Efecto de un suplemento sólido de ácidos grasos poliinsaturados sobre el perfil de ácidos grasos de la leche bovina.

Publicado el: 27/12/2013
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Resumen

La leche contiene un exceso de ácidos grasos (AG) saturados potencialmente aterogénicos  y valores bajos del 9c, 11t 18:2 llamado ácido linoleico conjugado (CLA) o ácido ruménico (AR) cuyas proporciones pueden modificarse a través de la alimentación. El objetivo fue conocer el efecto del consumo de un suplemento a base de AG poliinsaturados (Oralac® , OR) sobre el perfil de AG de la leche con especial énfasis en la disminución de la fracción hipercolesterolémica (C12:0, C14:0 y C16:0), el índice de aterogenicidad (IA), el aumento de la concentración del AR  y los niveles de ácido vaccénico (AV, t-11 C18:1 ), t9 C18:1 y t10 C18:1. El ensayo fue realizado en un establecimiento comercial (Totoras, Pcia de Sta. Fé, Argentina) durante 45 días con 8 vacas Holando Argentino en lactancia temprana (50,9±7,9 días posparto, LT) y 8 en lactancia media (135± 12,4 días posparto, LM). Los animales recibieron (MS, por vaca/día) 6,9 kg de concentrado, ensilaje de maíz planta entera (12 kg), rollo de alfalfa (1,8 kg) y pastura (verdeos de avena al comienzo de la prueba y luego alfalfa pura. El OR (0,7 kg/vaca/día; 90% de MS y 68,6% de grasa con 10,3% de C16:0, 3,9 % de C18:0, 24,9% de C18:1, 45,6% de C18:2, 4,8% de C18:3, 0,6% de EPA, (C20:5) y 1,0% de DHA (C22:6) fue peleteado con los demás componentes del concentrado. Las mediciones fueron realizadas antes del suministro del OR (Inicial), a los 30 (D30) y 45 (D45) días de suplementación. Las diferencias Inicial-D30-D45 en el perfil de AG fueron analizadas dentro de cada estado fisiológico a través del test T de Student para diferencias apareadas. Las diferencias LT vs TM fueron analizadas a través del test T de Student para observaciones independientes. En LT, la producción (kg/vaca/día) de leche (27,9± 9,6) tendió (P<0,13) a aumentar (+11%) luego de 45 días de consumo de OR. En LM, la producción de leche (22,2±1,4) fue incrementada en un 19% (p<0,01). La concentración grasa de la leche (g/100g) tendió a disminuir en LT (3,35± 0,55 vs 3,01±0,63, p<0,13) y fue reducida por el OR en LM (3,71± 0,63 vs 2,75± 0,33,  p<0,01). La concentración (g/kg) proteica de la leche (31,6 (LT) y 34,9 (LM) no fue afectada (p>0,05) al igual que la de lactosa. Salvo para el C4:0, la concentración de los AG sintetizados de novo en la glándula mamaria disminuyó ante el suministro de OR. Tanto al D30 como al D45 el OR redujo la fracción hipercolesterolémica y el IA de la leche lo que constituye un importante criterio saludable de diferenciación. La leche “estándar” presentó una alta cantidad de AG saturados los que fueron reducidos por el OR. El efecto fue más importante (p<0,01) en LM (-18,15 g/100g de AG) que en LT (-12,37 g/100 g de AG). Los niveles basales del AR resultaron bajos siendo levemente mayores (p<0,001) en la leche de vacas en inicio de lactancia (0,67±0,16) respecto a la observada en las vacas de lactancia media (0,40±0,06). Dichos niveles basales (y los del AV) resultaron incrementados (+344% a 630%) por el OR en ambos estados de lactancia  sin diferencias entre LT y LM (p>0,10). La concentración (g/100g) basal de los ácidos grasos t9 (0,18) y fundamentalmente del t10 C18:1 (0,27) fueron significativamente incrementados por el OR con valores promedio máximos del orden de 0,70 (t9 C18:1) y 1,73 (t10C18:1) sin diferencias (p>0,05) asociadas al estado de lactancia de las vacas. Estas concentraciones en leche pueden considerarse bajas sin efectos potencialmente negativos para la salud humana. El resultado final de esta prueba a campo fue la obtención de leches con un menor índice de aterogenicidad y contenido de grasa saturada, enriquecidas en moléculas funcionales (AV y AR) y por lo tanto más saludables con una mejora en la respuesta productiva de las vacas. Las diferencias asociadas al estado de lactancia de las vacas resultaron en cambio de escasa magnitud.

Palabras clave: vacas lecheras en pastoreo, leche funcional, ácido linoleico conjugado. Key words: grazing dairy cows, functional milk, conjugated linoleic acid.

Introducción

Tradicionalmente, la transformación tecnológica de la leche ha sido la herramienta generadora de valor agregado al producto mientras que la noción de calidad de la materia prima se encontraba limitada a criterios físico-químicos, microbiológicos y a la concentración de sólidos útiles como la grasa láctea y la proteína. Dichos criterios resultaban determinantes del precio de la leche. En la actualidad, a estos criterios clásicos más aspectos asociados a la calidad organoléptica y sanitaria, se suma una nueva exigencia asociada al valor saludable o funcional de los lácteos como una medida adicional de prevención en salud pública y calidad de vida.

