Mitos en la Cría Vacuna y como derribarlos

Publicado el: 6/6/2020
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Introducción: A lo largo de mis casi 48 años de veterinario y habiendo dado muchas charlas y cursos siempre surgen preguntas sobre temas muy arraigados en la Cría Vacuna y en mucho de los casos, los considero “mitos”. Partiendo de una definición que leí una vez en el Movimiento CREA sobre tradición que decía que no es hacer lo mismo que hacían nuestros abuelos, sino hacer lo que nuestros abuelos harían en el mundo actual.

También dejando muy claro lo que hicieron nuestros antepasados en los comienzos de la actividad ganadera en nuestra querida Argentina y a los cuales les brindo mi mayor de los respetos por todo el esfuerzo que pusieron en el engrandecimiento de la Patria y el legado que nos dejaron. Con esta pequeña introducción iré directo a mencionar un decálogo de “mitos” y los argumentos propios para derribarlos. Si bien pueden existir varios decálogos e innumerables argumentos para derribarlos pero lo que a continuación escribo proviene de mi sentir y experiencia que puede ser o no compartida por los lectores. Fundamento con mi casuística insisto y les aclaro que para derribar cada mito me baso en mi experiencia y en mis datos, la información que me permite dar la seguridad de lo que afirmo. En ningún caso quiero que mi actitud parezca soberbia, que no es mi estilo y siempre acepto aunque no lo comparta que haya otras opiniones diferentes a la mía.

1) “Faltan toros”. Al iniciar un tacto para evaluar la preñez y como es lógico salen las primeras vacas vacías. Esa frase comienza a fluir en los presentes, llámese propietario, administrador o encargado y es bastante recurrente y siempre la espero. Les puedo asegurar que en un rodeo bien alimentado y por lo tanto cíclico y con la sanidad controlada NUNCA en mi vida de veterinario tuve una baja en la tasa de preñez por falta de toros. Siempre ante un resultado adverso la principal causa ha sido la escasa alimentación por una extrema sequía o problemas sanitarios por la presencia de enfermedades venéreas. He obtenido excelentes índices reproductivos en numerosos rodeos utilizando en el servicio 0,97% de toros como mínimo, siendo lo más frecuente 1,2- 1,5%. Con el 2 % de toros como lo más normal la preñez obtenida ha sido excelente teniendo siempre como recaudo considerar el estado nutricional, la sanidad y toros aptos y evaluados por la Prueba de Capacidad de Servicio (CS) incorporada en la revisación de toros. Por lo tanto considero este mito derribado.

2) “En establecimientos con potreros extensos usar más toros”. Una gran cantidad de criadores a la hora de asignar los toros a un rodeo lo primero que tienen en cuenta es la extensión del mismo y también la topografía. Para ir derribando este mito debemos partir del conocimiento del Grupo Sexualmente Activo (GSA) que se forma con las vacas en celo y aquellas que están en proestro que es la etapa previa al celo. La vaca en proestro es la “activa”, es la que monta y la vaca que está en celo es la “pasiva”, la que se deja montar. Esta actividad de monta homosexual entre vacas estimula al toro quien mediante su visión detecta a este grupo y se dirige hacia él, permaneciendo el 90/95% de su tiempo dentro del GSA o en un radio que no supera los 30/50 metros. Es común observar a veces varios toros en un GSA. También observamos que las vacas que están dentro del GSA dejan a sus terneros con otras vacas en lo que podríamos llamar “nursery” para dedicarse a la actividad sexual. Una vez que las vacas son servidas 2, 3 o más veces para asegurar su preñez por los toros de Alta o Muy Alta CS se retiran del GSA en busca de sus terneros. Este grupo como su nombre lo indica es muy activo y camina 1 Km/hora o sea 24 Km/día. Se debe dejar bien en claro que para que se forme el GSA las vacas deben estar ciclando y por ende bien alimentadas. La reproducción en la vaca es una “función de lujo” y lo primero que suprime una vaca ante un déficit nutricional se ve afectada, entre otras, el área reproductiva entrando en “anestro” (sin celo) y se dedica a criar a su ternero. Por lo tanto la vaca primero es madre y luego amante. En el caso de un rodeo mal alimentado y con una baja tasa de celo diario o que tenga muchos terneros recién nacidos, el toro por medio del olfato realiza su tarea de detección de celo y no por la vista como en el caso de un rodeo cíclico. No son los toros los que caminan buscando el celo sino que las vacas atraen a los toros para servirlas y en ese caso la extensión del potrero no es una limitante. Un ensayo realizado en San Rafael, pcia. de Mendoza en un establecimiento con un potrero de 7.000 has fueron entoradas 300 vacas con 9 toros de Alta CS, durante 3 meses, donde se obtuvo una preñez del 90%. La mayoría de los vecinos utilizaban del 6 % al 14% de toros. En un establecimiento de Mayor Buratovich, pcia.de Buenos Aires con presencia de potreros de monte sin bebidas ya que tomaban agua de los canales de riego, con potreros muy extensos de 2.500 a 3.000 has utilizábamos 3,5% de toros de Alta CS con excelentes resultados de preñez en los años con adecuadas precipitaciones. Concluyo que no es necesario utilizar porcentajes de toros muy elevados (5-8%) en campos con potreros extensos y sucios, por lo cual este mito es derribado.

