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Congreso Internacional AMVEB: MVZ especialistas en Bovinos

El estrés calórico disminuye la preñez de junio a septiembre en vacas Holstein en hatos de alta densidad en el norte de México

Publicado el: 13/2/2020
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Resumen

En bovinos Holstein un alto porcentaje de vacas preñadas por mes influye en la productividad del hato. El objetivo del presente estudio fue determinar las tendencias en los porcentajes de vacas preñadas en hatos de alta densidad en condiciones de estrés calórico a través de los últimos 16 años. Se utilizaron los registros de 16 hatos lecheros de vacas Holstein de enero de 2002 a diciembre de 2018. El porcentaje de vacas preñadas se determinó mediante el procedimiento de ecuaciones de estimación generalizadas para un modelo de medidas repetidas que incluyó el efecto de año, mes y la interacción año por mes, donde el establo fue el sujeto. La temperatura, humedad relativa y el THI fueron analizados mediante un modelo de regresión lineal simple que incluyó los efectos de año y mes. El porcentaje de vacas preñadas en el año 2002 fue 6.7% alcanzando el 7.1 % en 2018 (P < 0.001). El año de 2010 registró el porcentaje más alto de vacas preñadas (7.4%). Cuando se analizó por mes, mayo registró un 6% de vacas preñadas y de junio a septiembre se registró 5%. El promedio mensual del THI fue mayor a 70 unidades en los meses de mayo a septiembre. Se concluye que a través de los años de estudio el porcentaje de vacas preñadas en los hatos estudiados se mantiene en un 7%; sin embargo, de junio a septiembre el THI es mayor a 71 unidades disminuyendo la preñez al 5%.

Palabras Clave: Bovinos de leche, preñez, THI, eficiencia reproductiva.

INTRODUCCIÓN

Actualmente el incremento en el calentamiento global de 1.5°C implica temperaturas ambientales más altas comparadas con las temperaturas registradas en el siglo XVIII, ello implica calentamiento global de la tierra como de los mares. El mayor aumento de la temperatura ambiental se ha observado en latitudes altas del hemisferio norte [1]. El impacto potencial del cambio climático en el ganado, en particular en aquellos debidos al incremento por estrés calórico no han recibido la debida atención, especialmente desde la perspectiva de aquellos que exceden los umbrales críticos. La diferencia entre 1.5°C y 2°C del calentamiento global ejerce un efecto negativo en el ganado bovino ya que, probablemente excede los límites en la termorregulación dando como resultado estrés calórico constante [2]. Las altas temperaturas afectan a los animales domésticos causando diversos trastornos metabólicos [3]. Cada onda de calor es la combinación en la duración e intensidad de la temperatura del aire [4]. Cuando la vaca lechera está fuera de su zona térmica de confort disminuye la producción láctea [5]. Las vacas altas productoras son más susceptibles al estrés calórico que las vacas con producción baja de leche; ello se debe a que el estrés calórico incrementa la temperatura corporal, afectando la síntesis de grasa en la glándula mamaria, disminuyendo la cantidad y calidad de la leche [6]. Cuando el THI (índice humedad temperatura) registra 70 unidades o menos el ganado lechero se encuentra sin los efectos del estrés calórico [7].

En las vacas lecheras diversos factores influyen en la eficiencia reproductiva, entre ellos se menciona el número de lactancia, la etapa en la lactancia, los desechos, así como las vacas no preñadas. Para maximizar la rentabilidad de las vacas lecheras es necesario que se preñen en el mejor momento de su lactancia. En cada servicio, la vaca puede quedar o no preñada. En un hato lechero las vacas no preñadas representan grandes pérdidas económicas y afectan negativamente la eficiencia productiva del hato [8]. El objetivo del presente estudio fue determinar las tendencias en los porcentajes de vacas preñadas en hatos de alta densidad en condiciones de estrés calórico a través de los últimos 16 años.