La leche ha sido considerada como un alimento saludable imagen que resulta actualmente desafiada en función al exceso que la misma presenta en ácidos grasos saturados (AGS). Los mercados y consumidores exigentes buscan lograr un mejor equilibrio ente los AGS y los AG insaturados pasando de una relación 70/30 a una de 60/40 o menor. La composición en AG de la leche es blanco de críticas por parte de especialistas en nutrición humana debido a la presencia de ciertos AG saturados (12:0, 14:0 y 16:0) capaces de elevar el colesterol plasmático “malo” asociado a las lipoproteínas de baja densidad (LDL). Este aspecto resulta de importancia ya que según los hábitos alimenticios y el poder adquisitivo de la población los lácteos pueden aportar entre un 25 a un 60% del total de grasa saturada que un ser humano consume diariamente. Aún en sistemas de producción de base pastoril, la composición en AG de la leche dista de ser ideal debido al exceso en AG saturados y a un déficit en AG mono y poliinsaturados juzgados como más adecuados en nutrición humana.

Los AG de la leche no pueden tratarse como un bloque indiferenciado ya que algunos de ellos presentan potenciales efectos saludables siendo los productos lácteos el principal vector en alimentación humana capaz de aportarlos. Los AG identificados como no saludables son el mirístico (14:0) y el palmítico (16:0) que es el AGS más abundante en la leche cuyo consumo excesivo está fuertemente asociado a un aumento en la concentración sanguínea de marcadores asociados al riesgo cardiovascular. Todo exceso de estos AGS reducirá la tolerancia a la inclusión de leche en polvo en la preparación de alimentos debido a los nuevos estándares de valor saludable que tendrán en cuenta la relación grasa saturada/polinsaturada. Es importante destacar que los diferentes AG no son nocivos en sí mismos sino sus excesos  relativos o « sobreabundancia » en los alimentos. En este contexto, y debido a su efecto pro-aterogénico, el reemplazo de grasa láctea por fuentes de 16:0 como el aceite de palma resulta fuertemente desaconsejado.

Toda disminución en el consumo de los acidos láurico (12:0), mirístico y palmítico presentes naturalmente en los lácteos contribuye a una alimentación más saludable ya que los mismos presentan propiedades aterogénicas cuando son consumidos en exceso y están asociados al riesgo cardiovascular de origen dietario. Se ha demostrado además que el consumo de AG saturados incide en la formación de tumores en colon, próstata y mamas (ver Gagliostro, 2004a).

Como contraparte, la leche es el principal alimento natural conteniendo a los ácidos linoleicos conjugados (CLA) cuyo isómero 9c, 11t 18:2 llamado ácido ruménico (AR) presenta efectos benéficos sobre la composición de los lípidos plasmáticos, la función cardiovascular y la reducción de incidencia de cáncer y diabetes (Gagliostro, 2004a). La alimentación de la vaca lechera es una alternativa natural que permite a los productores modular en forma rápida e importante la composición de los AG de la leche a través del aporte de lípidos poliinsaturados en la ración (Gagliostro, 2004b).

El objetivo del trabajo fue conocer el efecto de un suplemento sólido diseñado para obtener leches funcionales (OralacR, Tecnuar SRL, Rosario, Argentina) formulado a base de aceite vegetal y de aceite de pescado (relación 7:1) sobre el perfil de AG de la leche de vacas en pastoreo con especial énfasis en la disminución de la concentración de la fracción hipercolesterolémica de la grasa butirosa (12:0, 14:0 y 16:0), su índice de aterogenicidad, el aumento de la concentración del AR y los niveles de ácido vaccénico (AV, t11 18:1 ) y de t10 18:1.  El efecto fue evaluado en vacas en lactancia temprana y en lactancia media.

 

Materiales y Métodos

La prueba se llevó a cabo en el Tambo 15 (110 ha) situado en la localidad de Totoras (Provincia de Santa Fé, Argentina) desde el 3 de septiembre al 18 de octubre del 2012. El establecimiento cuenta con 127 vacas multíparas de raza Holando Argentino. Base materia seca, los animales recibieron  6,9 kg de concentrado por mitades en cada turno de ordeño, ensilaje de maíz planta entera (12 kg por vaca/día), rollo de alfalfa (1,8 kg), y pasturas (verdeos de avena al inicio de la prueba y pasturas de alfalfa pura). El concentrado (14% de PB) estuvo compuesto por grano de sorgo (21,29%), grano de maíz (34,07%), afrechillo de trigo (34,45%), expeller de soja (8,59%), un producto comercial anti-empaste (Bloker, 0,4%) sal común (0,61%), conchilla (0,7%), antiácido (0,14%), levaduras (0,05%) y núcleo vitamínico-mineral (0,1%). El producto Oralac fue suministrado a razón de 0,7 kg/vaca/día mezclado y peleteado con los demás componentes del concentrado. El consumo de concentrado conteniendo el Oralac fue aumentando en forma gradual hasta alcanzar un 96% en el 20% de las vacas y el 100% en las restantes. El Oralac presentó valores de 90% de MS, 68,6% de grasa bruta, 14% de cenizas, 10,3% de ácido palmítico (C16:0), 3,9 % de esteárico (C18:0), 24,9% de oleico (C18:1), 45,6% de linoleico (C18:2) y 4,8% de linolénico (C18:3). con un 0,6% de ácido  eicosapentanoico (EPA, C20:5) y un 1,0% de docosahexanoico (DHA, C22:6).

