Principios basicos para el diseño y la formulacion de piensos y raciones

Publicado el: 13/11/2008
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Durante el proceso de diseño de piensos y raciones hay que tener en cuenta:

 1º) la especie a que va destinado el alimento, lo que incluye:

a)     las necesidades nutritivas según el estado fisiológicO
b)     los nutrientes legalmente declarables según la legislación vigente
c)      las preferencias del animal y de su dueño en cuanto a las características organolépticas (principalmente textura, color y olor) del producto final

2º) las cualidades nutricionales y/o tecnológicas de los ingredientes que favorecen, limitan o excluyen su inclusión en la fórmula

Por tanto, en el diseño es muy importante definir las necesidades nutritivas del animal, hacer una selección previa de los alimentos que vamos a utilizar según las características nutricionales y tecnológicas, y conocer los hábitos alimenticios de la especie y las preferencias de los dueños.

Tras el planteamiento previo hay que imponer las restricciones nutricionales y alimenticias a la fórmula que vamos a diseñar de forma que según los precios que tengan las materias primas se obtenga la combinación más barata de ingredientes capaz de satisfacer los requisitos planteados.

 

Las necesidades nutritivas de la especie en cuestión

Estas necesidades normalmente se encuentran tabuladas en la bibliografía o pueden calcularse con las ecuaciones adecuadas. Para cada especie, las necesidades nutritivas son básicamente función del peso del animal y de su estado productivo (mantenimiento, crecimiento, lactación, gestación, actividad física).

Los nutrientes que se deben incluir en las fórmulas pueden dividirse en dos grandes grupos:

            a) Nutrientes legalmente declarables en las etiquetas según la legislación vigente: aquí se incluyen aquellos (proteína bruta, fibra bruta, grasa bruta y cenizas brutas) cuya declaración es obligatoria para todas las especies,  la metionina que debe ser declarada en los piensos para aves, y la lisina que debe serlo en los de cerdos.

            b) Nutrientes que cubren una necesidad fisiológica o metabólica del organismo: estos incluyen a los anteriores (salvo las cenizas brutas) y, además, a la energía (expresada como digestible, metabolizable o neta), aminoácidos (expresados como brutos o digestibles), minerales, oligoelementos y vitaminas (este grupo para todas las especies), ácidos grasos esenciales (monogástricos y prerrumiantes),  fibra neutrodetergente y fibra ácidodetergente (rumiantes y conejos) e índice de fibrosidad y carbohidratos no fibrosos (rumiantes).

Entre los distintos nutrientes pueden existir relaciones de importancia que deben ser consideradas p.ej. entre los aminoácidos dentro de la proteína bruta (perfil de aminoácidos) en los monogástricos, entre el calcio y el fósforo en los animales en crecimiento, o entre la energía fermentescible y la proteína degradable en rumen en los rumiantes.

En los animales monogástricos, la composición química y nutricional de los alimentos y las necesidades diarias se expresan normalmente en relación al alimento tal cual. En los rumiantes, dichos valores se expresan sobre la materia seca.

El consumo de piensos y raciones equilibrados está influido en todas las especies, principalmente, por la relación entre su concentración en energía y las necesidades energéticas de los animales. Como norma general, a mayor contenido en energía de los alimentos, menor consumo de los mismos, o bien, a mayores requerimientos de energía, mayor consumo de alimentos. No obstante, la ingesta voluntaria de alimentos tiene una regulación compleja siendo afectada también por el contenido del alimento en otros nutrientes (proteína, fibra, etc.), por la temperatura ambiente y por la presentación física del alimento.

 

Alimentos que pueden ser consumidos por cada especie

No todos los alimentos disponibles en el mercado de materias primas pueden ser incluidos en la fórmula que vamos a diseñar. Existen tres limitaciones:

            a) Por el mercado: las materias primas disponibles en el mercado nacional para su adquisición e incorporación en las fórmulas está limitada principalmente por las importaciones realizadas.
            b) Por la fabricación: aunque pudieran adquirirse numerosas materias primas, la capacidad de almacenamiento por número y volumen es limitada en las fábricas. Además pueden existir limitaciones tecnológicas (p.ej. incapacidad de dosificación de un alimento líquido) o legales (p.ej. uso de harina de pescado en fábricas con línea común de fabricación de piensos para rumiantes). Ciertas materias primas aún siendo aptas para una especie no son normalmente utilizadas debido a que existe algún inconveniente en su procesado, un ejemplo típico es la dificultad de moler avena por su cáscara o pipa de girasol por su elevado contenido en grasa.
            c) Por la especie o su estado: existen materias primas que no pueden ser incorporados a determinados piensos por la propia fisiología de la especie (p.ej. alimentos forrajeros o muy fibrosos en avicultura), por el comportamiento alimenticio (p.ej. alimentos molidos en ganado caprino, caballos y conejos), por el estado fisiológico (p.ej. alimentos ricos en potasio en vacas gestantes). También ocurre que ciertas materias primas deben utilizarse siempre en determinadas especies (p.ej. forrajes en rumiantes y caballos o alimentos ricos en calcio en aves ponedoras). Además, aunque una materia prima pueda ser utilizada en una especie hay que tener presente la posibilidad de que su incorporación esté limitada a un máximo para evitar efectos perjudiciales, debidos normalmente a factores antinutricionales o a una limitada capacidad de utilización digestiva de alguno de sus componentes. Un caso particular es que los monogástricos (con excepción del conejo y parcialmente el caballo) y prerrumiantes son incapaces de utilizar todo el fósforo presente en las materias primas vegetales debido a que se encuentra ligado a ácido fítico, por ello es necesaria la utilización de una fuente de fósforo disponible (fosfatos minerales en los animales de producción y caballos y/o fosfatos orgánicos para perros y gatos) en las raciones de dichos animales. Existe la posibilidad de mejorar la utilización digestiva de ciertas materias primas o aumentar sus límites de inclusión mediante la utilización de enzimas microbianas o vegetales (xilanasas, betaglucanasas, amilasas, proteasas, fitasas).

 

Los nutrientes que aporta cada materia prima en especial

Las materias primas se pueden clasificar como: forrajes frescos o conservados, cereales y sus subproductos, semillas leguminosas, semillas oleaginosas, harinas de extracción, productos y subproductos diversos, grasas (aceites, manteca, sales de ácidos grasos), productos lácteos, productos de origen animal, minerales, premezclas de correctores (oligoelementos y vitaminas) y aditivos (enzimas, pigmentantes, conservantes, antioxidantes, aglomerantes, etc.)

Como ya dijimos, cada grupo de materias primas y cada materia prima en particular puede ser preseleccionada para aportar a la fórmula uno o varios nutrientes o por sus características tecnológicas. Algunos ejemplos son:

n      Los forrajes son componentes obligados en las raciones de rumiantes y caballos para preservar el correcto funcionamiento de su aparato digestivo.

n      Los cereales se utilizan en todas las especies como fuente de energía por su elevado contenido en almidón. Dentro de los cereales el maíz se utiliza además como fuente de xantofilas amarillas en gallinas, el trigo por su bajo contenido en fibra en pollos, y la cebada y la avena por su volumen en conejos y caballos, respectivamente.

n      Los subproductos de cereales y otros productos y subproductos fibrosos (pulpa de remolacha, cascarilla de soja, garrofa) tienen un alto contenido en fibra química y aportan volumen a la fórmula, por ambos motivos tienen un uso limitado en los animales monogástricos ya que diluyen el contenido energético y limitan la capacidad de consumo. La excepción son los conejos, caballos y cerdas gestantes ya que por su fisiología requieren consumir alimentos con cierto volumen para mantener el tono digestivo y además tienen capacidad, aunque limitada, de digerir la fibra. En los rumiantes se pueden incluir habitualmente en las fórmulas por su elevada capacidad de digestión de la fibra y porque estos alimentos aportan poco volumen a sus raciones.

n      Las semillas leguminosas son fuentes de energía y proteína en monogástricos y rumiantes y se utilizan como complemento de los cereales y las harinas de extracción.

n      Las semillas oleaginosas se utilizan como fuente extra de energía en forma de grasa en todas las especies (con ciertas restricciones), además aportan niveles medios de proteína.

n      Las harinas de extracción de semillas oleaginosas se utilizan como fuente de proteína vegetal en todas las especies. La harina de soja es la más importante por su perfil de aminoácidos y bajo contenido en fibra, en tanto que las harinas de colza y girasol son complementarias de aquella y se utilizan en piensos donde además es necesario aportar ciertos niveles de fibra.

n      Las melazas (de caña o de remolacha) mejoran la palatabilidad del pienso y reducen su pulverulencia, aportando además energía fácilmente utilizable en forma de azúcares.

n      Los aceites vegetales y las grasas animales deben utilizarse cuando no es posible aumentar la energía a la fórmula con la inclusión de cereales, además reducen la pulverulencia de los piensos en harina. Los aceites aportan cantidades importantes de ácidos grasos esenciales. Las grasas animales mejoran la apetecibilidad del pienso en los animales de compañía. Las sales de ácidos grasos permiten incrementar los aportes de grasa en los piensos para rumiantes sin alterar la rumia.

n      Los productos lácteos se utilizan en piensos de primeras edades de cerdos y rumiantes para aportar nutrientes fácilmente digestibles y aumentar al apetecibilidad del pienso.

