Diagnóstico de anomalías reproductivas vía ecografía en bovinos.

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Resumen

La evaluación útero-ovárica en el bovino mediante ecografía transrectal, permite la observación precoz de diferentes patologías uterinas y disfunciones ováricas, tales como la endometritis, piometra, mucometra, reabsorción embrionaria, folículos ováricos quísticos y otras. En las patologías del útero se visualiza acumulación de líquido intrauterino, el cual presenta diferencias en relación del líquido de un útero gestante. La patología del útero es más ecogénico y presenta aspecto nevado con punteado en blanco. Cuando el contenido es francamente purulento y denso, la imágen es muy ecogénica y puede presentar una tonalidad más blanca que las paredes de los cuernos. El examen ecográfico del folículo ovárico quístico, se realiza sobre la base del análisis de imágenes visuales de los ovarios con estructuras redondeadas anecoica de un tamaño superior a 25 mm que son persistentes y provocan que la vaca no cicle normalmente. Es importante diferenciar estas imágenes de otras imágenes o artefactos que aparecen en el monitor que no se corresponden con los ecos generados por estructuras reales. En la imagen ecográfica de un quiste luteínico, se observan zonas ecogénicas en el interior de la pared y en el antro del quiste a diferencia del quiste folicular, en el cual todo su antro es regularmente anecoico y con una pared fina sin zonas ecoicas. La ultrasonografía posibilita un diagnóstico más preciso de varias patologías de útero y ovarios cuando existen dudas luego de la palpación rectal. En consecuencia, su utilización es demandada cada vez más por los ganaderos y los centros científicos.

Palabras claves: ecografía, ecogénico, anecogénico, folículos ováricos quísticos.

 

INTRODUCCIÓN

En 1980, los franceses Palmer y Driancourt usaron la ecográfica para el diagnóstico de preñez en yeguas y desde esa fecha se ha avanzado en el mejoramiento de los equipos y en el uso que se le ha dado a la ecografía (García et al., 2000).

La ecografía es una técnica no invasiva que permite la visualización de los órganos internos de las diferentes especies domésticas, e incluso del hombre. Tiene la ventaja de no producir alteración de las funciones. En especies grandes como bovinos, el uso es mayormente en el tracto genital de la hembra. La evaluación ecográfica o ultrasonografía permite aumentar la exactitud del diagnóstico de las estructuras ováricas con el consiguiente aumento de la eficiencia en la introducción de animales en programas de sincronización de celos y ovulaciones, en la identificación de animales en anestro verdadero, o de animales que no responden a los tratamientos superovulatorios.

Las aplicaciones prácticas de ultrasonido incluyen el diagnóstico temprano de preñez, la identificación de las vacas portadoras de fetos gemelos, detección de patologías de ovario y de útero, y la determinación del sexo fetal.  La ecografía también es útil para la investigación de los miembros del hato con baja fertilidad debido a anomalías cíclicas o condiciones patológicas que afectan a los ovarios y al útero. Condiciones que afectan a la fertilidad, tales como las enfermedades quísticas de los ovarios, endometritis y piometra pueden ser identificadas y tratadas apropiadamente con precisión (Palgrave, 2012).

Tomando en consideración lo antes expuesto, este trabajo tiene como objetivo ofrecer información relacionada a la utilización de la técnica ecográfica en el diagnóstico y diferenciación de las principales anomalías reproductivas en bovinos, como son las patologías uterinas y las disfunciones o enfermedades ováricas.  

 

REVISIÓN DEL TEMA

La aplicación de técnicas diagnósticas basadas en el empleo de la imagen es en la actualidad una herramienta imprescindible y habitual en el trabajo clínico veterinario diario. La evaluación del tracto reproductor bovino es un aspecto esencial en el bovino de carne y de la gestión del hato lechero. Además de la palpación manual, la ecografía se utiliza comúnmente para analizar y evaluar el tracto reproductivo de la vaca. La ecografía transrectal se realiza a través de la introducción de un transductor (sonda) ultrasónico en el recto. Esto permite que la arquitectura de los ovarios, el útero y las estructuras circundantes sean visualizados y evaluados (Palgrave, 2012).

