Estimando producciones de forraje desde el cielo con el índice verde una herramienta al alcance de todos el iv y otras herramientas tecnológicas en la gestión de sistemas pastoriles

Publicado el: 26/8/2016
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Introducción

Los sistemas de producción vacuna pastoriles, donde el forraje en pastoreo directo es el recurso alimenticio de mayor importancia, tienen la particularidad de que:

  1. La oferta alimenticia es variable entre estaciones y entre años, en cantidad y calidad.
  2. Ante un déficit, el uso de suplementación no presupuestada, si bien económicamente razonable, suele ser financiera y operativamente impracticable.
  3. El óptimo para la producción de forraje no necesariamente coincide con el óptimo para la producción animal individual.
  4. Las situaciones cambiantes imponen una gran  dinámica  a la toma de decisiones.

Hacia el diseño de un Sistema de Gestión

En este contexto, y asumiendo que  Gestionar es hacer que las cosas sucedan, la actividad requiere una gran cuota de arte, pero lo que aporte la técnica será de gran valor.

Siempre que alguien este manejando un sistema de producción pastoril existirá explícita o implícitamente un circuito de toma de decisiones  parecido al de la figuraN°1 (adaptado de Hodgson, 1989)

Figura 1

El establecimiento de objetivos que sirvan de faro para nuestro accionar puede ajustarse a cada caso particular, pero en general responderán a tres premisas:

  • Mantener  la productividad del recurso forrajero en el tiempo.
  • Lograr la performance animal individual planteada.
  • Cosechar la mayor cantidad posible de pasto.

Estos tres objetivos (recurso/animal/cosecha)  tienen cierto nivel de contradicción, de manera que se requiere establecer algún balance entre ellos, siendo imposible maximizar todos a la vez.  Se alcanzan a través de decisiones de cuanto/cuando Descansar  y cuanto/cuando Pastorear.

En la etapa de la Planificación se planea en el mediano plazo  las  bases del sistema que permitirán un ajuste entre oferta y demanda forrajera a lo largo del tiempo (carga, época de pariciones y de destetes, compra de terneros, pesos de venta, cantidad necesaria de reservas, tipo de pasturas a implantar, frecuencia de renovación,  etc.).

Entre los operadores reales del sistema (productores) suele haber cierto descreimiento en la utilidad de esta etapa, porque “nunca hay dos años iguales”.

Sobran evidencias para darles la razón, empezando por el siempre vigente corolario de O’Malley  sobre la  Ley de Murphy: “Si algo NO puede salir mal, va a salir mal”, y  porque para que la planificación no sea una fantasía, debe hacerse sobre la base de información contundente respecto al potencial de producción de un campo, estacionalidad,  variabilidad entre años, valores extremos, riesgos potenciales, etc., que no se tiene a mano en la mayoría de los casos.

Durante la implementación se toman decisiones operativas, de corto plazo, como aumentar o disminuir la carga total e instantánea, comienzo de suplementación, confección de reservas si hay excesos temporales, etc.; siempre manejando el  Pastoreo/Descanso, intentando optimizar el tándem recurso/animal/cosecha.

O sea que hay un monitoreo de corto plazo, paralelo a la implementación, que requiere alta frecuencia de controles e inmediatez en la resolución. Ver Fig. 3.

Todas estas decisiones/monitoreo durante la implementación requieren algún tipo de balance forrajero de corto plazo, que en las empresas pequeñas podrá ser informal, pero en aquellas de mayor volumen y complejidad deberá formar parte de las herramientas diarias de trabajo.

Finalmente, un monitoreo de largo plazo deberá seguir el grado de cumplimiento de los objetivos generales (recurso/animal/cosecha), como base para reformulaciones futuras en la planificación.  Ver Fig. 3.

 

¿Qué puede aportar la información satelital en la etapa de Planificación?

La información satelital provee datos, mensuales y por lote,  de rendimientos de materia seca producida desde el año 2000 a la actualidad. Cualquier campo que se adhiera al sistema de seguimiento puede acceder a esta información histórica.

De ella se puede extraer muchísima información relevante para la etapa de planificación y alguna para la etapa de implementación. Empezando por la cantidad de pasto producida anualmente y su variabilidad a lo largo del tiempo, que permitirán las primeras estimaciones de receptividad.

Adjuntando  una variable determinante como las precipitaciones, podemos  ir construyendo una descripción de las relaciones que se dan en cada establecimiento  como se puede ver en la fig. N°4 para pasturas base alfalfa en un campo en el NO de Bs.As.

Profundizando algo más en las condiciones hídricas del suelo  imperantes durante el período estudiado, podemos  estimar el agua efectivamente consumida por  la pastura (ET Real) y  aparearla con la producción lograda en este campo bajo estas condiciones de uso (Fig. N°4). De esta forma podemos  apreciar el comportamiento en épocas de seca, y también  en años muy húmedos donde las lluvias no llegan realmente a utilizarse para crecimiento, o directamente afectarlo como en aquellos de francos excesos (círculos).

Formalizar la relación entre biomasa producida y agua consumida (ETReal), como se ha hecho en la Fig. N°5, permite un mecanismo de estimación bastante certero de la tasa de crecimiento futura de las pasturas en el corto y mediano plazo. Durante la implementación es de suma importancia poder prever los cambios de tendencia en la tasa de crecimiento, que se producen en lapsos muy cortos de tiempo, como producto de variaciones en la condición hídrica del suelo.