n      Los productos de origen animal incluyen las harinas de carne y de pescado y se utilizan en piensos para animales de compañía para aportar proteína y grasa. Las harinas de pescado pueden utilizarse en los piensos de monogástricos, pero únicamente en fábricas que no fabriquen piensos de rumiantes en la misma línea.

n      Los aminoácidos sintéticos se incluyen en las fórmulas de piensos para monogástricos con el fin de corregir las deficiencias concretas de aminoácidos de las restantes materias primas.

n      Los productos minerales se utilizan específicamente para corregir las deficiencias en calcio, fósforo, magnesio o sodio de las restantes materias primas.

n      Las premezclas de vitaminas y minerales permiten garantizar unos aportes mínimos de vitaminas lipo e hidrosolubles y de oligoelementos para prevenir deficiencias. El nivel de inclusión es constante en la fórmula (límite de igualdad).

n      Los aditivos se incluyen en las fórmulas con alguna finalidad concreta como puede ser enmascarar olores o sabores, evitar el enranciamiento, mejorar la presentación física del pienso o aumentar la digestibilidad de alguna materia prima; por tanto se utilizan según la necesidad específica.  La inclusión de grasas líquidas en los piensos requiere la utilización de un aditivo antioxidante para prevenir y retardar el enranciamiento. Los aglomerantes mejoran la durabilidad (resistencia a la rotura por manipulación) de los piensos granulados reduciendo la pulverulencia. Los aditivos se incorporan normalmente en cantidad constante (límites de igualdad).

 

Las características organolépticas del pienso terminado

Las cualidades físicas y sensoriales de las materias primas seleccionadas determinan el aspecto final (características organolépticas) del pienso que van a consumir los animales y su aceptación tanto por ellos como por sus propietarios.

Existe una presentación del pienso más favorable para cada especie que facilita su consumo. Las presentaciones normales son: harina gruesa (avicultura) o fina (cerdos), migajas (avicultura), gránulos de diversos diámetros (todas las especies), extrusionados o expandidos (rumiantes y cerdos de primeras edades y animales de compañía), mezclas de materias primas con o sin forraje (rumiantes y caballos).

Cuando los piensos se presentan en harina es conveniente el uso de melazas o grasas para reducir la pulverulencia. Las mezclas para rumiantes y caballos incorporan habitualmente melazas para mejorar la apetecibilidad y evitar la selección.

 

 

AVES
 

Las aves son explotadas con tres fines principales:

            1) Producción de huevos para consumo o para incubación (ponedoras comerciales y reproductoras)

            2) Producción de carne (broilers, pavos, codornices, avestruces)

            3) Caza (perdiz, codorniz, faisán)

Las aves deben recibir alimentos con bajo contenido de fibra, ya que ésta además de ser escasamente digestible limita la capacidad de ingestión del alimento por su volumen. Si el volumen no es limitante, las aves pueden regular el consumo de acuerdo a sus necesidades según el contenido en energía (aunque este ajuste no es del todo perfecto). Esto determina que el resto de los nutrientes de la ración se expresen habitualmente en relación a aquella. Las necesidades energéticas se evalúan como energía metabolizable. Los aminoácidos más importantes en la práctica son la metionina (y metionina+cistina), lisina, treonina y triptófano. El fósforo contenido en los alimentos vegetales se encuentra mayoritariamente ligado a ácido fítico y no es disponible para las aves por lo que los aportes deben calcularse como fósforo disponible para aves, siendo el fosfato dicálcico la fuente por excelencia. Las aves ponedoras tienen un elevado requerimiento de calcio lo que determina que deba aportarse carbonato cálcico en dos presentaciones: gruesa para su retención temporal en la molleja (aprox. 66% del total) y fina (el resto) de esta forma se consigue un aporte sostenido para la calcificación del huevo y otro de rápida utilización para la reconstitución de las reservas óseas. La calidad de la cáscara de los huevos es perjudicada por el exceso de cloro lo que limita la incorporación de sal al pienso, el resto del sodio necesario puede aportarse con bicarbonato sódico. Para mantener el color de la yema es necesario utilizar alimentos ricos en xantofilas amarillas (p.ej. maíz) o añadir xantofilas concentradas, amarillas o rojas, al pienso. La necesidad de utilizar aceites (ponedoras) y manteca (crecimiento y engorde) exige la incorporación sistemática de antioxidantes al pienso.

Normalmente la presentación del pienso es en harina fina (pollitas) o grosera (ponedoras), granulado (pollos y pavos en crecimiento y terminación, aves de caza) o migaja (pollos y pavos en primera edad, y aves de caza).

El suministro de pienso a las aves es a libre consumo salvo durante la recría de ponedoras y durante la muda.

Vamos a ver algunos aspectos de las tres especialidades:

1)     Aves ponedoras.