 

PATOLOGÍAS DEL ÚTERO Y DISFUNCIÓN OVÁRICO-FOLICULAR

En general, en las patologías del útero se visualiza acumulación de líquido, pero otras circunstancias en las que el útero acumula algo de líquido se dan durante el celo del animal y en la primera mitad de la fase luteal del ciclo estral. El diagnóstico de gestación en las fases más tempranas se basa en el reconocimiento de líquido (imagen anecogénica-negra) en la luz del útero. Por lo tanto, hay que saber valorar la presencia de líquido, en cuanto a calidad y cantidad, además del estado de la pared uterina (Fernandez, 2012).

Un fluido ecogénico nuboso ("cloudy") en el útero es siempre patológico, indica endometritis, piómetra o mortalidad embrionario-fetal temprana (Pieterse, 1999). Las patologías más comunes del útero son: endometritis, piometra, mucometra y reabsorción embrionaria. (Fernandez, 2012).

a) Endometritis

La endometritis se define como una descarga uterina purulenta o mucopurulenta, presente a los 21 a 26 días después del parto aproximadamente. Los casos subclínicos de endometritis pueden no tener flujo uterino; sin embargo, la fertilidad se ve afectada negativamente. La ultrasonografía transrectal se puede utilizar para evaluar las vacas en busca de signos de endometritis. Indicadores de endometritis en el examen de ultrasonido incluyen acumulación de líquido intrauterino, el cual es más ecogénico que el de la gestación, apariencia nebulosa o nevada con punteado en blanco y engrosamiento del endometrio debido a edema endometrial y la inflamación.

La ecografía sola no siempre aporta el diagnóstico definitivo de la endometritis. Cuando el contenido es francamente purulento y denso, la imagen es muy ecogénica y puede llegar a tener una tonalidad más blanca que la de las paredes de los cuernos (Palgrave, 2012). La endometritis puede ser tratada con aplicaciones intrauterinas de antibióticos o con inyecciones intramusculares de prostaglandinas cuando un cuerpo lúteo es palpado o visualizado con el ecógrafo (Pieterse, 1999).

 

 

b) Piometra

La Piometra se define generalmente como una acumulación de pus en el útero. En comparación con la palpación manual, las diferencias entre el agrandamiento del útero por la preñez y la piometra son fácilmente reconocibles en la ecografía. Mientras que los fluidos fetales en el útero aparecen anecoica, en los casos de piometra, su contenido francamente purulento es más ecogénico que los líquidos que acompañan la preñez con un punteado blanco intenso (ecogenicidad mixta). Además, no habrá evidencia de un feto, membranas fetales o placentomas en el examen de ultrasonido de una vaca con piometra (Palgrave, 2012).

 

 

c) Reabsorción y mortalidad embrionaria

En la reabsorción se observan menos líquidos fetales, falla de viabilidad, rotura de membranas fetales y granos ecogénicos (blancos) en la imagen flotando dentro del líquido, que corresponden a partes de las membranas y del feto. La reabsorción se da en tasas de alrededor del 6%, revisando las vacas por ecografía del día veintisiete al noventa (Rupérez, 1997).