 Todas las vacas del Establecimiento (127 animales) recibieron la alimentación propuesta pero las mediciones se hicieron sólo sobre 8 animales en lactancia temprana (50,9 ± 7,9 días posparto) y 8 en lactancia media (135 ± 12,4 días posparto). Estas vacas fueron identificadas por un número de caravana y se utilizaron para las mediciones de composición de la leche (grasa, proteína, lactosa, sólidos totales) y el perfil de ácidos grasos. Durante tres días consecutivos previos al inicio de la suplementación con el Oralac (Tiempo 0 de ensayo o Inicial), se tomó una muestra individual de leche del ordeño de la mañana y de la tarde. En cada día de muestreo se confeccionó una muestra pool mezclando 60 ml del ordeño de la mañana y 40 ml del ordeño de la tarde para conocer la composición inicial promedio.  De los 100 ml obtenidos, 20 fueron utilizados en forma inmediata para las determinaciones de grasa, proteína, lactosa y sólidos totales mediante un autoanalizador infrarrojo (Milko-Scan) y los 80 restantes fueron inmediatamente congelados (-20°C) para las determinaciones del perfil en AG de la grasa láctea . A los 30 (Día 30) y 45 (Día 45) días de iniciada la suplementación con Oralac se repitió el mismo procedimiento. Las muestras congeladas fueron conducidas al laboratorio de la Facultad de Bioquímica y Cs. Biológicas Universidad Nacional del Litoral para la determinación de la composición en AG de la grasa butirosa por cromatografía gas-líquido (GLC). Los 240 ml (3 frascos) de cada vaca del muestreo inicial (Día 0) fueron descongelados y mezclados entre sí para contar con un solo análisis cromatográfico por vaca. De la misma manera se procedió con los 240 ml de los muestreos Día 30 y Día 45.

Los AG presentes en la grasa láctea fueron convertidos a ésteres metílicos y analizados por cromatografía gas-líquido con un cromatógrafo Shimatzu GC 2014 provisto de un detector de ionización de llamas, sistema de inyección automático y una columna capilar de 100 metros. Los metil ésteres de los AG fueron identificados por comparación con los tiempos de retención relativos a estándares comerciales y patrones estandarizados por una Red de trabajo en isómeros de AG. Las condiciones de la técnica utilizada es una modificación propuesta a la técnica oficial de la AOAC (AOCS Official Method Ce 1j-07. 2009), que ha sido realizada en el marco de una Red Temática Internacional CYTED (208RT 0343) y que se encuentra en preparación para su publicación en un Journal Internacional (Dr. C. Bernal, comunicación personal).

La diferencia entre la composición Inicial-Día 30-Día 45 de la leche (grasa, proteína, lactosa, sólidos totales) y en el perfil de AG fueron analizados dentro de cada estado fisiológico (inicio de lactancia y lactancia avanzada) a través del test T de Student para diferencias apareadas (cada vaca representó su propio testigo). Las diferencias entre estado de lactancia para cada AG fueron analizadas a través del test T de Student para observaciones independientes.

 

Resultados y Discusión

En el Cuadro 1 se presentan los valores de producción de leche previo al suministro de Oralac (producción inicial) y a los 45 días de consumo de Oralac (Final), la diferencia Final-Inicial y los valores de significancia estadística (test t de Student para diferencias apareadas) dentro de cada estado de lactancia.

 

Cuadro 1. Producción y composición de la leche previo al inicio de la suplementación y a los 45 días posteriores al suministro de 0,7 kg/vaca/día de un suplemento lipídico (Oralac) en vacas en pastoreo en lactancia temprana (51 ± 8 días postparto) y en lactancia media (135 ± 12 días postparto).

 

En las vacas en lactancia temprana, la producción de leche tendió (P<0,13) a aumentar (3,96 kg/vaca/día, +11%)  luego de 45 días de aporte del Oralac. El efecto positivo del aporte del suplemento lipídico podría estar en parte explicado por el aumento en la producción de leche debido a que las vacas (51 ± 8 días postparto) podrían no haber alcanzado su pico de producción al momento de iniciada la suplementación. Sin embargo, en las vacas en lactancia media (135 ± 12 días postparto) el efecto de los lípidos suplementarios sobre la producción de leche (+4,22 kg/vaca/día)  resultó significativo y muy importante (+ 19%, p<0,01) y no estuvo asociado a la curva creciente de lactancia. A un valor de 2,2 $/litro de leche, el aumento en la producción diaria resultaría suficiente como para pagar el costo adicional de alimentación con Oralac. La inclusión de suplementos lipídicos con el fin de elevar el consumo de energía es una estrategia válida para ser utilizada en vacas lecheras de alto potencial de producción de leche alimentadas sobre una base pastoril. Este tipo de suplementación presentaría algunas ventajas teóricas entre las que se  pueden citar  un mayor contenido de energía neta para la lactancia (de 4,1 a 6,97 Mcal/kg MS, Vermorel et al., 1986), comparado con otras fuentes energéticas (granos de cereales) y un aumento en la eficiencia de utilización de la energía (kl = 0,80) por reducciones en pérdidas energéticas bajo la forma de calor, metano y orina.

