Determinación de la disponibilidad y análisis nutricional del forraje en un bosque xerofítico del Chaco Semiárido, departamento Bermejo, Formosa, Argentina

Publicado el: 18/3/2020
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Resumen

En la región oeste de la provincia de Formosa la cría bovina se realiza de forma extensiva sobre bosque nativo. El forraje se compone de frutos, follaje verde y hojarasca de leñosas. El objetivo de este trabajo fue evaluar la oferta forrajera compuesta por el follaje y la hojarasca de leñosas así como de herbáceas en cuanto a su disponibilidad y calidad. La disponibilidad de forraje para el ganado bovino se estimó mediante la cuantificación de la producción de materia seca estacional y anual por hectárea durante 3 años y la determinación de los parámetros nutricionales en laboratorio a partir de una muestra compuesta con el total del forraje cosechado en cada estación en el período 2017-2018. La mayor disponibilidad de forraje se observó en invierno con 439,44 kg MS/ha y la menor en primavera con 106,48 kg MS/ha. La mayor acumulación de forraje se obtuvo en el  tercer período (2017-2018) con 1.411,11 kg MS/ha y la menor en el primer período (2015-2016) con 553,34 kg MS/ha. La calidad del forraje obtenido se clasificó de media a baja.

Palabras clave: Chaco semiárido; Bosque nativo; Ganado bovino; Oferta forrajera.

Introducción

La principal actividad agropecuaria de la región oeste de la provincia de Formosa es la cría bovina, que se realiza de forma extensiva sobre bosque nativo y está condicionada por la estacionalidad de las precipitaciones, con seis meses marcados de sequía comprendidos entre mayo y octubre.

Una de las mayores ventajas del Bosque Chaqueño es que adicionalmente a la producción de madera, el componente arbustivo y herbáceo tiene características forrajeras y representan la principal fuente de alimentación para los animales domésticos. En la actualidad, la falta de prácticas de manejo sostenible ha generado grandes áreas de bosque degradado (Machaca et al., 2010).

Según Arenas (2003), en estos ambientes con prolongados períodos de sequía, existe una limitada oferta forrajera, agravada por el sobrepastoreo que elimina primero las gramíneas del bosque y su entorno; quedando éstas circunscriptas a sitios inaccesibles para el ganado, como son las densas asociaciones de bromeliáceas, cactáceas y otros matorrales espinosos. El sobrepastoreo elimina luego las latifoliadas más palatables. Por su parte Bordón (1968), atribuye la modificación de la composición botánica a la sustitución por especies menos palatables y de raíces profundas como consecuencia del efecto del ganado y a períodos anormales de sequía.

Los productores de la zona identifican dos épocas bien diferenciadas en la disponibilidad de forraje a lo largo del año: la época de la fruta y la época de la seca . La primera coincide con el tiempo de máximas precipitaciones y se extiende desde octubre hasta la época estivo-otoñal, período durante el cual las especies arbóreas y arbustivas fructifican en forma escalonada. A partir de mayo, el forraje disponible en los bosques disminuye paulatinamente tanto en cantidad como en calidad. El tipo de forraje más apreciado de las plantas leñosas por los ganaderos son sus frutos, mientras que su follaje verde y hojarasca, en general, ofrecen un forraje de calidad secundaria. Sin embargo, éstos últimos son valorados por tornarse asequibles en grandes volúmenes durante el período de déficit forrajero (Scarpa, 2007). Coincidiendo con lo mencionado anteriormente, de la Orden y Quiroga (2006) destacan la importancia del aporte de hojarasca del Bosque Chaqueño como alimento para el ganado en los meses de invierno y primavera.

Si bien, los frutos de leñosas son el forraje de mejor calidad del bosque nativo, su presencia es muy variable en los distintos ambientes a diferencia de la fracción del follaje verde y hojarasca que representa el componente más constante de la oferta forrajera.

El objetivo general de este trabajo fue generar información sobre la oferta forrajera compuesta por el follaje y hojarasca de leñosas y herbáceas del bosque nativo en la región del Chaco semiárido. Además como objetivos específicos se establecieron: i) determinar la disponibilidad estacional del forraje; ii) evaluar su variación interanual; y iii) caracterizar su valor nutricional.


Materiales y métodos

El estudio se realizó en un lote de bosque nativo representativo de la vegetación típica de la zona, en la Estación Experimental del INTA Ing. G. N. Juárez, RN N ° 8 1, kilómetro 1.618, localizada en el departamento Bermejo de la provincia de Formosa. Latitud: 23°55’11.32”S, Longitud: 61°44’36.33”O.

