.2 kg al día cuando el THI promedio fue de 68 (65 a 73). Esto sugiere que el enfriamiento de las vacas debe comenzar cuando el THI alcanza 65 (Collier et al., 2012). El máximo impacto en la produción de leche ocurre entre las 24-48 horas después del estrés calórico.

Un animal con estrés calórico se adaptará de modo diferente que un animal no estresado. No van a movilizar el tejido adiposo para compensar la reducción del consumo de materia seca (energía), sino van a usar la glucosa como fuente de energía principal (Tao et al., 2016, Baumgard et al.,2012).

El estrés calórico en las vacas secas tiene un impacto negativo tanto en el desempeño de la madre como del becerro.

El desarrollo de la glándula mamaría durante el periodo seco se compromete cuando las vacas sufren estrés calórico impactando directamente el desempeño productivo en la siguiente lactancia (Tao et al., 2011). Un resumen de varios estudios realizados bajo condiciones de estrés calórico durante todo el periodo seco resultó en un decremento en la producción de leche de casi 4 kg al día en la siguiente lactancia. Cuando el estrés calórico solo ocurrió durante el periodo de reto, la reducción en la producción de leche fue de 2.2 kg al día (Tao et al., 2011).

Los becerros nacidos de vacas que enfrentaron estrés calórico durante el periodo seco tendrán un menor peso al nacer y menos peso y altura a los 12 meses de edad. Estas vaquillas quedarán preñadas a mayor edad y requerirán más servicios por concepción que vaquillas que sus madres no sufrieron estrés calórico al final de la gestación. El rendimiento se reducirá en 5 kg por día en la primera lactancia de estas vaquillas por los primeros 245 días en leche (Dahl et al., 2016).

Estrés calórico antes y durante el periodo de inseminación afectará el desempeño reproductivo de las vacas y de su progenie.

Cuando las vacas sufren de estrés calórico la expresión de calores se reduce, debido a la disminución en la producción de estradiol, así como la calidad de los ovocitos. La baja calidad del óvulo puede influir en la viabilidad del embrión (Santos, et al., 2011). El desarrollo temprano del embrión hasta los 6 días se afecta cuando la temperatura corporal de la vaca alcanza los 38. 9˚C (Hansen et al., 2012). Esto explica la baja tasa de concepción y preñeces que se observa en los meses de verano, cuando las vacas sufren estrés calórico. Le tomará los 40 a 60 días siguientes tras recuperarse del estrés para regresar a una fertilidad normal.

Estudios recientes muestran una asociación entre el estrés calórico durante la inseminación y la producción de leche de la progenie. La futura producción de leche de las vaquillas nacidas de vacas con estrés calórico durante toda la gestación fue entre 82 a 399 kg más baja que vaquillas hijas de vacas en un ambiente termoneutral (Rhoads, 2017).

¿Qué podemos hacer para reducir el estrés calórico en las vacas lecheras?

Utilizar sistemas de enfriamiento, reducir la densidad de población en los corrales son algunas herramientas de manejo que ayudan a reducir el estrés calórico durante el verano. Proporcionar agua limpia junto con algunos ajustes nutricionales aliviarán el riesgo de reducir el desempeño productivo.

La suplementación con vitaminas del complejo B protegidas en la dieta durante el periodo de transición y de lactancia es también benéfico para reducir el impacto del estrés calórico. Las vitaminas B son nutrientes esenciales que tienen funciones específicas en el metabolismo de la energía y la proteína, dentro de la respuesta inmune, el desarrollo folicular y la supervivencia embrionaria. Algunas vitaminas B como la biotina (B8), cobalamina (B12), ácido pantoténico (B5) y la riboflavina (B2) son también cofactores enzimáticos importantes involucrados en la síntesis de glucosa, que ocurre en el hígado. La función hepática es crucial y vitaminas B como el ácido fólico (B9), B12 y colina son nutrientes involucrados en los mecanismos que reducen la infiltración de grasa en el hígado.

Alimentar con vitaminas B protegidas mejora la producción de leche y el desempeño reproductivo en condiciones de estrés calórico.

Las vacas suplementadas con una mezcla de vitaminas B protegidas durante el período de estrés térmico produjeron 3,8 kg más de leche corregida por energía por día en comparación con las que recibieron biotina no protegida. Esta suplementación ha permitido mitigar el impacto negativo del estrés calórico (Gressley et al., 2018) (Figura 1).

Figure 1. Efecto de una mezcla de vitaminas B protegidas para la Lactación sobre la producción de leche corregida por la energía durante el estrés calórico. (Gressley et al., 2018).

Estrés calórico es dañino para sus vacas: suplementar  con vitaminas B protegidas puede ayudarles - Image 1

Se realizó un estudio en el norte de México durante el verano, donde el desempeño reproductivo es drásticamente reducido por el estrés calórico; se mostró una mejora en el desempeño reproductivo cuando la ración se suplementó con una mezcla de vitaminas B protegidas durante el periodo de lactancia (Leclerc et al., 2016) (vea Figura 2.).

Figure 2. Efecto de una mezcla de vitaminas B protegidas para la Lactación sobre el desempeño reproductivo durante estrés calórico.

Estrés calórico es dañino para sus vacas: suplementar  con vitaminas B protegidas puede ayudarles - Image 2

MENSAJE FINAL

La vaca lechera se adaptará al estrés calórico modificando su metabolismo para reducir el gasto de energía. La producción de leche y el desempeño reproductivo se impacta negativamente resultando en pérdidas económicas para el productor. La suplementación de una mezcla de vitaminas B protegidas para la transición y la lactancia es una herramienta innovadora ya que proporciona recursos a las vacas lecheras para contrarrestar el impacto del estrés por calor y mejorar el desempeño.

ANEXO

AJUSTES DE MANEJO Y ALIMENTACIÓN PARA MINIMIZAR EL ESTRÉS CALORICO EN VACAS LECHERAS

 Estrés calórico es dañino para sus vacas: suplementar  con vitaminas B protegidas puede ayudarles - Image 3

Estrés Severo ritmo respiratorio excede las 120 a 140rpm. Temperatura rectal arriba de 41°C (106°F)

Referencia: Collier et al., 2012

Referencias bibliográficas

 
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