Parasitosis de los vacunos: Hacia un diagnóstico y control de precisión

Publicado el: 9/3/2020
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El control de los parásitos en la producción: contexto actual

Las infecciones parasitarias ejercen su efecto de manera directa o indirecta esencialmente en animales en crecimiento, con alto impacto económico en los sistemas de producción bovina. Como resultado, se genera un marcado efecto sobre el rendimiento/calidad de la res y desarrollo genital en hembras destinadas a reproducción. En casos graves, pueden producir mortalidad luego de cuadros con marcada sintomatología.

 

 

La intensificación de los sistemas productivos aumenta los riesgos de parasitosis; el aumento de la dotación animal que conlleva altas cargas de nematodos en las pasturas incrementando las pérdidas y la complejidad de la prevención y el control. El engorde y/o terminación de los animales en feedlot favorece la transmisión de parásitos externos –especialmente de sarna (y piojos en menor medida)- con marcadas mermas en la ganancia de peso y serias dificultades para detener el avance de la enfermedad.

En la práctica, el control de las infecciones parasitarias se basa –desde hace décadas- en la aplicación exclusiva de antiparasitarios, pocas veces acompañada por medidas de manejo que contribuyen a mitigar el problema. La baja relativa en los precios de los antiparasitarios ha favorecido su administración masiva, y no se han desarrollado nuevos compuestos con diferente modo de acción a los disponibles.

Es así, que los mismos principios activos –originalmente de gran eficacia y espectro terapéutico- han sido utilizados masivamente durante los últimos 30-40 años, en la mayoría de los casos, sin diagnóstico de laboratorio que confirme la necesidad de desparasitar. Este contexto, se mantendrá seguramente por un tiempo considerable ya que no se avizora en el corto/mediano plazo la comercialización de nuevos compuestos con diferente modo de acción a los disponibles actualmente, o de vacunas preventivas de las infecciones parasitarias en los bovinos.  

Como era previsible, un relevamiento reciente (durante 2014-2015), realizado en la Pampa Húmeda, región Centro y NEA, revela el progresivo aumento de la resistencia de los nematodos internos a los antiparasitarios: 93% de resistencia a la Ivermectina, 28% al Ricobendazole, y resistencia múltiple a Ivermectina/Ricobendazole en el 26% de los establecimientos. Mientras que el Levamisole –por lejos el menos usado en las últimas décadas- aún conserva su eficacia.  

 

 

En los sistemas pastoriles de producción, el efecto de las infecciones parasitarias se produce en la invernada de los animales entre mediados de otoño y mitad de la primavera; en ese período, el remanente de parásitos internos que han sobrevivido al tratamiento, pueden generar mermas en las ganancias de peso que, en promedio, pueden alcanzar 8 k/ animal en 3-4 meses de pastoreo. En condiciones de feedlot, esa diferencia se puede extender a 10 k/ animal en 90 días de encierre. A esto, se suma que se han detectado fallas en el tratamiento contra sarna y la garrapata común R. microplus atribuibles al desarrollo de resistencia. 

DE MANERA QUE, EL CONTROL PARASITARIO SE VE “ATRAVESADO” POR LA RESISTENCIA A LOS ANTIPARASITARIOS, limitando su eficacia en gran parte de los sistemas productivos.



La subestimación/simplificación del control es, en gran medida, responsable de la situación. Si bien, es considerable la inversión económica y el tiempo dedicado al control, en la mayoría de los establecimientos esos esfuerzos son insuficientes y con limitado retorno económico para el sistema productivo. Es necesario dejar de lado las viejas recetas y prácticas de intervención (desparasitaciones continuas o en fechas fijas, cada vez que se encierran los animales, al voleo sin diagnóstico, otras) y encarar profesional y racionalmente el control.

Éste contexto obliga a un cambio, orientado a mejorar las estrategias de intervención y a la aplicación de buenas prácticas en el control de las enfermedades parasitarias. Tal cambio es, fundamentalmente de actitud, apuntando al control parasitario racional, eficiente y sustentable.

Cada establecimiento ganadero tiene su problemática particular y debe ser atendido como tal, evitando reproducir prácticas de campos vecinos o recomendaciones sin basamento técnico. Asesores y profesionales pueden y deben aportar a éste cambio, y el ganadero, asumir que la inversión en asesoramiento y la utilización de antiparasitarios de calidad tienen un alto retorno y beneficios adicionales para el sistema de producción.

 

 

Pautas básicas para mejorar el control de los parásitos en la producción de carne

Se parte de la premisa que en sistemas pastoriles es inevitable convivir con las infecciones parasitarias y el desafío central, es tratar de minimizar los efectos en los animales en crecimiento entre el destete y la entrada de la primavera. El uso de antiparasitarios adecuados, en los momentos apropiados, mejorará los parámetros productivos y garantizará la sustentabilidad del control.

a) Diagnóstico de situación

Como se mencionó, ineludiblemente cada establecimiento ganadero debe conocer cuál es la situación particular sobre la eficacia de los diferentes antiparasitarios al iniciar el control parasitario de su recría.