Las aves ponedoras pasan por tres ciclos:

n      Crecimiento hasta la madurez sexual (inicio, cría y recría).

n      Inicio de puesta y máximo porcentaje (nº de huevos puestos por ave alojada) de la misma.

n      Fase descendente de la puesta tras la cual se hace una muda y se inicia un nuevo ciclo de puesta o son sacrificadas y se reponen por animales jóvenes.

Durante el crecimiento las aves deben recibir alimentos que permitan un buen desarrollo de su esqueleto, aparato digestivo y aparato reproductor sin que ocurra engrasamiento excesivo. El correcto crecimiento de un lote de aves futuras reproductoras se estima mediante el peso vivo alcanzado a edades concretas. Las aves cuyo peso vivo al alcanzar la madurez sexual es insuficiente o excesivo no tendrán buenos resultados productivos en el posterior ciclo de puesta.

Durante el ciclo de puesta, las necesidades de nutrientes aumentan rápidamente hasta que se alcanza la máxima producción (pico de puesta) para luego descender lentamente hasta que la producción es tal que económicamente interesa la muda o el sacrificio. El período de puesta se caracteriza por una elevada exportación de todos los nutrientes en los huevos, particularmente calcio, energía y proteína. En el caso de las ponedoras de huevos comerciales hay que tener especial cuidado en los aportes de xantofilas para mantener la coloración correcta de la yema según los gustos del mercado. Si las ponedoras son reproductoras se cuidará el aporte de vitaminas y oligoelementos que aseguren la fertilidad, incubabilidad y viabilidad de la descendencia.

Si tras un ciclo de puesta se opta por realizar la muda, el proceso supondrá un cese de la puesta de huevos, pérdida de peso hasta alcanzar un peso similar al peso que tenían al llegar a la madurez sexual, remineralización ósea y renovación de las plumas.

 

2)     Engorde.

Durante el engorde de las aves mantenidas para la producción de carne se diferencian normalmente tres períodos: inicio, crecimiento y terminación. Estos períodos se subdividen en otras fases en el caso de los pavos.  El objetivo de la alimentación es conseguir una elevada velocidad de crecimiento con buen desarrollo de las masas musculares y grado de engrasamiento óptimo, además el desarrollo óseo debe ser tal que el esqueleto soporte el rápido incremento de peso.

Las necesidades de energía de estos animales aumentan con la edad en tanto que las necesidades proteicas disminuyen simultáneamente. Los pollos consumen tanta energía como aquella que permite la máxima velocidad de crecimiento en tanto que la concentración energética del pienso sea suficientemente elevada (2800 a 3200 kcal EM/kg). La pigmentación de la piel con xantofilas debe evitarse no incluyendo en los pienso ingredientes que las contengan, la excepción es la producción de aves de tipo "campero". Las grasas utilizadas en los piensos deben ser lo suficientemente saturadas (manteca) para evitar que las canales tengan un aspecto "aceitoso". En principio, los pavos no necesitan piensos con unas relaciones tan estrictas entre la energía y los demás nutrientes como los pollos; sin embargo el bajo grado de engrasamiento propio de la especie exige en la práctica, particularmente en el período de terminación, utilizar piensos muy concentrados en energía mediante la inclusión de altos niveles de grasa.

 

3)     Caza.

En las aves destinadas a la caza también se distinguen tres períodos: inicio, crecimiento y vuelo. El objetivo de la alimentación es conseguir animales con buen desarrollo muscular, aptitud para el vuelo, grado de emplume óptimo y pigmentación característica. La evolución de las necesidades energéticas y proteicas es igual que en el apartado anterior. Debe evitarse a toda costa el sobrepeso.

 

CONEJOS

La producción cunícula está orientada principalmente a la producción de carne. Los conejos están adaptados al consumo de alimentos fibrosos o pobres en proteína. El aparato digestivo se caracteriza por un elevado desarrollo del ciego donde ocurre digestión microbiana de la fibra y de los residuos no digeridos en el intestino delgado, con la consiguiente producción de ácidos grasos volátiles y la síntesis de proteína microbiana y vitaminas. Los ácidos grasos volátiles son absorbidos in situ para utilizarse como fuente de energía, mientras que la proteína microbiana y las vitaminas son disponibles para los conejos a través de la cecotrofia (consumo de heces cecales). Si bien esta particular adaptación del conejo permite a los animales adultos mantenerse con raciones diluidas en energía y pobres en proteína, carece de un interés práctico en el caso de animales con elevados índices productivos. 

Los grupos básicos a alimentar son:

1)     Conejas en gestación o lactación.

2)     Gazapos en cebo.

Pueden diseñarse piensos diferentes o bien una única clase para ambos grupos, siendo esto último lo común en las explotaciones medianas y pequeñas. Al igual que otros monogástricos, los conejos son capaces de regular el consumo de pienso de acuerdo con sus necesidades energéticas dentro de unos límites (si la concentración oscila de 2100 a 3000 kcal EM/kg), por ello el suministro de pienso es a libre consumo. El pienso de conejos debe presentarse siempre granulado y libre de material pulverulento ("finos") para evitar problemas respiratorios.