En un trabajo previo y luego de 4 semanas de suplementación con Oralac, la producción promedio de leche resultó un 11,7% mayor en las vacas suplementadas respecto a las vacas Control. La curva de producción de leche en los animales suplementados con Oralac presentó una menor caída en el tiempo y se encontró siempre por encima de la observada en las vacas Control aunque la diferencia promedio de producción no resultó estadísticamente significativa (Gagliostro y otros, 2012).  Desde el punto de vista de producción de leche, el consumo aconsejable de Oralac estaría comprendido entre los 0,67 y 0,80 kg/vaca/día lo que equivalen a unos 0,411 a 0,492 kg de aceite total/vaca/día. La ausencia de disminuciones significativas en la producción de leche inicial y final a lo largo del ensayo previo  en los tres tratamientos que incluyeron el Oralac sugierió un efecto positivo del producto sobre la persistencia en la producción láctea efecto que debería confirmarse en experimentos de largo plazo (Antonacci, L. y Gagliostro G.A., no publicado; Gagliostro y otros, 2012). Si bien el aporte de lípidos insaturados parece no incrementar la producción de leche tampoco parece afectar negativamente la respuesta productiva de las vacas lecheras (Gagliostro y Chilliard, 1992a; Schroeder y otros, 2004). Se ha informado una alta frecuencia de efectos favorables sobre la producción de leche ante la inclusión de aceites vegetales no protegidos en la ración de vacas lecheras (Morand-Fehr et al., 1986).

De acuerdo a lo esperado, la concentración grasa de la leche disminuyó ante el aporte del Oralac (Cuadro 1) efecto que resultó más importante en las vacas en lactancia media (-0,96 g/100 g, p<0,01). La inhibición de la síntesis de novo mamaria con la correspondiente reducción en la concentración de los AG saturados en la leche (ver Cuadros 2 y 3) explica la caída en el tenor graso. Se ha postulado que el suministro de lípidos poliinsaturados a vacas en alimentación pastoril suele reducir el contenido de grasa butirosa de la leche en un 8% en promedio (Schroeder et al, 2004). En el presente ensayo, la reducción del tenor graso resultó mayor oscilando entre un 10,1% en las vacas en lactancia temprana a un 25,8% en lactancia media. La presencia en el suplemento Oralac de ciertos AG como el EPA y el DHA (inhibidores de la lipogénesis mamaria de novo) y la generación a nivel ruminal de otros AG como el t10-8:1 y su posterior transferencia a la glándula mamaria explicarían la diferencia. El aporte de aceite de soja combinado o no con aceite de pescado redujo fuertemente el tenor graso de la leche (-19 a -27%) respecto al valor observado en pre-suplementación en un trabajo previo en condiciones de pastoreo (Martínez y otros, 2009).

Si bien el aporte de lípidos exógenos incrementa la captación y la incorporación directa de los AG de cadena larga preformados a los triacilglicéridos de la leche, el tenor graso final que se obtenga en el producto dependerá del balance entre dicho incremento y la magnitud en la inhibición de los AG sintetizados de novo. Los AG de configuración trans que se forman como consecuencia de la biohidrogenación parcial a nivel de rumen de los AG-poli insaturados (AGPI) presentes en el Oralac resultan potentes inhibidores de la síntesis de novo cuando los mismos son capturados por la glándula mamaria (Chilliard et al., 2000; Bauman and Griinari, 2001). En concordancia con esta hipótesis, se detectó una correlación negativa (-0,55, p<0,01) entre el tenor graso de la leche (% GB) y la presencia de t10-18:1 en la misma (Figura 1).

 

Figura 1. Relación entre la concentración grasa de la leche (%GB) y la de t10 C18:1.

 

Esta reducción en la concentración grasa de la leche inducida por el aporte de Oralac fue un efecto esperado que aumenta el valor saludable de la leche. En efecto, dicha reducción se produjo a expensas de la cantidad de grasa saturada hipercolesterolémica de la leche contribuyendo así a disminuir el potencial aterogénico de la misma (ver Cuadros 2 y 3) y de sus derivados. Se trata de una leche “racionalmente descremada” ya que se reduce la grasa no saludable con un incremento natural y simultáneo de los AG potencialente benéficos para el consumidor (ver Cuadros 2 y 3). Para la vaca lechera, el ahorro energético asociado al exceso de síntesis de novo de esta grasa láctea saturada suele traducirse en una mejor respuesta reproductiva aspecto confirmado experimentalmente (von Soosten et al, 2012). En alimentación pastoril, la suplementación con fuentes ricas en AG saturados incrementa la concentración de grasa mientras que el efecto contrario ha sido reportado cuando se utilizan fuentes ricas en AGPI (Schroeder y otros, 2004) como los presentes en el Oralac.