3) “Encerrar las vaquillonas”. He observado en muchos criadores esta idea de que le van a dar una “manito” al toro en su función de detectar celo y servir a las hembras. Entonces creen que encerrando las vaquillonas a la noche en un corral durante la época de servicio, el toro va a caminar menos y las tiene a todas las hembras a su disposición para que sea más efectivo su actividad sexual. Ese pensamiento es erróneo, ya aclarado anteriormente. El conocimiento por parte del criador del GSA puede ayudarlos a entender que la naturaleza es sabia y todo funciona a la perfección en ella. Al empezar a desarrollar este mito me refiero a las vaquillonas pues nadie con un mínimo de experiencia en la cría encerraría de noche todas las vacas con su ternero. La pregunta me la han hecho en varias charlas por el manejo de las vaquillonas, que al no tener ternero, facilita el encierre.

O sea que a lo largo de estos 48 años trabajando en la cría vacuna nunca he realizado este encierre y los resultados me han confirmado que no es necesario hacerlo. Por lo tanto considero este mito derribado.

4) “A las vaquillonas ponerle toros con experiencia”. Este concepto está muy arraigado entre los criadores y es un tema de discusión.

Para derribar este mito me voy a basar en los datos reproductivos logrados en un campo “El Gato” en Adelia María (pcia. de Córdoba) donde trabajé en los años 1981-1992. En dicho establecimiento se entoraban anualmente 500 vaquillonas de 24/26 meses de edad con 10 toros Angus Colorados de 2 años de edad de Alta CS al 2%. Los toros se compraban para ese fin durante todos los años, luego al otro año pasaban a servir a los rodeos de vacas y se volvían a comprar otros 10 toros. La preñez a lo largo de esos años y dependiendo de cómo llegaban las vaquillonas al servicio y el clima que determinaba la disponibilidad forrajera, siempre estuvo entre el 92% y el 97%.

Otro tema a tener muy en cuenta y que sirve para derribar este mito es el peso de un toro adulto que sirve una vaquillona. No es lo mismo que ésta sea servida por un toro virgen y por ende de menor peso. En muchos de los campos donde trabajo se sigue ese criterio con excelentes resultados a lo largo de muchos años. En algunas oportunidades al entorar vaquillonas de 15 meses con toros comprados que sabemos que van a dar terneros de bajo peso al nacer, los usan 2 o 3 servicios con las vaquillonas de reposición hasta que son toros que han aumentado su peso y desarrollo y se pasan a las vacas. Dada las características heredables del bajo peso al nacer seguirán dando terneros livianos. Por lo expuesto considero este mito derribado.

5) “No tener en cuenta la edad de los toros al asignarlos y distribuirlos en los rodeos”. Es frecuente observar en el momento de distribuir los toros para el servicio que se arma un rodeo de vacas y van al corte tantos toros, dependiendo del porcentaje que usen de los mismos. Cuando volví de Australia en 1987 tomé conciencia de la importancia que tiene la dominancia de los toros de acuerdo a su edad. Para esto debemos comenzar por una correcta “identificación” de los toros a cargo del veterinario actuante en la revisación de los mismos. Para ello resulta práctico disponer de una máquina peladora y marcar con números a fuego. Conociendo la edad de los toros se puede utilizar el siguiente código: el primer número es la terminación del año de nacimiento, ejemplo Nº 601 (nacido en 2016), Nº 802 (nacido en 2018) y así sucesivamente. Así los toros son identificados por su edad y ello facilita su distribución para los diferentes rodeos. Es sabido que los toros vírgenes y los de mayor edad (7/8 años) son subordinados de los toros de 3/6 años considerados “atletas sexuales”, es recomendable usar los toros vírgenes siempre SOLOS en un rodeo. Lo ideal sería usarlos con las vaquillonas y los de US (último servicio) también SOLOS en un rodeo de vacas adultas y no muy exigidos, pudiendo usarse a 1% más que lo que se usa en los otros rodeos. Por lo tanto considero este mito derribado.