El período de lactancia es de singular importancia ya que supone un 35% del pienso total consumido en la granja y durante este período los gazapos ganan un 25% del peso total de venta. Además, las conejas paren normalmente cada 32 ó 40 días, de forma que tienen que soportar simultáneamente la lactación y la gestación durante una gran parte del ciclo productivo. Por tanto, es muy importante el diseño de piensos capaces de sostener la mayor producción lechera posible de las conejas a la par que eviten el agotamiento de sus reservas corporales de energía para poder mantener así un buen ritmo reproductivo.

Los gazapos comienzan a consumir pienso de forma importante a partir de los 20 días de edad y el destete se realiza cuando tienen 25-30 días. El pienso de cebo supone un 60% del consumo total de la explotación y debe ser diseñado para conseguir una elevada velocidad de crecimiento sin que ocurran trastornos digestivos, a los que esta especie es muy susceptible con fatales consecuencias.

De lo expuesto puede concluirse que debido a que la concentración energética del pienso es inversa a su contenido en fibra ambos nutrientes deben estar equilibrados entre ellos y con la proteína para conseguir los mejores rendimientos en leche y ganancia de peso y reducir el riesgo de diarreas. Por otro lado, aunque debe respetarse un aporte mínimo de fibra en los piensos para conejos, un exceso de incorporación es indeseable ya que ocurre reducción marcada de la digestibilidad del resto de nutrientes del pienso (salvo la proteína). La expresión de las necesidades energéticas es en forma de energía metabolizable aunque también se usa la energía digestible. Los aminoácidos más importantes son la lisina, la metionina (más cistina) y la arginina.

 

CERDOS

La alimentación de los cerdos tiene dos objetivos básicos: mantener unos elevados índices reproductivos en las cerdas y conseguir altas ganancias de peso con buen desarrollo de las masas musculares y engrasamiento limitado durante el cebo.

Las necesidades energéticas se expresan en forma de energía metabolizable o energía neta y las necesidades de los restantes nutrientes se expresan en relación a aquella. Los aminoácidos más importantes en la formulación son la lisina, metionina, treonina y triptófano. El fósforo contenido en los alimentos vegetales se encuentra mayoritariamente ligado a ácido fítico y no es disponible para los cerdos por lo que los aportes deben calcularse como fósforo disponible para cerdos. El suministro de pienso es normalmente a libre consumo si bien puede hacerse de manera racionada durante el crecimiento de las reproductoras y durante la gestación, aunque otra posibilidad es diluir la concentración energética del pienso aumentando los niveles de fibra para poder ofrecerlo a discreción sin riesgo de sobreconsumo energético. El pienso se presenta en forma de harina fina o granulado.

En la práctica los tipos de piensos habituales en las explotaciones porcinas son:

n      Pienso de preinicio (de 21 a 28 ó 40 días de edad; peso vivo de 5 a 10 kg): para enseñar a comer a los lechones y facilitar el destete. En estos piensos es más importante la introducción o exclusión de determinadas materias primas que el aporte energético, mientras se respete una concentración mínima de proteína y aminoácidos. Es aconsejable la utilización de productos lácteos, no incluir grasa en exceso y aportar un mínimo de fibra bruta.

n      Pienso de lechones (de 28 ó 40 días hasta la entrada a cebadero; peso vivo de 10 a 25 kg): transición al pienso de engorde y cuyo diseño debe evitar la ocurrencia de trastornos digestivos. En esta fase los lechones se comportan respecto al contenido energético del pienso como los cerdos en cebo.

n      Pienso de engorde (duración unos 4 meses; desde 25 kg a sacrificio con 90 a 110 kg): debe contener suficiente energía para permitir el crecimiento máximo con un aporte equilibrado de aminoácidos esenciales. Si el manejo lo permite, este pienso puede dividirse en dos tipos con diferentes niveles de proteína (crecimiento de 25 a 60 kg y acabado de 60 kg a sacrificio).

n      Pienso de cerdas gestantes: debido a la elevada capacidad de consumo de las cerdas respecto a sus necesidades se pueden diseñar piensos relativamente diluidos en energía por aumento de su contenido en fibra; esto permite además un comportamiento más tranquilo de los animales y mantener el tono del aparato digestivo evitando el estreñimiento.

n      Pienso de cerdas lactantes: rico en energía para garantizar una buena producción lechera y evitar la excesiva pérdida de peso ya que es perjudicial para la reproducción.

Las cerdas destinadas a reposición se alimentan como los animales en cebo hasta los 100 kg y posteriormente deben recibir alimentos más diluidos o racionados para evitar el engrasamiento excesivo.            