La concentración proteica de la leche tendió (p<0,09) a disminuir (-0,11 g/100 g) en las vacas en inicio de lactancia luego del aporte del Oralac sin efecto del suplemento sobre este parámetro en las vacas en lactancia media. Un efecto similar pudo observarse en la concentración de lactosa aspecto favorable desde el punto de vista de consumidores con intolerancia a este compuesto. En un trabajo previo, la concentración proteica de la leche (35,2 g/kg) no resultó afectada por el suministro del Oralac al igual que la concentración de lactosa. El efecto de la suplementación con lípidos no protegidos sobre el tenor proteico de la leche es sistemáticamente desfavorable (71 % de los casos analizados por Morand-Fer y otros, 1986) estando asociado a una reducción en la síntesis de caseínas (Dunkley et al., 1977; Storry et al., 1974). Numerosos trabajos indican que la suplementación con lípidos tiene un efecto negativo sobre la concentración de proteína en la leche de vacas (ver Gagliostro y Chilliard, 1992; Palmquist et al., 1993) efecto que resulta más consistente ante el uso de grasas saturadas (-0,18 g/100 g) y sales cálcicas de AG (-0,12 g/100g) respecto a los aceites vegetales insaturados (Gagliostro y Chilliard, 1992). Del análisis de los 8 trabajos de suplementación con lípidos insaturados en vacas en pastoreo informado por Schroeder et al. (2004) surge como consecuencia de este tipo de suplementación una disminución de concentración proteica en leche del orden del 3,2% (-0,11 g/100g). La concentración de sólidos totales tendió a disminuir (-0,46 g/100 g, p<0,08) en lactancia temprana y en lactancia media (-0,93 g/100 g, p<0,01). Tomados en conjunto, los resultados indican un efecto positivo del Oralac sobre la producción de leche con una reducción en el contenido graso de la misma que estaría fundamentalmente explicado por un menor contenido de los AG saturados que componen la fracción hipercolesterolémica de la leche. Esta reducción constituye el primer criterio de valor saludable y valorización de la leche producida con Oralac respecto a leches estándar incluyendo a las descremadas.

Los resultados del perfil de los principales AG de interés saludable en la leche de las vacas en pre y post suplementación con Oralac se presentan en los Cuadros 2 y 3.

 

Cuadro 2. Principales ácidos grasos (AG) de interés en la leche de vacas previo al inicio de la suplementación (Inicial), a los 30 y 45 días posteriores al suministro de 0,7 kg/vaca/día de un suplemento lipídico (Oralac) en vacas en pastoreo en lactancia temprana (51 ± 8 días postparto).  

 

Cuadro 3. Principales ácidos grasos (AG) de interés en la leche de vacas previo al inicio de la suplementación (Inicial), a los 30 y 45 (Final) días posteriores al suministro de 0,7 kg/vaca/día de un suplemento lipídico (Oralac) en vacas en pastoreo en lactancia media (135 ± 12 días postparto).

 

Salvo en el caso del ácido butírico (4:0) que se sintetiza por una vía malonil-CoA independiente, la concentración de los AG sintetizados de novo en la glándula mamaria disminuyó ante el suministro de Oralac. Se ha postulado que las variaciones de concentración de los AG de C4:0 a C8:0 en leche post suplementación con AGPI serían menos marcadas o aún opuestas a las variaciones observadas en los C10:0 a C14:0 probablemente a causa de su independencia parcial de síntesis por la vía malonil Co-A carboxilasa (Chilliard et al., 2003; Chilliard y Ferlay, 2004).

Tanto a los 30 como a los 45 días posteriores al inicio de la suplementación, el consumo de Oralac produjo una leche con una reducción significativa en la concentración de los tres AG potencialmente aterogénicos (12:0, 14:0 y 16:0) cuando los mismos son consumidos en exceso (Ulbright y Southgate, 1991) ya que elevan el colesterol plasmático total y el colesterol asociado a las LDL (Schrezenmeir y Jagla, 2000).  La concentración basal (12,68 g/100 g) de ácido mirístico (14:0) con un rol pro-aterogénico considerado como muy potente (Ulbritch; Southgate, 1991) resultó menor (P<0,001) ante el suministro de Oralac en ambos estados de lactancia y en ambos momentos de muestreo. Las reducciones de estos AG fueron máximas a los 45 días de ensayo momento en que el consumo de Oralac resultó el esperado (0,7 kg por vaca.día) y se mantuvo estabilizado.

 

Expresadas en forma porcentual respecto a la concentración observada en la leche “estándar” inicial, dichas reducciones fueron del orden del 55% para el 12:0, 26% para el 14:0 y 22% para el 16:0 en lactancia temprana resultando de mayor magnitud (58, 35 y 31%) en las vacas de lactancia media. De especial interés resultó la disminución lograda en la concentración del ácido palmítico por su elevada presencia (31 a33% del total de AG) en la leche estándar de pre-suplementación. Para el consumidor, este resultado contribuiría a evitar un exceso de consumo de este AG y disminuir la presencia en sangre de marcadores asociados a los riesgos cardiovasculares.

 

El incremento observado en post suplementación de los t-10 y t11 18:1 (Cuadros 2 y 3) podría contribuir a explicar la disminución de los AG sintetizados de novo. La leche “estándar” de pre-suplementación presentó una importante cantidad de grasa saturada potencialmente aterogénica cuya concentración (g/100 g de AG) tendió a ser mayor (p<0,06) en las vacas en lactancia media (50,9 ± 1,72) respecto a las vacas en lactancia temprana (47,6 ± 3,07). Dichas concentraciones fueron drásticamente reducidas por el suplemento Oralac efecto que resultó más importante (p<0,01) en las vacas en lactancia media (-18,15 g/100g de AG) que en las vacas de inicio de lactancia (-12,37 g/100 g de AG). 