Para ello, se debe implementar un “Test de resistencia/TRCH” que se realiza en animales de recría entre los meses de mayo y julio cuando los recuentos promedio de huevos de lombrices (HPG) son > 200. Se evalúan los 3 principios activos disponibles en el mercado –Ivermectina, Benzimidazoles y Levamisole- y la reducción del conteo de huevos (eficacia clínica) a las 2 semanas del tratamiento debe ser > 90%. Debajo de ese porcentaje existen fuertes evidencias de resistencia. Los coprocultivos indicarán la gravedad del problema a través de la identificación de los géneros parasitarios involucrados en la resistencia. Una vez determinada la eficacia de los antiparasitarios se podrá definir también los momentos del año en los cuales pueden utilizarse en el establecimiento.

 

 

Complementariamente, se debe estimar el riesgo de infectividad de las pasturas a través de los antecedentes –antigüedad, tipo de pastura, categorías que pastorearon, carga animal, antecedentes de parasitosis, etc.- para generar un circuito de pastoreo basado en los menores niveles de infectividad para los animales de recría. 

El diagnóstico también alcanza a las ectoparasitosis invernales, diferenciando piojeras (masticadores/chupadores) de sarna; esto permitirá emplear los antiparasitarios y las medidas de manejo apropiadas que atiendan el problema con eficiencia.

b) Control monitoreado

Si bien la epidemiología de la enfermedad marca las tendencias de las infecciones en las pasturas y animales, la evolución de la enfermedad es dinámica y dependiente de los niveles de contaminación (huevos de lombrices) con el bosteo y de las condiciones ambientales, siendo la lluvia determinante principal del riesgo de transmisión de la infección parasitaria a los animales.

 

 

Es por esto, que el control de precisión incluye el Monitoreo de la carga parasitaria en los animales, a partir del destete y hasta entrada la primavera. La desparasitación del destete –fin de verano- podría realizarse con Levamisole y la de fin de noviembre (contra larvas inhibidas de Ostertagia) con Ivermectina 1%. Entre ambas desparasitaciones es necesario realizar muestreos de materia fecal a intervalos periódicos. La tendencia de los conteos de HPG entre muestreos refrendará la decisión de desparasitar la tropa con los principios activos eficaces en el campo y tendiendo a su rotación, para minimizar los riesgos de resistencia.

El suministro de pasturas de bajo riesgo parasitario y la posibilidad de incluir verdeos estacionales o el acceso a pasturas antecedidas por agricultura, facilitarán el control de las infecciones en los animales.

 

A modo de resumen



  • Los parásitos internos son la principal limitante de los sistemas de producción pastoril y la resistencia a los antiparasitarios suma su efecto si la elección del principio activo es incorrecta.
  • La complejidad actual en el control de parásitos obliga al trabajo conjunto entre el   ganadero y el asesor sanitario. El esfuerzo debe centrarse en la búsqueda de los momentos oportunos para desparasitar, con el respaldo central del diagnóstico de laboratorio y con los antiparasitarios que resultan eficaces en el establecimiento.
  • En consecuencia, debe desterrarse definitivamente la indicación de tratamientos oportunistas/facilistas/intuitivos/irreflexivos (a distancia, fechas fijas, etc.) Todo establecimiento ganadero debe conocer su propia situación de resistencia como paso previo a la incorporación de la rutina del monitoreo de tropas para determinar la necesidad de aplicación de tratamientos antiparasitario.
 
Autor/es
Profesor titular del Área de Parasitología y Enfermedades Parasitarias. Jefe del Dpto. de Sanidad Animal y Medicina Preventiva (SAMP). Facultad de Ciencias Veterinarias Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (U.N.C.P.B.A.) Tandil.
Becario 1977 INTA. Becario externo 1986 en el proyecto INTA-BID desarrollando sus estudios en la Royal Veterinary & Agricultural University en Copenhague, Dinamarca. Ph.D. en 1989. Por sus trabajos en Epidemiología parasitaria de los nematodos gastrointestinales de bovinos recibió premio “Dr. Román Niec” (1987) otorgado por AAPAVET. En 1997 recibió el Premio Bayer en Ciencias Veterinarias. Autor y/o co-autor de 12 Obras, más de 70 Trabajos de Investigación y 36 Artículos de Divulgación.Consultor FAO TCP ARG 3003, "Mejoramiento de la Trichinellosis en Argentina”. Actualmente Profesor UNCPBA
 
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