 

RUMIANTES

 El aparato digestivo de los rumiantes se caracteriza por la existencia de un estómago compuesto de cuatro compartimentos bien diferenciados en sus funciones. En los tres primeros compartimentos (rumen, retículo y omaso) ocurre degradación microbiana de los componentes alimenticios resultando en la producción de ácidos grasos volátiles, proteína microbiana y vitaminas. Los ácidos grasos volátiles son absorbidos directamente hacia la sangre y se utilizan como fuente de energía, mientras que las fracciones no degradadas del alimento, la proteína microbiana y las vitaminas pasan hacia el abomaso.

El abomaso es similar al estómago de los monogástricos y actúa preparando el bolo mediante la secreción de ácido clorhídrico para la digestión enzimática en intestino delgado. La funcionalidad del abomaso está supeditada al material que le llega desde los compartimentos anteriores de forma que la mala función ruminal tiene graves repercusiones en la función del abomaso e incluso pueden poner en peligro la vida del animal.

En el intestino delgado se produce la digestión enzimática del material no degradado en el rumen y de la proteína microbiana arrastrada con la digesta, con la consiguiente absorción de los productos finales de la digestión y de las vitaminas. 

El intestino grueso está muy desarrollado, de forma similar a conejos y caballos, y en él también tienen lugar activas fermentaciones microbianas similares a las del rumen aunque los únicos nutrientes que pueden ser absorbidos a este nivel son los ácidos grasos volátiles.

La mayor parte de las necesidades energéticas y proteicas diarias de los rumiantes son cubiertas por los ácidos grasos volátiles y la proteína microbiana del rumen, de ahí que el objetivo prioritario en el diseño de las raciones sea el mantenimiento de la función ruminal. Para ello la ración debe incluir un aporte mínimo de fibra "efectiva", mayoritariamente en forma de forraje. Igualmente, los cambios de alimentos deben ser graduales y prolongarse durante tres semanas al menos para facilitar la adaptación de los microorganismos.

La proteína consumida por los rumiantes debe ser valorada como degradable y no degradable para tener en cuenta la digestión ruminal de la misma. Sin embargo, el contenido en aminoácidos de los alimentos sólo tiene una importancia relativa pues la mayor parte de los requerimientos son cubiertos con los aminoácidos contenidos en la proteína microbiana. El fósforo puede expresarse como fósforo total pues las bacterias ruminales tienen fitasas activas capaces de liberar el fósforo fítico. Las necesidades y los aportes de energía se expresan como energía metabolizable o energía neta, pero además debe considerarse la fracción de la misma que es realmente utilizable por los microorganismos ruminales (energía fermentescible). En general, las relaciones más importantes entre los nutrientes que se deben tener en cuenta son: energía fermentescible y proteína degradable en rumen, y fibra neutrodetergente y carbohidratos no fibrosos. El ajuste de estas relaciones supone la resolución casi total del diseño de la ración desde el punto de vista nutricional.

La alimentación de los rumiantes muy jóvenes (hasta el destete) debe enfocarse como la de los monogástricos en cuanto a las necesidades y aportes nutritivos.

Los rumiantes que reciben raciones con mucho volumen, p.ej. vacas en pastoreo, sacian su apetito debido a la limitación física impuesta por el tamaño del rumen. En el caso opuesto, es decir, terneros y corderos consumiendo raciones muy concentradas, ocurre saciedad metabólica, el consumo de pienso cesa cuando se satisfacen las necesidades energéticas de forma similar a los monogástricos. Desde el punto de vista técnico la situación más complicada se da en las hembras lecheras porque las raciones se sitúan en un término medio donde el consumo es difícilmente predecible, lo que dificulta el ajuste de la concentración de los nutrientes en las fórmulas.

En general, de forma similar a los caballos, los alimentos concentrados para rumiantes deben ser racionados (salvo en el engorde) si se suministran independientemente de los forrajes. Existe la posibilidad de alimentación a discreción cuando ambas fracciones de la ración (forraje y concentrado) se ofrecen mezcladas ("ración completa mezclada", "unifeed").

Las presentaciones habituales de los piensos para rumiantes son función de la producción a que van destinados y del forraje complementario, así por ejemplo:

n      Vacas nodrizas: pienso granulado en tacos de 16 mm de diámetro, suministrado como complemento de pastos.

n      Vacas lecheras: mezclas de materias primas molidas o granuladas con o sin forraje.

n      Ovejas: piensos granulados y mezclas de materias primas enteras o granuladas con o sin forraje.

n      Cabras: igual que las ovejas.

n      Terneros de engorde intensivo: piensos molidos o granulados con forraje aparte.

n      Corderos de engorde intensivo: piensos granulados con forraje aparte.

n      Animales para reposición: piensos granulados o mezclas de materias primas molidas (vacuno) o enteras (caprino y ovino) con o sin forraje.