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La reducción en la concentración de estos AG´s en leche como consecuencia del consumo de los AGPI contenidos en el Oralac es un efecto bien documentado (AbuGhazaleh y Jenkins, 2004; Zheng et al., 2005; Huang et al., 2008) que se explicaría por la producción de AG trans por hidrogenación a nivel de rumen de los AGPI que resultan inhibidores de enzimas clave de la lipogénesis mamaria como la acetil-CoA carboxilasa (Chilliard y Ferlay, 2004).  Como consecuencia importante, los valores del llamado “índice aterogénico” de la leche (parámetro asociado al riesgo o contribución de un alimento a la deposición de grasa en las arterias) pasó de un valor inicial muy elevado en ambos estados de lactancia (3,05-3,41) a valores de tan solo 1,47 y 1,28 en post suplementación. Ello implicó un 52-62 % de reducción de este parámetro asociado al riesgo cardiovascular de origen dietario. Resultados previos también indicaron disminuciones en el índice de aterogenicidad basal (1,92) hasta un valor de 1,47 (-23%) cuando las vacas fueron suplementadas con Oralac (Gagliostro et al., 2011).

 

De acuerdo a lo esperado, el aporte de Oralac generó una leche natural reducida en grasa saturada y “racionalmente” descremada ya que a diferencia de las leches convencionales la disminución del tenor graso se produce a nivel mamario por inhibición de la síntesis de los ácidos grasos pro-aterogénicos potencialmente desfavorables para la salud humana. El resultado es una leche con mayor tolerancia de inclusión cuando se aplican criterios de relación grasa saturada/insaturada.

 

La concentración (g/100g) basal de los ácidos grasos t9- (0,18) y fundamentalmente del t10-18:1(0,27) (Cuadros 2 y 3) fueron significativamente incrementados por el Oralac con valores promedio máximos del orden de 0,70 (t9 18:1) y 1,73 (t10-18:1) (Cuadros 2 y 3) sin diferencias (p>0,05) asociadas al estado de lactancia de las vacas. Estas concentraciones en leche pueden considerarse bajas sin efectos potencialmente negativos para la salud humana. En dietas a base de forraje fresco como la utilizada en el presente trabajo, el aporte suplementario de los AGPI trae como consecuencia un aumento en el t11-18:1 y en el 9c, 11t 18:2 (CLA “natural” o AR) mientras que la misma práctica implementada en sistemas estabulados con fuerte participación de concentrados energéticos y silaje de maíz implica incrementos en el t10-18:1 y en menor medida del t10, c12 18:2 (CLA “sintético”) (Bauman y Griinari. 2003; Chilliard and Ferlay. 2004; Roy et. al., 2006; Bauchart et al., 2007).

En humanos, el aporte de 3,4 g/día durante 12 semanas de  un producto con 75% de  t10,c12 CLA (“CLA sintético”) provocó una reducción significativa de la sensibilidad a la insulina utilizando un test de tolerancia a la glucosa por vía intravenosa. También incrementó la glucemia en condiciones de ayuno induciendo un incremento  significativo en la concentración de la proteína reactiva-C, un marcador de procesos inflamatorios y un fuerte predictor del riesgo cardiovascular (Larsen et al, 2003).

Resultados conducidos en humanos no indican efectos positivos de este isómero (t10, c12 18:2 o CLA sintético) sobre pérdidas de peso o grasa corporal pudiendo inducir efectos adversos sobre la salud entre los que se citan la resistencia a la insulina en humanos susceptibles a la diabetes de tipo 2. Existe evidencia acumulativa de que el isómero t10,c12 CLA afectaría negativamente a la salud humana produciendo lipodistrofia  y resistencia a la insulina  y  disminuyendo la producción de grasa láctea en mujeres lactantes. Por lo tanto el t10 c12 CLA, cuya concentración en la leche natural es muy baja (0,03-0,05 g/100 g, ver Cuadros 2 y 3) no debería ser recomendado ni incluído en la formulación de leches “artificiales” y/0 en polvo hasta que existan más estudios que demuestren sus propiedades saludables (Larsen et al., 2003; Plourde et al., 2008).

En un trabajo previo utilizando una ración con 40% de concentrado, 14% de silaje de maíz y 46% pastura de avena más aceite libre de soja y de pescado los valores basales del t10 18:1 en leche resultaron bajos (0,28 a 0,31 g/ 100 g de AG) y significativamente incrementados (a 5,30 y 3,08 g/100g de AG) luego del aporte de los lípidos (Martínez y otros, 2009) en concordancia con lo presentado por AbuGhazaleh et al. (2003). Nuestros resultados previos en vacas consumiendo cantidades más altas aceite de soja (2,42% del consumo de MS) y de aceite de pescado (0,64% del consumo de MS) a las utilizadas en el presente trabajo con Oralac indicaron valores (g/100 g de AG) similares para el AV (5,75) y para el 9c, t11 C18:2 AR  (2,95) pero superiores para el t10 18:1 (3,08) (Martínez y otros, 2009). En trabajo previo, la utilización del Oralac generó bajos valores promedio de t10-18:1 (1,88 g/100g de AG) que no difirieron estadísticamente de los valores basales (0,77 g/100 g de AG) (Gagliostro et al. 2012). La concentración basal del ácido elaídico (t9-18:1) también resultó baja (0,23 g/100 g) y no afectada por el aporte del OR (Cuadros 2 y 3).