La mortalidad embrionaria es la pérdida de la gestación durante los primeros 42 días que corresponden al periodo embrionario. Con la utilización del ultrasonido se hace posible el diagnóstico de mortalidad embrionaria tardía, una vez se confirme una preñez viable que después ya no se encuentra. Este diagnóstico puede ser tan temprano como 28-30 días. El diagnóstico de la mortalidad embrionaria y fetal se sustenta en indicios tales como la observación de las membranas fetales sin feto, cuernos uterinos sin feto y sin metritis; presencia de fetos sin latidos cardíacos, ni pulso en el cordón umbilical, sin movimiento y de aspecto y desarrollo anormales (Rupérez, 1997;  Jiménez, 2004).

d) Folículos ováricos quísticos

Definición

Los folículos ováricos quísticos (COF, por sus siglas en inglés)  se desarrollan cuando uno o más folículos dejan de ovular y, posteriormente, no hay regresión pero logran mantener el crecimiento  y la esteroidogénesis. Se definen como folículos anormales, anovulatorios, con un diámetro de al menos 2 cm, en ausencia de tejido luteal activo, que claramente interfieren con la ciclicidad ovárica normal. La incidencia varía entre 6 y 30%. El porcentaje de auto-recuperación de estos primeros quistes es de 60-65% (Pieterse, 1999; Vanholder et al., 2006).

Los COF causan sub-fertilidad en vacas lecheras, ya que amplían el intervalo entre partos. En la mayor parte de la literatura se denominan como quistes ováricos. En los programas de salud del hato lechero de hoy en día, "los quistes" a menudo son diagnosticados en ausencia de signos clínicos claros; por lo tanto, el término "quistes ováricos" no parece apropiado y se ha sugerido reemplazarlo por el término "folículo ovárico quístico", dado que no implica necesariamente un estado de enfermedad (Vanholder et al., 2006). En esta revisión, tal como lo sugieren Vanholder et al.,  se utiliza el termino folículo ovárico quístico en lugar de "quistes ováricos", debido a que el término anterior indica que es el folículo del ovario, y no ningún otro tejido ovárico, el que se convierte en quiste.

En la hembra bovina existe una predisposición genética a presentar COF, pero la heredabilidad es baja, siendo 0,07 a 0,12. Sin embargo, la incidencia en los hatos Holstein Friesian está aumentando. La selección genética para reducir la incidencia de COF puede tener éxito, a pesar de la baja heredabilidad (Vanholder et al., 2006). Los COF se desarrollan debido a una disfunción del eje hipotálamo-hipófisis-ovario. Esta disfunción tiene una etiología multifactorial, en la que los factores genéticos, fenotípicos y ambientales están involucrados. La formación de COF puede ser el resultado de defectos tanto en el ovario-folículo y en el eje hipotálamo-pituitaria (Vanholder et al., 2006).

Signos y diagnóstico

El diagnóstico de COF se hace con mayor frecuencia durante los primeros 60 días después del parto (Vanholder et al., 2006), se realiza sobre la base del análisis de imágenes visuales de los ovarios con estructuras redondeadas anecoicas de un tamaño superior a 25 mm que son persistentes y provocan que la vaca no cicle normalmente. Es importante diferenciar estas imágenes de otras similares que pueden ser artefactos (Tamayo, 2000). Macroscópicamente, los COF se pueden subdividir en quistes foliculares y de cuerpo lúteo, siendo éstos considerados como diferentes formas de la misma enfermedad, por el hecho de creer  que los quistes lúteos son quistes foliculares en etapas posteriores (Vanholder et al, 2006).

Es difícil de diferenciar entre un quiste folicular o luteal, solamente por palpación o por ultrasonografía. El quiste folicular tiene una pared delgada (≤ 3 mm) y el fluido folicular es uniformemente anecogénica, mientras que el quiste de luteal tiene una pared más gruesa (> 3 mm), que es visible como un borde ecogénico  (Vanholder et al, 2006). La precisión en el diagnóstico de quistes mediante ultrasonografía transrectal es de más del 90% de quistes lúteos y casi 75% de los quistes foliculares (Fricke y Shaver, 2001). 

  • Quistes foliculares: suaves al tacto y de pared delgada (menos de 3 mm). Durante el examen ecográfico, la imagen de los quistes foliculares es similar a la de los folículos. La diferencia es su gran tamaño,  más de 25 mm  (Vanholder et al., 2006;   Palgrave, 2012).