6) “Los toros se vienen muy abajo y se les va a acabar el semen”. Este mito es observado a diario y por las preguntas que me hacen durante las charlas está bastante arraigado. No quiero entrar a derribar un mito de la década del 60 que lo considero derribado por generaciones de veterinarios que me han precedido pero que al comenzar mi actividad profesional detecté algunos coletazos y me estoy refiriendo a la “rotación de toros”. Sobre este tema en particular escribí el artículo “Rotación de toros, basta de vueltas” y está publicado en mi página (www.chunivet.com.ar). Un rodeo bien alimentado y por consecuente cíclico, hay una gran actividad sexual durante los primeros 40/45 días. Luego en el transcurso del servicio en los otros 45 días, los toros se van recuperando al haber menos celo por haberse ya preñado las vacas. Lo ideal es que la vaca entre al servicio con una CC 3 (escala 1 a 5) y con un ternero de 30/40 días (situación ideal). Con esta suposición podríamos pensar que la preñez en los primeros 45 días debería ser no menor al 80 % utilizando toros de Muy Alta y Alta CS. Siguiendo con este rodeo teórico ideal de 100 vacas con 2 toros a partir del día 46 quedarían 20 vacas vacías con 2 toros (10%). En el establecimiento “Santa Ana” de Tandil, fueron entoradas 150 vacas pampas de CC 3,2 a 3,8 con 3 toros Polled Hereford. Todas las vacas habían parido entre julio y agosto, el 15 de octubre se le echaron los 3 toros. Fui convocado en dos oportunidades por el propietario: la primera a los 25 días de comenzar el servicio por la muerte de uno de los 3 toros, la segunda a los 35 días para comunicarme que uno de los 2 toros que seguían en servicio había sufrido un “hematoma de pene”. De común acuerdo y con mucha expectativa, decidimos hacer un tacto a los 60 días de comenzado el servicio y así detectar el IC (Índice de Concepción= preñez de los primeros 21 días de servicio). La vaca preñada el día 21 al hacer el tacto el día 60 tenía 39 días de preñez (60-21=39). Esto me permitió detectar el 74% de preñez en los primeros 21 días cuando estuvieron los 3 toros en perfectas condiciones. En ese momento se revisó el toro que estaba bien y no tenía problema. La preñez final fue del 96 % y la historia terminó muy bien. Sin embargo debemos tener en cuenta dos factores claves que son: la CC de las vacas y la edad del ternero, que si no hubiese sido la adecuada nos podría llevar a un fracaso. Es frecuente escuchar que a los toros se les acaba el semen. Un toro con una circunferencia escrotal (CE) de 35 cm que es un tamaño adecuado promedio, los testículos pesan aproximadamente 460 gr. y el 87 % del peso testicular es parénquima testicular. De los 400 gr. de este tejido testicular productivo cada gramo de parénquima produce 15 millones de espermatozoides por día, por ende los 400 gr. producen 6 mil millones de espermatozoides por día. También sabemos que 1 espermatozoide es necesario para fecundar un óvulo. Después de lo mencionado quien puede pensar que a un toro en servicio natural se le puede acabar el semen? Por lo tanto considero este mito derribado.

7) “Los toros a medida que se lesionan durante el servicio deben ser reemplazados”. Si bien podríamos decir que este mito ya fue derribado en el párrafo anterior, es válido mencionar en qué momento es importante reemplazar a un toro que es retirado del servicio por  alguna lesión de carácter grave o muerte. Para ello es muy importante tener en cuenta la CC de las vacas y la edad de los terneros. Ya se mencionó de lo que sucedía en un rodeo “ideal” establecimiento “Santa Ana”, pero son pocas las veces que nos encontramos con esos datos y la realidad que nos toca vivir es muy diferente. Por lo tanto creo razonable que todo toro que sea retirado dentro de los primeros 15/20 días del servicio debería ser reemplazado. Es por eso que cuando uno recomienda utilizar el 2 % de toros de Muy Alta o Alta CS siempre se debe tener un 0,5 % de toros suplentes lo que determina el stock total de toros de un campo debería ser de 2,5% sobre el total de vientres a entorar. Siempre es bueno aclarar para que no haya mal interpretaciones que el “sentido común” debe primar siempre. Si utilizo 5 toros en un rodeo de 250 vacas (2%) y por serios inconvenientes a partir del segundo mes de servicio queda solamente 1 toro en condiciones sí o sí debo agregar 2 toros. Así sucesivamente se podrán ir planteando distintos casos y deberemos ir solucionando los mismos. Por lo tanto considero este mito derribado.