El Oralac resultó por lo tanto un insumo de fácil manipulación tan o más eficiente que los aceites libres para incrementar la presencia de los AG benéficos sin un incremento importante en los t-9 y t-10 18:1. La presencia del DHA en el Oralac pudo haber contribuido a mantener niveles bajos del t-10 18:1 ya que la concentración de este isómero en la leche tendió a disminuir ante la participación creciente del aceite de pescado (AP, fuente de DHA y EPA) en una mezcla con aceite de girasol (Palmquist y Griinari, 2006). En el trabajo citado, los valores del t-10 18:1 en leche (g/100 g de AG) fueron de 4,31 (con 0% de AP), 3,59 (con 33% de AP), 2,76 (con 67% de AP) y 3,13 (100% de AP). En el experimento de Palmquist y Griinari (2006), no hubo diferencias en la concentración del t10-18:1 en la leche ante la participación creciente del AP al 1, 2 y 3% del consumo de materia seca de la vaca valores que se encuentran muy alejados de los utilizados en el presente ensayo. Una concentración de t10-18:1 del orden de 2,28 g/100 g AG en una manteca suministrada al 12% de la dieta de conejos experimentales sometidos a un desafío colesterolémico no presentó efectos deletéreos sobre el perfil lipídico plasmático o el metabolismo de las lipoproteínas cuando dicho nivel de t10-18:1 estuvo acompañado por al menos 7 % de AV y 3 % del AR 9c 11t-18:2 (Roy et. al, 2007). En el presente ensayo, los valores del AV y del AR 9c, 11t-18:2en las vacas suplementadas promediaron 7,35 y 2,95 respectivamente mientras que los valores del t10-18:1 oscilaron entre 1,81 y 1,94 g/100 g de AG (Cuadros 2 y 3).

Ni el estado de lactancia ni el aporte suplementario del 18:2 contenido en el Oralac modificaron la concentración de ácido esteárico (18:0) en la leche (Cuadros 2 y 3) en concordancia con lo observado en un experimento precedente (Gagliostro et al., 2012). El resultado sugiere que el DHA contenido en el Oralac resultaría eficaz a fines de atenuar la biohidrogenación del AV (t11-18:1) a ácido esteárico como lo sugieren Chilliard y otros (2001).

La concentración del ácido linoleico (9c,12c C18:2) no fue diferente entre estados de lactancia (p>0,10) ni experimentó variaciones importantes en post-suplementación con Oralac lo que sugiere una baja transferencia de este AG desde el producto a la leche. La proporción de este AG Omega 6 (18:2) en los AG de la leche estuvo comprendida entre el 1,5 y el 1,9% (Cuadros 2 y 3) resultando menor a lo informado (2-3%) por Chilliard y otros (2007). Los ácidos grasos Omega 6 son el origen de una familia de reguladores metabólicos que tienen funciones biológicas importantes, pero en excesos o desbalances de los mismos, pueden a través de sus productos de metabolización tener un impacto negativo en la salud incrementando la respuesta inflamatoria y el riesgo cardiovascular entre otros.

Las concentraciones basales del 18:3 (0,28-0,33 g/100g), un AG esencial de gran importancia en la salud humana, tendieron a incrementarse levemente cuando las vacas consumieron el suplemento Oralac (0,32-0,39 g/100g). El resultado podría indicar una acción protectora del DHA contenido en el Oralac sobre la biohidrogenación del ácido linolénico efecto que podría potenciarse ante elevados consumos de pasturas contribuyendo a una menor relación omega6/3 en la leche. El estado de lactancia no afectó la concentración del 18:3 basal o en post suplementación con Oralac.  Los ácidos grasos Omega 3 (18:3. EPA y DHA) presentan un mayor grado de insaturación lo que mejora la fluidez y la diversidad de las estructuras en que participan. Esto facilita la función de “comunicación celular” lo cual resulta positivo para un correcto funcionamiento del tejido nervioso en general y la retina potenciando la inteligencia, la memoria y las facultades mentales en general. Los reguladores derivados de los Omega-3 atenúan los efectos de los Omega-6 y son eficaces en la prevención de problemas cardiovasculares (efecto antiaterogénico, hipotensor (menor al de los AG n-6) y antitrombótico), en la reducción de la incidencia de tumores, y de procesos inflamatorios y degenerativos crónicos. Por lo tanto, es importante mantener una adecuada relación entre el consumo de Omega-6/Omega-3 (entre 10:1 a 5:1 o menor) para asegurar un buen equilibrio entre los reguladores perjudiciales (Omega-6) y los moderados (Omega-3). En esta situación, se postula que el organismo no se encontrará en situaciones de efectos autodestructivos.

La relación basal en la leche estándar entre los ácidos grasos Omega-6/3 resultó adecuada sin diferencias asociadas al estado de lactancia (3,90-4,00). La misma no fue afectada por el aporte de Oralac en las vacas de lactancia media pero aumentó (p<0,02) ligeramente a un valor de 4,87 a los 30 días en las vacas en lactancia temprana  (Cuadros 2 y 3). Se concluye que la leche producida en post-suplementación presentó una relación n-6/n-3 adecuada y puesto que en la dieta habitual de los humanos la relación está entre 10 y 30 puede considerarse que esta leche podría contribuir a equilibrar las relaciones de AG insaturados de la dieta. Si se desean obtener mayores concentraciones de 18:3 en elceh se deberá pensar en incrementar la participación de pastura de calidad y/o suplementar con lino extrusado o aceite de lino.