MATERIALES Y MÉTODOS

Área de estudio

El estudio se llevó a cabo en la Comarca Lagunera, ubicada en los estados de Coahuila y Durango en el norte de México (24°- 26° 22´- 23’ LN, 104°47’ LO, 1200 m sobre el nivel medio del mar), en el desierto Chihuahuense. El clima de esta región se clasifica como semi-árido (BWhw), con precipitación media anual de 266 mm (rango: 163 a 504 mm) entre junio a septiembre. La temperatura media anual máxima entre mayo a septiembre es de 36.6 °C y entre diciembre a febrero la mínima es de 5.7 °C. Esta región cuenta con una población estimada de 216 736 vacas Holstein en producción.

Registros

El análisis incluyó los registros de 16 hatos lecheros de vacas Holstein de los años de enero de 2002 a diciembre de 2018. Los registros fueron obtenidos al final de cada mes en cada hato lechero, utilizando el software DairyComp (http://web.vas.com/updates/ dairycomp). Los hatos lecheros cuentan con una mediana de 2 600 vacas. La base de datos utilizada consistió de 2 360 registros de las vacas.

Manejo de los hatos lecheros

Los hatos lecheros del presente estudio cuentan con instalaciones altamente tecnificadas como sala de ordeño en carrusel o en paralelo, ventiladores, aspersores en sala de ordeño, sombras artificiales en los corrales, trampas para el manejo del ganado, camas de descanso, comederos adecuados y bebederos automáticos. Las vacas fueron ordeñadas tres veces al día. El estro fue detectado mediante podómetros las 24 h. Las vacas recibieron un baño con agua fresca cada cuatro h con una duración de 1 min de agua y cuatro min de ventilación forzada seis veces al día, de mayo a septiembre. La alimentación de las vacas se basó en la ración totalmente mezclada, con 18% de proteína cruda y 1.8 Mcal/kg de materia seca.

Variables estudiadas

Porcentaje de vacas preñadas por mes

Es el total de vacas preñadas en un mes dividido por el total de vacas del hato en ese mes.

Índice humedad temperatura

La información obtenida para calcular la temperatura y la humedad relativa fueron de la estación meteorológica Campo Experimental La Laguna del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) ubicado en Matamoros, Coahuila, México [9]. El THI se calculó de los promedios mensuales de la temperatura medida en °C y la humedad relativa se calculó de los promedios mensuales expresados en porcentaje [10].

THI = (1.8 × T + 32) – (0.55 – RH × 0.0055) × (1.8 × T × 26),

Donde, T es el promedio diario mensual de la temperatura (°C), y RH es el promedio diario mensual de humedad relativa (%).

Análisis estadístico

Para determinar el porcentaje de vacas preñadas se utilizó el procedimiento de ecuaciones de estimación generalizadas para un modelo de medidas repetidas que incluyó el efecto de año, mes y la interacción año por mes, donde el establo fue el sujeto. Se utilizó la distribución de probabilidad normal con función de enlace identidad y la estructura de la matriz de correlación fue autorregresiva de primer orden [AR(1)]. Para la selección del mejor modelo y la estructura de correlación con mejor ajuste se utilizó una extensión del criterio de información de Akaike llamado cuasi-verosimilitud bajo el criterio del modelo de independencia corregido (QICC). Para el efecto del año y mes se evaluaron con polinomios ortogonales. Con el propósito de observar los cambios producidos en las variables climáticas a través del tiempo se utilizó un modelo de regresión lineal simple en cada mes del año: ; donde es el valor obtenido de la temperatura, humedad relativa o el THI en el i-ésimo año; es el valor del i-ésimo año (2002, …, 2018); β0 es el intercepto; y β1 es el coeficiente asociados con el efecto lineal. Para todos los análisis estadísticos se utilizó el módulo incluido en el SPSS versión 20.0 [11].


RESULTADOS

Porcentaje de vacas preñadas por mes

Se observó un cambio positivo del año 2009 con respecto al 2010 (Figura 1). Cuando se analizó la tendencia por mes se observó un efecto lineal, cuadrático y cúbico (P < 0.001; Figura 2), lo cual indicó que junio, julio, agosto y septiembre se registraron los porcentajes más bajos de vacas preñadas (P < 0.001; Figura 2).