 

 

  • Quistes lúteos: de pared gruesa (superior a 3 mm), debido a un revestimiento de tejido luteal, como resultado del engrosamiento de la membrana de la teca. En caso de un quiste luteinizado, se llegan a observar trabéculas dentro de las cavidades (Vanholder et al., 2006;   Palgrave, 2012). En la imagen ecográfica de un quiste luteínico, se observan zonas ecogénicas (grisáceas) en el interior de la pared y en el antro del quiste a diferencia del quiste folicular, en el cual todo su antro es regularmente anecoico y con una pared fina sin zonas ecoicas (Rupérez, 2004). 

 

 

Los quistes lúteos no deben confundirse con cuerpos lúteos normales que contienen cavidades  que van de menos de 2 hasta más de 10 mm de diámetro en algún momento durante el ciclo estral y la preñez temprana (Fricke y Shaver, 2001). La imagen ecográfica de un cuerpo lúteo es más bien granular, de color gris y algo ovalado (García et al., 2000). 

 

 

Se puede encontrar un quiste folicular en presencia de un cuerpo lúteo. En este caso es el cuerpo lúteo quien domina y dicta el destino del quiste folicular. Si el cuerpo lúteo es destruido, el quiste folicular pierde dominancia, degenera y surge una nueva ola de desarrollo folicular (García et al., 2000; Fricke y Shaver, 2001).

Otra estructura que puede diagnosticarse erróneamente es el quiste folicular benigno, muy similar al quiste folicular usando ultrasonido, pero no inhiben el progreso normal de las curvas foliculares y la ovulación de los folículos normales dominantes. Por lo tanto, las vacas que exhiben este tipo de estructura quística normalmente no muestran ninfomanía. La presencia de quistes foliculares benignos puede complicar el diagnóstico y el tratamiento de quistes foliculares en vacas lecheras en lactancia (Fricke y Shaver, 2001; Vanholder et al., 2006).   

e) Anestro

El estroma de ovarios en anestro tiene ecogenicidad homogénea en la ecografía. Las estructuras asociadas con la actividad cíclica, como los folículos y cuerpos lúteos típicamente no son visibles. Ovarios pequeños, anestro verdadero generalmente sólo se encuentran en las novillas jóvenes (Palgrave, 2012). 

 

 

f) Tumor de células de la granulosa

Los tumores de células de la granulosa son usualmente benignos y unilaterales, pueden ser poliquísticos o sólidos. Las vacas afectadas pueden manifestar ninfomanía. Este tumor puede visualizarse mediante ecografía. La superficie a la palpación rectal da una sensación de tocar la cabeza de una tachuela (Stout, 2008).

 

 

g) Errores de diagnósticos (Artefactos)

Los artefactos son las imágenes que aparecen en el monitor que no corresponden con los ecos generados por estructuras reales. Suponen entre un 30 y un 90% de los ecos observados y son la causa más frecuente de errores de diagnóstico. Los artefactos se observan a menudo en la ecografía reproductiva bovina, que es debido al gran número de estructuras con líquido en su interior y a la presencia de aire en el recto de los animales.

Los artefactos más frecuentes son: la sombra acústica, producida cuando se atenúa el sonido o se refleja en una interfase acústica, evitando que el sonido se transmita a tejidos más profundos y no retornen o lo hagan pocos ecos desde esas zonas. La sombra acústica como un artefacto es producido por estructuras de aire o de hueso que reflejan o absorben casi el 100% del haz ultrasónico. El refuerzo posterior se produce cuando el haz de sonido atraviesa una estructura quística. La reverberación aparece cuando el sonido se refleja en una interfase muy reflectante, (por ejemplo, tejido blando-aire o tejido blando-hueso) y después se refleja hacia los tejidos desde la superficie del transductor. Otros artefactos son la imagen especular, la rarefacción y la anchura de haz (Da Silva, 2013).