La concentración basal (g/100g) del AV (t11-18:1) resultó mayor (p<0,004) en la leche de vacas en inicio de lactancia (1,62 ± 0,47) respecto a la observada en las vacas de lactancia media (1,01 ± 0,17). La inclusión del suplemento Oralac en la ración de las vacas incrementó significativamente la concentración basal del AV en un 401% en lactancia temprana y en un 552% en las vacas de lactancia media. Los incrementos resultaron siempre mayores (p<0,001) en vacas en inicio de lactancia. El incremento del AV natural contenido en la leche resulta también importante por sus propiedades hipocolesterolémicas y antiaterogénicas cuando el mismo forma parte de un alimento natural y por ser también el precursor para la síntesis del AR en los tejidos del ser humano que lo consume. En dichos tejidos, la tasa de conversión de AV en AR fue estimada en un 20% (Turpeinen et al., 2002). En el presente ensayo, la tasa de conversión promedio (pendiente de regresión) del t11-18:1 en AR (c9, t11-18:2) en las vacas pareció situarse en alrededor del 38,8% (Figura 2).

Los niveles basales del AR (“CLA natural”) resultaron extremadamente bajos para vacas en sistemas de alimentación base pastoril siendo levemente mayores (p<0,001) en la leche de vacas en inicio de lactancia (0,67 ± 0,16) respecto a la observada en las vacas de lactancia media (0,40 ± 0,06). La concentración basal del AR resultó fuertemente incrementada en ambos estados de lactancia (344% a 630% de aumento) luego del aporte del suplemento Oralac sin diferencias de respuesta asociadas al estado de lactancia (p>0,10). El incremento del AV (precursor del AR a nivel mamario) en post suplementación con el suplemento Oralac explicaría los mayores niveles del AR en la leche ya que ambos AG estuvieron positivamente correlacionados (Figura 2).

 

Figura 2. Relación entre la concentración de t-11C18:1 y  C-9  t-11 c18:2 (AR) en leche.

 

Trabajos previos (Gagliostro et al., 2012, Antonacci et. al., 2012) también demostraron un importante incremento en los valores promedio del AR en la leche de vaca luego del aporte del suplemento Oralac (2,75 g/100g de AG) lo que significó un 124% de incremento sobre la concentración basal del lote de vacas no suplementadas. Los aumentos observados en el presente experimento y en el previo (Gagliostro et al., 2012;) resultaron superiores al obtenido por Antonacci et al. (2012) utilizando aceite vegetal protegido bajo la forma de sales cálcicas (2,56 g de 9c 11t C18:2/100 g de AG, + 61% sobre basal) y también a los obtenidos por Rego y otros (2005) ante el suministro de 500 g/d de aceite de girasol o de soja (2,02 g AR/ 100 g AG) a vacas lecheras en pastoreo. También fueron superiores a los observados por Vidaurreta et al. (2002) y Schroeder y Gagliostro (2007) ante el aporte de 0,9 kg/vaca/día de sales cálcicas de AG insaturados conteniendo un 30% de-18:2.

 

Conclusiones

En el presente trabajo, la inclusión de Oralac en el concentrado de vacas lecheras en alimentación base pastoril permitió reducir en forma significativa la concentración de los ácidos grasos  juzgados como hipercolesterolémicos (12:0, 14:0 y 16:0) y el índice aterogénico de la leche lo que constituye un importante criterio saludable de diferenciación respecto a las leches estándar producidas en el establecimiento. Este hecho, sumado al importante incremento simúltaneo observado para el isómero 9c. 11t-18:2 (AR)  y su precursor el t11-18:1 (AV), más las bajas concentraciones de los isómeros t9 y t10-18:1 y las bajas relaciones omega6/3 observadas permiten situar a esta leche dentro de los parámetros que definen a una leche diferente y funcional. En efecto, el resultado final de la prueba fue la obtención de una leche con un menor índice de aterogenicidad y contenido de grasa saturada, enriquecidas en moléculas funcionales y por lo tanto más saludable para consumo directo, elaboración de leche en polvo o derivados lácteos. Las diferencias entre estado de lactancia de las vacas resultaron de escasa magnitud. La ausencia de efectos negativos sobre el tenor proteico de la leche es un aspecto importante ya que este parámetro no sólo determina el precio de la leche sino que incide en la velocidad y calidad de coagulación para la ulterior transformación de la misma en quesos. Los resultados obtenidos confirman la existencia de una amplia plasticidad en la composición de la grasa butirosa en cuanto a su contenido en ácidos grasos, siendo la alimentación con el suplemento Oralac una herramienta muy efectiva a fines de modular dicha composición en un sentido favorable para la salud de los consumidores. Tomados en conjunto, los resultados indicaron un efecto positivo del Oralac sobre el valor funcional y saludable de la leche sin afectar (o inclusive estimular) la respuesta productiva de las vacas aspecto que deberá ser examinado en experimentos de largo plazo junto con los potenciales efectos positivos del suplemento Oralac sobre la performance reproductiva del rodeo.

 

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