 

Por otro lado, como en el resto de especies domésticas, debe considerarse el estado productivo de los animales a los cuales va destinado el pienso que queremos diseñar (gestación, lactación, crecimiento, mantenimiento).

La alimentación de las hembras rumiantes podemos considerar que pasa por tres fases a lo largo de su vida productiva:

a)     Crecimiento: durante este período el pienso diseñado debe ir orientado a conseguir un buen desarrollo corporal teniendo como medidas objetivas de éste el peso a la cubrición, el peso al parto y la alzada. Durante este período debe evitarse que ocurra sobrealimentación pues se daña la capacidad lechera de forma irreversible. Por otra parte, si ocurre subalimentación durante la gestación el crecimiento de la madre se verá seriamente afectado. Lo expuesto es de singular importancia en los animales de elevado potencial lechero, siendo menos importante en el caso de vacas nodrizas por la menor intensificación de su sistema productivo. La fase inicial del crecimiento es común con los animales de engorde.
b)     Gestación: las últimas cuatro semanas de gestación imponen unos cambios metabólicos muy marcados y cuyo impacto puede ser agravado por una alimentación mal planteada. Los aspectos más importantes a tener en cuenta son el aporte de cantidad suficiente pero no excesiva de energía equilibrada en sus fuentes y con la proteína, y la correcta relación entre los macrominerales: calcio, fósforo, potasio y sodio.
c)      Lactación: el comienzo de la producción lechera supone una elevada demanda de energía y particularmente de proteína. A lo largo del período de lactación las necesidades de nutrientes van disminuyendo lo que debe tenerse en cuenta para que no ocurra ganancia de peso más allá de la recuperación de las reservas movilizadas tras el parto.

 

La alimentación de los rumiantes en cebo intensivo se caracteriza por la necesidad de aportar piensos muy concentrados que sin alterar la función ruminal permitan una rápida ganancia de peso. El objetivo de forma similar a los monogástricos es conseguir canales de muy buena conformación y sin engrasamiento excesivo. Las tres fases por las que habitualmente pasa la alimentación de los rumiantes destinados a sacrificio son:

a)     Inicio: transición desde el estado de prerrumiante a rumiante. La alimentación básica durante la primera fase de este período es la leche materna o artificial. Desde la primera semana de vida los animales pueden recibir piensos especialmente diseñados (de manera análoga a los cerdos) que permitan el desarrollo del rumen a la par que se evite la ocurrencia de trastornos digestivos.
b)     Crecimiento: en esta fase, los animales deben consumir pienso ricos en energía y proteína que permitan un buen desarrollo de la musculatura.
c)      Terminación: fase previa al sacrificio en que se pretende que las masas musculares se infiltren ligeramente de grasa y ocurra también deposición de grasa subcutánea. A diferencia de la fase anterior el pienso puede reducirse en proteína pero la concentración energética debe mantenerse o aumentarse.

 

CABALLOS

Los caballos tienen un aparato digestivo adaptado para utilizar los alimentos fibrosos mejor que otros animales monogástricos pero peor que los rumiantes. La fermentación microbiana de los nutrientes no digeridos en el intestino delgado ocurre en el ciego y colon y origina ácidos grasos volátiles que son absorbidos y utilizados como fuente de energía, en tanto que la proteína microbiana y las vitaminas sintetizadas se pierden con las heces.

De forma similar a los conejos, la alteración de los procesos digestivos en el tramo posterior del intestino grueso ocasiona graves trastornos ("cólicos") que pueden incluso ocasionar la muerte del animal.  Uno de los principales objetivos del diseño de piensos para caballos es evitar la ocurrencia de dichos trastornos.

Por otro lado, los caballos son animales longevos en comparación con los animales de producción y por tanto su alimentación debe proveerles con todo lo necesario para que al paso de los años se mantenga su calidad de vida.  Como el alimento concentrado se suministra racionado, la concentración nutritiva debe ajustarse en función del consumo previsto.

Respecto a los tipos de piensos para esta especie podemos agruparlos en:

n      Crecimiento

n      Yeguas lactantes

n      Mantenimiento, gestación y ejercicio moderado

n      Trabajo intenso

Estos grupos se diferencian principalmente en sus necesidades energéticas. La concentración energética del pienso será variable en función de la cantidad a repartir y del forraje utilizado. En la práctica, la relación concentrado/forraje puede variar de 15/85 a 70/30 según los grupos. El suministro de una ración equilibrada con suficiente energía es especialmente importante en caballos sometidos a ejercicio intenso.