La región posee un clima subtropical continental semiárido con época seca definida. La precipitación media anual es de 650 mm concentrando el 82 % en los meses de noviembre a abril. La temperatura media anual es de 23°C con máximas que superan los 47°C en verano y mínimas de -5°C en invierno. La evapotranspiración potencial media anual es superior a 1.300 mm (según método de Thornthwaite) lo que provoca un balance hídrico negativo a lo largo de todo el año (Zurita et al., 2014).

El suelo corresponde a la serie Bragado, un haplustalf kanháplico que se encuentra en lomas medias tendidas con inclusiones de pequeños bajos cerrados, relieve normal. Tiene un horizonte superficial de textura media y un subsuelo de textura pesada. Sus limitantes principales son susceptibilidad a la erosión hídrica, baja estabilidad de los agregados superficiales, escaso espesor del horizonte A y posibilidad de exponer el horizonte lixiviado en superficie. Debe manejarse como los suelos de Capacidad de Uso Clase VI, ganadería y forestal (Zurita et al., 2014).

La vegetación pertenece al bosque xerofítico, con predominio de Quebracho colorado santiagueño (Schinopsis lorentzii Griseb.) y Quebracho blanco (Aspidosperma quebracho blanco Schlecht.), acompañados por Palo santo (Bulnesia sarmientoi Lorentz ex Griseb.) que conforman el estrato superior. El estrato intermedio está compuesto por Mistol (Zizyphus mistol Griseb.), Guayacán (Caesalpinia paraguariensis D. Parodi), Algarrobillo (Prosopis sp.), Guaraniná (Syderoxylon obtusifolium Roem. & Schult.) y Cuero de vieja o Duraznillo (Ruprechtia triflora Griseb.) entre las especies principales. El estrato inferior lo conforma Bola verde (Capparis speciosa Griseb.), Sacha poroto (Capparis retusa Griseb.), Sacha membrillo (Capparis tweediana Eichler), Sacha pera (Acanthosyris falcata Griseb.), Garabato (Acacia praecox Griseb.). El estrato herbáceo está conformado por hierbas de hojas anchas, como el Chaguar (Bromelia hieronymi Mez) y gran proporción de suelo desnudo (Gómez et al., 2013).

En una superficie de 10 hectáreas de bosque nativo se establecieron de manera sistemática 9 parcelas fijas de 4 m² de superficie. La variable evaluada fue la producción de materia seca estacional y anual por hectárea compuesta de follaje y hojarasca de leñosas y herbáceas. La determinación de las especies consumidas por el ganado bovino se basó en consultas con informantes calificados de la zona y lo citado en los trabajos de Miñón et al. (1991); Martín et al. (2000); Scarpa (2007). Se recolectó manualmente todo el follaje hasta la altura de 1,7 metros (alcance estimado del bovino en el ramoneo) y la hojarasca acumulada sobre el suelo. Para determinar la producción en kilogramos de materia seca por hectárea (kg MS/ha) las muestras fueron llevadas a estufa a 65ºC hasta alcanzar el peso constante. El muestreo se realizó con una frecuencia estacional (cada 90 días), desde el 21 de marzo del 2015 hasta el 21 de marzo del 2018.

Los datos fueron evaluados mediante análisis de varianza utilizando el programa INFOSTAT versión 2015, (Di Rienzo et al., 2015) y para los parámetros en el que el ANAVA detectó diferencias significativas se realizó el test de Duncan para la comparación de medias. En todos los casos se verificaron los supuestos del modelo.

Para determinar los parámetros nutricionales, se confeccionó una muestra compuesta con el total del forraje cosechado en cada estación del período 2017-2018 y se envió a laboratorio. Se determinó proteína bruta (PB) por el método Kjeldahl, fibra detergente neutro (FDN) y fibra detergente ácido (FDA) por el método Van Soest, digestibilidad de la materia seca (DMS) y energía metabolizable (EM) con estimación por cálculo.

Para la clasificación de la calidad nutricional se utilizó la metodología propuesta por Martín (2007) la cual utiliza los parámetros de DMS, PB y FDN para la elaboración de un índice que permite clasificar la calidad nutricional del forraje de especies leñosas. La obtención del índice de calidad se realiza mediante la sumatoria de la multiplicación del valor-rango (v.r.) de cada parámetro nutricional, por el coeficiente de importancia (c.i.) del mismo (Tabla 1) y el resultado se divide por 100.

Índice de calidad = [(v.r. DMS) x (c.i. DMS) + (v.r. PB) x (c.i. PB) + (v.r. FDN) x (c.i. FDN)] / 100.