Índice Humedad Temperatura

Los coeficientes de regresión lineal simple fueron negativos para temperatura, humedad relativa y el THI. En los meses de noviembre y diciembre no se observó cambio a través del tiempo en la temperatura, humedad y THI (P > 0.05). La humedad relativa solo fue significativa en mayo (b1 = 0.54% por año, P = 0.015) y julio (b1 = -0.81% por año; P = 0.039). En la temperatura media solo fueron significativas en enero (b1 = -0.248 ºC por año; P = 0.005), marzo (b1 = 0.021 ºC por año; P = 0.02), abril (b1 = -0.30 ºC por año; P = 0.02) y mayo (b1 = -0.20 ºC por año; P = 0.006). Con excepción de febrero, el THI disminuyó en los meses de enero a octubre con pendientes -0.402 puntos por año (abril; a -0.126 puntos por año; P = 0.011 y octubre; P = 0.006).

En el presente estudio se observó que en junio registró la temperatura más alta de 28.7 ºC y el THI fue 72.5 unidades. En cambio, abril registró la humedad relativa más baja de 28.2% y aumentó en septiembre hasta alcanzar un máximo de 52.3%. Además, se observó que el promedio mensual del THI fue superior a 70 unidades en mayo, junio, julio y septiembre, lo que implica que las vacas estaban en estrés calórico.


DISCUSIÓN

Los resultados del presente estudio indican que durante los años analizados el porcentaje de vacas preñadas mostraron ligeros cambios sostenidos. Sin embargo, cuando se analizó por mes, de junio a septiembre se registraron los porcentajes más bajos de vacas preñadas. De hecho, los meses en los que las vacas estuvieron en estrés calórico fueron de mayo a septiembre ya que se registraron los valores más altos en el THI (73 a 76 unidades). Cuando las vacas se encuentran con un THI de 70 unidades de THI o menos, estos rumiantes están en un estado de confort, en cambio con valores de 71 a 78 THI las vacas se encuentran en un estado de alerta [7]. Los efectos del estrés calórico en los meses de mayo a septiembre se reflejaron en la disminución en el porcentaje de vacas preñadas, ya que este valor fue menor al 5% en junio, julio, agosto y septiembre; sin embargo, mayo registró un porcentaje de 6%, probablemente aún no se reflejaba el efecto del estrés calórico debido a que en abril el THI fue menos a las 70 unidades. Como se sabe los animales que se encuentran en climas cálidos disminuye la salud animal y la conversión alimenticia, así como la eficiencia reproductiva. De hecho, en esta región los partos ocurren de septiembre a enero, lo cual indica estacionalidad reproductiva en la vaca lechera en condiciones de estrés calórico.

En la vaca lechera, la carga térmica altera diversas funciones que están relacionadas con el establecimiento y mantenimiento de la preñez, entre ellas se incluye la alteración en el desarrollo folicular, la regresión del cuerpo lúteo, alteración en la función ovárica, así como la calidad de los ovocitos, en el desarrollo embrionario, se incrementa la mortalidad embrionaria, dando como consecuencias pérdida fetal temprana y alteración de la función del endometrio [12]. De hecho, la carga de calor afecta el período de peri-implantación, donde existe un mayor riesgo de pérdida fetal temprana entre los días 21 a 30 de gestación, además se reduce el flujo el flujo sanguíneo uterino, la disponibilidad de nutrientes y las hormonas uterinas [13,14]. Finalmente, en los hatos lecheros de esta región septiembre registra la fertilidad más baja debido a la mala calidad de ovocito generado en los meses previos (julioagosto).


CONCLUSIONES

El porcentaje mensual vacas gestantes se mantiene en 7% a través de los años de estudio; sin embargo, cuando las vacas están en condiciones de estrés calórico con un THI mayor a 71 unidades dicho valor disminuye al 5%.

Referencias bibliográficas

 
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