 

 

h) Anomalías fetales

Algunos defectos adquiridos o congénitos se pueden notar durante el examen de ultrasonido en un feto mayor. Entre ellos, la hidrocefalia, ascitis fetal y derrame pericárdico. Estas condiciones tienen un muy mal pronóstico para la supervivencia fetal. Antes de proponer la interrupción de la preñez en las vacas que presentan estas anomalías, es esencial  realizar un examen ecográfico cuidadoso y repetir el escaneado más de una vez para confirmar su diagnóstico definitivo (DesCôteaux et al., 2006).

 

ULTRASONOGRAFÍA REPRODUCTIVA 

La ultrasonografía posibilita un diagnóstico más preciso de varios desordenes de útero y ovarios cuando existen dudas luego de la palpación rectal. La endometritis, piometras, mucometras o mortalidad embrionario temprana, así como los quístes (foliculares o luteínicos), pueden ser determinados gracias a la ultrasonografía. Otra ventaja es que permite controlar fácilmente los efectos de terapias dadas a estos animales.

Existen diferencias en las definiciones de los autores para referirse a las anomalías del útero y de los ovarios en las hembras bovinas. La diferenciación de los folículos ováricos quísticos puede establecerse en base al tamaño y aspecto ecográfico de los mismos; sin embargo, la mayoría de los autores consideran otros elementos como la textura, duración y niveles hormonales con cierta variación entre los investigadores. En esta revisión se describieron principalmente los relacionados al tamaño y al aspecto ecográfico. Con relación al tamaño de los folículos ováricos quístico, la mayoría de los trabajos hablan de diámetros superiores a 25 mm. En cuanto a la duración de dichas estructuras, la mayoría indica que debe sobrepasar los diez días (Palgrave, 2012).

El aspecto ecográfico es otro elemento que permite establecer un diagnóstico más preciso del tipo de quiste. Es una técnica eficaz para la diferenciación entre quiste folicular y luteínico, con una sensibilidad del 91.5% en el diagnóstico de los quistes luteínicos versus el 70% en los quistes foliculares (Rupérez, 2004). Mediante las evaluaciones ecográficas es posible diferenciar quistes foliculares simples o múltiples y quistes luteínicos; así mismo, los quistes pueden aparecer junto al CL, mientras que numerosos autores definen los quistes como estructuras que aparecen en ausencia de los mismos (Fricke y Shaver, 2001).

Aspectos a considerar al efectuar un examen o evaluación reproductiva mediante ecografía transrectal en hatos bovinos:

  • El ultrasonido puede utilizarse para diferenciar cambios patológicos en el útero y anomalías en el ovario.
  • Ciertas vacas anéstricas con útero flácido retienen líquido intrauterino. La ecografía de los ovarios nos indica la ausencia de estructura luteal.
  • El estroma de ovarios en anestro tiene ecogenicidad homogénea en la ecografía.
  • Un fluido ecogénico nuboso ("cloudy") en el útero es siempre patológico, indica endometritis, piómetra o mortalidad embrionario-fetal temprana.
  • En los casos de piometras, su contenido francamente purulento es más ecogénico que los líquidos que acompañan la preñez con un punteado blanco intenso.
  • En la imagen ecográfica de un quiste luteínico, se observan zonas ecogénicas en el interior de la pared y en el antro del quiste a diferencia del quiste folicular, en el cual todo su antro es regularmente anecoico y con una pared fina sin zonas ecoicas.
  • En el útero estrual debido a la presencia de líquidos son comunes los artefactos y no se deben confundir con una patología.
  • La selección genética para reducir la incidencia de COF puede tener éxito, a pesar de la baja heredabilidad.

Parte de las memorias del III Especialización en Biotecnología Reproductiva en Animales de Granja efectuado por la Oficina Académica de Extensión y Proyección Social de la Universidad Nacional Agraria La Molina, Lima, Perú

Referencias bibliográficas

 
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