De esta forma con los valores obtenidos a partir del análisis de laboratorio, se le asignó el valor rango correspondiente a cada parámetro nutricional y se estimó el índice de calidad. La clasificación del forraje del bosque nativo se realizó según la escala de Martin (2007) presentada en la Tabla 2.

 

 

 

Resultados y discusión

Disponibilidad estacional del forraje

Los resultados de disponibilidad del forraje por estación en los períodos evaluados se pueden observar en la Tabla 3. Para el primer y tercer período analizados, (2015-2016) y (2017-2018) respectivamente, la estación de invierno fue la de mayor disponibilidad del forraje, 267,50 kg MS/ha y 656,94 kg MS/ha respectivamente, existiendo diferencias significativas con las demás estaciones (p < 0,05). Estos resultados difieren del segundo período (2016-2017), donde la mayor disponibilidad de forraje se produjo en otoño con 452,22 kg MS/ha, sin presentar diferencias significativas con el invierno pero sí con primavera y verano.

 

 

La Tabla 4 muestra los resultados de disponibilidad de forraje por estación calculados con los promedios de los 3 períodos. La mayor disponibilidad de forraje se dio en invierno con 439,44 kg MS/ha y la menor fue en primavera con 106,48 kg MS/ha. Se observaron diferencias significativas (p < 0,05) entre la estación de invierno con las estaciones de primavera y verano. Si bien el crecimiento vegetativo es mayor en el período lluvioso, gran parte del forraje generado se encuentra por encima de la altura de muestreo de 1,7 metros. Hacia finales del otoño y durante el invierno los árboles caducifolios , principalmente el cuero de vieja (R. triflora), pierden su biomasa foliar, lo que explica la mayor disponibilidad de forraje en el estrato muestreado (< 1,7 metros) en la época seca.

 

 

Variación interanual de forraje disponible

La mayor acumulación de forraje se observó en los períodos 2016-2017 y 2017-2018 con 1.055,56 kg MS/ha y 1.411,11 kg MS/ha respectivamente, presentando diferencias significativas (p < 0,05) en relación al período 2015-2016 donde se registraron 553,34 kg MS/ha. La variación del forraje acumulado anual podría atribuirse a la variabilidad en la cuantía de las precipitaciones registradas, coincidiendo los períodos de mayor producción con los de mayor precipitación, como puede observarse en la Figura 1.

 

 

Análisis nutricional del forraje

La Tabla 5 muestra los resultados del análisis de laboratorio para los parámetros nutricionales en las diferentes estaciones del año. El promedio anual obtenido de PB y DMS fue de 13,6 % y 47,4 % respectivamente. Mediante la apreciación visual de las muestras se evidenció la predominancia de hojas de Ruprechtia triflora (datos no mostrados). Para esta especie en particular, Martín et al. (1993) obtuvo valores similares para PB (13,2 %) e inferiores para DMS (37,6 %).

 

 

El índice de calidad obtenido utilizando los valores promedios de DMS, PB y FDN de la Tabla 5 para asignar el correspondiente valor-rango (Tabla1) fue el siguiente:

Índice de calidad= [(3 x 3) + (3 x 2) + (5 x 1)] / 100 = 0,20

 

Conclusiones

Se determinó que la disponibilidad del forraje constituida por follaje y hojarasca tuvo sus mayores valores en la época de otoño-invierno y los menores en primavera-verano.

Además, la producción de forraje del bosque nativo presentó una amplia variabilidad interanual, entre el primer período (2015-2016) y los siguientes (2016-2017 y 2017-2018).

Según el índice de clasificación utilizado para leñosas, la oferta forrajera presentó una calidad nutricional de media a baja.

El hecho de que gran parte del forraje generado en la época de crecimiento no esté al alcance del consumo animal, pero que sin embargo, quede accesible para el período de sequía, es una ventaja estratégica para el aprovechamiento del bosque nativo, el cual prolonga de forma natural la disponibilidad de alimento retrasando el período crítico de déficit forrajero a comienzos de la primavera.

Este estudio contribuye al conocimiento y planificación del recurso forrajero de un ambiente del bosque xerofítico localizado en la región semiárida de la provincia de Formosa.

Como futuras líneas de investigación , se propone abordar el estudio de la fracción de forraje constituido por los frutos de leñosas y la eficiencia de utilización o aprovechamiento del forraje por el ganado.

Conocer con mayor profundidad la oferta forrajera de este ambiente permitirá generar pautas de manejo para el aprovechamiento racional del recurso natural.

 

Agradecimientos

Al personal de apoyo, técnicos y profesionales de la EEA Ing. Juárez. A los participantes del proyecto de Entrenamientos Laborales en el Sector Público.

Referencias bibliográficas

 
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