Describir la estacionalidad y la variabilidad entre años es el segundo paso necesario para avanzar en  la etapa de Planificación. En la Fig. N° 6. se grafica el crecimiento de dos recursos, pasturas base alfalfa y campo natural, a lo largo del año (curva promedio) y su rango de variación  entre años , representada por las curvas de los percentiles 0.2 y 0.8 para la serie de 15 años analizada. Es en esta banda de valores donde  probablemente encontremos  la mayoría de casos en los años  futuros.

Para caracterizar mejor la variabilidad interanual de cada recurso y mes del año, se puede realizar un análisis a través  de la variable  Amplitud relativa = (p0.8 – p0.2)/ promedio.

Que graficamos en la Fig. N° 7 y  donde vemos la mayor variabilidad en la producción del campo natural respecto a las pasturas.

En este establecimiento en particular, una de las  razones que explican  la variabilidad interanual en la producción del campo natural es el efecto de inundaciones temporarias, ya que el recurso se halla sobre lotes bajos.

Una forma de establecer un sistema de alarma sobre este fenómeno  en los lotes inundables es el de la Fig.N° 8, donde para la serie de 15 años (180 meses) se estableció la relación entre lluvia acumulada en los 12 meses anteriores  y el porcentaje de hectáreas inundadas en ese mes. Como puede observarse en el gráfico, para este campo en estudio,  1200 mm acumulados en 12 m implican  un valor esperable de 30% de la superficie bajo el agua, y 1400 mm el 60% de la superficie inundada. Una predicción de este tipo ayuda a hacer ajustes durante la  implementación.

¿Cómo diseñar un sistema de Monitoreo eficiente?

De la Fig. 3  podemos  resumir las funciones y características básicas que debe tener el sub-sistema de Monitoreo:

ü  Registrar variables que propendan al logro de los objetivos.

ü  La mirada debe estar puesta hacia adelante, en la solución de problemas.

ü  La/las variables  claves deben ser relevantes, pocas, y con capacidad de anticipación.

El tiempo de descanso a próximo pastoreo es una variable muy relacionada con la cantidad de pasto producida, la calidad del forraje ofertado  y la persistencia del recurso. Figuras 9 y 10.

Acompañado con una supervisión de la biomasa post-pastoreo se constituye en un buen diagnóstico de la marcha de un sistema pastoril.

El cálculo de esta variable implica  llevar un balance forrajero  proyectado y permanente para cada uno de los circuitos de pastoreo que funcionan en un establecimiento.

Proyectar la receptividad de cada parcela para el próximo pastoreo,  durante todo el año, puede ser una tarea muy engorrosa. Los datos  satelitales no son de utilidad en esta etapa, porque  están disponibles 15 días después del cierre mensual, y una vez al mes. Queda la alternativa de  estimaciones de crecimiento por cortes y pesadas, o sistemas indirectos como los bastones.

En nuestro caso hemos optado por desarrollar un software (Soporte Verde) que, utilizando muy pocos datos de entrada (descripción de rodeos y fecha de cambio de parcela), va calculando receptividades periódicas  a partir de los datos reales de carga y permanencia en la parcela, para posteriormente proyectar un valor para el próximo ciclo de pastoreo, ajustes mediante. A partir de esa receptividad periódica, y según el plan de pastoreo que vayamos definiendo, estima tiempo  de descanso a próximo pastoreo (días) para cada una de las parcelas del establecimiento. Fig. 11.-

 La pantalla de trabajo se presenta como en la Fig. 12, donde se muestra un  Circuito de Pastoreo, que corresponde a un Rodeo pastoreando varias parcelas que se han asignado en el Plan de Pastoreos (resumen en grupo de cinco columnas a la izquierda).

En las cuatro columnas centrales se presentan los datos del último ciclo de corte, y en las cinco de la derecha la estimación para el ciclo por delante.

La variable T.D (tiempo de descanso a próximo pastoreo) se presenta en la última columna a la derecha, y es la que hay que tratar de mantener en los valores óptimos para cada especie y época del año.

La variable permite apreciar en qué momento del próximo ciclo se producen excedentes (T.D > óptimo), por lo tanto qué parcelas y cuando reservar, o viceversa cuándo tendremos déficit (T.D < óptimo)  y por lo tanto habrá que tomar una decisión (agregar parcelas al circuito ó suplementar ó descargar). Este tipo de decisiones se pueden simular en el sistema y apreciar sus consecuencias sobre la variable clave.

Por último, el registro de cambios de parcela y conformación de rodeos va generando un historial que al final del ejercicio permite estimar la cantidad de materia seca consumida. Si contamos con estimaciones de la biomasa producida, a partir de datos satelitales por ejemplo, se puede calcular la proporción de forraje cosechado, completando el monitoreo de la tríada de objetivos  recurso/animal/cosecha.

En la Fig. 13 presentamos los resultados obtenidos en dos ejercicios y dos recursos (pasturas base alfalfa en un sistema de recría, 1650 ha, y campos naturales en un sistema de cría, 3500 ha).

En resumen, el diseño de la Gestión del sistema pastoril será eficaz si permite tomar decisiones basadas en información fidedigna, oportuna y relevante, cuidadosamente elaborada en base a rendimientos anteriores, avances reales, tendencias y condiciones futuras previsibles. El I.V aporta información valiosa de manera económica, y conjuntamente a otras herramientas puede sentar las bases para un sistema de gestión de gran utilidad.

Colaboraron: Ing. Agr. Mariela Chintio en análisis de datos  e Ing. P.A. Alejandro Pacho en supervisión de campo.

 

 
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