La expresión de las necesidades y los aportes energéticos se hace como energía digestible o neta. La sal es muy importante especialmente durante el tiempo caluroso y sobre todo si los caballos están sometidos a ejercicio, siendo lo normal completar el contenido del pienso con bloques de sal para lamer puestos a libre consumo. En las yeguas lactantes y en los potros en crecimiento hay que cuidar el aporte de calcio y la relación calcio/fósforo. El aporte de las vitaminas A y E y la biotina así como los ácidos grasos esenciales permiten mantener una buena salud en general y de la capa y las pezuñas en particular.

La presentación habitual del concentrado es como gránulo, siendo también común el uso de "mezclas" cuyos componentes mayoritarios son granos de cereales y leguminosas aplastados mediante rodillos con o sin tratamiento previo al vapor. Este tratamiento aumenta la digestibilidad en relación a los granos enteros y reduce la densidad lo que ayuda a ralentizar el consumo y prevenir la ocurrencia de trastornos digestivos. El resto de materias primas utilizadas en estos piensos se presentan en forma de gránulos o troceadas, las vitaminas y minerales se suelen incorporar mediante gránulos donde el vehículo utilizado es alguna materia prima interesante por su aporte nutricional pero cuya presentación en el mercado es en forma de harina. Si los piensos son granulados deben tener buena durabilidad y si son "mezclas" deben ser homogéneas. En ambos casos estarán libres de polvo.

Siempre debe tenerse en cuenta que el pienso concentrado es exclusivamente un complemento del forraje y que este forraje debe ofrecerse a libre consumo. Los cambios de alimentos deben ser graduales y con período de adaptación de al menos tres semanas.

 

PERROS Y GATOS 

Al igual que en el caso de los caballos, los perros y gatos se alimentan con el fin de facilitarles una vida larga y saludable. En el diseño de piensos para perros y gatos hay dos aspectos básicos a considerar: la capacidad cuantitativa y cualitativa del producto final para mantener la salud y vitalidad de los animales, y, muy importante, el aspecto organoléptico (la presentación) de cara a los dueños. Por ambos motivos, se justifica la utilización de determinadas materias primas y aditivos cuyo uso sería injustificable en otras especies.

Normalmente las necesidades nutritivas de estas especies se expresan en función del contenido energético del alimento suponiendo que éste se suministra aproximadamente para cubrir las necesidades diarias de los animales, siendo estas expresadas habitualmente en energía metabolizable.

Los estados en que podemos dividir las necesidades de ambas especies son:

n      Mantenimiento

n      Gestación y lactación

n      Crecimiento

n      Ejercicio

 

Desde el punto de vista nutricional los gatos se diferencian principalmente de los perros por la necesidad de ingerir alimentos que contengan ácido araquidónico en cantidad suficiente, taurina (un aminoácido que no forma parte de las cadenas polipeptídicas) y precursores de la vitamina A distintos del betacaroteno, además los gatos requieren mayores aportes de proteína total, arginina y tiamina.

Ambas especies toleran mal los disacáridos en el alimento pudiendo ocurrir diarreas si consumen grandes cantidades.

Para perros y gatos con actividad normal pueden utilizarse alimentos amiláceos como fuente de energía (hasta un 60% de la energía total) siempre que hayan sido procesados (extrusionados, expandidos, cocidos).

La forma química en que se aporta la energía metabolizable es importante. En la práctica, los piensos para perros en mantenimiento o baja actividad deben contener más de un 20% de la energía metabolizable en forma de proteína ó 18-25% de proteína bruta de la cual la mitad deben ser aminoácidos indispensables. Los piensos para perros de trabajo deben contener un 45% de la energía metabolizable en forma de proteína y un 30% en forma de grasa.

En el caso de los gatos, la grasa puede aportar hasta una 60% de la energía metabolizable (incorporación en el pienso de 14 a 40%) en tanto que la proteína debe aportar por lo menos un 21% de la energía metabolizable en gatos adultos, un 35% en gatas gestantes o lactantes y un 28% en gatos en crecimiento.

La fibra reduce la digestibilidad de los demás nutrientes y aumenta el volumen de las heces de forma indeseable, siendo necesario limitar su concentración en el pienso.

Los aportes minerales deben ceñirse a las necesidades, particularmente en lo que respecta a la relación calcio/fósforo y al aporte limitado de magnesio (especialmente en gatos) y sodio. La vitamina E debe aportarse en cantidad relacionada con el aporte de grasas poliinsaturadas.

Debido al elevado contenido en grasa de los alimentos para perros y gatos es muy importante la incorporación a las fórmulas diseñadas de antioxidantes. El color del producto final puede modificarse mediante colorantes alimentarios autorizados para satisfacer las exigencias de los dueños.

Los alimentos para perros y gatos se presentan granulados, extrusionados o húmedos. Para cada uno de estos tipos comerciales es necesario elegir diferentes materias primas que permitan el procesado tecnológico.

 
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