8) “Al final del servicio ven una vaca en celo y le agregan un toro”. Esta acepción es frecuente de escuchar. En alguna recorrida en el último mes de servicio es factible ver una vaca en celo y muchas veces los criadores le agregan un toro al rodeo. Ello trae como consecuencia la factibilidad de que se observen lesiones en los toros por las peleas entre sí por la competencia que genera ese aumento del % de ellos sobre las vacas vacías. El mismo número de toros cuando iniciamos el servicio va aumentando el % de los mismos al irse preñando vacas todos los días y por lo tanto las vacas a cubrir por los toros cada día son menos. Es un cálculo muy simple que hay que hacer y la mayoría de las veces no se hace. Por lo tanto a no preocuparse por ver una vaca en celo y quedarse tranquilos que con los toros que se inició el servicio siempre y cuando no ocurran problemas graves alcanzan y sobran para cubrir las vacas asignadas. Por lo tanto considero este mito derribado.

9) “Los toros que compro deben llegar al campo con tiempo para aclimatarse” es frecuente escuchar esta afirmación de la cual no la comparto. Siempre soy partidario de dar ejemplos para argumentar que esa afirmación no es válida y como dice el refrán “para muestra vale un botón”. En el mito 2 les conté del ensayo de San Rafael de 9 toros con 300 vacas en 7.000 has, esos toros fueron comprados en Benito Juárez en la Pcia de Bs As, viajaron más de 1.000 km y llegaron con menos de 1 semana al campo donde fueron echados a ese potrero inmenso y el resultado fue un éxito. Por lo tanto considero este mito derribado.

10) “Los toros ya los revisé el año pasado y la preñez fue excelente”. En muchas oportunidades observo este comentario y sobre todo con la Prueba de CS en los toros. Muchos criadores piensan que los toros son “irrompibles” y por mi experiencia les aseguro que no es así. Todos los años el toro tiene la posibilidad de sufrir alguna lesión y ser rechazado. Con ese toro que mandamos a mercado nos permite pagar los honorarios de por lo menos 20 toros revisados. Por lo tanto no vale la pena arriesgar un resultado y es un mito que se cae por su propio peso. Es importante que el criador considere a la revisación de los toros como una tarea que se debe hacer anualmente e incorporarla en su calendario.

 

Consideraciones Finales:

Con este artículo espero contribuir para que los criadores se sientan motivados y con la ayuda de sus asesores veterinarios y agrónomos puedan, “derribar los mitos precedentes”. Muchos de los problemas de la eficiencia productiva de nuestros rodeos son debidos a fallas de manejo reproductivo y sanitario. Es mi deseo a que podamos salir del estancamiento en que se encuentra la cría vacuna, con un 62/64% de destete en los últimos 70 años. Como asesor en cría y reproducción bovina y, con el afán de mejorar los índices productivos, aspiro a que se derriben los mitos por parte del criador propietario de las vacas y los toros en pos de una ganadería más eficiente.

“El cuento de la niña y el pescado” por último quiero contarles un cuento: “Una niña vio a su mamá que cortaba la cabeza de un pescado y luego la cola, y lo metía dentro de un sartén con aceite caliente, para freírlo. La niña le pregunta a su mamá que para qué les corta esas dos partes, su madre lo piensa un momento y le dice: no lo sé, así me lo enseñó tu abuela; ve y pregúntale a ella por qué lo hacía así y luego me dices. La niña va entonces con la abuela y le pregunta el motivo de tal acción y la abuela se le queda viendo y le dice: no lo sé, así vi que lo hacía mi mamá y así lo aprendí, pero ve a preguntarle a ella el por qué. Va entonces la niña con su bisabuela y le hace la pregunta, la bisabuela se le queda viendo y le dice: no sé por qué tu abuelita y tu mamá lo hacen, pero yo lo hacía porque tenía un sartén muy pequeño y no cabía completo el pescado, por eso tenía que cortarle la cabeza y la cola”.

 

Agradecimiento: a mi gran amigo, colega y referente Carlos Manuel Campero (ex INTA Balcarce) por su lectura y corrección. Su ayuda ha sido inestimable para mí y se lo agradezco mucho.

 
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